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Antonio V.

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 ¿Donde te llevó la imaginación?

 Ojos cerrados para ver infinitos campos.

 ¿Estás allá donde te recreas al fin?

 

 

 Son demasiadas desapariciones con nombres y sentimientos para mí ultimamente...

12/05/2009 15:54 Autor: androgen. Enlace permanente. Tema: Las músicas perdidas No hay comentarios. Comentar.

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Un chico mata en Alemania a gente que no conoce.

Un hombre mata en EEUU a gente que conoce y gente que no conoce.

Un hombre mata en España a gente que conoce y gente que no conoce.

 

Y en un telediario, vuelven a hablar con supervivientes del 11-M y dicen esto:

 

"Lo más duro fue no poder volver a ejercer mi profesión, a coger una camara y salir a la calle a hacer fotos."


"No podía estar sola"


"Yo no tengo vida desde aquel día que me quitaron al hombre de mi vida. Ya no soy feliz. Voy por la calle mostrando una sonrisa... pero es mentira."


"Todos los días pienso en ello y me recorre un sudor frío. Para mí, a día de hoy, todos los días siguen siendo el 11-M"

 

 

Y en las noticias vemos a perros de traje ladrándose sus miserias en las salas de gobierno. Vemos la pobreza extendiéndose. Vemos la miseria que nos rodea por dentro y por fuera.

Un día de matanzas, en el pasado y en el presente. Y un día donde no nos lo contarán pero ha habido tanta tristeza, tanta muerte, tanta desolación en el mundo...

Y tantas sonrisas también. Cosas buenas.

 

Pero a todos nos llegará un día nuestro 11-M particular. A los asesinos y a las víctimas. A los culpables y los inocentes. Y a los que no han hecho nada ni bueno ni malo. Nada de lo que hagamos nos dará un segundo más del que tenemos.

Un día no estaremos. Como no están ya tantos y tantos y la cosa seguirá así siempre...

 

Ha pasado el tiempo... y la vida sigue.

Pero no se olvida.

 

Paz de cuerpo y espíritu para todos hoy. Hoy más que nunca. Amad y haced sonreir. Porque eso, puede ser Todo.

11/03/2009 22:48 Autor: androgen. Enlace permanente. Tema: Las músicas perdidas Hay 2 comentarios.

Quiero que seas feliz... con otra.

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Hay una constante general en mi vida sentimental. Me he enamorado o enganchado o lo que sea a chicas que terminan por no sentir lo mismo por mí. Y estoy hablando de las relaciones reales, de las chicas que conocí su rostro, el sonido de su voz, el tacto de sus manos. De las cosas pasadas de internet ni hablo, porque no son referentes veraces.

No, hablo de las chicas reales que se cruzaron en mi vida.

 

Hasta donde alcanza mi recuerdo, las relaciones más relevantes que tuve, las que sentí que podían cristalizar en algo más profundo, no cuajaron. Usualmente soy yo el que siente más (muchas veces confirmado este hecho por ellas mismas) y ellas no sienten lo mismo por mí.

Y casi siempre se puede resumir todo en la frase que titula este artículo. Porque suelen reconocer quererme (no amarme), apreciarme, hacerlas sentir especiales, queridas, amigas, deseadas... Y me devuelven el cariño (ya que no el amor) y me desean lo mejor, quieren que sea feliz.

Pero que sea otra quien me haga feliz. Que sea otra con quien comparta cosas especiales. Que sea otra con la que comparta la pasión.

 

Y el problema es que después de cada dolor de saberme que no soy amado, cuando sigo adelante y me intereso por "otra" persona, esa persona tampoco quiere ser esa "otra" y me desea lo mismo: que encuentre la felicidad con "otra".

 

Y la rueda sigue y sigue y sigue...

Pensar esto me hace preguntarme qué tengo de especialmente malo para que me hagan sentir como un billete falso, que se usa para comprar algo en el momento pero siempre queremos que acabe en otras manos al final.

 

Puestos a ponerme un poco en plan pataleo, me pregunto qué tengo para que nadie quiera arriesgarse, probarme, intentarlo... para que las chicas estén tan seguras que conmigo las cosas no van a funcionar seguro. Y es más curioso (y más de mala persona por mi parte) el pensar que las que he conocido hasta ahora no encontraron la felicidad cuando estaban seguras que ese chico con el que estuvieron era perfecto para ellas, era el que las iba a hacer felices, era el que su pasión y su instinto indicaban como correcto y al final la cosa no acabó bien, la realidad era distinta, se acabó en una ruptura más o menos traumática...

Yo sé que no incito tanto interés como otros. Sé que no provoco curiosidad, que no despierto pasión ni atracción sexual. Puede ser que no despierte tanta confianza en que las cosas van a ir bien o haga pensar que vale la pena arriesgarse.

Pero soy sincero. Me desvivo por la gente que quiero si me dejan. Intento demostrar que soy de confianza. Soy paciente. Hago reir. Hago sentirse bien.

Y parece que eso no es bastante. Parece que es mejor provocar calentones que ser amigo. Parece que es mejor incitar un deseo sexual primero y que este sea satisfecho y luego ya se conocerá cómo es la persona. Porque si lo que primero uno muestra es que puede ser un buen amigo, va a ser muy difícil que la relación vaya a más. Pero si lo primero que uno demuestra es que folla de vicio, la relación es mucho más fácil que vaya a más.

 

Voy a ponerme un poco quejica: Las mujeres por lo general dicen valorar más la sinceridad que el deseo. Pero hasta donde llega mi experiencia la sinceridad en una relación es mala, muy mala. Al menos al principio, cuando empiezas a conocer a la persona. Si esta te revela todas sus virtudes y defectos, sus miedos y sueños, asusta. Con lo cual se deduce que lo que hay que hacer en una relación que empieza es no necesariamente mentir, pero si ocultar, esconder, no contar muchas cosas. Luego cuando la relación esté más o menos establecida, empezar a revelar lo que no has contado hasta ese momento.

Todo eso te lo ahorras cuando la relación empieza con buen sexo. La necesidad del cuerpo, las ganas de repetir, haran que la otra persona esté cerca tuyo, quiera estar contigo, tenga curiosidad por tí. Y de ahí a que la relación avance es ir cimentándola. Si las personas no cuajan, pues nada, que a cada uno le quiten lo bailado y a buscar a otra persona.

Parece más fácil que una relación empieze porque una mujer te acepta dentro de su cuerpo que si te acepta dentro de su corazón. Sé que no siempre es así. Pero es lo que me he encontrado en mi vida por lo general, tanto que me haya pasado a mí como he visto que pase. Hay excepciones sí, y conozco un par de ellas. Pero si me fijo en lo que me ha pasado a mí estas excepciones no se han dado.

 

No digo que sea malo. Me he quitado de encima mucha de mi restrictiva educación jesuita como para criticar ahora el sexo o el deseo. De hecho me parecen geniales, algo muy bonito si es compartido y si no es destructivo.

Pero lo que digo es que cuando un tio hace eso, quiere empezar una relación con sexo, somos unos cerdos cochinos machistas salidos. Y cuando es una chica la que quiere empezar así una relación es una historia de ardiente pasión y deseo digna de una novela de Katherine Neville o Barbara Cartland o Stephanie Meyer o Ann Rice o...

 

Semántica. Somos iguales a nivel de almas, así que dejemos de criticar lo que hace el otro sólo por su género. Todos tenemos libertad para decir que sí y de decir que no. Seamos hombres o mujeres.

Yo sé que las chicas con las que he estado tienen toda la libertad de decirme que "no", sea a nivel sentimental o sexual. Puede que el problema sea el tipo de personas con las que elijo estar. Pero es que no elijo. El corazón no elige. Siente. Si el corazón pudiera elegir no haríamos la mitad de las tonterías que todos hemos hecho en la vida ni nos arrepentiríamos de algunas decisiones tomadas. Al menos a mí me pasa. No todo lo he hecho bien, me arrepiento de cosas que he hecho por que me impulsaba el corazón o la entrepierna. Me he equivocado muchas veces.

Debe molar ser como nuestros políticos y pensar que todo lo que has hecho lo has hecho bien, sólo que la realidad se terminó torciendo. El fallo no fue de ellos, fue de como evolucionaron las cosas. Ellos tomaron siempre la mejor de las decisiones.

Debe molar sentirse tan guay y genial. Pero yo no me siento así. Lo que intento es no repetir errores (que no siempre lo consigo) y aprender de cada cosa que me pasa, sea buena o mala. Y no siempre lo consigo. Pero sigo adelante esperando hacerme mejor.

 

Resumiendo: Me han dicho muchas veces que he entrado en el corazón de chicas. Pero sigo sin haber tenido una relación seria y siendo virgen. Ni siquiera soy bueno para compartir un momento de ternura sexual.

 

Y siguen animándome a que conozco a "otra" persona.

27/01/2009 12:45 Autor: androgen. Enlace permanente. Tema: Las músicas perdidas No hay comentarios. Comentar.

Quemando puentes, naves y sms

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Se cuenta de tres situaciones en las que se creó el término "quemar las naves".

La primera cuando Alejandro Magno desembarcó con su ejército en Asia y tuvo que enfrentar a un ejército persa varias veces superior en número.

La segunda cuando Julio César invadió Britania.

La tercera cuando Hernan Cortés desembarcó con su pequeño ejército en Veracruz, al iniciar la conquista de Méjico.

En los tres casos el mensaje era claro: Sé que dudais. Sé que quereis volver a casa porque esto os parece una locura. Pues no hay retirada posible ya. No hay forma de volver si no es habiendo vencido antes. Vencer o morir, sólo podemos ir hacia adelante. Así que esforzaos al máximo.

 

En inglés la expresión es "burning bridges", "quemar los puentes", ya no hay marcha atrás, sólo puedo ir hacia adelante. El río es impasable y he destruido el único modod de cruzarlos para volver. Y lo he hecho voluntariamente... o impulsivamente, pero lo hice yo.

 

¿A qué vienen estas explicaciones?

 

Cambio de móvil hoy. El anterior ha llegado al final de su vida útil. No por lo de la batería, porque necesite ahora recargarlo cada día porque si tengo un rato de charla se me agota entera. No, con eso puedo vivir. Total el móvil sólo lo quiero para llamadas y mensajes. Todo lo demás me es superfluo. Pero hace tiempo que tengo la pantalla estropeada. Se ven trozos en blanco, como si se hubiera fundido algo y quedara manchada la pantalla. Cuando hace un poco de sol o de luz fuerte me cuesta un mundo leer lo que pone la pantalla, quien llama o leer los sms.

Así que lo cambio hoy.

 

Y claro, tengo muchas cosas guardadas en el móvil. La agenda no hay problema, ya está pasada a la tarjeta y conservaré todos los números. Por si acaso los apuntaré en un papel antes de dar el móvil viejo (hay descuento por entregarlo para comprar el nuevo, así que tengo que desprenderme de él) y así me aseguraré aún más de conservarlos.

Pero luego están los sms. Tengo unos cuantos guardados, que mande o que me mandaron, como si quisiera aferrarme a tiempos pasados. Pero no sé cuántos cabrán en la tarjeta. Así que tengo que seleccionar. Y estoy borrando trozos de mi pasado. Algunos malos. Otros no tantos.

 

Pero aunque sea obligado por un factor externo y aparentemente anodino… es hora de quemar algunos puentes.

 

Los tres únicos mensajes que Roma me mandó en todo el tiempo que no estuvimos juntos… borrados.

El único mensaje que “Charlotte” me envió… borrado.

El mensaje que me contó la “muerte” de Charlotte… borrado.

El único sms que guardo de ese soplo moreno y tranquilo de aire fresco en mi vida que fue Coco… borrado.

Quedan unas pocas cosillas… el sms que me informaba de cuánto tiempo tardé en hacer la carrera esa e que quedé hecho polvo una semana pero gané una camiseta… y gané a mi hermano el deportista… ese se queda : )

El sms del Principado sobre lo de la subvención del ordenador que ahora se rumorea que no van a pagar… ese se queda.

Y ahora… los sms de N… Muchos van fuera pero hay algunos que aún me resisto… Mis dos ofertas apasionadas y sinceras de noches de sensualidad… se quedan. Sus respuestas no. Las felicitaciones de cumpleaños mutuas… se quedan. Y el día que no pudo ser en que transmitió unas ganas tremendas de estar conmigo… en lo que a mí me pareció en más de un sentido… se quedan…

 

Ahora a ver si caben estos doce sms en la tarjeta…

 

No. Borro muchos más. Borro todos los que mandé. Quedan dos para probar si puedo pasarlos, pero si es necesario los borraré, el de la carrera y el su petición sensual.

 

Esta tarde veré si puedo mantenerlos, sino… arderán también esos puentes.

 

Aunque he borrado tantos recuerdos del pasado… no me siento más limpio ni más libre. Ni peor ni mejor.

Tal vez no he quemado ningún puente...

 

30/10/2008 09:34 Autor: androgen. Enlace permanente. Tema: Las músicas perdidas No hay comentarios. Comentar.

Renovación

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Mi primer trabajo fue una mierda.

Ni siquiera un trabajo, al menos en el sentido estricto del término, porque no cobraba por ello. Eran las prácticas de final de carrera, tortura estúpida obligada en muchas carreras para que te den el título. Y digo "tortura estúpida" porque la mayor parte de las veces lo es. Para el empresario capullo es un chollo: tienen a un pringado haciendo trabajo fácil pero pesado sin que se queje, pobre pipiolo, cómo va a quejarse con sus 18 añitos y temiendo tener que pagar otros ocho créditos (porque si, si "fallas" en esas prácticas tienes que hacerlas otra vez y eso significa pagar de nuevo) si dice que no y le "echan". Así que muchas veces el "practicante", al menos en la carrera que yo cursé, no aprende nada, hace sólo chorradas como hacer cafés o fotocopias o llevar cajas, y encima se supone que "sale aprendido" para enfrentarse al mundo laboral al terminar la carrera...

Yo pedí prácticas extendidas pensando que me podrían servir para algo. Es decir, añadí más créditos. Y me tocó por empleador a un farsante aborregado que se hacía llamar "auditor". Al principio me tuvo varios días en la oficina sin hacer nada. Y luego de golpe, ¡¡¡bumba!!! Me lleva a una empresa en Avilés y sin decirme lo que tengo que hacer me pone a "auditor ayudante" y esperaba que yo lo supiera todo... ¡sin haber acabado siquiera la carrera! Ah, y encima no podía decir que yo era un universitario en prácticas, tenía que mentir y decir que era empleado suyo. Y allí me dejó durante unas semanas, teniendo que ir sólo a Avilés, de la parada de tren al polígono donde iba había media hora andando cruzando unas vías de tren y un poblado gitano... un paseo de placer, vamos. Y a la vuelta lo mismo. Y luego por las tardes a ir a clase.

Me explicó cuatro cosas (que fué luego lo que hice) y me hacía firmar los papeles (que luego si pasa cualquier cosa el que firma es el que puede cargar con parte de la responsabilidad) y encima un día me habló de que a lo mejor tenía que ir a León a un almacén que tenía la empresa ahí para hacer un inventario... ¡¡¡Y yo seguía con clases!!! Por suerte no hubo que hacerlo, porque además de hacerme mentir, el tío mentía él, porque tenía fama de ser un lameculos que pasaba por alto muchas irregularidades de las empresas a las que auditaba para quedar bien y cobrar algo más, sin arreglar nada. Así que debió pasar y no se volvió a hablar del tema.

Y encima cuando terminaba ese encarguito, al director de la empresa le dió por decirme a la hora de marcharme que si hacíamos una cosa que duraría varias horas y que hacía dos semanas que le venía pidiendo hacer (un inventario). Le dije que no podía y me fuí, que tenía que volver a Oviedo, comer e irme corriendo a clase. Pues el jefe me llamó hecho un basilisco diciendo que se había quejado el cabrón retrasado de su cliente porque le había dicho que no y que entonces había quedado mal él por dar la impresión de que sus empleados hacían lo que les daba la gana, que a un cliente no se le puede decir que no y que no podía seguir contando conmigo después de lo que había hecho y que pasara por la oficina a dejarle los papeles que me "echaba".

Al final se suavizó un poco cuando fuí y me dijo que acordáramos firmar como si yo hubiera renunciado voluntariamente, él me firmaba las horas (lo que me salvaba de repetir las prácticas y pagar los créditos otra vez, pero no de volver a hacer los 4 créditos de más que había añadido a los 8 básicos, que tuve que hacer al año siguiente cogiendo otra asignatura...) y aquí paz y después gloria.

Y a pesar de mi cabreo pensé en que era meterme en un lío en el que sólo podía salir perdiendo y a lo peor tener que repetir los 12 créditos en otro momento y acepté.

Porque además sabía que perdería, sobre todo cuando fuí al sindicato de estudiantes a quejarme de lo de que me pensaba el tipo mandarme a León un día lectivo y me dijeron que claro que podía. A lo que dije que si entonces le daba por mandarme a Cádiz si tenía que ir igual, o a Francia... Más o menos me dijeron que sí sin mirar siquiera los estatutos de la universidad ni llamar a nadie ni preocuparse más... debían estar preparando su próxima orgia etílica-erótica-festiva en los terrenos de la universidad o su quinta marcha en pro de los derechos de la oveja xalda gay-proletaria transexual presa política, que para esas cosas siempre tenía tiempo y ganas y da mucha publicidad de lo guays y comprometidos que son... (si alguno de un sindicato de estudiantes me lee, felicidades muchachos, realmente estais aprendiendo a ser políticos: ir a vuestra bola chupando del bote todo lo que se pueda y que les jodan a los que teoricamente teneis que ayudar... gran futuro os espera)

 

Vista esa mierda de experiencia ya ví que lo de currar iba a ser un asco.

 

Y acabé la carrera y pasaron cuatro años. Cuatro años buscando, enviando currículums, yendo a las entrevistas (pocas) para que me echaran atrás tras la primera...

Y finalmente, tras cierto curso del paro que se convirtió en una de las cosas más importantes de mi vida habida cuenta de a quien conocí ahí, por fin resultó ser un curso con prácticas reales. El primero de los cuatro que había hecho hasta entonces. Y tras las prácticas la empresa necesitaba un refuerzillo y me contrató por tres meses temporal.

Guay. Ya era hora de empezar a currar, con 29 años... Y eso que en mi casa he terminado siendo el que ha tenido su primer trabajo más joven (salvo lo de uno de mis hermanos de becario del aula de informática de su facultad) al menos con contrato laboral. Y en principio el curro no era malo, era sencillo, repetitivo y no estaba lejos de casa.

 

Pero luego vino todo lo demás, mucho de ello contado ya aquí. El deterioro de la relación con las puñeteras de las compañeras, los fallos, los errores, las depresiones, el aumento de tiempo y presión... Un par de meses al terminar el contrato en paro y luego vuelta a empezar en el mismo sitio, esta vez ya más relajado por saber lo que había y saber que no tenía que poner el culo para dar buena imagen ya que la imagen no iba a ser redimida a los ojos de las que ya estaban fijas y esas mandaban mucho. Así que a pasar los tres meses tranquilamente, sin romperme ni matarme a trabajar, haciendo un ritmo tranquilo y a cobrar y hasta luego.

Luego otro medio año sin currar y surgió lo de dar clases a la madre de un colega que había puesto una inmobiliria y necesitaba algo de ayuda para arrancar con lo de usar un ordenador para todo lo del curro. Y ella me presentó al fotógrafo de la oficina de al lado que fue el que me ofreció el trabajo de dar clase a los ancianitos. Y así un mes en invierno del año pasado.

El trabajo de dar clase no estaba mal, pero no creo valer para profesor en grupo, creo que se me da mejor uno a uno y con cuidado. Pero bueno, creo que algo pude enseñar.

 

Y al acabar unos meses más de paro y al final... este trabajo. Tres meses en la administración sustituyendo una baja por maternidad gracias a haber aprobado una bolsa de empleo el año anterior.

Tres meses buenos que acababan hoy.

 

"CONSEJERIA DE MEDIO AMBIENTE Y DESARROLLO RURAL

El portador del presente escrito Don F.B.S. con DNI X queda vinculado a la Administración del Principado de Asturias mediante un nombramiento de Funcionario Interino del Cuerpo Auxiliar durante el periodo que va del día 16 de Octubre al 17 de Diciembre"

 

Me han renovado por dos meses más.

Los que estamos en la bolsa al terminar donde estemos volvemos a la bolsa en el mismo orden que estábamos. Es decir, que si uno termina estará detrás delante de los que aún no han empezaod, así que no suele pasar más de una semana sin que vuelvan a llamarle a uno. Un interino está un tiempo aquí, otro tiempo allí... y se está así años, yendo donde le manden y sabiendo que no estará mucho.

Así que yo sé que en dos meses esto se acaba, que esto es sólo una prórroga temporal, que terminará... Pero sigo dos meses más en un sitio donde estoy contento con la gente, cómodo con lo que hago y que me gusta hacer y cobrando bastante bien.

 

Así que... hoy he florecido de nuevo :)

15/10/2008 16:48 Autor: androgen. Enlace permanente. Tema: Las músicas perdidas Hay 2 comentarios.

