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El Salón de las Músicas Perdidas

Las músicas perdidas

El ocaso de una estrella

El ocaso de una estrella "¿y al final que sucedió con tu estrella?" me preguntan...

No hay un final abrupto par alas cosas. Normalmente los finales se van gestando poco a poco sin una fecha o momento fijos de nacimiento o defunción, aunque esto último es posible, es decir, poder pensar "ahí fue donde terminó todo".
Luego a veces hay un problema: no sabes que algo se ha acabado. No hay manera de saberlo. Lo primero que te das cuenta es que han pasado años y lo que esperabas no llega, ni llegará nunca.

Eso me ha pasado (corrección, me está pasando) con la Estrella.

Hubo tiranteces, siempre las hay. Ya hablaré otro día del momento de "creo que es mejor para tí que nos veamos en una temporada". Temporada que duró un mes y luego seguimos viéndonos.

Supongo que todo empezó a terminar el día que me contó lo de su nuevo amante. Lo conoció en lycos, como conocí a la mayor parte de ellos, salvo "su Dios" que conoció ejerciendo una seducción secreta mientras salía de bares con su novio. Siempre me pareció curioso que chicos tan parecidos en comportamiento y forma de ser a mí pudieran seducirla y yo nunca pudiera. Terminaba encontrando un amor más profundo o reciente para sustituirlos, yo permanecía. Pero no me deseaba. Al menos así me lo dijo, aunque hay un momento en que creo que sí me deseó y no se atrevió aún no sé por qué a hacer algo que ambos deseábamos.
Pero me estoy yendo por las ramas, eso es materia de otras reflexiones.

Bien, el nuevo chico. Pero este tenía algo distinto. Ambos estaban convencidos de que se había conocido en una vida anterior. No sólo en una, en varias. Que el origen de su relación estaba en el principio de los tiempos, que habían sido dos partes de una misma cosa, una estrella que se había separado por una maldición (que irónico que yo la llamara "mi estrella" mucho antes de que me contara eso). Ella había soñado con su voz y al oirla recordó. El recordaba su nombre, el nombre que ella usaba ahora de nick en el msn y en lycos. Así que la había buscado cuando en un viaje en la selva entró en contacto con su pasado, tuvo una comunión espiritual, vamos. Así que se habían reencontrado.

No supe si llorar o reir o alegrarme por ella. Reir por lo absurdo que quedaba cuando lo cuentas en voz alta. Llorar porque deseaba que me pasara algo así, y más concretamente que me pasara con ella. Alegrarme por ella porque la veía feliz. O preocuparme porque despertar de sueños de misticismo, magia y reencarnaciones es muy duro.
La tarde que me lo contó me sentía humano y me alegré por ella. Que importaba un poco más de tristeza dentro de mí. Me alegré sinceramente por ella.
Pero como siempre, pasan los días. Y pasaron muchos días, porque de repente, de vernos cada dos domingos más o menos para charlar, comer juntos o pasarnos por su casa a compartir el tiempo, sólo hubo silencio. Por su novio, por sus horarios, por muchas cosas yo sabía que debía esperar su llamada. Y ya me había acostumbrado a que no me contestara los sms, aunque ella se sorprendía si yo no respondía a alguno, aunque fuera nimio.
Y al cabo de unos meses me llamo. Nos vimos. Que no había querido ver a nadie, que había estado pensando que hacer con su vida, si dejar a su novio e irse con su reencarnado o seguir con quien estaba y esperar otra reencarnación. Había decidido seguir con su novio, porque aunque no le amara si le quería y no quería hacerle mal. Y que me había llamado porque el reencarnado, antes de irse de viaje cuatro días, le había dicho que hablara con sus amigos que estarían preocupados por ella (como así era en mi caso y supongo que en el de los demás).
Por unos segundos herví de pura, roja y temblorosa ira. Me veía porque EL le había dicho que lo hiciera, no por que ella quisiera verme como quería antes de EL. Dijo que no había visto a nadie durante su periodo de reflexión, pero con EL si había estado viéndose.
Sólo duró unos segundos la ira pero me ha quedado dentro. Una huella más dolorosa como el que siempre se olvidara de mi cumpleaños y dijera "el año que viene seguro que me acuerdo, voy a apuntarlo" y nunca hubiera llamada ni sms suyo siquiera.
La ira pasó pero no quise evitar volcar todo lo que sentía en mis palabras. Conteniendo la ira para que no cambiara lo que quería decir, sino que sólo saliera lo que había en mi corazón. Le hablé de la soledad, de la preocupación, del deseo, del amor... Ahí fue cuando dijo que no me había deseado nunca, que no provocaba ni un poco de eso en ella (para variar, no sé hacerme desear por quien quiero que me desee. Sólo lo conseguí una vez y tampoco estoy seguro que fuera yo o la soledad y tristeza de una reciente ruptura de esa otra chica con su novio).
Pero hablamos, nos abrimos el corazón y partimos bien, sin rencores, sin motivos para separarnos, al menos por mi parte pensando que todo podría seguir como siempre. Ni más ni menos, sólo lo que ya había.

