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El Salón de las Músicas Perdidas

Pico y palo

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Dicen que las fiestas son para descansar. Al final lo que suele suceder es que son los días de fiesta cuando menos descansamos...

N. y yo celebramos "nuestro aniversario" el sábado. Debo reconocer que en un principio esperaba que se riera (sin malicia) cuando le ofrecí llevarla a cenar para celebrar que hacía un año que nos conocíamos, y que finalmente se nos pasaran las fechas (un aniversario de algo no se puede celebrar un mes después, la cosa pierde un mucho de sentido...)

Pero no. Me comentó que le había hecho ilusión que la invitara y que le apetecía que lo celebráramos. No puedo medir lo contento que me puso oirla decir eso.

Así que tras dos días estando con los colegas hasta las tres de la mañana, ya les avisé que el sábado no iría. Y pasé el día un poco nerviosete, como siempre que quedo con ella... pero más aún. Es decir, el pensar que quedábamos para cenar los dos solos y luego irnos de marcha... vamos, es casi como una cita, ¿verdad? Así que aún sabiendo que no era una cita en el sentido amoroso del término, me hacía mucha ilusión.

Me puse todo lo presentable que pude y ella llegó guapísima. Elegía ella el restaurante y fuimos a Terra Astur, una mega-sidrería que está a la salida de Oviedo. Y digo "mega" porque el sitio era enorme... y estaba enormemente lleno. Ninguno de los dos habíamos pensado en la posibilidad de que tanta gente saliera a cenar fuera este puente... Nos dijeron que tendríamos que esperar entre hora y hora y cuarto por mesa, pero al final por suerte fueron solo cuarenta minutos. Lo único que simplemente con la botella de sidra que tomamos mientras esperábamos ya andaba yo un poco contentillo... A mi el beber se me sube pronto, nunca hasta grandes extremos, pero si que me hace efecto enseguida. Pero como no me pasé bebiendo tampoco estuvo mal andar un poco entonadillo.

La cena me encantó, más que por la comida, que mala no era, por que estaba con N. La conversación una delicia y su compañía una absoluta maravilla. Quien me conoce sabe cuando me encuentro cómodo y feliz porque no me cuesta encontrar de qué hablar. Y eso es lo que hicimos todo el rato.

Entre la espera y que ya habíamos quedado un poco tarde, terminamos de cenar a la una y media. Y para entonces ya le había mensajeado una amiga indicándole donde había salido de juerga con el novio, así que para allá fuimos. Como siempre que voy a meterme en un bar andaba ya resignado al estruendo, el agobio, el dolor de cabeza y la sordera a los diez minutos de entrar. Pero no fue así. La música estaba alta, si, pero no tanto. La gente justa para que no hubiera apelotonamiento. Y su amiga y su novio muy majos. Aunque al ser una amiga muy íntima y querida "me arrebató" a N. al poco de entrar y ahí estuvieron las dos bailando y riéndose sin parar. El bar es de un amigo del novio y este es habitual de ahí, conoce a mucha gente y se pasó mucho rato de charla. Con lo cual mucho tiempo estuve sólo, pero no me quejo, no me encontraba mal o incómodo y estuve viéndolas bailar, hasta me dejaron sacarlas algunas fotos... pero bueno, obviamente a quién más miraba era a N.
Incluso hubo momento para el momento vergonzoso de la noche. Normalmente llevo un pañuelo limpio extra o un paquete de clinex, porque en muchos sitios me he fijado que no tienen secador de manos en los baños y uso el pañuelo para secarme las manos tras lavarlas. En este bar pasaba eso. Pero el caso es que de repente me dí cuenta que al sacar el pañuelo se me habían caido en el baño los preservativos que llevaba en el mismo bolsillo. Y delante de la puerta del baño estaban n. y su amiga esperando para entrar (siempre hay cola en el baño de las chicas, no sé como se las arreglan... :) ). Hice de tripas corazón y fuí para allí y para mi desmayo comprobé que no se me habían caido dentro del baño... ¡sino frente a la puerta! Con lo que ahí estaba N. a medio metro de ellos, aunque no parecía haberse fijado porque estaban ella y la amiga de charla con otra chica. Pasé a su lado con toda la naturalidad que pude y me agaché en un movimiento rápido para recogerlos y entré al baño fingiendo usarlo.
Creí haber salido del trance con soltura pero debí ponerme como un tomate cuando poco más tarde N. me dijo que por qué me había agachado al entrar al baño... inventé que se me había caido un papel donde tenía apuntadas cosas (ella sabe que siempre llevo un papel en el bolsillo junto a la agenda para apuntar encargos, direcciones, contraseñas, recordatorios...) y parece que le valió la respuesta... Como dirían por ahí, momento gracioso de la noche :)

La noche no a acabó tranquila, ya que su amiga y su novio llevaban más tiempo que nosotros de juerga y ya iban algo cargados. El caso es que a eso de las cinco de la mañana o así, su amiga se empezó a poner malísima... malísima de una borrachera de impresión. Y el novio tampoco andaba muy fino, así que les escoltamos al coche que por suerte tenían cerca y ahí les dejamos durmiendo. Pero claro, tampoco era cosa de desentendernos y anduvimos dando vueltas un rato alrededor del coche mientras charlábamos y ellos dormían.
Ahí empezó el momento serio de la noche, cuando nuestra conversación derivó hacia los temas que de vez en cuando resurgen entre nosotros... nuestra relación, sus características, los sentimientos o la ausencia de ellos, los miedos, las dudas...
En un momento dado la naturaleza se impuso y volvimos al bar a usar de nuevo el baño (como ya he dicho, se me sube rápido el alcohol, pero alcanzo enseguida el tope que no es muy alto y luego lo que pasa es que mis riñones trabajan a marchas forzadas obligándome a vaciarlos cada veinte minutos...durante horas) y como ella ya es veterana en lides nocturnas, dijo que podíamos estarnos un rato en el bar para no pasar frío y tomarnos algo, que tampoco era cosa de estar todo el rato ahí junto al coche viéndoles dormir.