Un recuerdo sencillo

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¿Por qué me afectó tanto el 11-S?

 

¿Por qué lo recuerdo año tras año?

 

Fácil. Fue un momento, un día, en que coincidió la helada revelación de que estaba indefenso. Indefenso antes el dolor que viene de dentro e indefenso ante el dolor que viene de fuera.

Indefenso del corazón e indefenso del cuerpo.

 

Dicen que cuando uno es consciente de su propia mortalidad, es cuando se hace mayor y no en el buen sentido. Un niño deja de serlo al saber que puede morir, al ser consciente que va a morir.

 

Y ese día dejé yo atrás los pocos rastros de niño que me quedaban...

 

Por eso sigo recordando este día. Por eso... y por todo y por todos.

11/09/2008 17:51 Autor: androgen. Enlace permanente. Tema: Las músicas perdidas No hay comentarios. Comentar.

Valor

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Bien o mal encauzado (se demostró luego que mal, maldito tocayo con mi número favorito, la escoria mas sucia de todos los reyes que tuvimos alguna vez...) hubo valor.

 

Ahora hemos perdido el valor. Salir en una manifestación no es tener valor. Cagarse en las cosas cuando estas rodeado de cientos de personas no es valor.

El valor actua sólo igual que actuaría en compañía. El valor es pararte ante un tanque que es perfectamente posible que no se detenga. El valor es avanzar hacia un arma que te apunta y no hacerlo pensando "no hay riesgo de que dispare" sino pensando "hay que hacerlo, haga lo que él haga".

 

Y hubo valor el 2 de Mayo.

 

" Oigo, patria, tu aflicción,
y escucho el triste concierto
que forman, tocando a muerto,
la campana y el cañón;
sobre tu invicto pendón
miro flotantes pendones,
y oigo alzarse a otras regiones
en estrofas funerarias,
de la iglesia las plegarias,
y del arte las canciones.

Lloras, porque te insultaron
los que su amor te ofrecieron
¡a ti, a quien siempre temieron
porque tu gloria admiraron;
a ti, por quien se inclinaron
los mundos de zona a zona;
a ti, soberbia matrona
que, libre de extraño yugo,
no has tenido más verdugo
que el peso de tu corona!

Doquiera la mente mía
sus alas rápidas lleva,
allí un sepulcro se eleva
contando tu valentía.
Desde la cumbre bravía
que el sol indio tornasola,
hasta el África, que inmola
sus hijos en torpe guerra,
¡no hay un puñado de tierra
sin una tumba española!

Tembló el orbe a tus legiones,
y de la espantada esfera
sujetaron la carrera
las garras de tus leones.
Nadie humilló tus pendones
ni te arrancó la victoria;
pues de tu gigante gloria
no cabe el rayo fecundo,
ni en los ámbitos del mundo,
ni en el libro de la historia.

Siempre en lucha desigual
cantan tu invicta arrogancia,
Sagunto, Cádiz, Numancia,
Zaragoza y San Marcial.
En tu suelo virginal
no arraigan extraños fueros;
porque, indómitos y fieros,
saben hacer sus vasallos
frenos para sus caballos
con los cetros extranjeros.

Y aún hubo en la tierra un hombre
que osó profanar tu manto.
¡Espacio falta a mi canto
para maldecir su nombre!
Sin que el recuerdo me asombre,
con ansia abriré la historia;
¡presta luz a mi memoria!
y el mundo y la patria, a coro,
oirán el himno sonoro
de tus recuerdos de gloria.

Aquel genio de ambición
que, en su delirio profundo,
cantando guerra, hizo al mundo
sepulcro de su nación,
hirió al ibero león
ansiando a España regir;
y no llegó a percibir,
ebrio de orgullo y poder,
que no puede esclavo ser,
pueblo que sabe morir.

¡Guerra! clamó ante el altar
el sacerdote con ira;
¡guerra! repitió la lira
con indómito cantar:
¡guerra! gritó al despertar
el pueblo que al mundo aterra;
y cuando en hispana tierra
pasos extraños se oyeron,
hasta las tumbas se abrieron
gritando: ¡Venganza y guerra!

La virgen, con patrio ardor,
ansiosa salta del lecho;
el niño bebe en su pecho
odio a muerte al invasor;
la madre mata su amor,
y, cuando calmado está,
grita al hijo que se va:
"¡Pues que la patria lo quiere,
lánzate al combate, y muere:
tu madre te vengará!"

Y suenan patrias canciones
cantando santos deberes;
y van roncas las mujeres
empujando los cañones;
al pie de libres pendones
el grito de patria zumba
y el rudo cañón retumba,
y el vil invasor se aterra,
y al suelo le falta tierra
para cubrir tanta tumba!

¡Mártires de la lealtad,
que del honor al arrullo
fuisteis de la patria orgullo
y honra de la humanidad,
¡en la tumba descansad!
que el valiente pueblo ibero
jura con rostro altanero
que, hasta que España sucumba,
no pisará vuestra tumba
la planta del extranjero! "

("Oda al dos de mayo" de Bernardo López García)

 

Y cuando se rabió el tres de mayo, en ninguna parte pensaron "problema de madrileños, a mi me da igual que no son de mi misma tierra"

 

Porque no era cuestión de tierra o lugares. Era cuestión de ocupaciones, injusticias y estar hasta los mismísimos.

 

Era cuestión de hacer lo que había que hacer, dispararan los otros o no.

 

Valor.

 

Lo hemos perdido.

02/05/2008 17:29 Autor: androgen. Enlace permanente. Tema: Las músicas perdidas No hay comentarios. Comentar.

Chema

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No sólo era Chema, pero inevitablemente, para muchos niños ahora adultos, era Chema.

 

Había una vez un niño, algo rubio, de gesto serio. Que lloraba con facilidad. Un poco resabidillo. Que se consideraba más adulto de lo que era. Que se sabía el menor de cinco hermanos y se aprovechaba muchas veces de tal condición. Algo vaguete, aprobaba estudiando poco y con el mínimo esfuerzo posible. Le gustaba la gimnasia y le gustaba correr muy rápido, muy rápido, distancias pequeñas, pero no se le daba nada bien mantenerse en suspensión en las espalderas. Sacaba buenas notas en religión porque era casi todo de memorizar. Tenía miedo de Dios e iba todos los domingos a misa.

No era el mejor niño del mundo, ni el más estudioso, ni el que mejor se portaba. Simplemente era un niño. Otro más. Con sus sueños y esperanzas propios, con sus ilusiones, que si le decían qué quería ser de mayor pensaba en pintor, pero decía contable porque le había dicho que de mayor había que buscarse trabajos de los que poder vivir.

 

Y ese niño veía la televisión, una televisión con sólo dos canales. Y le mandaban a su habitación cuando salía algo picante en la tele y no le dejaban verla más tarde de las diez.

Y ese niño veía Barrio Sésamo. Como miles de niños que hoy son padres de familia o no, pero que recuerdan esos días, porque son sus días, su pasado, sus recuerdos de infancia. Recuerdan ese tren de la bruja que al final de los títulos de crédito corría hacia la cámara mientras manos de niños se asomaban por las ventanillas saludando.

Recuerdan a Gustavo el reportero más dicharachero de Barrio Sésamo, al Conde son su afición a contar, a los Nabucodonosorcitos que vívian en la maceta de la maravillosa pareja de amigos que eran Epi y Blas, recuerdan al pianista que nunca sabía como terminar sus canciones... Y recuerdan a Espinete, a Don Pimpón, a Ana, a Julián el quiosquero... y a Chema el panadero.

 

Chema el panadero era Juan Ramón Sánchez. Y Juan Ramón Sánchez ha muerto demasiado joven, como morimos todos, demasiado jóvenes. Pero en su caso además es verdad. 51 años tan sólo.

Músico en los años 70 en un grupo llamado "Red de San Luis", allí conoció a la que luego sería su mujer, Chelo Vivares. Y cuando esta empezó a trabajar portando el traje de Espinete en el programa infantil, animó a su marido a probar suerte y así Juan Ramón se convirtió en Chema el panadero. Y durante cinco años lo fué, hasta que el programa terminó, para dejar paso a otros programas infantiles.

Pero también trabajó en más cosas, por ejemplo como actor, participando en Los ojos vendados, de Carlos Saura, Matador de Pedro Almodóvar y Donde está el corazón, de Jhon Boorman. Además nunca dejó el teatro, ya fuera como actor hasta el 2006 o como propietario de la sala teatral Tribueñe en Madrid.

 

Y el 11 se nos ha ido. Otro día 11 maldito, como tantos otros para mí.

 

Si yo hoy tuviera un hijo, no entendería la lágrima resbalando por mi rostro. No. Ellos ahora tienen sus marionetas rolliguay políticamente correctas por necesidades de la sociedad. Tienen sus programas que vienen y van, que pasan con mayor velocidad de los que tarda en disiparse una risa. Tienen sus diversiones fuera de la televisión en un mundo veloz que deja atrás cada vez más rápido las cosas porque cada vez tienen mas hambre de estímulos.

No. El niño no lo entendería. No entendería el recuerdo del tiempo deteniéndose disfrutando con la maravilla con que nos pudiera sorprender un pogramilla de media hora de lunes a viernes. Un programa que hacía que todo pareciera divertido. Un programa que sin psicopedas ni psicólogos sabía hacer sonreir y reir y emocionarse. Simplemente con imaginación y ganas de hacer bien las cosas.

No entendería que desde que me enteré canturree "Panadero soy... porque se hacer pan... y otros con placer... se lo comerán..." y se me nuble la vista.

 

Pero no tengo un hijo. Sólo tengo recuerdos. Y los recuerdos son como la canción de la Serrat...

"Me gusta verlos pintarse

de sol y grana...

...volar...

...bajo el cielo azul temblar

subitamente y....



...quebrarse..."

 

Y lo que siento en mi interior es profundo, tremendo y sincero agradecimiento. Por los bailes, por las canciones, por el esfuerzo.

 

Por ese panadero, gracias Juan Ramón. Sé que eras mucho más que ese personaje, pero no puedo evitar recordarte con tanto cariño precisamente gracias a ese personaje.

 

Y buscando cosas para contar hoy, he visto que no soy el único que piensa así. Hoy hay muchos niños grandes que nos hemos quedado sin pan para el alma, ese pan que Chema hacía tan bien.

 

 

Gracias, de corazón, ¡grande!

 

 

(última aparición de Juan Ramón Sánchez en televisión en la gala "¿Cómo están ustedes?" en 2006

15/04/2008 17:18 Autor: androgen. Enlace permanente. Tema: Las músicas perdidas No hay comentarios. Comentar.

El verdadero Amo del Calabozo

Qué poca trascendencia... qué poca importancia se le ha dado... que sociedad tan absurda que prefiere recordar a mentirosos que gobiernan, asesinos de masas y fantoches que se creen dioses del pensamiento, farsantes, extremistas, puras fachadas, piedras muertas, baños de sangre... antes de contar un simple noticia sobre la muerte de alguien que eligió crear, que propugnó el valor de imaginar, de no limitarse a la infancia para soñar con cosas mejores, con un mundo mejor, alguien que ayudó a tanta gente a creer que podemos ser héroes, verdaderos héroes de los que salvan vidas y esperanzas, de los que crean cosas mejores para el futuro, alguien armado simplemente con lápices, pequeños poliedros regulares de colores y un cerebro privilegiado en capacidad para pensar.

 

Ayer murió Gary Gigax.

 

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Para muchos un nombre que no les dice nada. Para mí el "padre" de mi mayor afición. Escritor y diseñador de juegos, co-creador del juego de rol pionero D&D (Dungeons & Dragons) junto con Dave Arneson.

 

"Ya ves tú, que chorrada, como si no se muriera gente más importante en el mundo o cientos de personas anónimas a diario en circunstancias peores"

Eso es lo que pensará la gente que pueda leer esto.

 

Me da igual. Aunque fuera el único en el mundo que pensara como pienso hoy (que creedme, no lo soy), para mí hoy es un día de mierda. Un día de mierda en la que el nombre del enemigo está formado por tres palabras "Aneurisma aórtico abdominal". Un día de mierda en que sé que he perdido un amigo que nunca he conocido en persona, un mentor, un soñador afín, un creador.

 

Hay muchos modelos peores a seguir que alguien que basó su vida en crear, no en destruir. Alguien que recordó que si algo compartimos hombres y animales cuando somos inocentes, cuando somos jóvenes, cuando aún no estamos molidos por el choque de los años, es jugar. Jugar y soñar, compartir con otros nuestros juegos. Reir con otros y que sus risas hagan más luminosas las nuestras.

Gary Gigax simplemente quiso decirnos que no tenemos por qué renunciar a esas risas al crecer. Su manera de recordárnoslo fue esa, crear los juegos de rol.

Que nos tachen de infantiles. Nos da igual. Que nos escupan como inmaduros. Nos da igual. Que se rian de nosotros por preferir otra forma de diversión a las estereotípicas, asfixiantes, intoxicantes y pura apariencia de tantas diversiones vanas "socialmente" aceptadas.

 

Cuando se rien de nosotros, nosotros nos reimos, pero no de nadie. Nos reimos por pasarlo bien y punto. Reimos, soñamos, imaginamos, creamos y compartimos.

 

Y que haya gente que convierta mi afición en mierda. Que haya gente que se crea que lo que hacen dos imbéciles es la tónica general. Que haya gente que me desprecie o me deje por imposible meneando la cabeza con pesar al pensar que estoy desperdiciando mi tiempo.

 

 

YO SOY ROLERO

 

Gary Gigax tenía seis hijos y siete nietos. Pero ayer dejó millones de huérfanos y gente que le recodará por cosas buenas.

 

¿Hay muchos que puedan decir lo mismo?

 

(extracto de la wikipedia sobre Gary Gigax (Cuando en una entrevista se le preguntó cómo quería ser recordado, él dijo: "Me gustaría que el mundo me recordase como la persona que realmente disfrutaba jugando juegos, compartiendo su conocimiento y sus pasatiempos con todo el mundo".)

 

 

Se nos ha muerto el verdadero Amo del Calabozo, el descerrajador de la puerta de los sueños. La abrió para nosotros.

 

Y nosotros somos conscientes del valor de ese acto. Para siempre.

 

Se ha perdido un música sin notas. Pero esa música nunca NUNCA se va a olvidar.

05/03/2008 16:58 Autor: androgen. Enlace permanente. Tema: Las músicas perdidas No hay comentarios. Comentar.

Algunos números

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3 años

 

192 almas

 

3 estaciones

 

10 bombas

 

 

Incontables lágrimas

 

1 día de Marzo.

 

11-M

 

 

(La imagen la saqué de aquí:

http://llanesnet.blogia.com/temas/llanes.php )

11/03/2007 17:31 Autor: androgen. Enlace permanente. Tema: Las músicas perdidas No hay comentarios. Comentar.

Reconstruido

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He repuesto en su lugar lostrozos de artículos que una vez borré...

 

Nunca debí haberlos borrado. Ni haber pedido al dragón que quitara partes de sus escritos.

 

Si alguien quería decírselo que se lo dijera ella misma. Yo no tenía que ser emisario de nadie. Y sobre todo no tenía que haberme sentido como si hubiera hecho algo malo. No hice nada malo. No dije nombres. No había manera de identificar a las personas. Di mi punto de vista. Y eso no era malo. Ella quiso hacerme pensar que si. No era así.

 

Así que ahora estoy pleno otra vez. Me ha costado mucho tiempo hacerlo. Pero en el fondo sabía que lo haría, la prueba es que nunca borré del todo los artículos, los dejé en un documento de texto dispuestos para el día en que volvería a colocarlos.

 

Ese día ha llegado.

 

Y no me siento ni bien ni mal. Simplemente sabía que era algo que tenía que hacer y hecho está.

 

Y como esto es sobre hablar de lo que siento y percibo y creo ver, y como mantengo mis normas de educación y anonimato, al que le moleste, que no lea.

13/02/2007 15:22 Autor: androgen. Enlace permanente. Tema: Las músicas perdidas Hay 2 comentarios.

Salir de la sartén para caer en el brasas...

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Es curioso como a la larga la impresión sobre las cosas cambia... bueno, más que cambiar, es darse cuenta que nunca nada es como parecía ser.

Será cosa de la memoria selectiva, del pincel embellecedor del pasado (Ya lo decía "el baúl de los recuerdos" de Karina...), o que te llega información que desconocías que te permite ver las cosas de un modo distinto.

 

El sábado quedé con N. y hubiera contado aquí lo maravillos que fue el día sino fuera porque la última conversación con ella me reveló un dato que borró a un lado el optimismo y el buen cuerpo que me estaban dejando las horas con ella...

 

Me contó cómo la había acosado.

 

Bueno, tal vez "acosado" sea una palabra un poco fuerte, porque más o menos fué lo contrario en modos pero en efecto casi el mismo.

 

La palabra correcta, que usó ella misma, fue "AGOBIAR"

 

La agobié de mala manera. Tras la petición de salir y la cena del curso y todo lo que pasó en ella, se hizo patente. Sentía que la estaba agobiando mucho, dando la brasa, siendo un pesado. Si, muy educado y caballeroso, pero pesado igualmente. Recuerdo que en el blog contaba yo por esas fechas como me alegraba los días mirarla y compartir las horas de clase con ella. A ella no la alegraban, porque estaba todo el rato por ella y con ella, sin dejarla tener su espacio, con miradas frecuentes y constantes... tanto que las demás de clase se fueron dando cuenta del asunto y las bromitas arreciaron, aumentando su incomodidad. Dice que pasó una temporada con ganas de echarse a llorar porque veía y notaba como yo seguía pesadete con ella, y no se le ocurría una manera de decírmelo sin hacerme daño, porque temía que me lo tomara a mal o que encajara el golpe como si fuera más fuerte de lo que realmente era. Así que pasaban los días y ella intentaba tenerme alejado, quedándose entre clase y clase con la profesora con la esperanza de que yo me fuera con las demás y dejarla descansar un poco... y yo no lo pillaba, claro. Bueno, yo lo que pensaba era que estaba preocupada por su madre y por eso a veces si la dejaba en paz porque pensaba que era con la profesora con la que hablaba más de ese tema (se habían hecho muy buenas amigas) y había que respetar que no quisiera hablarlo con nadie más. Y aunque por causas equivocadas si que pisé el freno, sobre todo cuando un día pillé a Rosi haciéndole gestos a N. con una sonrisilla después de uno de mis actos zalameros y como a ella le había prometido intentar ser discreto en el tema de que me gustaba, dejé de ser tan evidente (creo) para no avergonzarla.

Sin saber que ya lo estaba. Me dijo antesdeayer que estuvo a punto de mandarme a la porra, con ganas de gritarme que ni mi amiga quería ser por pesado y coñazo de tio.

Así que el ambiente que notaba a final de curso no era sólo por mi ida de olla con el comentario estúpido y egoista. Era también por ella, porque las demás lo notaron y entonces ya no les parecí tan majo y si otro tio despreciable más.

 

Y ella dice que ahora me lo cuenta porque me tiene mucho cariño, porque somos muy amigos y porque ya superó eso y se toma de otra manera mis coqueteos semi-constantes y además porque al vernos menos a menudo (en el curso era todos los días de diario, al fin y al cabo) pues eso, que me hago menos cargante.

 

Pensándolo retroactivamente... es cierto que fuí un pesado de tomo y lomo. Recientemente JD me decía "quien la sigue la consigue" pero hay que "seguirla" con una cierta medida, no poniendo día si y día también ojos de carnero degollado, imponiendo mi presencia a su lado continuamente... no respetando su espacio vital, vamos.

 

Si que puedo ser pesado si. Lo que no suponía era que tanto y descubrirlo digamos que no me ha hecho mucha gracia. Ojo, a ella no la culpo de nada, me la echo a mí, por si estoy siendo un poco vago en el por qué me siento mal.

¿Tanto me cuesta aceptar lo noes? ¿O es que realmente como me dijeron una vez, a mí no hay que darme el más mínimo pie a albergar la más mínima esperanza sobre nada porque me aferro a ello no como un perro mordiendo su hueso, sino como un perro vigilando constatemente su hueso (ya sabeis, no encima todo el rato pero siemrpe cerca y mirando y constantemente presente)?

Soy menos de fiar de lo que pensaba. Creí no ser así y el caso no es que en aquel momento, aquella temporada lo fuera, sino que no estoy seguro de haber cambiado a ese aspecto. Bueno, claro, cómo voy a cambiar si no me había dado cuenta... pero a veces maduramos en aspectos que no han sido puestos a prueba y en este no sé si habré madurado. No creo que a día de hoy me hubiera comportado distinto, creyendo ser discreto sin serlo, creyendo ser educado y romántico cuando en realidad era un acoso leve...

 

Por eso muchas veces pido a la gente que me diga las cosas, por duro, fuerte o "poco educado" que pueda ser el decírmelo. Porque tal vez sólo aprendo a leches, y tengo que recibirlas para mejorar realmente.