Y pasaron los meses. Y cuando murió mi abuela la llamé rogándola verla, algo que jamás había hecho, porque siempre pensaba que ella me vería cuando quisiera y pudiera. Pero ahí le rogué que buscara unos minutos para mí. No le dije la razón, no creo que fuera algo que tenía que decirle por teléfono. Quería tener a mi amiga cerca, delante, que me consolara un poco, que me apoyara un poco, que disminuyera un poco el dolor. Me dijo que lo haría.

Y pasaron dos meses.

Llegó un sms suyo diciendo que llevaba una temporada muy liada y que qué tal estaba yo. La rabia volvió y le respondí con un sms envenenado dejando claro que pensaba que seguro que tenía tiempo para otros (concretamente para EL y no para mí, ni unos minutos. Respondió enfadada diciendo que algún día me arrepentiría de lo dicho y dejando ver que no habría mas mensajes ni llamada ni mucho menos volver a vernos. Entonces le dije que vale, pero que le iba a decir por qué estaba furioso. Y le dije lo de mi abuela. Mientras lo decía disminuyo mi ira y se quedó en hastío. Que ridículo enfadarme, sufrir, mosquearme cuando mi abuela estaba muerta, cuando no podría darme nunca más un beso ni abrazarme, cuando no podría volver a verla.
La Estrella me dijo que lo sentía y que tenía que habérselo dicho. Y yo sé que no. Porque en ese momento me dí cuenta que támpoco habría tenido tiempo para mí ni siquiera ante un momento tan duro. Habría habido trabajo, padres, novio o amantes que ver. O sueño que dormir. Y entonces si la habría odiado de todo corazón, porque siemrpe nos dijimos que como buenos amigos, siempre tendríamos unos minutos para cuando el otro estuviera mal. Y yo siempre había estado, había cumplido lo dicho, aunque no me dijera por qué. La primera vez que le pedí que estuviera y no estuvo. Así de simple.

Aún guardo su último sms qu eme llegó un par de días después:
"Se k necesitas verme y hablar pero la verdad fer n stoy para dar cnsejos a nadie stoy bien feliz tngo poco tiempo.te llamare cuando pueda"

Han pasado tres meses desde entonces. Llevo sin verla siete meses.

Mi respuesta a ese sms fue:
"Sea. Es bueno q seas feliz.No qria consejos, sino un poco dl cariño q mi amiga me daba antaño.Esperare q tngas tiempo y stoy aqi si necesits algo.Cuidate"

Y no sé si volveré a saber de ella. No entro en su página de lycos (para qué, para ver como EL le deja firmas en el libro dignas de una película porno de arte y ensayo, para que sepa que me he pasado porque queda registrado, para que sepa que sigo llorando... no, no me pasaré para eso). Espero su llamada que es posible que nunca llegue pero sé que si me llama ahí estaré aunque ya nada podrá ser como antes, he perdido parte del cariño, parte del deseo, parte del amor. Y lo peor de todo es que he perdido mucho de la confianza que tenía en ella.