"Si quieres puedes darme un beso" fue la frase.
Y eso hice.

No sé como llegamos a esa frase. No recuerdo de qué estábamos hablando, qué nos condujo a ese segundo. Pero la frase la recuerdo perfectamente. Y también recuerdo perfectamente que no pasó un segundo antes de que inclinara mi rostro y besara sus labios.

Sólo un pico. Un segundo de duración.

Pero para mí...puf. Inexplicable e indescriptible. Pero desde luego bueno.

A ella no pareció ni gustarle ni disgustarle. No se, tal vez quería probar si un beso cambiaba algo, despertaba algo nuevo o estropeaba lo que ya había. O qué narices, tal vez realmente le apetecía un beso. Aunque ya al hablar luego del beso me enteré de cómo le gustan, aunque no tuve ocasión de intentar hacerlo a su gusto. Porque volvió otro tema habitual entre nosotros, sobre lo que ella siente por mí y lo que no siente y que por ahora no cambia, aunque puede cambiar, pero en ese momento se siente lo que siente y no. Y su miedo a darme demasiadas alas y que piense lo que no es, a que me agobie, a que me obsesione.

Tal vez al escribirlo no sé contarlo bien y parece muy frío, o alguien pueda pensar que es egoista por su parte o por la mía, o que me provoca por diversión y me para luego por miedo... Pero no es así. Estuvimos horas hablando y no es esa la impresión que me da. La impresión que me queda es que es una persona que me quiere, que es mi amiga, que tiene miedo de estropear algo que es bonito, que le fastidia no sentir lo que siento yo y corresponderme, pero que no va a dejar de ser sincera consigo misma y conmigo. Es alguien que sabe que hay riesgo de hacerme daño, pero me deja derecho a la réplica, no me da esperanzas pero me da realidad y la realidad en sí es esperanza y desesperanza. No finge saber lo que va a pasar con toda seguridad, habla de experiencias previas y suposiciones, pero sabe que lo son y no quiere alejarme porque sabe que las cosas pueden cambiar y si no cambian no quiere decidir por mi nada.

Me deja ser libre. Me deja ser persona.

¿Cómo no quererla?

No forcé intentar otro beso. Quiero que con ella las cosas sucedan naturales, como sucedió el pico. Es uno de esos instantes perfectos que a veces suceden en el mundo, y digo perfecto porque no hubo pensamientos sobre futuro o pasado en ese instante. Yo creo que ella quería el beso y me lo dijo. Y yo no pensé, sólo sabía que quería dárselo y se lo dí. Sin "y sis", sin "puede ques"... Sólo un par de segundos de total seguridad por parte de ambos: nos apetece, lo hacemos. Sin comerse la cabeza.


Y además... además es haberla besado.

¿Cómo no pensar que fué perfecto, aunque sólo fuera un segundo si fue un segundo de total libertad mental y emocional?

 

Aunque precisamente, la parte de "palo" a la que me refiero en el título, es que me da rabia pensar que he tenido tan pocos instantes así en mi vida, instantes de felicidad.

 

Y también es un poco palo averiguar que mis besos despiertan tan poco interés :)

Y pensar que tal vez no haya más también da un poco de palo. Pero es no empaña lo que es para mí el que si dí.

 

Luego llegó el alba, la despedida temporal, su cariñoso "y no te comas la cabeza, ¿eh? ahora a dormir" y luego no poder dormir nada de tan cansado que estaba (curiosa paradoja) y andar el domingo entero hecho polv. De hecho aún arrastro a día de hoy un poco de cansancio, por eso he tardado tanto en poder escribir, aunque tenía unas ganas locas de hacerlo...

 

...porque la he dado un pico :)

4 comentarios

Androgen a carmen -

Tranquila, no pienso que sea un augurio :)
De hecho yo soy el primero en tener muchas dudas, en pensar muchas veces que me vuelvo a meter en el mismo lío de estar mucho tiempo tras alguien para que al final no me corresponda. Yo soy el primero en saber que para ella no ha sido lo mismo que para mí.
Si, como dices, sé que puede ir pasito a pasito... o puede no ir a ninguna parte. Soy el primero en ser realista (incluso a veces un poco pesimista... y otras optimista :) )

Yo lo único que puedo hacer es reconocer que me apetecen más besos. Y también me apetecen besos más profundos...

Un abrazote :)

Androgen a Patricia -

Ahora sólo me queda sentir lo ideal: que no sea sólo yo el que pierda el sentido... sino ambos a la vez.
Eso tiene que ser una pasada, ¿no?

Un abrazo

carmen -

Joder felicidades :)
A mí me ha hecho sonreír todo mucho porque lo he visto.
Y mucho porque va despacito pero parece que va :)
Yo tambien necesito que me besen así para saber si me apetecen mas besos..
Yo creo que es buena señal sin querer darte alas yo tampoco para que pienses que esto es un augurio ni nada así.
Pero que me dio muy buen rollo :)

Abrazo y gracias por eso ;)

Patricia -

Es el mundo de la Maravilla...un roce de los dedos, un roce de los labios...pueden provocar un encantamiento tan poderoso, que es cierto que lo de alrededor pierde peso y consistencia porque lo Real es ese sentimiento tan grande y que es provocado por algo tan aparentemente pequeño. ¡Y encima nos piden no obsesionarnos!, si es que es imposible ;)
Saludos.