 

El día fue bueno, porque reconozco lo que me dijo que de no ser ahora de total confianza, no me habría contado eso, no seguiría quedando conmigo. De no tenerme cariño nada la obligaría a verme. Y eso es mucho. Y esa revelación no empaña el hecho de que su compañía se me hace maravillosa y el tiempo mejora de calidad si estoy con ella. Realmente fue un buen día.

 

Pero mi actitud no es tan buena. Mi comportamiento no es tan bueno. Y mi concepto de las cosas, de la insistencia, del perseverar... puede que estén equivocados. Obviamente lo están, si le hice pasar por aquello, pero tal vez lo estén en su totalidad y tenga que replantearme, muy muy seriamente, un cambio muy radical en ciertas cosas...

22/01/2007 15:18 Autor: androgen. Enlace permanente. Tema: Las músicas perdidas Hay 4 comentarios.

5 veces 11

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Entonces ya sabía que las lágrimas no sólo eran por ellos, por todos, sino por los que iban a morir a raiz de lo sucedido, allí y en otras partes, bajo las bombas, bajo la suspicacia, bajo el odio...

Lloraba por todos, porque cinco años después... sigue muriendo la gente del 11-S

 

En New York, Afganistan, Irak, Londres, Madrid, Bali...

 

Y los que quedarán, por el afán de venganza mal dirigida, por la insensatez extremista religiosa, por el odio, por el miedo...

 

Miedo que no impidió que unos entraran donde el riesgo era claro y evidente y murieran intentando hacer algo que no conoce barreras de religiones, opiniones o ideas políticas: salvar vidas.

 

Año tras año lo diré, me llamen lo que me llamen. No olvido. Y lloro por todos.

11/09/2006 15:27 Autor: androgen. Enlace permanente. Tema: Las músicas perdidas Hay 2 comentarios.

Balance...¿final?

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Tal vez es hora de hacer un repaso... de recordarme y preguntarme que es lo que realmente sucedió...

¿Que me ha dado Ella durante todo este tiempo?

Lo más obvio es comenzar por pensar en la fuerza que me dió...o tal vez mejor dicho la Fuerza que su presencia me ayudó a sacar de dentro, porque todos tenemos fuerzas para muchas cosas y Fuerzas para unas pocas muy especiales dentro, pero a veces tan adentro que cuesta hacerla salir o encontrarla, cuesta tanto tanto que pensamos que no la tenemos y nos acostumbramos a mirarnos a nosotros mismos como cobardes...

Ahora no puedo menos que sonreir por los nervios y miedo y ansiedad que sentía cuando pensaba "tengo que decirle lo mucho que me gusta, que me quiero arriesgar por ella, que quiero salir con ella"
Y aunqu eme dijera que no. Lo que mas me angustiaba era pensar que no me atrevería a pedirlo, por muy probable que me temiera que fuera la respuesta, porque qué narices...yo quería que me dijera que si que si que SI. Y si sólo tenía un poquito de posibilidades quería intentarlo igual.

¿QUé mas me dió?

Me dió ganas de vivir los días, de que pasaran los días, de que pasara el fin de semana y llegaran los lunes para volver a verla. Me quitó ese miedo durante el tiempo que estuvo ese miedo a la rutina, a lo que siempre es igual, al paso del tiempo inexorable , tan lento a veces pero que a la larga termina pasando tan rápido...

Me dió ganas de ser amado, de ser deseado. Ganas de ser Persona para que todo eso pudiera pasar. Me dio ganas de aprender a escuchar y mirar a la gente para poder y saber mirarla y escucharla y sentirla...

Me resucitó la lóbido que la tenía un poco demasiado dormida y acostumbrada a las rutinas de un tiempo a esta parte... pero ella solucionó eso sin quererlo, sin saberlo, sin percatarse...

Me devolvió las fantasías, los nervios adolescentes, el temblar por estar cerca de alguien.

Me dió la Realidad, la presencia, la parte física... las esperanzas, los anhelos, las promesas de noches de labios y sudor y piel cálida... me devolvió el dormirme pensando en alguien.

 

Me ofreció a una persona real.

 

Me amplió los deseos, el desear a alguien que físicamente uno no pensaba que fuera su ideal. Me hizo descubrir lo que es soñar con cosas nuevas, con formas nuevas, con cuerpos nuevos.

 

Me ofreció muchas veces su sonrisa, su mirada.

 

Me dió su No. Me dió la impotencia de saber que no puedes cambiar las cosas sólo con desearlas, me dió la realidad de ser consciente de no gustar como le gustan a uno. Me enseñó que ella no era alguien que viera Todo de mí, como yo quería ver Todo de ella.

 

Me ha dado lo normal, lo bello en la sencillez, lo maravillosa que es la vida de los que Sienten de manera normal y por ello mismo esa manera de sentir es Sublime.

 

No me dió besos. Pero si me dió la posibilidad, el anhelo, de soñar con ellos.

 

 

Al final, ha dado muchas cosas. Algunas bonitas, otras no. Pero todas importantes.

 

No me arrepiento.

23/07/2006 22:09 Autor: androgen. Enlace permanente. Tema: Las músicas perdidas Hay 2 comentarios.

7

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Diana y Gonzalo se agachan sentados en el sofá para escuchar a Sole.

-Hay algo que nunca os he dicho en todos estos año... Yo, en ocasiones... oigo risas.-

Y fin. (casi, hay un par de frases más pero para mí ese es el final)

El final de "7 vidas" anoche.

Sólo una serie. Siete años, siete temporadas. Muchas horas de televisión.

Y así acaba la que para mí es la mejor serie de humor que nunca se haya hecho en España. La serie que durante siete años he seguido, resistiendo ante viento y marea cuando los de mi familia que también la veían regularmente empezaron a abandonar. "Si, me gusta, pero si no la veo no para nada"...

Siete temporadas. Actores que vienen y van. Situaciones nuevas y que se repiten. Chistes mejores y peores. Y muchas collejas...

Situaciones que desde el sillón piensas "que tontos, en esa situación yo lo diría todo, no lo escondería" o "le diría que me gusta"... y luego vivimos cosas parecidas en la vida real y no nos comportamos como pensábamos que haríamos...

Siete años. Hace siete años aun estaba estudiando la carrera, empezando a ver que se me iba a hacer muy larga en tiempo y cursos. Hace siete años yo era de otra manera, mejor en unas cosas peor en otras... Hace siete años mis esperanzas y sueños eran distintos casi todos...

¿He visto esa serie durante siete años o ella me ha visto a mí?

En todo caso, sea como sea, ayer, al apretar el botón de apagar la televisión tras acabar el último capítulo... me sentí un poquito más gris, un poquito más triste.

Una pizca más sólo.

"¿Quién podría imaginar

que volvería de este viaje?

Será porque echaba de menos

tanto tiempo sin hablarte...

Si me das lo que perdí, te daré lo que me pidas.

Yo soy la llave de tu puerta...

Y TENGO 7 VIDAS"

17/04/2006 14:35 Autor: androgen. Enlace permanente. Tema: Las músicas perdidas Hay 4 comentarios.

Alguna ilusiones de la mente

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Estaba yo leyendo una novela de Neal Stephenson llamada "Snow Crash" (es una novela de ciencia ficción) cuando topé con una frase que más o menos decía:

"Todo el mundo piensa que en algún momento de su vida sería invencible, con las circunstancias apropiadas. Ya fuera defendiendo un ideal en el que cree firmemente, sea cuando un grupo de narcotraficantes colombianos entran con sus armas automáticas en tu casa para matar a tu familia, o sea por el motivo que sea, todos pensamos que seríamos capaces de acabar con quien fuera aunque nos falte entrenamiento, valor o armas"

Mas o menos era así, la cita no es exacta porque ya devolví el libro a la biblioteca (libro totalmente recomendable por cierto, para quien gusta del género de la ciencia ficción ciberpunk) pero el sentido era más o menos ese.

Y creo que es verdad. Yo por lo menos he fantaseado mucho con las situaciones en las que me convertiría en una máquina de matar por defender a algo/alguien/mi mismo, como si el odio/miedo/decisión fuera una droga de efecto rápido capaz de convertirme en un superguerrero. ¿Que el adversario lleva una pistola? Da igual, seguro que sería capaz de moverme más rápido que él y que su disparo no me alcanzara. ¿Que el adversario sabe artes marciales? Da igual, seguro que encontraría por instinto el golpe perfecto para tumbarle. ¿Que los adversarios son muchos? Da igual, sabría convertir la superioridad numérica en su debilidad...

Ya sabeis, cosas así. Tal y como habrá gente que piense "si un tio intenta violarme, da igual que sea más fuerte que yo, me defendería tan fuerte y decididamente que no lo conseguiría" o "si mi maltratador pareja me arrincona en una esquina oscura le daré tal patada que saldrá volando y no podrá hacerme nada" o "si me quieren atracar a punta de navaja en un callejón volcaré tanto desprecio e ira en la mirada que saldrá corriendo cagado de miedo" o "si yo estuviera en el ejército seré un Rambo y mataré cientos sin que nadie me roce siquiera" o...

Ilusiones de la mente. Mentiras y fantasías. Porque tal vez pueda pasar. Pero lo más probable es que no pase. Seguro que muchas víctimas de malos tratos, violaciones, atracos, asesinatos, terrorismo, secuestros... han pensando antes de sufrir lo que les pasara que serían capaces de reaccionar efectiva y fríamente y salir airosos... y luego no sucedió así.

En este caso no sé si es una cuestión de engañarnos para nuestra tranquilidad, o para imaginar que nuestra vida es más segura de lo que es, o para elevarnos a nosotros mismos a un pedestal...

Y quien dice en situaciones de peligro, lo dice para cualquier cosa. "Si yo fuera el diría la verdad", "si yo fuera ella haría esto..."

Luego descubrimos (al menos en mi caso es así) que en el momento de hacer/decir eso, no reaccionamos distinto de aquellos que considerábamos que hacían mal... En mi caso me dejó un poco chafado descubrir que en cuestiones sentimentales/rollescas fuí tan torpe y estúpido como muchos a los que había despreciado.

De todo se aprende. Hoy creo que ya no haría otra vez las cosas que hice. La letra con sangre entra dice un refrán. Pero eso no evita que a veces siga imaginando que hacer o decir...

Me dió por pensar en otras situaciones en las que nos autoengañamos muchas veces tras leer esa frase en el libro. Una de ellas es tan típica que me vino a la mente enseguida: "Si tuviera oportunidad de conseguir que ese/esa famoso/famosa me conociera, se enamoraría de mi enseguida al ver lo tierno/maravillosos/guay que soy".

¿Quién no ha pensado eso? Es una fantasía adolescente muy corriente. Vemos a alguien a quien admiramos en pantalla, leemos sobre él y pensamos que tiene los mismos gustos que nosotros, que lo que dice en esa revista sobre su pareja ideal coincide mucho con como somos, soñamos con que se fascinaría con nosotros...

Una ilusión, una mentira de la mente. Esa persona no tiene por qué ser como dice en la revista (la mitad de las entrevistas en las revistas se retocan o eliminan directamente, porque hay un espacio concreto que llenar y lo típico, lo aburrido, no vende), esa personas es alguien real, no una fantasía y tendrá sus gustos y si en la vida real nadie consigue que todo el mundo se sienta atraido/enamorado de uno, ¿por qué si lo vamos a conseguir con esa persona?

Y también recordé un juego/miedo que tenía de pequeño, en el cual pensaba que todo el mundo sabía leer la mente menos yo. Cuando mis padres parecían enfadados conmigo y yo había hecho algo mal que ellos no conocían, pensaba que ellos lo sabían, que había leido mi mente, que yo era como el conejillo de indias de un experimento en el cual era una persona entre cientos sin esa capacidad, que era algo que sólo enseñaban a unos pocos y yo no era uno de ellos, que cada cosa que hiciera sería conocida por todo aquel que me miraba fíjamente unos segundos... Recuerdo haber pensado cosas como "pues ya que puedes leer la mente, lee esto, cabrón hijoputa gilipollas bastardo..." En el fondo era sólo la culpabilidad, que me hacía fijarme mucho más en las reacciones de la gente a mi alrededor y ver cosas donde no las había, si el que me miraba se reía o parecía enfadado podía ser por otra cosa, cosas suyas sin relación conmigo... pero todo se relacionaba en mi mente paranoica infantil-adolescente.

¿Nunca os ha sucedido que al pasar junto a una persona o grupo de personas, estas se echan a reir justo cuando pasas? Yo siempre pensaba que se reían de mí, y eso era una consecuencia de la baja autoestima (y un par de veces SI que se reían de mí, por los comentarios que llegaban a mi oido mientras me alejaba, pero eran sólo un par de casos). Y en el fondo era otra ilusión paranoica de la mente, el pensar que somos el centro de las cosas, para lo bueno y para lo malo, que todos nos miran y se fijan en nosotros...

Y yo paseo tantas veces la vista sobre gente sin fijarme en concreto en ellos, o mirando más allá de ellos... ¿por qué me costaba tanto pensar que eso era lo que les pasaba a los que me miraban, que no me miraban a mí, que no se fijaban en mi?

¿Y de cuantas ilusiones y paranoias de la mente me he librado realmente?

08/04/2006 14:34 Autor: androgen. Enlace permanente. Tema: Las músicas perdidas Hay 8 comentarios.

2 tras 11. Dos onces.

Números.

Mecanismos para la memoria.

Me acuerdo más del 11 que en principio es más lejano, en tiempo y espacio. El 11 con sus dos unos como dos torres. Coincidio con otro momento de engaño y depresión en mi vida. Hubo dos intensidades aquel día, tal vez por eso lo recuerdo mejor, lo que pensaba, lo que hice, lo que dije, lo que comí mientras miraba la televisión.

¿Por qué recuerdo peor donde estaba el 11 en el que los unos era traviesas de vía de tren?

Estaba aún en el cuarto piso. ¿Qué me hizo echarme la bata sobre los hombros y aún oliendo a sueño y sudor seco correr los dos pisos escaleras arriba para llegar a casa y estar de pie apoyado en el respaldo del sofá compartiendo en silencio las noticias de la televisión? ¿Oí algo desde la cama? ¿Encendí la televisión en el cuarto mientras esperaba que se ventilara la televisión y lo ví?

No lo recuerdo. Pero si recuerdo la sensación.

Con las torres sentía desesperación. Desesperación por el engaño y por los choques, la caida de los colosos, la muerte que estaba sucediendo ante mis ojos. Desesperación.

Con los trenes sentí ira. Ira, furia, ese ardor que empieza a subirte poco a poco desde la punta de los pies calentando todo tu cuerpo, subiendo por el estómago dejándolo hecho un puño, calentando los pulmones con un fuego sulfuroso qe los deja secos, trepando por la garganta en un gruñido inaudible y dejando cenizas en la mente, los ojos dos ascuas de dolor y furia, la mente pensando en aplastar las cabezas de los causantes con las manos desnudas, bañar los dedos en su putrefacta masa cerebral y pintarse las uñas con su sangre.

Ira. Furia.

La sensación de "no puede estar pasando en mi país"

¿Fue antes o después cuando yo esperaba un tren en esa misma estación, tras completar otra de esas pruebas para una empresa en Madrid, otra de esas en las que me rechazaron? No lo recuerdo. Los datos se diluyen.

Se diluyen ante dos recuerdos. El primero un rostro ceniciento, los ojos cerrados, la mandíbula desencajada, una mujer que ha muerto entre el dolor, segundos antes de ser tapada por una manta por los bomberos.

La segunda imagen una ilustración de Fernando Krahn, dibujante chileno, colaborador habitual del Magazine de La Nueva España de los fines de semana: Hay unas vías de tren. Hay una luz que las ilumina. Las sombras de las traviesas de las vías se alargan y se convierten en cruces.

192 cruces. Cientos cargan aún con las cruces que ese día cayeron sobre ellos o los que amaban.

¿Por qué?

¿Por qué?

¿Por qué?


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" Ha pasado el tiempo
no he dejado ni un momento
de pensar en los viejos sueños
en las noches de conciertos en un bar

Ha pasado el tiempo
y no sé por qué te cuento esto
será que se ha ido
la inocencia que llevo conmigo
si será el dolor, este amanecer
que me ha helado el alma
quiero despertar
porque no puede ser verdad
esta mala hora


Esta madrugada
que parece nunca acabar
esta noche de angustiosa calma

Va pasando el tiempo
bajo el cielo sin estrellas de Madrid
pero hoy no encuentro
la ilusión que me quemaba dentro
Nada más llegar a esta ciudad
que nos devora
dime dónde estás que te quiero ver
y dejar pasar esta mala hora

Esta madrugada
que parece nunca acabar
esta noche de angustiosa calma
Quédate conmigo
hasta que la luz se haga
esta madrugada

Quiero despertar
porque no puede ser verdad
esta mala hora

Esta madrugada
que parece nunca acabar
esta noche de angustiosa calma
Quédate conmigo
hasta que la luz se haga
esta noche oscura de mi alma

Esta madrugada
que parece nunca, nunca acabar
quédate conmigo
hasta que la luz se haga
esta madrugada
"

("Esta madrugada" Amaral (canción inspirada en el 11-M) )

¿Por qué?

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PD: La foto está sacada de esta página: http://www.fijaciones.org/archives/2005/03/estacion_de_ato.html

11/03/2006 16:14 Autor: androgen. Enlace permanente. Tema: Las músicas perdidas No hay comentarios. Comentar.

¿Donde estabas... el día de las 23 Flores en el Congreso?

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Una vez ya comenté que lo malo de que te pasen cosas importantes el día de un envento mundial es que te lo recuerdan aniversario tras aniversario de manera indirecta...

Aunque en este caso no es que me pasara algo malo, al fin y al cabo hace 25 años tenía yo 3 y a esa edad pocas cosas malas que dejen memoria de por vida te pueden pasar... (un año más tarde vino lo del brazo, mi primer "recuerdo traumático", así que no pasó tan poco tiempo...)

Directamente no recuerdo nada de aquel día, todo lo que sé es por que me lo contaron. Concretamente mi madre, que era la que estaba conmigo en casa, con 3 años yo aún no tenía colegio ni iba a jardín de infancia, así que mi madre estaba viendo el debate de investidura por la televisión conmigo a su lado en el sofá. Y cuando empezó el lio me contó que me giré hacia ella y dije "mira mamá, hacen pam pam".

Que majos son los niños, ¿verdad? :)

bueno es normal, para mi aquello debía ser como ver "Barrio Sésamo" o dibuos animados, algo que pasaba muy lejos y que ponían en la televisión para divertirme. Lo que no sé es porque mi madre me cuenta que ella se echó a reir por todo lo que estaba viendo, que cuando mi yaya (que por aquel entonces vivía en la calle de al lado) y su vecina llegaron al momento a casas todo temerosas, encontraron a mi madre pasándoselo bomba. Para mí y para cualquiera de poca edad (adolescentes incluidos, mi profesor de la academia nos contó que lo que él pensó fué "cojonudo, un mes sin clase", tenía 15 años de aquellas) aquello no era nada, pero para los adultos supongo que sería preocupante...

Y tambien es muy relatada otra de mis frases. Tras el pam-pam, cuando todos esos valientes y nobles próceres que tenemos de políticos, esa nueva nobleza estilo Primer Estado prerevolucionario (fijaos en sus privilegios y prebendas...) perdieron el culo por meterse tras los bancos, yo dije "mira mamá, los han matado a todos", como si con dos balas al aire se pudiera matar a cien personas a la vez...

Pero bueno, siempre prefiero quedarme con dos imágenes que demuestran que para todo hay excepciones. Independientemente de lo que hicieran antes o después, dos personas estaba ahí de pie entre balas y guardias civiles. Adolfo Suarez levantándose para ayudar a un viejecito Gutierrez Mellado que se encaraba con ese estilo inimitable de las personas mayores a los guardias civiles y Adolfo Suarez sentado con la espalda erguida, ajustándose los botones de la chaqueta mientras silbaban las balas y Gutierrez Mellado de pie con los brazos en jarras ante el guardia civil que le empujaba mientras crepitaba las ametralladoras.

Desde que desarrollé uso de razón política, mis inclinaciones se dirigieron hacia ese Adolfo Suarez que ahora ha perdido (pena de penas, desgracias de desgracias para todo el que sufra tal mal) recuerdos y razonamiento por una enfermedad cerebral degenerativa. Y no sólo porque me gustaba la idea de un partido político de centro (me encanta la mesura y el aplicar las cosas necesarias, venga la idea del lado político que venga puede ser una buena idea, no ese sectarismo de "las ideas de izquierdas/derechas son todas buenas y las del otro lado son todas una caquita"), sino porque el lider del CDS demostró valentía y compromiso, algo que por desgracia se ha perdido entre la ínclita clase política que nos malgobierna y maloposiciona.

Pocas veces en mi vida pienso que lamentaré profundamente la desaparición de un político. Esta vez será una de ellas.

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23/02/2006 12:29 Autor: androgen. Enlace permanente. Tema: Las músicas perdidas Hay 15 comentarios.

Apolo XIII

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Era jueves y todavía no habían nevado. Solo en su cabello, ahora de un tinte más claro.

Tal vez por eso no la reconocí a lo lejos. Me había estado toda la mañana, desde recibir su mensaje ofreciendo invitarme a una comida, cual "comida de la paz", preguntándome como me afectaría volver a verla. Volver a verla tras tanto tiempo.