A veces no sé si quiero volver a verla o intentar quemar puentes y seguir adelante. Sobre todo porque sea para bien o para mal, yo jamás olvido. Sobre todo a alguien que me hizo feliz, que me ayudó a ser persona, que me hizo sonreir.

Y eso es lo que sucedió con la estrella.

Love en lycos

Love en lycos Siempre he tenido un sólo perfil, pero con varias descripciones. Es normal, todos cambiamos y en cada momento de la vida nos describimos de una manera parecida, pero distinta.
Este es el perfil actual:

Tenia pensado cambiar el perfil para año nuevo. Pero para que esperar. Por que hacer distinto el uno de enero, si tambien hay solo un 18 de junio o un 2 de septiembre en el calendario. Los humanos no hemos hecho mas que intentar matar el tiempo fraccionandolo en pequeñas heridas concretas para esquivar el miedo que nos da la muerte (esto lo escribi el 28 o 29 de Diciembre, creo recordar).

Estoy perdido y no me importa reconocerlo. Tampoco cuando creo saber donde estoy las cosas me van como espero, asi que sentirse perdido puede ser un cambio o una monotonia con nuevo escenario. Estoy perdido porque ya no se a donde tengo que ir ni que hacer para encontrar lo que busco.
Y no me importa reconocer que me vendria bien una ayuda, en forma de cariño, de amor, de pasion, de lujuria, de necesidad de compañia. No me importa reconocer que busco todo eso y mas, quiero todo lo que puedan darme. Pero yo no puedo arrebatarselo a otros o intentar robarlo o ganarlo con artimañas. Quiero que se me de libremente, como yo lo doy, para disfrutarlo mil veces entre ambos.

Quiero que me den pie a descargar el torrente de sentimientos que no tengo a quien expresar. Puede ser un peticion rara en este mundo en que se nos obliga a todos a ser seguros de si mismos y decididos, independientes y egoistas. Pero yo no soy nada de eso. Yo necesito a la gente, yo necesito consejos y ayuda en el primer paso.

Quiero vivir esta vida. Y nadie puede vivirla plenamente solo. Tampoco hay que obligarse a que la primera persona con la que estes sea toda tu vida. Se puede ir construyendo la felicidad a base de ir descubriendo gente, en base a muchas buenas relaciones.

Vivamos pues.



Esto me hace subir la temperatura:
1.hacer bailar mis dedos en una piel
(esto surgió después de la Estrella)
2.la seduccion
3.un buen libro
4.el viento
5.la musica

Esto me deja frío:
1.la soledad
2.no ser sincero
3.malos recuerdos
4.sentirme abandonado
(esto también surgió después de la Estrella)
5.los que se creen

Lycos es un sitio extraño. Hay bastante gente que no sé aún porque están inscritos, ya que es demasiado esfuerzo para hacer el tonto y demasiado poco efectivo para ligues temporales (demasiada diversidad de lugares y difícil discernimiento de qué te están contando de cierto y que no).

Aunque de hecho cuando me inscribí por primera vez fue para eso, conocer gente, ligar sobre todo. Siempre se me ha dado mal descubrir personas en situaciones normales. No trabajo, luego no conozco gente del trabajo. En la escuela siempre fui uno de los raros y casi no conservo ninguna amistad (casi ni me saludan si nos cruzamos en la calle y eso es todo si se da el caso) y en la facultad no conseguí hacer amigos duraderos, acababa el curso y cada uno iba por su lado, un lado que nunca era el mio. Jamás he conseguido desenvolverme en la jungla nocturna. No sé como hablar, de qué hablar, como estar, como acercarme ni como comportarme. No bebo (casi nada) con lo que tampoco me suelta las inhibiciones el alcohol, de hecho normalmente me pongo más nervioso y retraido cuando bebo.
A través de internet parecía ser el único lugar donde no sólo sabía como comportarme, sino que a ratos era brillante. Más o menos como me gustaría ser en persona.
Algo he mejorado desde entonces, pero sigo sin saber desenvolverme cara a cara sin un conocimiento previo.