Comprobé con agrado que no me afectaba ni para bien ni para mal. Eso era un buen comienzo. Ni se me hicieron flan las rodillas y gárgaras el estómago, ni sentí apretar los dientes y calentarme del frío de las dos y media de la tarde de ese jueves por el enfado.

Saludos protocolarios, debatir durante dos minutos a donde ir a comer y en marcha.

Y conversación mundana, neutral, inofensiva... cobarde.

Detecto un montón de "mmms" y "ajás" cuando hablo. A ratos no sé si es que no le interesa lo que estoy contando o que está nerviosa. Creo que lo segundo, porque luego, cuando hablamos de lo que debemos, también lo hace.

Y me extraña mucho, casi en los postres, tener que ser yo el que lleve la conversación a lo único de lo que deberíamos haber hablado: los porqués, los cómos y los qués.

Me gusta descubrir cosas nuevas de la gente que creemos conocer bien. Eso evita que terminemos por aburrirnos de esa persona o que lleguemos a considerar que podemos ser tutores de su vivir, maestros sabios que conocen las reacciones y anticipan las soluciones, empezando a tratarles más como niños que como iguales.

Y descubro cosas. Como el muy distinto concepto de la amistad que tenemos. Ella considera que si alguien se toma un año "sabático de amistad" a la vuelta todo será igual, que la amistad sobrevive a eso sin problemas si es fuerte y verdadera.

Yo considero que semejante prueba daña la amistad y hace que no vuelva a ser como antes.

Si, me lo dijo. Que estaba en un momento que quería alejarse un poco de muchas cosas. Vale. Avisado estaba y si vuelve a pasar ya no pagaré la novatada emocional de pasar lo que pasé.

Y yo le digo que sigo enfadado por el momento en que la necesité, que necesité su amistad aunque no me fuera a poder decir nada que no me hubieran dicho otros. Los amigos no siempre son sabios que encuentran las palabras justas. A veces son las mismas de siempre, pero se hacen distintas porque te las diga quien te las dice.

Yo necesité esas palabras. No quiso estar para dármelas.

Que hubiera insistido más dice... ¿Cuánto? ¿Una llamada no es bastante? Para mí lo es. Culpa mía por pensar que para otros es como para mí. Ya estoy aprendiendo a que todos podemos ser distintos no hay que dar nada por sentado porque nosotros pensemos/actuemos de una manera.

Además, sinceramente, insistir más si que me hubiera hecho sentir que estaba mendigando atención.

Dice que contestó al sms porque sentía que se había portado mal conmigo (además que ALGUIEN le había dicho lo mismo durante un tiempo, que tenía que volver a quedar conmigo).

Yo le digo que si es porque ALGUIEN se lo dijo, no debería haberme llamado, pero me asegura que no es por eso, es porque realmente quería verme, por decisión propia. La creo. No tengo motivos para no creerla. Si no fuera verdad no me habría dicho para empezar que EL le había dicho que hablara conmigo, porque sabía lo que iba a pensar.

También la digo que si ella hizo lo que pensaba era correcto, no se ha portado mal. Aunque ahí estoy poniendo en duda la capacidad de reconocer errores, eso que tanto practico ultimamente, y tampoco es eso.

Errare humanun est. O como se escriba.

Y ella lo sabía y lo sabe. Sabe lo que siento... o sentía. Sabe lo que era para mí, porque ella misma lo ha experimentado alguna vez. Sabe mis envidias de EL. Sabe más cosas de las que yo suponía.

Y yo sé menos de las que creía, porque se lo pregunto y la respuesta es la que me temía desde hace un tiempo, leyendo de ilusiones y alucinaciones y espejismos... algo de eso sufrí yo.

Nunca me deseó. Y una vez más, la creo. Da igual que sea verdad o mentira, no me pongo a comerme la cabeza con eso. Es lo que me ha dicho y la creo.

La creo tal y como creo que ella debe suponer que yo pienso que la gente cambia, y que alguna vez también puede llegar a cambiar su deseo. Porque también hay deseo que surge del conocimiento, del contacto y del tiempo. Aunque ese deseo esté menos de moda. Pero en fin, al menos me puedo dejar de comer la cabeza con el ronroneo y el arquear de espalda.

Finalmente le digo que no sé que voy a hacer. La sigo queriendo muchísimo aunque sea menos que antes. La sgo deseando. Pero también he cambiado, y tal vez aprendo poco a poco a evitar los daños. Y cómo evito el daño, ¿no viéndola o aprendiendo a dejar de lado ilusiones sin renunciar a verla?

La respuesta en cierto como se dió cuando la volví a ver tras un año y cuatro meses. Al no haber dolor, creo que he aprendido algo. Y ya no me hará daño, ni le haré daño, el volver a verla. Aunque tampoco ahora me apetezca como antaño verla todos los días si pudiera.

Aún no sé si he ganado o perdido algo con ese cambio. Supongo que el tiempo lo dirá.

¿Por qué no? Claro, quedar alguna vez. Claro, retomar el contacto. Claro, contarnos nuestras cosas y aconsejarnos si podemos.

Aunque las cosas hayan cambiado.

Y despedida final que augura no ser tan larga como la última. Y sí, quedo con ganas de volver a verla... un día de estos.

Es triste que tras varios días de pensar en la conversación sostenida, en repasar todo lo pasado y presente, vivido, sentido y pensado... tenga tan poco que decir.

30/01/2006 13:25 Autor: androgen. Enlace permanente. Tema: Las músicas perdidas Hay 7 comentarios.

Mensaje en una botella de estrellas

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Ayer leí una historia curiosa. Hace poco regresó a la tierra una sonda enviada a recoger un poco del polvo estelar que deja tras de sí un cometa en su eterno recorrido por el mar de las estrellas. Dentro de la sonda viajaba además una carta manuscrita del descubridor del cometa en cuestión, un astrónomo de 80 años. Durante siete años sus palabras viajaron dentro del artefacto, como un mensaje dentro de una botella enviado al infinito. No sé por qué lo harían, meter esa carta en la sonda. ¿Esperaban que se cruzara con "algo" que pudiera leerla?

Hace un par de días, la sonda aterrizó de nuevo en este pedazo de tierra enmedio de las estrellas. Misión cumplida. Y la carta vuelve a estar en manos de quien la escribió.

Hace tiempo leí que una de las sonda enviadas a vagar para siempre al espacio en busca de otros sistemas solares, de otras galaxias, de emisiones que puedan demostrar que no estamos solos en el universo, en busca de maravillas que sus sistemas registraran fríamente, sin maravillarse, sin asombrarse, asustarse, emocionarse, pura y fría lógica de máquina, lleva en su interior una placa con los dibujos de un hombre y una mujer, un mensaje de saludo en algún idioma matemático que una civilización inteligente pueda descifrar y un esquemático mapa de nuestro sistema solar con una señal indicando el tercer planeta en cercanía a la estrella, nuestro planeta.

Otra carta enviada al infinito, a vagar para siempre en busca de respuesta.

Así me siento últimamente. Como si hubiera estado toda mi vida lanzando a mi alrededor, a ese espacio que no es oscuro cuajado de luces pero que me rodea, lanzando señales, cartas, gritos, palabras... y unas no los han querido recoger, otras no los han entendido como si fuera un idioma alienígena y extraño... y a la mayoría ni les ha interesado siquiera el esfuerzo de interpretarlos.

Así siento que ha sido mi vida en relación al amor.

23/01/2006 12:58 Autor: androgen. Enlace permanente. Tema: Las músicas perdidas Hay 6 comentarios.

Pedazos de cielo sobre cuatro patas

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"Truchi es una cariñosa y hermosa gata siamesa de seis años, que vivía en Alcalá de Henares, en casa de una muchacha de diecinueve, estudiante de Filología Inglesa en la Universidad Complutense de Madrid: Angélica. Truchi era la alegría de Angélica. Las he visto a las dos en una foto de la Nochebuena de 2003: Angélica le ha puesto una corbata a la gata para la fiesta y está allí Truchi, feliz y sumisa a pesar de la fama de los siameses.

Truchi acompañaba a Angélica en su cuarto mientras estdiaba. Iba tras Angélica por toda la casa, como un perrito. Dejaba qe le acariciara la barrigota. Dormía en su cama, acurrucadas las dos. Cada mañana, antes de salir hacia la Facultad, Truchi se acercaba a Angélica para que le diera un beso de despedida. Aquella mañana fue para Truchi una mañana repetida, una forma de felicidad. Había dormido con su cara pegada a la de Angélica, compartiendo almohada. Antes de salir de la cama, la muchacha, como cada mañana, ofreció a la gata su primera voz, el primer mimo.

-¡Ay, mi gatita preciosa!

Truchi le mostró entonces como siempre la panza, que es la forma en que los gatos preguntan por los sueños. Angélica le rascó la barriga, que es la forma en que las mujeres dicen que están alegres. Luego, se arregló, desayunó, tomó sus libros y se fue hacia la universidad, no sin darle un beso a su gatita.

Era el día 11 de Marzo de 2004. El 11-M.

...

Truchi seguro que lo supo al instante.

Y sabe desde aquella mañana del 11-M por qué Angélica no ha vuelto.

Desde aquella mañana en que había dormido con ella como todos los días, Truchi vaga penando por la casa. Va a la cama de Angélica. La huele buscándola. Se arrebuja en su ropa y allí se pasa las horas, como si se negara a separarse de lo único que le queda de su amiga: su olor, su espíritu, su alma.

Yo no sabía por qué mi gato estaba tan triste y azul y por fin lo pude saber. Mi gato estaba, como yo ahora, pensando en los azules ojos de la siamesa Truchi, inmensos como el mundo, incapaces de albergar tanto dolor, tanta tristeza, tanta rabia por la muchacha que ya no podrá nunca más dormir acurrucada con una gata que la sigue esperando en un lugar donde permanece la cercanía de su juventud, de su sonrisa.

De su vida alegra de muchacha con gata.

<< ...Otra cosa que Angélica también quería contarle sobre Truchi era su amplio repertorio expresivo-comunicativo. Con cada miembro familiar se comunica con sonidos diferentes y parece que mantiene conversaciones. Pero con Angélica era especial. Era enternecedor escuchar las parrafadas de ambas:

-¿Y mi gatita linda? ¿Quién es la más guapa y la más bonita?- preguntaba Angélica con su voz alegre y cantarina.

Y Truchi contestaba con una serie de sonidos, unos más largos que otros, melosos, alegres, felices. Parecía una conversación entre las dos. Angélica volvía a dedicarle piropos y la gatita volvía a contestar al tiemo que daba una voltereta rápida para ofrecerle su barriguita.

Desde el 11 de Marzo de 2004 a las 7.05 horas, última vez que Angélica salió de casa ilusionada como cada día para coger el tren que la llevaría a la universidad y no regresó más, no hemos vuelto a oir esos sonidos de Truchi. Aquella alegría se ha transformado en unos enormes lagrimones que la gata derrama cuando me ve a mí llorar, al tiempo que mira hacia la puerta de la calle y luego hacia el dormitorio de Angélica. Créame, que es verdad lo de las lágrimas y no por conjuntivitis. Yolanda, su veterinaria, me ha dicho que ella ha visto otros animales llorar, sobre todo perros.

...

Los primeros días de la ausencia de Angélica era desgarrador oír sus lamentos de persona. No decía "miau", sino que emitía el mismo sonido que nos sale a los humanos cuando nos duele el alma y no tenemos aliento para articular palabra: algo parecido a "¡ah!, ¡ah!". Otras veces se pone pegada a la puerta de entrada y lanza unos maullidos desgarradores, como pidiendo explicaciones a alguien por la ausencia...>>

(fragmentos de una carta de la madre de Angélica)

" (extractos del libro "Alegatos de los gatos" de Antonio Burgos)

Hay unas cositas que no dejan de soltar pelo, con mal aliento, depositadoras (por deposiciones) libres y anárquicas, pesadas, latosas, chantajistas emocionales, glotonas, vagas, de las que a veces hay que estar pendientes como si fueran bebés.

Y todo eso vale la pena. Porque son un pedazo de divinidad a tamaño manejable.

Son nuestras mascotas, nuestros animales de compañía.

Mi yaya tenía dos. Un pastorazo aleman, mimoso, cariñoso, consentido, que cuando le dejaba a dormir en el sótano gemía lastimero hasta que mi yaya le dejaba dormir en su cuarto, porque el perro no quería estar sólo. Nunca he sabido como se llamaba ese perro.

También tenía una gata. Gato y perro eran casi necesarios en su finquita en las afueras de Oviedo, para prevenir alimañas roedoras y alimañas de dos patas que suelen ser mucho peores. La gata creo recordar que era simplemente "Missi". Una gata desconfiada, como buena gata de campo, que gustaba de tumbarse enmedio de la huerta, donde más daba el sol. Una gata blanca con manchas marrones y ojos siempre entornados. Una gata que me miraba asustada cuando mi padre, con sus rudas maneras, le frotaba el lomo de tal manera que la pegaba contra el suelo. Una gata que se frotaba contra mis piernas cuando me acercaba a ella porque sabía que mis caricias eran menos bruscas y mucho más placenteras.

Uno de mis primeros recuerdos es el pastor aleman paseando por el caminito de cemento alrededor de la casa de mi yaya con la gatita muy jovencita, casi cachorro, tambaleándose detrás de él.

El perro murió siendo yo muy joven. Se puso muy malo, de los pulmones, creo. Hubo que darle la inyección, porque estaba sufriendo. Mi yaya recuerda que vino el veterinario y tras ponerle la inyección, el perro se tambaleó dando un par de círculos por la hierba, se dirigió hacia mi abuela, se dejó caer junto a ella y se murió.

Y aunque puede que hubiera sido necesario, mi yaya no quiso tener otro perro. No quiso volver a pasar nunca por lo mismo.

La gata vivió mucho. 18 años, según mis cálculos, lo que es una señora edad para un gato. Con razón la pobre estaba fatal la última vez que la ví. Estaba casi sorda y se asustaba mucho, porque no oía las cosas hasta que las tenía muy muy cerca. Cuando me acercaba a ella mientras tomaba el sol enmedio de la huerta, antaño me oía llegar a muchos metros, me miraba con su cara calculadora y luego volvía a contemplar el infinito. Ya sabía que estaba allí y ya no la asustaba. Pero al final, de repente se volvía de golpe al notar tus pasos en la huerta, o cuando la tapabas el sol o cuando estabas muy muy cerca y te oía por fín y siempre daba una corta carrerita porque se asustaba de verte tan cerca, de que la pillaras tan desprevenida. También caminaba ya mal. Se tambaleaba, casi no se elevaba al saltar. Cuando expropiaron a mi yaya y se tuvo que ir a vivir a la ciudad, el vecino de finca se hizo cargo de la gata. Y murió al poco de irse mi yaya. No de pena, eso no, porque esa gata tenía una relación cordial con mi yaya pero no íntima, era gata de campo, de finca, no de piso. Mi yaya y su gata sabían cual era el puesto y lugar de cada una y así se llevaban divinamente, sin querer cambiar las cosas, estando bien como estaba.

No, esa gata se murió de que se le acabó la vida, una vida que había exprimido hasta la última gota.

Sé que mi yaya se puso triste por la defunción de su gata. Pero más triste me puse yo.

Y ahora ahí estará mi yaya, en su nube, con el pastor alemán gimiendo en una nube cercana hasta que mi yaya le deje acercarse a su nube y tumbarse a sus pies. Y la gata estará tumbada cerca mirando al perro como diciendo "menudo caprichoso", pero no se alejará de ambos, sino que estará muy cerquita de mi abuela y su perro. Así quiero creerlo al menos.

El 31 de Diciembre volví a casa de JD para celebrar su cumpleaños y me enteré que el gatito leucémico que me había agradecido con su dulce mirada cada caricia que le había dado no había superado la enfermedad. Y pasé un rato que para mí fué como tocar el cielo rodeado de cuatro jóvenes gatos (tres gatitas y un gato ciego) que se arremolinaba sobre mi figura arrodillada y me faltaban manos para atender a tanta petición de mimos, caricias y rascaduras. Una mordisqueaba los cordones de mis botas, pinchaba con sus garritas mi pantalón y la manga de mi jersey cuando dejaba un sólo segundo de hacerle carantoñas para atender a las otras. Otra me mostraba continuamente la panza. Otra se mantenía un poco alejada, como pasando del tema, pero mirándome de reojo y agradeciendo con ronroneo cada caricia que le daba, como queriendo aparentar que no le importaba que la acariciara o no, pero muriéndose de ganas que lo hiciera. Hasta el gatito ciego, desconfiado por minusvalía, un poco brusco, cauto hasta el extremo, olisqueó mi mano y dejó que le acariciara, aceptándome.

Por unos minutos toqué el cielo. Mi mejor regalo de reyes vino cinco días antes y fueron esos momentos.

Y ayer entre mis regalos estaba ese libro del que os he transcrito un extracto: "Alegatos de los gatos" La segunda parte de otro llamado "Gatos sin Fronteras", pero no importa, se puede leer suelto. Los que odian a los gatos no le encontrarán el más mínimo interés. Lo que adoramos a los gatos lo devoraremos como yo lo devoré.

Yo no odio a los perros. Me gustan mucho los perros. Sólo llegué a despreciar a la puñetera perra que me cogió manía sin que aún sepa el por qué, la perra a la que le cambió la actitud tras tener cachorros y se volvió arisca, ladrona y puñetera. En incluso cuando murió de una enfermedad no me alegré, simplemente sucedió y no saqué ni pena ni alegría de ello. Pero ella es la única que no me ha gustado. Me gustan más los gatos, si, pero tambien me gustan los perros. He notado que es más común que un amante de los perros odie a los gatos que un amante de los gatos odie a los perros.

Y me da igual cuando en mi círculo de amigos se ponen a disfrutar del deporte de poner a parir a los gatos. No me importa. Ellos se lo pierden. Para mí es el único animal con el que siento que puedo llegar a adoptar una relación de igualdad. Si, de igualdad, por mucho que amantes y detractores de los gatos defiendan que en realidad nos subordinamos a ellos. Allá cada uno si se deja dominar. Yo no quiero ser más ni menos que él, si es que alguna vez llego a tener alguno. Ahora no puedo y bien que me duele.

Y siempre me produce una alegría especial ver a un gato y un perro compartiendo siesta, comida y juegos, porque entonces siento que así es el mundo que quiero.

Algunos de vosotros tendreis mascotas. La Dama Oscura y sus Ana y Rano, que espero que estén felices y gordotes croando en su pecera. Sabbat y su gata, es curioso imaginar a una gata humana junto a una gata animal. Y más que tendreis y no sabré.

Todos vosotros recibid un abrazo y/o un beso (a elegir por cada uno) porque no sabeis como os envidio y admiro.

Y un beso para tí Truchi, gata triste, angel con abrigo de piel y ojos azules.

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(Angélica y Truchi)

07/01/2006 14:11 Autor: androgen. Enlace permanente. Tema: Las músicas perdidas Hay 15 comentarios.

Gracias y desgracias

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 Gracias por el año. Gracias por las personas que ha valido la pena conocer durante el 2005 y que espero que sigan ahí mucho tiempo. Gracias por sabbat, por Su, por Mar de Calma, por la Dama Oscura, por todos los demás que escriben y leen.

 Gracias por el blog, aunque no tenga fama, no tenga mil lectores o no vaya a salir en ninguna revista de ordenadores como ejemplo de como hacer un buen blog. 

 Gracias por la felicidad de Irma y de Gemma. Gracias por Toñi, Bego, Isa, Elena, porque siguen ahí, pasa el tiempo y tal vez se alejen, pero este año estuvieron ahí.

 Gracias por que a mi familia no le ha pasado nada grave este año. Aunque mi abuela ya no esté y eso es una desgracia.

 

 Desgracia haber perdido a la Estrella (aunque el alejamiento ya empezó antes de este año, pero este año no regresamos y esa es la desgracia), desgracia por la historia de fantasía que yo quise que fuera real con "Iris".

 

 Desgracia porque sigo sólo, porque sigo sin trabajo, porque sigo sin cumplir lo que quiero hacer.

 

 Gracias por JD que estos días está aquí. Gracias por los demás colegas, que este año no me han montado alguna y si me han aguantado unas cuantas a mí (Enero fué muy malo, con la tristeza de la pérdida aún muy dentro y las vías de escape no fueron las adecuadas).

 Gracias porque creo que escribo mejor, que dibujo mejor, que pienso mejor. Gracias porque este fin de año tengo la cabeza en su sitio y no en las penas y desgracias pasadas y desesperanzas futuras, sino que estoy aquí y no hay luego, hay ahora, por lo menos durante unos días y eso ya es mucho.

 

 Desgracias por el dolor de la boca que aún no ha terminado (quedan las sangrías monetarias de reponer la pieza perdida) pero gracias porque terminó un día tras un mes de suplicio.

 Gracias porque dos de mi hermanos están con alguien que les hace felices. Eso da esperanzas de que algún día me pase a mí.

 

 Gracias por mi nueva habitación, aunque actualmente sea tan comunal que no la disfrute del todo. Gracias porque al fin pude decir adiós a fantasmas del pasado y borrar móviles de la agenda sin dolor. 

 

 Desgracias por el dolorazo de garganta (los restos del catarro, tengo la voz que no parece la mía, casi me asusta oirme hablar porque me parece que es otro el que lo hace).

 

 

 Y gracias porque sigo respirando. Porque este día puedo verlo, porque el de mañana espero verlo también. Y porque aunque tal vez no lo sienta así el 31 de Diciembre del 2006, al menos podré mirar atrás y eso ya es algo por lo que dar las gracias.

 

 Gracias. Cuidaos. Feliz día. 

31/12/2005 15:25 Autor: androgen. Enlace permanente. Tema: Las músicas perdidas Hay 10 comentarios.

Héroe II

Hay héroes y héroes. Hay héroes mundanos y héroes, podríamos decir "geniales". No siempre hace falta salvar una vida para ser un héroe. Ya mucho antes del 11-S para mí los bomberos son un tipo especial de personas, son humanos, tendrán sus grandezas y miserias, como todos. Pero su profesión me mueve a un respeto difícil de mesurar. Sé que yo no sería capaz de hacer lo que hacen. Cobran menos que corredores de fórmula 1, banqueros, futbolistas o creadores de sistemas operativos informáticos. Se juegan la vida. Casi a diario. Y salvan vidas. A veces arriesgándose más de lo que se puede pedir a alguien, más allá del deber. Acabas de ver quemarse a tu compañero y ya estás entrando otra vez en el edificio en llamas, la garganta ácida por el humo y los ojos llorando por el dolor de fuera y de dentro.

Los bomberos del 11-S eran conscientes de que existía un riesgo claro y manifiesto de derrumbe de los edificios. Sabían también que en un rascacielos el riesgo aumenta, no se pueden poner colchonetas inflables que amortigüen una caida desde un piso 85, sólo hay un vía de escape, las escaleras, que como se incendien, se acabó amigo, retirada cortada.

Y aún así, bomberos fuera de servicio corrieron a coger su equipo y entrar en las torres en llamas para ayudar a sus compañeros.

343 bomberos y 23 policias murieron junto con cientos de personas dentro de las torres. Los cientos de civiles inocentes no pudieron salir. Estos 366 entraron.

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Héroe "genial" puede ser el que salva vidas.

Pero no son los únicos héroes. No hay que salvar una vida para ser un héroe, como he dicho antes. A veces ser un héroe es apretar los dientes y seguir adelante día a día a pesar de todo lo que te haya podido caer encima, ayudar a una persona, conseguir un logro cuyos efectos no se empiezan a notar hasta mucho más tarde y tal vez a pequeña escala. Ser un héroe no está limitado a las grandes obras.

Hay héroes "mundanos".

Esta mujer se llamaba Rosa Parks. Murió hace un par de días.

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Y esta es Rosa Parks siendo fichada por la policía, en 1956.

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¿Su delito? En 1956 existía la segregación racial en EEUU (la tierra de las libertades, ya sabeis). Existían baños "sólo para blancos" en los bares, los negros no podían lavarse las manos en los mismos lugares que los blancos, ni ocupar los mismos lugares en transportes urbanos, teatros, cines... El 1 de Diciembre de 1956, en la localidad de Montgomery, Rosa Parks, costurera de 41 años, se sentó en un asiento del autobús. Era un asiento en la zona para blancos (es decir, no al fondo, que era donde los negros "debían" sentarse), pero si nadie requería el asiento no había problema. Pero un blanco le requirió el asiento. Lo "normal", lo "habitual" era que la persona de piel negra agachara la cabeza, cediera el asiento y buscara un sitio libre en "su zona" y si no lo había (todos sabemos como van los autobuses normalmente) se aguantara de pie todo el trayecto.

Pero Rosa Parks estaba cansada. Cansada de cuerpo y cansada de espíritu. Y se negó a ceder el asiento. El pasajero blanco se quejó al conductor (también blanco, claro) y este la conminó a ceder el asiento. Como ella seguía sin ceder, elevó la voz diciendo que iba a llamar a la policía. Rosa Parks sostuvo su mirada y le dijo "Si, puedes hacerlo".

Detenida por "desorden público", Rosa Parks fue fichada y se le impuso una multa de 14 dólares.

Pero su caso se conoció. Se creó la Asociación por el Desarrollo de Montgomery, grupo que eligió como uno de sus portavoces a un joven pastor de la Iglesia Bautista, un desconocido para el público. Su nombre era Martin Luther King. Se inició un boicot al transporte público que duró 381 días, durante el cual cientos de trabajadores negros fueron despedidos y muchos arrestados pero al final la autoridad del transporte público terminó la práctica de segregación racial en buses públicos. Las protestas contra la segregación en los demás ámbitos de vida social y privada siguieron. Estas protestas terminaron en 1964 con el Acuerdo de los Derechos Civiles, el cual prohibía la discriminación racial en ese país.

¿Se puede ser un héroe por no levantarse de un asiento de autobús? Si se da el caso de que puedes ser detenido por no hacerlo, vilipendiado, apaleado incluso, ninguna ley te va a proteger, vas a tener que pagar una multa (en aquella época 14 dólares no debía ser cosa baladí) y resulta que tu convencimiento de que las cosas tienen que cambiar para bien y que ya basta de algo que está mal... pues sí, puedes ser un héroe.

Como puede ser un héroe un hombre cuya arma fueron las palabras, un hombre que tenía un sueño.

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Un sueño de paz. De igualdad. Un hombre que mataron por atreverse a gritar que tenía un sueño.

Un héroe militar es un hombre que mata a miles de personas. Perdón, de enemigos. Supongo que se considera un héroe al general que diseñó la estrategia de bombardeos masivos con creación de muros de fuego sobre las ciudades industriales alemanas en la Segunda Guerra Mundial (destinados no sólo a acabar con su capacidad de fabricación de materiales de guerra, sino a dar un golpe a la moral del pueblo alemán matando a tantas personas como fuera posible, civiles sobre todo), al piloto que dijo que volvería a arrojar la bomba atómica sobre Hiroshima (cuando no fueron esas bombas las que forzaron la rendición de los japoneses, sino el que el país llevara dos años siendo bombardeado hasta los cimientos), algunos consideran héroes a Hitler, Stalin y demás genocidas...

Pero a veces, un héroe, es simplemente la persona que no se mueve de su sitio. Aunque delante tengas a los más fuertes. Aunque tu vida corra peligro. Aunque aún hoy, nadie sepa tu nombre y no sepas que una cámara te está filmando, sólo, pero convencido de estar haciendo lo correcto.

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Shower drops keep falling in my head...

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"La primera regla del club de la ducha es que no existe el club de la ducha" (parafraseando a una película...)

Y tampoco voy a poner una imagen de la "madre de Norman" cuchillo en mano, no es el tema del asunto... :)

Me encanta ducharme. Y no sólo me gusta hacerlo por necesidad higiénica. Disfruto de mis duchas. A pesar del frío de tener que salir cuando has usado agua caliente y el resto del baño se te antoja más helado que el Ártico hasta que te quitas todo el agua que se enfría de encima. Me encanta a pesar de que se pueda considerar una obligación impuesta socialmente (por eso del olor corporal) aunque en la antiguedad era considerado incluso pernicioso (había varias teorías, una decía que al lavarse en exceso se despojaba a la piel de su capa protectora natural exponiéndonos a las enfermedades, otra teoría decía que al lavarse demasiado a menudo (o sea, más de una vez al año) se abrían demasiado los poros de la piel permitiendo la entrada a través de ellos en el cuerpo de los aires nocivos que flotaban por ahí, influencia de los demonios... en fin, había opiniones para todo).
A mi tampoco me afecta mucho el olor corporal. Bueno, a ver, concretando, yo sudo como suda cualquiera hijo de vecina, pero tengo la suerte de que mi sudor huele poco, y hace falta una cierta acumulación del mismo para que empieze a notarse. Conozco gente que su sudor siempre huele muy fuerte, aunque sea poca cantidad. Y en cierto sentido es una suerte, porque para mí la ducha es un semiprivilegio del que no puedo disfrutar tanto como merezco. A ver, tampoco es que me aten para que no lo haga, pero para resumir diré que somos seis en mi casa (antes siete) y sólo hay una ducha... Y como en mi casa han cogido algunos la maravillosa costumbre de "no, al aseo no voy a hacer mis necesidades que no estoy cómodo" (es pequeño, está la lavadora, el retrete encajonado en una esquina y cuando éramos pequeños vale, pero ahora se cabe difícil) pues el resultado es que el baño no se puede ocupar mucho porque casi todo el mundo lo usa exclusivamente. Sobre todo algunos. Uno de mis hermanos llegaba a ducharse dos veces al día (al levantarse y al volver de entrenar) además de encerrarse en él para acompañar a su puesta diaria de la lectura del periódico (aunque mas bien era leer sentado y luego hacer lo que debía hacer, a juzgar por cuanto tardaba).

Dios mio, estoy hablando de los hábitos depositores en mi casa... ciertamente me estoy desviando.

Concretando, el egoismo aumenta a pasos agigantados en mi casa y nadie está dispuesto a cambiar sus "costumbres" ("Yo sólo uso el baño y no uso el aseo") por el bien común. Con lo cual no me puedo estar tanto tiempo como querría en la ducha (añadiendo además el coste del agua, siendo seis se gasta mucha) ni a las horas que yo querría. Por eso disfruto cada vez que me ducho, para mi es una especie de lujo no-lujo, no sé si me explico.

Me encanta empaparme, notar los golpes de las gotas en la piel que no se hacen dolorosos y luego sentirlas resbalar por todo el cuerpo, cálidas (porque si puedo suelo usar agua bastante caliente) y estimulantes. Demonios, si alguna vez me estreno me encantaría que fuera en una ducha, debe de ser algo increible.

Me gustaba también bañarme, llenar la bañera de agua caliente y sumergirme en ella durante largo rato. Pero eso se me acabó en cuanto crecí (demasiado gasto de agua y demasiado tiempo empleado en ello, cuando eres pequeño se te toleran algunas cosas que luego ya no) y lo hecho de menos. Debe hacer que no me sumerjo en una bañera... puf, muchos años, que pena.

Si alguna vez tengo casa propia y las facturas lo permiten, mis duchas serán laaaaaaaaaargas sesiones de relax. Eso lo tengo más claro que el agua. Que el agua de la ducha, claro :)

Suelo preferir ducharme por las noches, para ir a la cama con una cierta relajación. Aunque alguna vez que lo he hecho por las mañanas, admito que es una buena manera de empezar el día, para despertarse y afrontar el resto de las horas con un estado general mucho mejor.

Oh, dioses, debo estar en horas bajas si de lo que más gansa tenía de hablar hoy es de lo bien que me lo paso duchándome... :)

Un año desde la ira y la pena.

Ayer mi hermano se preguntaba por qué recordar las cosas cuando ha pasado con un año como si hubiera obligación de ello, como si tuvieramos que sentir más que cuando sucedieron.

No lo sé. Habrá fines políticos, económicos a veces, habrá gente que realmente necesita recordar y gente para la que revivir el recuerdo es morir de nuevo, porque llevan no un día al cabo de un año, sino todo el año haciéndolo.

Yo aún no me termino de asimilar lo que sucedió en Beslán hace un año.

No voy a entrar en muchos temas que podría entrar, sobre la ira y el fanatismo que impulsa a hacer lo que hicieron, a por qué se llegó a eso, sus posibles causas...

No, no voy a hablar de eso. Voy a hablar de una de las cosas que más me impactó y aún me impactan mientras los telediarios nos rememoran el horror en imágenes.

Esas imágenes de soldados llevando a niños heridos me estremecen. Me estremecen los rostros de esos soldados. Son gente a la que se ha enseñado a matar, gente que debe estar dispuesta a cumplir las órdenes que sean por horribles que nos puedan parecer si con eso se considera que defienden su país. Y los soldados rusos no tienen precisamente fama de suaves.

Y de repente...

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De repente una niña muere en tus brazos mientras la sacas del infierno. Tienes las armas. Tienes el entrenamiento. Tienes el poder. Pero no puedes evitar esa muerte. Esa niña a la que no conoces, que hasta hace unos minutos no habías visto antes. Esa niña de la que ni conoces el nombre.
Y el soldado llora.

O este otro. Sus manos se han acostumbrado a cargar rudos trozos de metal y madera fusionados en fusil. No son manos suaves, sino ásperas, acostumbradas al trabajo duro, al roce de la tierra y el acero de sus armas. No le han entrenado para ser tierno.

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Pero lo es. Probablemente es la carga más preciosa que ha llevado en toda su vida. Casi parece que teme romperlo. Su fusil al hombro no es nada. El arma ya no es lo importante. Con esos brazos fuertes del entrenamiento no le cuesta esfuerzo llevar ese peso de pocos kilos, pero lo hace con más cuidado del que jamás ha llevado granada, fusil o pistola alguna.

O este otro, con toda la pinta de ser un veterano curtido en mil lides, que cree que lo ha visto todo...

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Pero su expresión dice que acaba de ver algo que preferiría no haber visto nunca. Otra forma de expresar el horror como la mirada del soldado que corre detrás. Ambos con niños heridos en brazos.

Si, hay algo que me turba al ver a duros soldados llorando. Llorando por los que ven, por lo que han hecho, por los que han visto morir, llorando porque nada puede prepararte para soportar siempre este mundo, para afrontarlo. Nin gún entrenamiento te puede hacer olvidar totalmente que eres un ser humano.

En todas partes. Soldados americanos. Iraquies. Israelies. Españoles. Chinos. Donde sea.

Y que algún día, por mucho que te vendan que eres una máquina de combatir insensible y obediente, llorarás, conmovido, tocado en lo más profundo. Como lloramos todos.

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Huérfano de cine

cinesbrooklin.jpgME DEJAN SIN CINES!!!!!!!!!

Bueno no exactamente...

A ver, desde el principio.

Me gusta el cine. Reconozco que soy muy escogido en cuanto a las películas desde que después de ir a ver una que me decepcionó tremendamente (Killing Zoe) me dije "no más". Si me iba a gastar lo que cada vez vale más el cine que fuera por películas que de verdad quisiera ver y me interesara su premisa, no por modas o comercialidad.

Y normalmente tenía mi cine Principado a dos calles, de una sóla sala, pero al que acudía con frecuencia. Y estaban los Minicines. Y los Clarín. Y el Filarmónica (que es teatro pero también cine). Y el Real Cinema...
Variedad y espectáculo. Cines para acudir toda la familia o sólo los amigos.

Pero todo se acaba. Cerraron los Minicines para abrir un anexo al centro comercial Salesas. Luego el Cinema cerró para poner un Alimerka. El Filarmónica dejó de poner cine. Hubo una reforma en los Brooklin que mantuvieron la esperanza viva al ampliar a ocho las hasta entonces dos salas. Pero los Clarín, de la misma cadena, se dejaron morir y han cerrado también.

Y luego vino esa aberración llamada Parque Principado...

Desde el principio me temí lo que iba a ser la cosa y me rebelé a mi protestona manera. Me negué en redondo a ir NUNCA JAMÁS a los cines Warner. La sóla idea de tener que afrontar un desplazamiento en autobús fuera de la ciudad en plan excursión para ir al cine, por muy buenas que sean las salas y el sonido, me parece aberrante. Puro USA, grandes centros comerciales fuera de la ciudad para pasar todo el día entre hilo musical aburriente, anuncios por doquier, colorines para atraer la atención del comprador y tiendas tiendas tiendas. Aparte que el tener tantas salas, hacía que el 90% de lo que ponían en esos cines era basura de relleno americana de chistosos gañanes teta-culo-pirulo, humor zafio, erotismo zafio y guiones obtusos. Tampoco voy a ir de Garci y decir que sólo veo cine afgano subtitulado al holandés por un cultivador de nabos coreano, pero me gusta tener las cosas claras: si voy a ver una pelicula de tiros sin guión , quiero saber que eso es lo que voy a ver. Y si voy a ver una obra maestra de guión, interpretación y ejecución, pues tambien quiero saber que eso es lo que voy a ver.
Mis amigos están hasta las narices de llamarme para ir a ver una peli y como van a Parque Principado les digo que no, porque a ellos les importa un nardo mis reivindicaciones. Lo cual tampoco es malo, yo no obligo a nadie a hacer nada. Si ellos quieren ir, pues vale, no voy a dejar de hablarles. Y sé que no yendo yo nunca tampoco se van a arruinar los Warner. Pero es una cuestión de orgullo personal. Si digo que no voy, no voy, si digo que es mi manera de protestar el no darles un duro, pues lo hago.

¿Y por qué protestaba? Porque ya me veía como iba a ser el asunto: triunfarían, como así ha sido. De hecho ha propiciado el éxito de Parque Principado el abrir el centro comercial Los Prados, también con multicines, pero al menos aún dentro de Oviedo, aunque sea justo en el borde de la ciudad (aunque supongo que en un par de añitos ya habrán dejado de ser frontera, hay que ver como crecen las ciudades...).

Y ahora resulta que.... CIERRAN LOS BROOKLIN!!!!!!!!!! ¿Y por qué? Porque han vendido el terreno para hacer OTRO supermercado. Con lo cual tendremos ya cien supermercados en la ciudad... Y NI UNA SALA DE CINE!!!!
Llegado el caso... ¿por qué no trasladan todas las bibliotecas de la ciudad a Parque Principado también? Total...
Resulta que a finales de este año, como poco, para ir al cine, tendré que ir a Los Prados (ahí si voy, al menos están en Oviedo y no tengo que montar una excursión en plan proyecto del Día D para ir a ver una película), que para mí son 20 minutos de caminata. Un pequeño esfuerzo pero esfuerzo al fin y al cabo. O ir a Parque Principado, a lo cual me niego en redondo porque sigo culpándoles de que hayamos llegado a esta situación, al desplazarse la gente ahí para ver peliculas e ir menos a los Brooklin con la consiguiente pérdida de benficios que ha terminado con la venta de los multicines.

¿Y bien, hasta donde llegamos? ¿Qué mas vamos a trasladar fuera de la ciudad a inmensos centros comerciales? ¿Bibliotecas, parques, hospitales? Hala, toda la ciudad un maldito supermercado y cualquier cosa que no sea comprar las patatas habrá que ir a hacerla fuera de la ciudad... Es RIDICULO!!!!!

Ya sé que hay cosas más importantes en el mundo. Claro que las hay. Pero esto me cabrea tanto porque es algo que afecta a mi vida cotidiana, considero que es una babosa rendición al americanwayoflife (como si no tuviera cosas mejores que imitar que esto...) y al beneficio puro y duro, a la mierda la gente, viva el euro y todos robots.

Qué triste...

Cachorrito asustado

Scared.jpgLa pregunta es...¿quiero saberlo?

Bien, me paro a pensar. Hay dos, si me forzais, tres posibilidades.

Que como me dicen varias personas, todo fuera una tomadura de pelo, un juego cruel, un engaño. Que ella no existiera y ahora haya decidido buscar otra presa.
La segunda posibilidad es una evolución de la primera: Que si existiera pero en el último momento se arrepintiera y decidiera huir o esconderse o lo que sea.

Y me temo que los que me leeis pensais que lo más probable es que sea una de estas dos posibilidades lo que ha pasado. Pensais que una vez más me he dejado llevar, me han engañado.

Ahora bien, os pido un pequeño esfuerzo, un pequeño favor. Por unos momentos olvidad lo que pensais, sólo unos momentos. Y ahora pensad lo siguiente: pensad por unos instantes que realmente exista, sea real, que viajara a Méjico y a la vuelta le haya pasado algo grave. Pensadlo unos segundos.

Duele.

Estoy rompiéndome. No es la primera vez que me engañan y me paso el día repasando las conversaciones grabadas, mirandos sus fotos, recordando sus llamadas telefónicas, los momentos pasados, el sonido de su voz... Intento buscar una pista que me diga si es real o no es real lo que me está pasando. No encuentro nada definitivo ni en un sentido ni en el otro. Pero por dentro sigo con la sensación de que sí es real. Por varias cosas, por lo del fin de semana que pasó en un pueblo con los amigos y me llamó para decir que les estaban evacuando por un fuego que se había declarado ANTES de que saliera en las noticias y luego comprobé que sí era el lugar y la hora correctas, por el tono de su voz cuando me decía ciertas cosas por el teléfono, por impresiones de las conversaciones, de lo que hablamos y nos contamos...

Yo sigo creyendo que es real. Y sé que puedo equivocarme (estoy oyendo los suspiros hastiados de unos cuantos mientras digo esto, pensando algo así como "este chaval es masoca, se engaña, tiene que aprender...") pero ahora no puedo sustraerme de esa sensación.

Y no me hundo porque no pienso en ello. No llego a una decisión sobre si es real o no. Porque si Klaus, porque no voy a salir indemne, pero no saldré indemne SEA REAL O NO LO SEA.