A través de lycos conocí a gente que ha valido la pena (Begoña, la Estrella, esa absoluta delicia de mujer que es Gemma) pero como puede ver quien visite el perfil, 38 mensajes en varios años es bastante poco.

Sigo todos los jueves y domingos revisando lycos, ya casi por rutina más que por esperanza.
Parámetros de búsqueda:
Edad mínima: 20 a 45 (antes era 18 a 45 pero empiezo a subir la edad, no quiero crías, busco mujeres con cabeza)
Población: Primero busco en "Oviedo", luego en "Gijón" y luego "Todos" aunque sólo leo los perfiles de "Oviedo", "Gijón", "Asturias", "Otros pueblos", "Otras ciudades", quiero conocer gente en persona, ya no me vale sólo a través de internet, por eso busco algo cercano.
Intereses: Los que sea, dejo esas secciones libres, salvo "Busco", en donde elijo por turno: "Un amante", "Una noche confortable", "Chicos", "Hombres", "Una invitación a una cena", "Una cita en la vida real". Y a veces, "un flirteo".
Online desde: "Hace tres días", esto es fijo, no quiero esperar por alguien que a lo peor ya ni entra en lycos.
Hombre/Mujer: "Mujer". Siempre
Imagen: "Da igual", respeto la decisión de no poner foto, yo no la tengo, de hecho. La tuve un tiempo y en vista que me dejaron de llegar hasta firmas en el libro, decidí que un poco de misterio tampoco viene mal.

He dejado muchas firmas, algunas contestadas, otras merecieron un mensaje de su poseedora. Yo siempre suelo poner un comentario en las firmas que me dejan, lo considero un mínimo de eduación. Nunca he tenido que borrar ninguna firma, en eso he tenido suerte porque siempre han sido de personas que por lo menos respetaban.

¿Ha cambiado mi vida por estar en lycos? Si. Me sirvió para conocer a algunas personas que me han dejado huella, para bien o para mal.
¿Y por qué sigo ahí? No lo sé. Supongo que en el fondo, sigo conservando poco de lo único que Pandora consiguió retener, la esperanza vana.

Entre los brazos

Entre los brazos Hace poco me recordaron lo personal que es un abrazo. Un abrazo de verdad, de los que son más que sujetar a alguien entre tus brazos, es algo que no puedes hacer con cualquiera.
Cierto es que hay tipos de abrazos. Está el abrazo de consuelo, cuando alguien está sufriendo y quieres decirle que sufres por él, que quieres que durante unos segundos al menos se sienta mejor por ese abrazo de corazón que le das. Está el abrazo de deseo, que todos hemos experimentado alguna vez. Y está el abrazo de totalidad. El abrazo en el que hay deseo, comprensión, ganas de unir tu cuerpo y tal vez tu alma con la de la otra persona, un ansia de totalidad. Ese abrazo no tiene motivo lógico, no es la cabeza la que te sugiere abrazar así. Estás con alguien y simplemente deseas abrazarle así, sea hombre o mujer, pero siempre alguien muy cercano, al menos, que tu sientas muy cercano.

Yo soy cariñoso. Me gusta abrazar. Aunque últimamente me siento bastante falto de un abrazo. Es curioso que me he puesto a pensar que la Estrella nunca aceptaba a gusto mis abrazos. Supongo que notaba lo que yo sentía y ella no y no quería darme esperanzas. Aunque nunca vocalizó ese rechazo. Roma si aceptó los poquitos abrazos que pude darle. Así como Begoña. Pero Isabel tampoco quería que la abrazara, no quería cariño, sólo quería que la usaran y sabía que yo no iba a hacer eso. Le dije muchas veces que no era eso lo que quería, sólo que no quería que yo la abrazara. Cuando encontró a alguien que la trataba como una persona y no un objeto y que, al contrario que a mí, si deseó, aceptó sus abrazos y todo de el. Ahora es feliz y me alegro por ella, aunque me gustaría poder significar tanto para alguien, que mis abrazos realmente marcaran la diferencia.
Tampoco he sentido nunca que alguien quisiera entregar tanto cuando me abrazó como cuando yo abrazé algunas veces.