Si no es real otra vez he sido engañado cuando yo fuí sincero, cuando creía, cuando no mentí, cuando quise tener ilusiones y esperanzas. Eso DUELE. Duele muchísimo, te hace desconfiar, perder la esperanza, las ilusiones.
Y si es real... dios si es real el dolor va a ser inmenso. INMENSO. Porque era alguien maravilloso, alguien que me quería y a quien yo podía querer con toda mi alma y me ha sido arrebatada.

NO SALDRE INDEMNE. Pero por ahora no quiero llegar a una conclusión. Tal vez dentro de poco me ponga manos a la obra e intente confirmar por mi cuenta la historia (hoteles, aviones, identidades...) o tal vez lo deje pasar y un día descubra que el dolor ya está instalado y no vale la pena ponerme a buscar o dejar de buscar nada.

Por ahora intento no pensar en ello. Porque sea lo que sea me voy a romper. Y voy a sobrevivir y tener que seguir tirando para adelante.

Ahora mismo soy un cachorro asustado, que quiere saber pero no quiere saber. Porque teme tanto descubrir como quedarse en la ignorancia, porque el dolor no va a ser menor en ninguno de los dos casos.

Recogiendo el testigo literario.

libro-acostado.jpgLa Dama Oscura me ofrece las preguntas. Aprecio su gesto, la aprecio a ella. Por eso estoy encantado de responderlas aquí.

Gracias Dama :)

1) Recomienda 5 libros para el verano.

Pues empezamos bien... :)
No voy a hacerlo. Cada cual sentirá la llamada, ya sea porque lleva un tiempo sintiéndola, o por atracción repentina, o porque simplemente surge, y leerá algunos o muchos libros. Algunos le dejarán huella, otros no.
¿Cómo voy a recomendar si haría falta que pudiera leer en vuestra alma para recomendaros libros que puedan rozarla en tierno contacto?

2) ¿Qué libro te gustaría ser?

"El Señor de los Anillos" de J.R.R Tolkien. O tal vez "El Hobbit", del mismo autor.

Un sueño que crea sueños. Una fantasía que crea fantasías. El libro de mi vida, indudablemete.

3) ¿Alguna vez te enamoraste de un personaje de ficción?

Respondí una vez a algo parecido... :) Normalmente odio a ciertos personajes de ficción. Me es más fácil odiarlos que amarlos.
Pero sí. Ahora recuerdo algunos. Sobre todo me enamoro de las mujeres que pinta Luis Royo. Sobre todo de cierta lágrimas de sangre junto a nueve lenguas de acero en la guarda de su espada...

4) El último libro que compraste fue...

"El Caballo de César" de Colleen McCullough. Su serie de libros sobre el final de la República Romana debía ser completada entre mis posesiones. Y ahora ya está entera.

5) ¿Qué estás leyendo actualmente?

Acabo de terminar "La era del diamante: Manual ilustrado para jovencitas" de Neal Stephenson. Novela de ciencia ficción sobre un futuro de personas asociadas en "tribus" para sobrevivir, viviendo de la nanotecnología, y sobre la influencia de la educación en nuestro comportamiento adulto.

6) Cinco libros que te llevarías a una isla desierta

¿Sólo cinco? Ya dije una vez que más que libros me llevaría personas para idear historias juntos. Pero a ver que haga un esfuerzo...

"El Señor de los Anillos" de Tolkien.

"La sombra de la guillotina" de Hillary Mantell.

"Entrevista con el vampiro" de Anne Rice (¿o me llevaría mejor "Lestat el vampiro"? dura lucha habría aquí...)

"Las mil mejores poesías de la lengua castellana" Lo tengo en casa y desde pequeño he abierto sus páginas y he buscado y buscado algo...

"Guardias guardias" de Terry Pratchet. Risa y sonrisas, que falta harán en esa isla...

7) ¿Qué libro abandonaste y después te encantó?

"El Silmarillion" de Tolkien. Demasiados nombres al principio, era muy pequeño la primera vez que lo cogí y me abrumaron tantos nombres.
Pero cuando volví a cogerlo mas adelante... magia. Pura magia.


8) ¿Qué libro quisieras leer y aún no has conseguido?

Todos :) Llamadme ambicioso, pero me encantaría poder llegar a leer todos los libros que se han escrito en el mundo. Ya sé que no podré...
También me gustaría colarme en la Biblioteca Prohibida del Vaticano y ver que consideran ellos "prohibido".


9) ¿A quién le pasas el testigo y por qué?

A nadie y a todos :) Quien quiera lo responderá, quien quiera responder sólo a unas cuantas preguntas lo hará. Y quien no quiera decir nada no lo dirá. Me encanta esa libertad. Eso sí, no te sientas mal Dama Oscura pensando que me has obligado a responderlas, no lo has hecho, lo hago porque me hacía gracia hacerlo y porque quería que sonrieras al leer todo esto y pensaras "esta escribiendo algo que lo le propuse"

¿He conseguido mi objetivo de hacerte sonreir? :)

Un abrazo.

Porque yo soy así, porque salto de emoción en emoción como un caos, como una espiral, como un cruce y una mezcla...

libro.gifUna historia que escribí hace mucho tiempo. Lamento las faltas de ortografía, no lo he corregido. Lo pongocomo quedó.

Sólo un aviso, es una historia con un componente erótico.

" POR SIEMPRE CONTIGO

Siempre que culminaba una búsqueda con éxito sentía lo mismo. Mientras avanzaba por las estanterías de la biblioteca su corazón latía con un ritmo especial. Era la misma sensación que de niña tenia cuando cogía los regalos de navidad y empezaba a abrir el envoltorio. Expectación, ansia, nervios...felicidad. Llevaba tres años en ese trabajo y siempre era la misma sensación. Era la encargada de encontrar ejemplares raros o antiguos de libros para una prestigiosa casa de subastas. Los incunables y primeras ediciones eran su mundo. La investigación su deleite. Las bibliotecas del mundo su campo de juegos.
Seis meses llevaba buscando aquel ejemplar en concreto. "Mil países, mil leyendas" de Paolo Scarfeza. Siglo XVI. Era uno de esos libros que le encantaba buscar. Solo dos ediciones, seis ejemplares supervivientes de la segunda, ninguno de la primera. Ninguno? Eso se pensaba hasta que sus jefes le asignaron la investigación sobre el paradero de las supuestamente destruidas obras de la primera edición, en vista a una futura compra y subasta de un ejemplar.
Y al fin, después de tanto tiempo recorría los oscuros pasillos de una biblioteca en Milán. Una zona que parecía haber sido olvidada por todos menos por las arañas y el polvo. Consulto de nuevo la hoja donde la anciana bibliotecaria le había dicho que podía hallarse su objetivo y observo con atención las estanterías. Lo vio al instante. Destacaba entre los demás tomos polvorientos ya que, aunque se notaba el paso del tiempo en el, la decadencia no había sido tan acusada. Los dorados del lomo aun brillaban levemente. Era como encontrar una joya resplandeciente entre la basura. Apenas sintió la sonrisa que ilumino su rostro mientras se ponía los guantes con los ojo fijos en el libro y lo sacaba con exquisito cuidado de la estantería. Con el corazón palpitante abrió con cuidado la tapa y leyó en la primera página. "Edición original". Se le corto durante unos segundos la respiración. Aquel no era uno de lo libros de la primera edición. Era el libro original escrito por Scarfeza. Aquel del cual se habían sacado las dos ediciones. Lo volvió a cerrar y lo acuno reverentemente entre sus manos. Casi estaba a punto de llorar de alegría. Era el descubrimiento más importante de su vida.

Había un hombre junto al atril del libro. La joven se alarmo y avanzo rápidamente hacia el.
"Oiga, como ha entrado? No se puede acceder a esta sala" empezó.
El hombre levanto la mirada y la fijo en ella. Saco unos papeles de su bolsillo y se los mostró.
"Soy Giacomo Foria, el restaurador que sus jefes han contratado."
El alivio inundo a la joven que estrecho la mano del restaurador de libros. Este volvió a centrarse en el libro y ella pudo observarlo con calma. La preocupación por el libro no le había dejado fijarse bien en el cuando entro en la sala, pero ahora vio que era alto, una frente mas que ella. Su rostro era delgado y su piel pálida. Mas pálida aun en contraste con el largo y oscuro cabello que caía por sus hombros. Sus ojos eran de un color marrón vulgar, pero tenían un brillo peculiar, una sombra de tristeza en ellos. Vestía ropas gastadas y parecía poco mayor que ella. Un hombre atractivo, aunque probablemente no trataba de serlo.
"Yo soy Maria Fermel. Encontré el libro. Bueno, dígame, en que estado se halla?"
"Bueno, a simple vista parece extremadamente bien conservado, para haber pasado años en este húmedo edificio. Ha hecho bien en traerlo a esta sala de restauración mas seca." recito el hombre con tono profesional mientras se ponía unos guantes.
Había algo tranquilizador en su voz. A Maria le recordaba la de algún cantante de los 60 que había oído siendo niña, pero no pudo precisar a quien. Giacomo abrió con cuidado la cubierta del libro y observo las primeras paginas una a una.
"El papel parece en buen estado. Algo ajado pero es normal con el papel que usaban en aquella época. Se tornaba duro con facilidad al poco tiempo. Pero usaron una buena tinta, las palabras se leen sin problemas. Mire que curioso."
Ella se inclino sobre la pagina que el señalaba. Era la página de la dedicatoria. En ella Scarfeza solo había escrito "Paolo y Laura, 1584". Pero lo más sorprendente era que debajo de esta dedicatoria había mas nombres escritos. Siempre parejas, seguidas por una fecha. Y si se hacia caso a estas fechas, al menos dos parejas cada siglo habían escrito sus nombres en la extraña lista.
"Son reales estas inscripciones? Realmente ha habido gente que ha estado seis siglos escribiendo sus nombres en el libro o es actual?" pregunto ella intrigada.
"Bueno, así a simple vista no podré decírselo. Habrá que hacer una pruebas con las tintas."
"Hágalo por favor, si ello no estropea el libro, claro."
El sonrió por primera vez. Y Maria sintió que enrojecía levemente a su pesar ante la suave sonrisa que el recién conocido le mostró.
"Veo que le gustan los misterios señorita Fermel."
Ella le devolvió la sonrisa y durante unos segundos se las dedicaron mutuamente, mientras el libro seguía abierto junto a ellos.

"Escucha lo que he encontrado" dijo Maria sacudiéndose la lluvia de la gabardina.
"Yo también me alegro de verte. Un día horrible,eh?. Tu bien? Yo bien gracias." murmuro el de seguido mientras aplicaba con cuidado un algodón empapado en alguna sustancia química a una mancha en la cubierta del libro.
Ella le saco la lengua y luego revolvió en su carpeta. Hacia casi una semana que iba todos los días a la sala de restauración de la biblioteca a ver trabajar a Giacomo. Le gustaba sentarse ahí en silencio y verle devolver poco a poco el brillo a los dorados del lomo, el color a las tapas, la vida al libro. Casi no se atrevía a decírselo a si misma, pero le encantaba el gesto de concentración que se pintaba en la cara del restaurador cuando trabajaba. No le gustaba hablar mientras aplicaba su arte al libro, pero en los descansos y comidas que habían compartido a los largo de aquellos días ella le encontraba encantador. Un poco reservado tal vez, pero de calida sonrisa, conversación ocurrente y todo un caballero. Con un estilo anticuado, que muchas mujeres considerarían incluso cómico, pero que ella adoraba. Giacomo levanto sus gafas de aumento hasta su frente y se giro hacia ella mientras terminaba de ordenar los papeles de su carpeta.
" Paolo Scarfeza murió en 1584. Bueno se supone que murió en esa fecha, aunque más correcto es decir que simplemente desapareció un día. Se encontraron en su casa borradores planeando otros libros, pero al final este fue el primero y único que escribió. Aunque también hay que decir que murió muy joven, a los 24. Pero lo mas interesante es esto: Scarfeza se casó con una dama llamada Laura Contino, que murió un año antes que el."
" Laura? Ese es el nombre que aparece en la primera pareja de la primera página. Y la fecha coincide."
" No te parece precioso? Dedico su libro a su mujer muerta cuando ya había pasado un año de su fallecimiento. Debió amarla mucho."
Un velo de tristeza inundo los ojos de Giacomo.
" Cuando eres joven piensas que el amor es eterno, y que la felicidad solo puede venir de el. Giacomo tuvo suerte, murió antes de poder saber que la vida mata cualquier posible eternidad, incluso la del amor."
Ella le miro sorprendida. El joven parecía hablar de un dolor personal. Nunca antes había hablado de algo de su pasado. Maria se pregunto cual seria la pena que guardaba en su corazón.

"Estoy a punto de rendirme." dijo Maria desalentada.
Giacomo la sonrió cariñosamente. Desde hacia dos semanas ella estaba buscando registros, rastreando los archivos de bibliotecas en busca de los anteriores propietarios del libro, de alguna pista sobre por que durante siglos algunas parejas habían escrito sus nombres en el. Pero no había encontrado nada. Giacomo la había ayudado muchas veces, noches rebuscando entre ajados papeles, revolviendo registros mal almacenados. Empezaban a sentir como si se hubieran conocido desde hace años, no solo un mes.
" Sabes? Ayer me di cuenta de una cosa. Hemos estado buscando en el lugar equivocado"
Ella le miro interrogativa. El se coloco ante el libro y lo señalo.
"Hemos buscado registros, pero no hemos leído el libro. Creo que en el esta la respuesta. Vine hace unas horas y empecé a leerlo. Está lleno de leyendas e historias, nada que no hubiera leído ya antes. Menos el final. La leyenda se llama "Amor eterno". Solo he leído la primera página. Estaba esperando que vinieras para seguir leyendo. Pero creo que aquí esta la clave."
Ella se coloco junto a el y empezó a leer. A cada palabra sentía que su corazón se iba acelerando, por que era cierto, ahí estaba la respuesta al enigma.

" AMOR ETERNO
Existió no hace mucho tiempo un hombre cuyo mayor sueño era escribir. Su nombre era Paolo. No tenia otro anhelo que hacer llegar a toda la gente a su alrededor y a los que vendrían cuando el no estuviera la maravilla de los mil mundos que su mente imaginaba. Todas las historias que se inventaba, tristes, alegres, divertidas, con final feliz o no tan feliz, de intriga, de mundos fantásticos... Empezó a escribir todo lo que imaginaba y de su pluma nacían mil maravillas. Un día Paolo se quedo sin palabras en mente y pluma durante unos segundos. Los segundos que la sonrisa de Laura se poso sobre el por primera vez. No fue la última sonrisa que la dulce dama le mostró. Siempre que le dedicaba exclusivamente una de sus sonrisas Paolo sentía que por mil años que viviera no podría inventar unas palabras que describieran aquella sonrisa en todo su esplendor y belleza. Paolo dedico mucho tiempo a cortejar a la joven. Esta leyó sus historias, sus poesías, oyó de sus labios parte de su mundo interior y amo a aquel joven que inventaba tan hermosas cosas. El amor entre ellos creció, pasó por momentos duros aunque fueron más los felices. Y así se consolido, inmutable, fuerte y juraron que eterno. Su boda no fue mas para ellos que un trámite, por que era el amor que compartían el que les unía en alma, más fuerte y seguro que cualquier ceremonia. Paolo terminaba su primer libro animado por su gentil esposa. Dejo parte de su alma en el, por que quería que Laura se sintiera orgullosa de el. El amor de su esposa le daba nuevos bríos e imaginación para escribir.
Solo seis meses después de la boda Laura enfermo. Paolo dedico cuerpo y alma al cuidado de su esposa, dejando de lado su libro. Para el Laura era más importante que cualquier eternidad que pudiera alcanzar su nombre por sus relatos. Pero a pesar de los esfuerzos de Paolo y de que este puso todo el dinero que ambos poseían en su enferma esposa, esta no mejoro. Fue languideciendo cada día más, hasta que fue evidente que sus horas estaban contadas. La última noche que la hermosa Laura alumbro con su alma esta tierra la pasó Paolo sujetando su mano junto al lecho, contándole todas las historias que aun no le había contado. Cuando iba a amanecer ella le miro a los ojos y sonrió, con su maravillosa y siempre pura sonrisa."

Maria y Giacomo estaban totalmente enfrascados en la lectura. Al acabar la página hicieron ademán a la vez de ir a pasarla. Y sus manos se rozaron. Solo fue un toque, pero Maria sintió que el calor inundaba su estomago y su corazón. El la miro sintiendo que su mano siempre segura al restaurar los libros temblaba ligeramente.
"Maria" susurro el.
Había mucho más en su voz que solo su nombre. Había mil sentimientos que creía olvidados, que creía que solo le daban dolor. Para ella fue música oír como pronunciaba su nombre. Las manos de ambos seguían rozándose unos centímetros sobre la superficie del libro. El movió la suya y recorrió la suave piel de la mujer. Ella creía que su corazón iba a explotar. Desde hacia días deseaba que ocurriera aquello, aunque no lo hubiera pensado conscientemente. Pero reconoció la sensación que ahora crecía en ella. Le deseaba. Mas que deseo, deseaba beber de su alma, y hacerlas las dos, la suya y la de Giacomo una sola. Alzo su otra mano y acaricio suavemente la mejilla del hombre. Este giro la cabeza y beso esa mano suavemente en la palma. Mientras su caricia llego a los labios de Maria y con el pulgar recorrió su contorno. Ella entreabrió sus labios y dejo que el dedo se deslizara por ellos. Cerró los labios y lo chupo suavemente. Mientras deslizo su mano hasta la nuca del joven, entre el largo cabello y la acaricio. El acerco sus labios al cuello de Maria y lo beso, lo acaricio con labios y lengua. Ella se sentía arder donde ella la besaba. Lo atrajo contra ella y sus manos volaron por la espalda, apretándole contra ella, acariciándole arriba y abajo. El apoyo las manos en sus nalgas y las apretó, comprimiendo sus vientres mientras sus bocas se fundían en besos apasionados, besos en los que las lenguas jugueteaban, se acariciaban, pugnaban. Sin darse cuenta habían retrocedido hasta una de las mesas de la sala de restauración, una que por suerte solo tenia unas pocas herramientas sobre ella. Giacomo barrió con el brazo los utensilios que cayeron al suelo con estrépito y alzo a Maria hasta que esta quedo sentada en la mesa. La hizo tumbarse y subió la falda de la joven hasta que esta quedo enrollada en su cintura. Besos sus muslos mientras deslizaba sus manos por debajo del borde de las bragas y tiraba de ellas para quitárselas. Libre del impedimento de la tela hundió su boca entre las piernas femeninas y beso y lamió suavemente el centro del placer de ella. Sus labios y lengua se movían con tal maestría y suavidad que ella se encontró incapaz de controlar el temblor de sus músculos. Se arqueo sujetando la cabeza del hombre contra ella, para que no parara de darle aquel placer que la estaba llevando al culmen. Se mordió los labios entre jadeos mientras sus piernas se tensaban y sentía llegar el orgasmo. No hubo tregua al acabar este. Giacomo se subió a la mesa y se arrodillo sobre ella, que empezó a desabrocharle el pantalón. Mientras el se despojaba de la camisa Maria libero el caliente miembro de su encierro y lo sostuvo entre sus dedos, acariciándolo, notando su dureza antes de alzar la cabeza y posar sus labios sobre el. Durante unos maravillosos momentos lo engullo, recorriéndolo con la lengua, saboreándolo, sintiéndolo llenarle la boca con su calor. Sus esfuerzos se vieron recompensados con los gemidos que empezaron a brotar de la boca el hombre, que con los ojos cerrados la rogaba que no parara. Cerrando los ojos para mejor notar el movimiento de entrada y salida de su boca ella no pudo ver como Giacomo movía la mano hacia atrás. Solo se dio cuenta cuando sintió las yemas de sus dedos rozaron el lugar que antes había lamido su boca mientras uno de ellos penetraba en la húmeda caverna del interior de la mujer. Al poco volvía a estar excitada, ansiosa por tenerle. Y el no se hizo de rogar. Salio de su boca y la arrastro bajo el hasta que la tuvo con las piernas dobladas a la altura correcta. Sin dejar de mirarle a los ojos ella le sujeto y le guió hasta su interior. El entro de un solo golpe, provocando en ella un arqueo del cuerpo y un gemido bajo. Luego le abrazo con las piernas sintiendo que su interior se amoldaba perfectamente a la carne que estaba dentro de ella. Empezaron el movimiento antiguo que durante siglos la humanidad ha practicado. Ella apretaba sintiéndole entrar y salir, gemía sintiéndole besar y morder suavemente sus erectos pezones, lamer su cuello y su boca. Se apretaba contra el deseando que la llenara por completo, cuerpo y alma. El ritmo había empezado suave, pero pronto adquirió un rápido vaivén, mientras sentían como empezaban a perder el control y se iban hundiendo en el frenesí del placer. Sus cuerpo ya actuaban sin permiso de sus mentes, queriendo unirse al otro mas rápido, mas fuerte, sin parar nunca. Nunca antes les había pasado, pero sintieron al unísono el llegar de la brutal ola del éxtasis. Sus gemidos se convirtieron en gritos mientras su placer les inundaba en el mismo momento, incrementado por el orgasmo del otro. El se vertió en ella y ella le recibió, uno ansiando dar más, la otra recibir más. El tiempo se difumino por unos momentos inmersos en el blanco y atemporal mundo del culmen de la pasión. Luego poco a poco el momento pasó. El se recostó junto a ella aun respirando ambos con dificultad. Se miraron con los ojos entrecerrados, mientras sus manos recorrían la piel húmeda del otro, sus labios fundiéndose en largos momentos mientras disfrutaban del sentir alejarse el momento compartido.
Cerca de ellos, una brisa movió la página del libro, mostrando la página final del mismo, que mas tarde leerían, antes de volver a dar rienda suelta al deseo y la pasión.

" Paolo supo que ella partía. Aferro su mano con más fuerza entre lágrimas.
-Amada mía, no serás olvidada. El amor no será olvidado. El puro y perfecto amor que hemos compartido y compartiremos siempre, eternamente. Por que reescribiré el libro que estaba terminando. Y al final del mismo narrare la historia de la pureza y maravilla de tu alma, de tu hermosa alma que es para mí el bien mas preciado que concebirse pueda. Conozco cosas. Investigar leyendas durante mucho tiempo me ha dado el conocimiento de ciertas practicas que muchos consideraran perversión de las obras de Dios. Pero las prácticas que haré me permitirán crear una obra que no puede ser ofensa a Dios, por que nada que sea amor eterno puede ser malvado. Ahora y para siempre el libro permanecerá legible, y aquellas parejas que sientan amor entre ellos, que en el futuro lo lean y lean nuestra historia, la historia del amor que compartimos, hallaran que ese amor se hace fuerte y florece. Será un amor duradero, no perfecto por que habrá malos momentos, pero serán superados merced al esfuerzo, al saber que el amor vale la pena y que si uno quiere y ha amado de verdad, nunca muere. Y ellos escribirán sus nombres bajo los nuestros en el libro, por que en el escribiré tu nombre, dulce Laura, por que nos hemos amado de una manera que ha dado sentido a nuestras vidas y ha permitido que te diga ahora, aquí, que mi vida has sido tu, por que me has dado la vida que creía tener, pero no disfrutaba en toda su belleza.-
La sonrisa de ella se había ido apagando poco a poco. Cuando Paolo termino de hablar el alma de Laura voló mas allá de donde los humanos moran y Paolo se quedo solo. Velo el cuerpo de su amada durante horas, antes de avisar a un doctor. Pocos días después de que el que había sido el envoltorio carnal de su adorada reposara en la tierra, empezó a escribir su libro, acompañado siempre por el alma de Laura.
Así se escribió esta historia. Y al terminarla su autor se reunirá con la que fue su alma, el complemento que le hacia sentirse pleno con ser. Y juntos moraran para siempre entre estos párrafos y en el corazón de aquellos que como tu los leen y viven el amor."

FIN"


Ya estamos con el calor, el externo y el interno. Lo noto en el aire. Espero que esto haga arder más dulcemente ese calor.

Un saludo a todos.
19/06/2005 17:08 Enlace permanente. Tema: Las músicas perdidas No hay comentarios. Comentar.

Las 5 que le "sustraje" a Barbie.-1

broken-stick.jpgUna a una, una cada día. Empezando por el final, como buen tio raro :)

5) ¿Cuál es el recuerdo más antiguo que conservas de tu vida?

Caigo hacia atrás, como a cámara lenta. En el momento no creo que me pareciera cámara lenta, pero en el recuerdo es como se ha quedado.
Tengo cuatro años. Bueno, no sé si tres. Como cumplo en Septiembre siempre cumplía años entre curso y curso. Así esquivaba el llevar caramelos a todos los de la clase ese días... ¿Cuatro? Digamos cuatro.
Es el patio de recreo de los preescolares. Aún no llevo gafas. Aún soy muy rubio. El patio no es a cielo abierto, es un espacioso vacío atechado, amurallado de ventanas y suelo de baldosa, rodeado por las aulas de los párvulos. Hay un baño, dos o tres meaderos de pie, tres cuartitos con retrete y una pileta con grifo de esos de pulsar y que poco a poco va perdiendo fuerza el agua que sale hasta que se detiene, como una cisterna. Ahí es donde bebemos, donde hacemos cola para beber, a veces ayudados por las maestras que vigilan el patio si tienen problemas los bajitos para beber.
Y la cola de beber es el particular campo de batalla de los niños.

Ese día he perdido la batalla, uno de los matoncetes (porque a esa edad ya empezabamos a definirnos) me ha empujado de la cola. Hacia afuera.
Y el reciento abierto de los baños está elevado unos quince centímetros del resto del patio.
De ese escalón es de donde caigo. De espaldas.
Creo que me giro un poco al caer y pongo el brazo para amortiguar la caida. Convierto así lo que hubiera sido un golpe en el costado, molesto pero no grave, en una caida sobre el brazo estirado.
La palma se posa en el suelo, el brazo se tensa rígido y recibe el peso de mi cuerpecito.

Crack.

Mi primer recuerdo es esa caida, la cara del matoncete, el techo apareciendo en mi campo visual. El dolor es un recuerdo tan vago que no puedo llamarlo dolor.
Luego recuerdo también agarrándome el brazo mientras mis padres han venido a recogerme y a llevarme al hospital donde me enseñan una radriografía con una bonita linea negra en uno de mis huesos ("esto es lo roto") y el matoncete castigado a estar de pie todo el recreo de la hora de comer contra una columna. Me hubiera gustado la imagen de no ser por lo mucho que me dolía el brazo.

Por cierto que hubo más peleas con ese chico a lo largo de los años. Lástima que en su familia hubiera maestros de judo y karate y algo le enseñaran, siempre llevé las de perder. Pero eso nunca me hizo achantarme ante él.

Cabezota que es uno.

Varios meses (porque la llevé a la playa y se me mojó y hubo que poner otra nuevo) de escayola. Era mi brazo izquierdo, la mano con la que escribo en el momento en que nos estaban enseñando a escribir. Unos meses de retraso y el resultado creo que es la horrible letra que tengo, como buen zurdo.

Preferiría tener algo bonito de primer recuerdo, pero eso no se elige.

Borroso breviario del paso del fin de semana

tiempo.jpgEstos días han sido como una bruma para mí. Desde el jueves, desde el día de las lágrimas ajenas que llenaban ríos que me ahogaban. Y el viernes sueño sueño sueño...cansancio de quebrar la mente, poco más podía hacer que leer con lentitud los blogs ajenos y volcar un breve comentario en cada uno intentando resumir y no perderme en lo borroso que me parecía mi interior. Y el viernes también es el día de las llamadas, llamadas que me calman el corazón, que me funden al auricular intentando colarme por él y besar los muchos colores. El día de las malas caras de mi madre hasta que tengo que hacer bífida mi lengua y soltar unas palabras frías para evitar unos gritos innecesarios y desproporcionados, para calma el burbujeo de mi interior y respirar al fin.
Y sigo tan cansado...

El sabado es el día que tengo las horas aseguradas con ocupación. Casa de amigo, reunión de colegas, anécdotas, historias y sonrisas. Breve calma en la tempestad y suavizar el tedio que cuando abandono el ordenador y el móvil me inunda el resto de la semana.

Y sigo cansado.

Hoy también sigo cansado, los excesos horarios del sábado siempre pasan factura. Pero hoy el cansancion no se me extiende a la mente y puedo leer, pensar, reflexionar y escribir al fin tras estos días de desierto.

Leo al fin un gran trozo del blog de la mariposa que me aterra. Y me aterra porque me da la impresión de que mira a donde yo no me atrevo, como cuando al niño de sexto sentido le da miedo girarse en el baño y no lo hace durante un tiempo. Y si la mariposa caminara a mi lado al primer susurro de mi miedo se giraría al instante y riendo saltaría a la oscuridad. Por eso me da miedo, porque tengo la impresión de que mira las cosas en 180 grados a como las veo yo.

Leo una petición de historias para dormir y escribo, escribo, escribo... Escribo una historia que iba macerando lentamente en mi interior desde hace años, cuando la improvisé sin saber como iba a acabar un momento y quedó sin concluir en espera del momento adecuado para acabarla. Habla de estrellas pero no de la de la e mayúscula y habla de pérdida, de sueños imposible, de añorar las cosas que creíamos seguras...

Hoy leo el blog antaño de tonos rojo y ahora azul suave y leo las palabras "muerte" "miedo" "arcadas"... y se me encoge el corazón...se me encoge encoge encoge, dragón, ¿qué te pasa? Y sé que los dragones aprendieron a no bajar nunca más la cabeza, que hay días y días para todos, y que horas después habla con cariño de la cabezonería de las abuelas maravillosas y mi abuelo atendía normalmente al nombre de "Pepe" aunque el suyo era Guillermo y sonrío entre lágrimas que no están corriendo pero que me hacen borroso lo que me está entrando dentro, borroso como la foto del espejo de mirada hacia otro lugar, como las vírgenes renacentistas.

A mi espalda el sol empieza a lucir y el calor del ordenador en mi pequeña habitación se une al del sol a pesar de la cortina. Mis ojos están un poco cerrados del sueño, y la foto que está en lo alto ahora, muestra tonos azules y la boca es como un beso o una "o" de sorpresa o concentración.

Y así pasa el fin de semana, esperando que mañana otra vez me inunden los colores de la sonrisa de Iris y sonreir de nuevo con las palabras ajenas y hacer sonreir con las mías. Que el rosa sea ternura, el azul reflexión y maravilla, el sur una dulce combinación de besos andaluces y ojos de mirada tan profunda y directa y el mar una calma de imágenes preciosas.

Saludable fin de semana para todos.

Los mecanismos del perdón

EL PERDON.jpg"Siempre has sido muy buena conmigo" dije.

"Para eso estamos los amigos" respondió.

Y al leer eso me emocioné.

R. es una de las pocas cosas buenas de las que guardo recuerdo de Madrid. Siempre que fuí, junto con JD, son las dos únicas personas que siempre tuvieron tiempo para mí cuando viajaba a esa mancha de hormigón y egoismo en la meseta que llaman capital. Siempre me hicieron sentir que se alegraban de verme, que les gustaba que hubiera viajado, que entendían que para mí era un esfuerzo monetario y moral ir allí.

Es la segunda chica a la que he besado en mi vida. La segunda a la que he acariciado hasta lograr su climax. La primera con la que practiqué sexo telefónico.
Recuerdo sus abrazos, tan fuertes y cariñosos, como si no quisiera dejarme escapar. Recuerdo sus besos, largos, húmedos, inyectando su saliva en mi boca. La recuerdo llevándome de la mano por el pasillo de su casa en dirección a su habitación (uno de los actos más eróticos y sensuales que he experimentado en mi vida), para apartar los peluches de su cama y tumbarnos en ella a besarnos y acariciarnos.
Recuerdo que ella quiso una vez que fuera su primera vez y que yo soñaba con que fuera mi primera vez. Y nos pusimos de acuerdo nunca, nunca pensamos que el otro quisiera lo mismo. Así que no pudo ser.
Recuerdo las esperas en las estaciones de metros para saludarnos con una sonrisa. Recuerdo ir juntos a ver "El diario de Bridget Jones" y sentirme un poco cohibido por sus "que fuerte" y "que morro" en voz alta.
Recuerdo haber pensado que si iba a trabajar a Madrid alguna vez, le pediría que salieramos a ver si funcionaba.
Recuerdo haber pensado que por qué no me enamoraba de ella si era una persona dulce y que me quería mucho.

La distancia ayudó mucho a que no pudiera ser. Y mis inseguridades.
En fin, pasó, no pudo ser. Al menos no perdimos el contacto.

Recuerdo ponerme a rabiar cuando rompia con algún novio o este rompía con ella, por pensar que merece que la mimen y cuiden y quieran y hagan feliz y me duele cada ruptura porque sé que sufre.

Y hace poco, al contarle por el messenger que he conocido a alguien y que puedo ser feliz al fin, se ha alegrado por mí. Y le he dicho que lamentaba todas las veces que la he puesto triste.

Y luego vino la frase que encabeza el post.

Aún no sé como es capaz de perdonarme así. También es cierto que cuando nosotros perdonamos a un amigo por algo, hacmeos lo mismo, lo hacemos pasar con un movimiento de la mano como si disiparamos una nubecilla molesta y ya no vuelve a molestarnos. Pero siempre que otro me perdona pienso "¿merezco ese perdón? ¿merezco que olvide lo que le hice?"

En parte ayuda a perdonar el tiempo, que hace que lo que antes parecía tan grave nos haga pensar ahora "no era para tanto". También ayuda la empatía: "ahora entiendo por qué hizo eso" También, obviamente, el tipo de persona que eres, tu capacidad para disculpar (o pasar página, que no todo es perdón y a veces es mejor aparcar a un lado y dejar criar polvo sin volver a mirarlo) o lo buenazo (en sentido peyorativo que no siempre se puede ser así) que seas y que dejes pasar las cosas con un "bueno, ya cambiará de actitud, tampoco le voy a decir nada".

R. es buena persona. Y espero seguir en contacto con ella mucho mucho tiempo, contarnos nuestras penas y alegrarnos por las alegrías del otro, contarnos los cotilleos y recordar con cariño como ha pasado el tiempo.

Porque para eso están los amigos, ¿verdad?

(PD: la imagen es un óleo de Fernando Ureña que se titula "El Perdón")

Recuerdos dispersos de infancia

infancia.jpgMi madre me ha contado que cuando era un niño, a veces, mientras comíamos, le pedía que me leyera un tebeo. Y la corregía cuando leía algo mal por leerlo por encima, porque me sabía el tebeo de memoria.

Siempre he tenido buena memoria...para lo que me ha dado la gana, como dice ella. Eso me ha servido durante toda mi vida para aprobar asignaturas por puro esfuerzo mnemónico estudiando una semana antes del examen. Recuerdo que toda la geografía de EGB la aprobé así, con alfileres, como decían los profesores. Así me va ahora que mis hermanos se reían ayer de que no supiera que Alicante está en la Comunidad Valenciana.

Pero curiosamente no puedo depender de mi memoria, porque me ha fallado gravemente muchas veces. Recuerdo una vez que creí que tenía un examen de facultad un día y me llamo mi hermano una semana antes a las nueve de la mañana para decirme que acababa de mirar la hora del examen (él salía de otro) y que era a las once de ese mismo día. O me he olvidado de ir a sellar la tarjeta del paro, o de cosas muy importantes.
Pero sin embargo recuerdo tebeos que leí hace años, frases de películas, fragmentos de libros...

¿Memoria selectiva?

El caso es que me parece curioso que recuerde tan poco de mi infancia, de cuando era niño. Durante un tiempo proclamé a gritos que era una época de mi vida que quería olvidar, renegar de mis actos de infancia y ceñirme sólo a la lógica adulta. Tal vez me creí de verdad que quería matar a ese niño que fuí en mi recuerdo como si no hubiera existido nunca.

Pero recuerdo cosas.

Mis padres tienen cinco hijos. Cuatro chicos y una chica. Los cuatro primeros los empezaron a tener al poco de casarse, al "ritmo" de uno cada año y medio más o menos. Así que mis hermanos (y hermana, ella es la segunda en edad) se llevan poco tiempo y compartieron infancia. Yo vine cinco años después del último y sin ser esperado ni planeado. Querido si, aceptado supongo, pero desde luego ellos creían que ya habían tenido a toda su familia y yo fuí un rompimiento de planes. Mi madre me tuvo cuando le quedaban dos meses para cumplir 41. Con los cuatro primeros reconoce que le agotaron. Cuatro niños tan seguidos, cuidarlos a todos era una tarea esforzada. Sobre todo porque mi padre tenía un horario bastante extenso y además, al llegar a casa, se iba con los amigos al bar (no a ponerse ciego, sino a pasar la tarde) y ayudaba muy poco en casa. Por suerte para mi madre, mi abuela paterna la ayudó siempre a cuidarnos, mi yaya fué como una segunda madre para mis hermanos mayores. Cuando yo llegué ya iban al colegio todos (lo que descarga mucho a una madre) y me pudo, como dice ella "disfrutar más". Es decir, con mi hermano mayor ella había podido hacer de madre dedicada, pero en seguida tuvo que dividirse entre varios. A mi me mimó. No me importa reconocerlo. Tal vez me mimó en exceso. Pero no hubo peligro que me convirtiera en un niño caprichoso. No es que pasáramos hambre pero con cinco hijos y un sólo sueldo, no había espacio para los caprichos inútiles. Además ya estaban mis hermanos mayores para pararme los pies si me pasaba. O si ellos creían que me pasaba. Creo que sólo uno de mis hermanos, el más cercano en edad, con el que he compartido habitación desde los tres a los veintiseis años, se ha sentido protector conmigo, como un hermano mayor que debe vigilar al atolondrado infante. No se lo he pagado muy bien, he abusado mucho de su bondad. Mi madre ha dicho muchas veces que le daban ganas de darle una colleja al ver como abusaba moralmente de él para que hiciera lo que yo quisiera y cuando ella le recriminaba que se dejara dominar él respondía "es que es tan pequeñin y tan mono..."
Con los demás no hubo ese riesgo. Las lágrimas para ellos eran motivo de risa, mofa y befa. Así que se terminó desarrollando una cierta dinámica de conflicto. Sé de familias en las cuales los hermanos se adoran, apoyan, demuestran cariño, hablan maravillas los unos de los otros... E incluso a veces no será sólo de cara a los demás, realmente se sentirán así.
En nuestro caso nos damos caña. Nos reimos de los fallos de los demás hermanos, los favores se hacen a regañadientes y con protestas, antes damos una colleja que un abrazo...
Pero también buscamos la aprobación verbal de los demás a nuestras gracias, ocurrencias y actos. No porque vayamos de pensar que está mal lo que hacemos si no nos lo aprueban, sino porque no mola que los demás hermanos estén de acuerdo con nosotros.
Tampoco es que nos odiemos, repudiemos o demos de tortas todo el día (aunque recuerdo unas cuantes peleas brutas entre dos de mis hermanos). Creo que si fuera necesario sabríamos hacer un sólo bloque contra quien amenazara a alguno de los demás.

Mi padre siempre ha dicho que le decepcionamos. Siempre somos demasiado vagos, demasiado rebeldes, demasiado poco de acuerdo con sus ideas... Ahora le gusta decir a mi madre que es ella la que nos educó y que lo hizo mal y que por eso le llevamos siempre la contraria. Tampoco él se molestó mucho en hacerlo bien, pienso. Recuerdo una vez que estaba estudiando para los exámenes del colegio de esa semana, entró en mi habitación, se sentó en la silla con unas facturas en la mano y me soltó de golpe "¿tu sabes cuanto nos cuesta tenerte en el colegio?"
Nunca aprobaba todo a la primera. En el colegio había los exámenes de evaluación, luego unos exámenes de recuperación si habias suspendido y si suspendías también, en Junio, al final del curso, junto tras los exámenes de la cuarta y última evaluación, había los exámenes de recuperación del curso, donde podías aprobar todo lo que te iba quedando durante el curso. Yo solía aprobar y recuperar a buen ritmo, en los exámenes finales sólo tenia unas dos o tres evaluaciones que recuperar, y siempre lo hacía, siempre pasaba limpio al siguiente curso.
Pero antes de los exámenes, mientras estás estudiando, no creo que eso sea lo que quiere oir un hijo de su padre. Que le cuesta mucho dinero tenerle en el colegio. Si me ve estudiando, si me ve esforzándome... ¿por qué cojones me viene a decir eso?
Mi padre es el que nos daba cachetes. Muchas veces justificados. Algunas veces no. Y siempre ha preferido hablar con sus hijos a gritos, exigiendo obediencia y que nos metiéramos a calzador sus ideas y opiniones antes de intentar convencernos. Lo ha hecho siempre, seamos niños o ahora adultos. Y tiene bastantes ganas de que nos "larguemos de su casa y le dejemos en paz de un puta vez" en palabras propias.

Mi madre siempre nos ha defendido y nos ha mimado. A veces demasiado. "Gallina clueca" ha dicho mi hermano mayor a veces. Es difícil saber cuando estas abrazando y cuando ahogando, cuando estas protegiendo y cuando evitando actuar con libre albedrío. Mi madre aún no sabe que le cuesta distinguir esas cosas.

Cuando en casa llorábamos sabíamos que nuestra madre iba a correr a ver que nos pasaba. Que nuestro padre iba a gruñir. Y que los demás hermanos nos iban a dar mucha mucha caña.

Tal vez me acostumbré a llorar en cuanto me sentía un poco mal para evitar más dolor. Me acostumbré a ser expresivo a pesar de mi padre y mis hermanos para que mi madre velara por mí. No tenía que fingir emociones, simplemente dejarlas salir al primer indicio, aunque no fueran tan graves como para provocar esas reacciones exageradas.

No me molesta ser así, si lo supiera ser sólo con quien es de confianza y creo que no me va a hacer daño si me muestro demasiado a él o ella. Pero me abro demasiado rápido, me dejo llevar por esos primeros sentimientos como si ya fuera fuertes y firmes, cosa que a veces han llegado a ser y otras veces no.