Estoy falto de un abrazo. De todos los tipos.

Descubrir la belleza escondida

Descubrir la belleza escondida Nunca sabemos donde nos puede asaltar algo de tal belleza que se nos quede en el corazón. El chico de la película "American Beauty" hallaba maravillas en la vida que sentía que tenía que registrar para siempre en su cámara de video. Y decía
"A veces hay tanta belleza en el mundo que siento que no lo aguanto y que mi corazón se está derrumbando."

Los humanos nos movemos en un intento de equilibrio, temiendo ser demasiado optimistas y pensar que todo en la vida es bueno; o entre el oscuro pesimismo y ceder ante la presión del pensamiento de que todo es oscuro (y no una oscuridad bella, que las hay), que todo va a ir a peor y que el mundo es un valle de lágrimas. Nuestros propios estados de animo en el día (o incluso en el instante) nos empujan a inclinarnos en una direccion u otra. A veces a caer en ella para no volver a alzarnos.

Aun a riesgo de ser tachado de tibio, me gustaría encontrar un punto medio. Poder disfrutar de la belleza cuando se presenta sin drogarme con ella, poder capear la tristeza sin hundirme. La evolución sigue y por supuesto aún no lo he conseguido, me queda mucho por vivir para llegar al buen camino que crearé para saltarme la encrucijada.

Y mientras busco belleza en las cosas, para compensar la fealdad que a veces encuentro en mí o a veces me olbigo a pintarme dentro. La belleza es subjetiva y cada persona la encuentra en lugares distintos, aunque siendo tantos en el mundo y con tantas maneras de pensar, algunas veces alguien coincide con nosotros.

Yo encuentro belleza en lugares extraños que a muchos les parecerán ridículos. Por ejemplo tengo grabado en mi ordenador este fragmento de audio de un videojuego. Una voz femenina suave y tranquila recita estas palabras:

"Me siento en mi cubículo, aquí, en el mundo material.
Cuando muera, pondrán mi cuerpo en una caja y dispondrán de él en el frío suelo.
Y en todo el millón de edades por venir, no volveré a respirar,
ni a reir, ni a estremecerme de nuevo.
Así que, ¿quieres venir y jugar conmigo entre la tímida masa de la humanidad?
El Universo nos ha concedido este momento."


Es como lo dice, es la suavidad de la voz, es lo que late en el fondo (somos perecederos, disfrutemos de lo que tenemos mientras lo tenemos y vivamos plenamente)...
Siempre que oigo esos segundos de audio me estremezco.

Espero algún día poder decir que cumplí con esas palabras.

(El cuadro es "La mujer de la mirada triste" de Lucía Romero. Aunque no lo parezca al principio, tiene todo que ver con este artículo, porque buscando una imagen para ilustrarlo, buscando algo bello para ornarlo, encontré este cuadro y me pareció tan hermosamente triste que pensé que era perfecto para ilustrar mi pequeño monólogo sobre la belleza.)

Mitos antiguos, pieles actuales.

Mitos antiguos, pieles actuales. La mitología griega adoraba el número tres. Consideraba que el equilibrio, la explicación de todas las cosas, sólo podía concebirse como conjunción de tres fuerzas: la que arrastrara en un sentido, la que arrastrara en el sentido contrario y la que establecía el equilibrio.
Así nacieron las triadas, evolucionadas de las egipcias, heredadas por romanos y cristianos.

Yo también he tenido mi tríada. De las mujeres que han pasado por mi vida, tres son las que más me han influido. Al igual que la antigua triada femenina lunar (la diosa de tres aspectos, las tres Parcas, los tres aspectos que los griegos definían en la vida de una mujer) yo también puedo identificarlas en igual manera.

Primero estuvo Roma, la Doncella, el Amanecer, la Luna nueva. Ella me abrió el mundo al amor verdadero, me hizo descubrir lo que es amar y sufrir verdaderamente por primera vez. Por ella, como buen adolescente, sentí que se me hundía y alzaba el mundo sucesivamente. A ella envié un día este fragmento de la novela "La hija del caníbal" de Rosa Montero, porque este fragmento definió nuestra relación:
"Procedíamos de galaxias distintas, como dos cometas que se cruzan efimeramente en el espacio. El venía de la niñez y no había tenido nunca una pareja estable; quería vivirme hasta agotarme, que montáramos una casa juntos, que soñáramos un futuro, que nos llenáramos de compromisos de eternidad hasta las orejas. Yo provenía de la fatigosa travesía de la edad madura y sabía que la eternidad siempre se acaba, y cuanto más eterna, más temprano. Así es que le escatimé, le negué, le aparté de mí. Cuanto más me exigía él, más me asfixiaba yo; y cuanto más le cicateaba yo, más ansiosamente quería él atraparme. Ahora bien, si él se retiraba, yo avanzaba, y entonces le perseguía y le exigía: porque el amor es un juego perverso de vasos comunicantes.
Adrián empezó a tener celos, a mostrarse alternativamente violento o sentimental. Enloquecíamos los dos, si entendemos por locura el total descontrol de tus acciones, la turbulencia de tus emociones, la incomprensión de tus propias palabras, el descubrirte de pie cuando creías estar sentada, o viceversa. Llorábamos mucho, a veces el uno contra el otro, en ocasiones juntos: acabamos haciéndonos daño mutuamente, aunque creo que ninguno de los dos deseó herir. Convertimos nuestra vida en un melodrama, y en medio de ese tango sacamos a pasear nuestros fantasmas."


Un buen resumen, sí. Salvo que nunca tuvimos el contacto físico que me haya hecho recordarla como una relación plena, completa ,que empezó y que va finalizando día tras días, año tras año a pesar de las promesas que me hice de eternidad.

Charlotte fue la Madre, la Madurez, la Luna creciente y menguante, la Doncella Cazadora Artemisa. Me abrió los ojos al mundo, me hizo despojarme de los restos de mi hipócrita herencia educativa cristiana y moral cerrada. Me enseñó como es el mundo, me hizo desear vivirlo, vivirla a ella. Me dió fuerzas para empezar la evolución, me mató con su ausencia, me dañó con sus narraciones descarnadas de lo que otros tenían con ella y yo no podía tener. Me succionó en la distancia y creo que me deseó, no tanto como yo la deseé a ella. Me abrió las puertas a su Parada de los Monstruos sin Alma, sus amigas, familiares, los cuchillos con los que mi alma se desbrozó y con que hicieron jirones mi vida inocente y adolescente.

La hecho de menos cada día de mi vida.

Y finalmente La Estrella. La Anciana, la Vejez, La Luna Nueva, Atropos cortando el hilo de la vida. Quise vivirla y no me dejó. Quise amarla y no me dejó. La amé y no me correspondió. Y finalmente levantó muros hasta a la amistad, al contacto, a la contemplación. Durante año y medio fue mi amiga, mi confesora, mi sostén y mi apoyo. Me dejó hacer bailar mis dedos en su piel durante horas, pero no desperté en ella el deseo o la pasión. Como me ha pasado muy a menudo. No consigo hacerme desear por quien quiero que me desee. Así ha sido siempre y así sigue siendo. Menos con Charlotte, pero eso tampoco puedo saberlo, ya que creo que si me hubiera deseado me hubiera tenido. Y nunca hizo nada por acercarse, mientras que yo si lo intentaba. Ahora nunca lo sabré.
Con La Estrella me estoy sintiendo viejo de repente, como si el reloj corriera deprisa. Como si siempre terminara perdiendo a las amigas y posibles amantes, como si yo fuera una diversión momentanea que pierde gas al poco y hay que dejar cuando molesta. Como si mi entrega y feroz lealtad fueran repugnantes o molestas.


Yo no se ser más que como soy. Y podría cambiar, pero entonces sería algo que no quiero ni en lo que creo y por eso creo que no termino de mutar. Yo mismo, inconscientemente, estoy impidiéndomelo. Pero hace daño estar siempre solo, siempre quedar a medias, nunca llegar a nada.

Y más que dolorido, estoy cansado de recibir heridas.

El corazón que cambió de piel

El corazón que cambió de piel No debería hacerlo tan a menudo, pero vuelvo la vista atrás muchas veces. No es malo aceptar tu pasado, lo malo es hundirte en él o justificar los miedos e inseguridades actuales diciendote que puede volver a suceder como te sucedió antaño. Tengo que controlar más las veces que mi mente se vuelve sobre sí misma y observa el camino recorrido.

El abrir el Salón me hace volver a la época en que fue creado, hace nueve años. Para mí han sido como nueve siglos. Puedo recordar bien lo que era poder definirme a mí mismo como un romántico incurable. Estaba seguro que la primera vez que me enamorara sería para siempre. Que sería siempre fiel, que no antepondría el placer al corazón, que si entregaba mi corazón sería a una persona y sólo a esa persona por los siglos de los siglos. Entonces estaba seguro que mis sueños románticos, mis esperanzas, el futuro que había imaginado, se harían realidad. Optimismo, fe y confianza. Eso me llenaba.

Ahora hay cosas que aun conservo, pero ya no les pongo fronteras definidas. La vida es como es, no como la imaginamos. HAy sorpresas, hay cambios, hay cosas que no salen como se esperan. Cosas que se nos dan y cosas que se nos quitan.

Pero ya no puedo ser romántico, ya no. Al menos romántico en su estado más puro. Sigo creyendo en el amor, en entregarme de corazón, en ser dulce y cariñoso. Pero ya no creo en sacrificar todo lo que soy por otra persona. Ya no creo que las cosas tengan que salir bien obligatoriamente. Ahora sé que el sexo puede ser pasión y no sólo entrega total, que puede darse y recibirse libremente a quien se desee y quiera, no sólo a quien se ame.

Y sobre todo ahora sé que el amor duele, no es perfecto y aunque nos de muchas ternuras, puede también tener espinas.

Mi corazón tal vez no es tan blando como fue antaño, ni tan inocente. Pero también sé que aun queda mucho para que se haga de piedra y que no dejaré que se ahorque en el pasado.

En un pasado...

En un pasado... Tenía 18 años. Uno de mis amigos administraba un MOO. Para quien no lo sepa, un MOO se parece a un chat, pero tiene un entorno ficticio, las salas de chat tienen una descripción, así como los participantes. Entrar en un MOO supone algo más que buscar una breve charla casual. Tienes que crear ese personaje que te representa, que puede tener tu aspecto o el que desees. Así que para entrar creé un personaje. En aquella época no me bastaba ser quien yo era (sobre si ahora me basta hablaré en otro momento), así que acudí a algo que había escrito recientemente, una historia que formaba parte de un mundo más amplio y en la que aparecía un ser fantástico de creación propia. Seres sin sexo físico, hermosos, misteriosos, capaces de crear o reproducir cualquier tono musical o vocal que oyeran o imaginaran. Uno de ellos se había perdido en el mundo de los hombres, y su aspecto físico, mezcla de los dos géneros, había hecho que los hombres le llamaran Androgen. En aquel tiempo creía saber algo de griego antiguo y pensaba que Androgen significaba "género masculino", mas o menos. Así que le puse ese nombre (en la historia no lo tenía) para usarlo siempre como nick de entrada en cualquier chat que acudiera y como nombre de mi personaje del MOO.
Había que crear también un lugar donde habitara ese personaje, así que a su hogar lo llamé "El Salón de las Músicas Perdidas". Imagine una estancia mágica donde todo aquel que entrara oyera en su mente, como un susurro, la música que hubiera tenido un significado importante en su vida. En aquella estancia Androgen había conservado todas las canciones que una vez se cantaron y quedaron olvidadas, todas aquellas músicas entreoidas al borde de la consciencia de la gente.

Y hoy he vuelto a aquel momento. Hoy vuelvo al principio, pero sin ser el que era. Hoy abro de nuevo el Salón para todo aquel que quiera compartir su música conmigo a la vez que oye la música que surge de mi alma.

Estoy preparado.