Si lloro, a veces será de corazón, otras veces porque en cuanto la emoción se acumula dentro de mí abro automáticamente la válvula de escape. Pero hay veces que me he sentido con una columna de hielo clavada en el estómago y la columna vertebral y no he llorado. Mi sentir es sincero llore lágrimas de corazón o no las llore. Las lágrimas que "se me escapan" en algunas situaciones, se que sólo son la reacción ante una emoción ajena que me afecta un poquito, una vez las aparto con la punta del dedo, no salen más.

Pero hay cosas que siempre me harán llorar sinceramente. Y por eso algunas lágrimas si significan algo, si importan, si son algo. Y sé que tengo de dejar de desvirtuar esas lágrimas sinceras con los escapes momentaneos.

El precio de la empatía.

teardrop_150.jpgHablando sobre lágrimas estos días he pensado sobre algo.

En cuanto veo a alguien llorando suelen humedecérseme los ojos. Y muchas veces se me escapa por la comisura una lágrima.

En un lugar encuentro esta definición de Empatía: “Empatía: habilidad que posee un individuo de inferir los pensamientos y sentimientos de otros, lo que genera sentimientos de simpatía, comprensión y ternura”

Hace poco nos saturaron con las imágenes del duelo de los cristianos por la muerte del papa. Y aunque en principio, pensándolo con la cabeza, no tuve ganas de llorar (era un hombre muy mayor y enfermo que estaba sufriendo. Ya no me adscribo a la religión que representaba, pero no deseaba su sufrimiento al igual que no deseo el sufrimiento de mucha gente), luego vino el aluvión de lágrimas ajenas y alguna se me escapó.
Y también se me escaparon con el tsunami, con los civiles de Irak, con el 11 (sea S o M), con el sufrimiento de las personas que aparecen en "Gente" o en los telediarios, con el ver llorar a alguien por la calle...
Y también por las cosas más directas: sentir que algún amigo está llorando, la muerte reciente de mi abuela, la muerte de personas queridas, sentirte sólo y hundido...

Lloro demasiado, tal vez. La empatía es buena para poder comprender y aceptar a los demás y sus modos de pensar. Pero no si te dejas avasallar por los sentimientos ajenos y te pasas el día llorando por otros o cambiando tu modo de actuar por que sientes que otros van a llorar si actuas como deseas.
No es que prefiriera no sentirla. Creo que al saber ponerme en el lugar de otros me esforzaré siempre en ayudar y apoyar a alquien querido cuando se sienta mal, contra vienyo y marea. Gracias a esa empatía seré fiel y no le fallaré, atento, cariñoso... No tendré problemas de pensar que puedo parecer un aparentador, que puede parecer que hago las cosas para que otros digan "míralo, que bueno es, que majo". No, no lo pienso porque yo sé que me preocupo sinceramente.
Lástima que a veces esa empatía me falle para comprender a gente que tengo muy cerca, para comprender por qué la Estrella se ha perdido en el espacio de lo mundano, por qué hago daño si conscientemente no me lo propongo.
Parece que me es más fácil empatizar con los que no conozco y tengo lejos, que con los más cercanos y las cosas que me pasan.
Lógico si pensamos que nunca somos totalmente objetivos respecto a nosotros mismos.
Ilógico si pensamos que los que tenemos cerca y nosotros mismos somos las personas sobre las que tenemos mayor información, y de primera mano.

Debería aprender a orientar correctamente esa empatía no sólo hacia el cariño hacia los que quiero, sino también hacia la prudencia. Y debería aprender a no dejar que la emoción entre con las puertas abiertas de par en par. No negarla pero tampoco dejarme ahogar por ella y olvidarme de mí.

Supongo que es otra parte del proceso de madurar, de evolucionar. Pero tengo que tener cuidado, porque no considero la empatía como algo malo, sino como una virtud.
Tampoco quiero perderla.

Decepción.

decepcion.jpgPaquilou, no he podido escribir en tu blog, otra vez me dice que no se puede (en este caso porque dice que el artículo ya ha sido retirado, que ya no existe. Cosa curiosa cuando me lo dice a la vez que lo tengo delante...)

Así que te comentaré aquí.

Yo sé lo que es desconfiar de todo y de todos en internet. Pasaba por ello tras cada nueva decepción. Metía en el mismo saco a la generalidad por un sólo ser.
Supongo que es una reacción normal. Magnificadas por los sentimientos del momento, la opiniones se hacen extremas.

En este caso además podría sentirme aludido. Al fin y al cabo yo escribo en tu blog. Pero no me siento aludido. Me preocupa que se desconfíe de mí cuando no creo haber dado motivos para ello, pero aparte de eso, yo sé que he sido sincero y lo que sieto y digo. Así que por qué preocuparme...
Pues me preocupo porque te ha dolido. Entiendo que te sientas como si él fuera uno de los mismos sobre los que trata de advertirte.

Llevo años en internet. Por mi experiencia sé que en este mundo las cosas terminan pasando. Las ganas de hablar con alguien se convierten en compromiso molesto. Terminas acumulando tantos correos electrónicos que empiezas a desecharlos hasta que al final puedes no conservar ni uno. Y más si a la otra persona le pasa lo mismo.

¿Pero eso no pasa también fuera de aquí? En internet es más fácil que pase, vale. La distancia, los horarios, el no verse en persona... todo ayuda.

Pero también sé que tengo una amiga que desde hace ocho años ahí está, al pie del cañón, haciendo lo que puede en la distancia. Y el contacto se conserva y se agradece.
¿Por qué no puede volver a pasar? Por supuesto que habrá gente cuyo camino pasará por el mío un trecho y después nos distanciaremos. Pero no puedo meter a todos en el mismo saco, sería injusto y además falso.
Cuando establezco contacto habitual con alguien no es pensando que pasará la sensación, sino que el contacto evolucionará, cambiará de colores y finalmente se hará estable. Dulcemente estable.

Yo creo que en verdad cree que te quiere avisar de un peligro. Pero pienso que está tan dolido por algo que generaliza demasiado, no lo habla sino que sentencia y además no ha valorado si ese "antes de borrarlo, leelo" ya presupone que no vas a volverle a hablar porque te va a hacer mucho daño y no cree que le vayas a perdonar. Ya se está despidiendo de tí de antemano.

Hay lobos, claro que sí. Ya hemos hablado de ellos. Pero yo creo que tienes la suficiente cabeza para ver y distinguir un poco. Yo confio en tí y en tu criterio. Y si te equivocas (o creo que te equivocas) te diré mi opinión y te dejaré decidir. Y lo haré esperando que mañana me digas "te equivocaste, tontolculo" con una sonrisa y pasemos a hablar de otra cosa, habiendo aprendido yo algo. O si tengo razón que sepas que te apoyaré en lo que sea.

Porque así es como me quiero comportar con mis amigos.

Y por cierto, yo no hice la comunión de trajecito, pero estabas muy mona con esos lazos y ese espacio entre los dientes (yo también tengo uno ;) ).

Siento lo de tu abuela. Yo perdí a la última que me quedaba a finales de diciembre.
Los recuerdos son muy gratos y la mantienen viva.

Un beso andaluza.

Las caras del amor

yoko01s.jpgEn un manga (comic japonés) encuentro esto. Son tres personas, tres de los protegonistas del mismo, hablando sobre el amor:

Primer personaje:
"El paraiso consiste en ser amado.
Yo soy amada y eso me hace sentir segura. Todo mi pasado lleno de angustias y pesares ha desaparecido, ya que me aman.
Al ser amada, ya no tengo que preocuparme de nada, ahora me siento fuerte.
Pero aún temo perder ese amor. No puedo resistir la idea de que vuelva a ser todo como antes de que me amaran.
El amor me hace fuerte y débil al mismo tiempo."


Segundo personaje:
"Odio la sola idea del amor.
Para mí el amor es un infierno. Todos lo buscan y se desesperan cuando no pueden conseguirlo llegando incluso a destruirse a sí mismos.
Conozco por mi propia experiencia que el amor significa un anhelo inalcanzable y acaba engendrando odio. Intentar ser amado con la misma intensidad que uno ama es algo parecido a la locura.
No hay peor castigo divino que el sufrimiento experimentado por aquellos pecadores que se atreven a amar."


Tercer personaje:
"Ahora estoy enamorada.
Me da miedo reconocerlo. Temo que al hacerlo algo en mí cambie para siempre. Ya nunca volvería a ser la misma.
Me da miedo amar."


Y me pongo a pensar por cuantos de esos pensamientos he pasado a lo largo de mi vida.

Por todos.

Desde el anhelo del primer personaje de amar, sus dudas, la sensación que no quiere perder y el miedo no sólo a perderlo, sino también a que cambie, que deje de causar felicidad y pase a causar dolor.
Ese paraiso de sentimientos que experimentamos al principio, esa burbuja por cuyas paredes no pasa la tristeza pero que es burbuja de jabón y va a terminar explotando. Y hay qe adaptarse a la vida, con sus penas y miseras y alegrías ajenas al amor, o al explotar las paredes de jabón sentimos frío, sentimos miedo...
He pasado también por el odio al amor. He pasado por la época de mirar a las parejas que se besan, que pasean juntas, que ríen juntas y odiarlas. Inundar la mente de pensamientos oscuros deseándoles una pronta ruptura porque nos soportaba verles felices y juntos y yo sólo y triste. Desprecié el amor tildándolo de algo inútil, pensando que en él sólo era válido el sexo, que lo demás eran vorágines de emociones que terminaban por desgarrarte, por llenarte de celos, tensiones, miedos, dudas y sufrimiento, hondo profundo e insondable sufrimiento. ¿Para qué amar si al final, cuando acaba, y siempre acaba, quedas más roto de lo que estabas antes? pensaba. Para qué alzarse más cuando ibas a caer, si así te ibas a hacer más daño. Mejor no conocer la felicidad momentanea para luego no añorarla.
Y también he pasado y paso por el pensamiento del tercer personaje, el miedo a amar. Miedo a amar por el cambio, por la posible renuncia a tener lo que antes tenías, por pagar los precios... Ese miedo ya no lo tengo. Pero sí tengo la inquietud de desconocer que va a ser de mi vida, hasta donde van a llegar los cambios. Porque los voy a afrontar. Ya no es cuestión de si puedo pagar los precios o no. Los voy a pagar. Con creces. Pero me inquieta pensar que no es posible saber a donde me llevarán esos pagos. A qué lugares, a qué personas, a qué pensamientos... a qué futuro.

Consuela saber que al menos tendré amor y respeto. Que dos personas juntas, amándose, se ayudan a superar lo que sea. Al menos a esforzarse todo lo posible en superarlo.

Lo sé. En el fondo siempre seré un incorregible optimista.

Desengaños, engaños

tearsnadream.jpgEl desengaño de la distancia, el engaño de lo posible.

Ya he comentado alguna vez lo mucho que me duele aún no haber visto nunca en persona a Charlotte. No por ello la considero menos real, conocí su voz varias veces, si el hecho de estarnos más de dos años hablándonos por internet no me hubiera bastado para no dudar de su realidad. Pero hay tantas cosas que me gustaría haber hecho... haber visto sus sonrisa, sus ojos, las caricias que no pudimos darnos, la pasión que podía haber supuesto el encuentro...
Eso me dejó con un cierto regusto amargo sobre conocer a gente que está muy lejos. Siempre temí enamorarme de alguien con quien no podía estar, porque la distancia sí importa salvo en esos amores de cuento de hadas o novelas en cuya portada un pirata de torso musculado y depilado sostiene entre sus brazos a una escultural dama de gesto arrebolado. Pero esto es la vida real. Y la distancia se sufre y no creo que nadie que nunca pueda ver a la persona que desea o ama mantenga el sentimiento con la misma fuerza mucho tiempo en su corazón. Los seres humanos necesitamos compartir cosas para formar bases, notarnos con todos los sentidos además de con el corazón.

Así pues siempre me ha dado miedo la distancia, pero eso no evitó que amara a Roma (en Madrid estaba y está), que quisiera a Argenedith (todo un oceano atlántico de por medio), que adorara a Charlotte (Milán era su refugio habitual)o que quiera a la de los muchos colores (aunque a ella le bañen las costas mediterraneas y a mí las cantábricas).

Pero hubo dos casos concretos que me hacen desconfiar de la distancia e ir con pies de plomo hasta donde puedo dejar llevarse a mi alma.

El primer caso fue el de Eva. Me dijo que era un año menor que yo, que vivía en Barcelona donde estudiaba psicología y trabajaba de gogo y modelo. Hubo charlas interminables por internet y por el movil. Era además un momento en que yo estaba especialmente bajo de ánimo y ella me ayudó a superarlo con su dulzura, su comprensión y su cariño. Y se comprometió a venir a verme, luego yo le devolvería la visita. La primera vez que dijo que vendría me llamó luego diciendo que había tenido un accidente leve con el coche y que tendría que mandarlo al taller así que tenía que retrasar el viaje. La segunda vez no supe de ella en todo el día y cuando la llamé al día siguiente me contó que había muerto uno de sus sobrinos y tenía que ir al funeral. Y la tercera vez me dijo que ya estaba en Oviedo, pero no sabía darme el nombre de su hotel, ni en que calle estaba en incluso cuando la dije el nombre de mi calle y que podía coger un taxi para venir a ella, el contacto se cortó. Sólo un par de días más tarde me llamó por última vez para decirme que "alguien" le había dicho que yo en realidad era un hombre casado y con hijos que se dedicaba a jugar con chicas como ella.
Recuerdo como me sentía el día que esperaba ver llegar un taxi desde mi terraza, sin comer por esperarla, viendo pasar el tiempo y que la udda y la sospecha del engaño y del que habían jugado conmigo se empezaba a dejar sentir. No puedo olvidarlo aunque quiera, porque ese día, cuando entraba a veces en casa desde la terraza mientras esperaba, veía dos aviones estrellarse contra dos rascacielos. Era un 11 de Septiembre del 2001. Así que si alguien me pregunta "¿donde estabas cuando lo de las Torres Gemelas?" yo contestaría "sintiéndome como un imbécil confiado con el corazón roto esperando a alguien que no llegaba".
No volví a saber de ella ni ganas. No sé si realmente alguien quiso joderme o ella fue la que quiso reirse y joderme. Me da igual. Su número y direccion de mail están borrados y no quiero saber nada más de ella, fuera quien fuera.

Y luego sucedió una de mis primeras mujeres sabias, que había vivido mucho no sólo por tener más años que yo, sino por haberlos aprovechado. Era pura magia, inteligencia, reflexión... Empezamos una historia compartida que era fantástica, ella escribia unos párrafos y luego yo los continuaba y luego ella continuaba lo que yo había escrito... aún conservo todo lo que escribimos de esa novela compartida y es muy buena. Con Trem. soñé, reí, fantaseé, me emocioné... a pesar de su ex marido celoso que ella me decía le tenía pinchado el ordenador de manera que sabía con quién hablaba y con quién no. A pesar de ese enganche sexual que ella me decía había evitado que le dejara antes.
Trem. también prometió venir a verme. Y tampoco lo cumplió. Lo último que me dijo fue que había decidido darle otra oportunidad a Mr Celos. Al fin y al cabo también había hijos en común y eso tira mucho, pero también tiraba la adicción sexual que él le provocaba. Dijo que ya me escribiría.
No lo hizo. De ella aún guardo foto y escritos, dirección de mail y número de teléfono. Supongo que un día, haciendo limpieza física y del corazón, lo tiraré-borraré todo.

La gente sabe donde encontrarme. No soy yo quien suele romper los lazos, si algo bueno tengo es la absoluta fidelidad a la gente que quiero, con amor o con amistad. Los que me conoces saben que siempre pueden contar conmigo, día o noche, frío o calor. Que haré lo que pueda por ellos si me lo piden, que estaré para oirles, escucharles, comprenderles, abrazarles, ayudarles.

No engaño. De hecho sé que me han engañado a veces, y además de no tener la capacidad para hacerlo yo, sé coo se siente y no veo sentido a hacérselo a otros.

Pero me estoy desviando del tema. El tema es que me cuesta superar los dolores pasados y volver a confiar a ciegas. Y creo que no es malo del todo. Así que antes de ofrecer mi alma, esencia y corazón otra vez, quiero ver que es real y que no.
Quiero que no sólo mi corazón y mi mente me emocionen, sino que mis sentidos complementen eso que siento y se haga pleno.
No creo pedir tanto y no creo que sea una petición tan poco razonable.

Cerebro de estática, carne de ondas, infancia de televisión

tvhead.jpgNo sé por qué hoy me he puesto a pensar en toda la televisión que he visto en mi vida. Tal vez el comentario de hace tiempo del blog rosa me ha dejado posos, o tal vez los juegos de los Icos (para los que no los conozcan te ponen uno o dos segundos de un trozo de canción de una serie de imagen real o dibujos animados de los 80 y 90 y tienes que adivinar y escribir el título de la serie, te ponen realmente nostálgico...)

Realmente un montón de horas.

Recuerdo ese Barrio Sésamo en el cual mis hermanos, todos mayores que yo y de la generación de Caponata ya no se interesaban y donde Espinete y Don Pimpom compartían sus vidas con Chema el panadero, Ana ("los niños de este barrio quieren, ya jugar, con Ana"), el kiosquero de cuyo nombre no recuerdo... Y Epi y Blas con su peculiar pareja de hecho, el Conde contando todo lo que veía... Luego vino el engendro de los Mundos de Yuppie y perdí todo el gusto al programa. O tal vez es que crecí.
Pero seguía viendo los dibujos de Silvestre y Piolín, el Coyote y el Correcaminos, Bugs Bunny y el Pato Lucas ( y como empezé a odiar ver perder siempre al gatito y al hambriento coyote). Cómo me enfada con mis hermanos cuando me picaban diciéndome que Isidoro era mejor que Garfield, al que yo prefería de lejos. Veia la Cometa Blanca y ese extrañísimo programa que era El Planeta Imaginario. Recuerdo la Bola de Cristal con los Electroduendes, y ver El Valle Secreto, conocer a Torrebruno mejor que a mis compañeros de colegio, sonrojarme mirando a la sobrina del Inspector Gadget, ponerme triste viendo a Gargamel llorando y pataleando por no poder atrapar a un pitufo (no puedo evitarlo, me suelen caer mejor los malos que los buenos), no perderme un sólo episodio de Heidi mientras que Marco y su incesante búsqueda no me gustaba tanto. Veía por las mañanas de los fines de semana El Equipo A y el Coche Fantástico (que pintas que me llevaba David Hasselhoff antes de ponerse el bañador rojo), me obnubilaba con Mac Gyver y su habilidad de hacer bombas nucleares con un chicle y un clip, comentaba con mis amigos en el colegio los combates de lucha libre de Pressing Catch y nos reíamos de los porrazos de Humor Amarillo. Me reía tan bobamente como el que más con los "pechos fuera" de Afrodita-A en Mazinger Z. Aquellos Maravillosos Años donde no me caía nada bien el protagonista y esperaba que la chica le dejara con un palmo de narices, Los Problemas Crecen, Farmacia de Guardia y Médico de Familia (que horror como podía ver esas series...).
Con Tocata empezé a conocer la música. A la Familia Telerín no llegué, pero a mi me mandaba a la cama un monstruito peludo que se lavaba los dientes "con mucha pastita y agua corriente". ¿Como porras se llamaba?
Y empezé a descubrir lo que es babear por una presentadora no con Leticia Sabater (gracias a dios) sino con Beatriz Rico presentando el programa Hugo. Viví como el que más la lucha de la humanidad contra los hombres lagartos de V, descubrí el anime japonés con Robotech y sus batallas espaciales (a pesar de estar Heidi y Mazinger z antes) y me estremecí con Jhonny y sus Amigos y su triángulo amoroso. Recuerdo haber visto el primer episodio de Cristal y de Abigail. Recuerdo haber aprendido a jugar al voleybol con Juana y Sergio y haber vibrado como un hooligan con los campos de futbol infitos de Campeones. Y como me gustaban los Osos Gummy.

Y eso es sólo mi infancia, y me quedarán muchas cosas en el tintero. Sigo viendo mucha televisión, pero eso nunca me impidió leer mucho también. Supe repartir mi tiempo y creo que aún sé. Porque como ya he dicho muchas veces, nunca sabes donde vas a encontrar la belleza, sea en la televisión (que alguna belleza aun queda en alguna parte de la programación de las cadenas aunque cada vez menos), la radio o los libros. O en la vida misma. No me arrepiento de haber visto tanto. Peor es no conocer y ahora puedo decir que no creo que tantas horas de imágenes me hayan afectado para mal. Todo es cuestión de como asimilas lo que ves.

Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa

errores.jpgEn libros y películas todos habremos visto a la persona que trata de abandonar su adicción y sus reuniones, sus asociaciones y sus pasos de curación.
Suelen empezar por el primer paso: Reconocer el problema.

Eso no es sólo recordar el pasado objetivamente y analizar si cosas que durante tiempo creimos que era ASI, resulta que eran de otra manera. Y también es reconocer los errores, algo que es duro porque aunque nadie los sepa, nos avergüenzan, por haber actuado de una manera irracional aunque en ese momento era lo que nos brotaba de dentro y si actuamos así era porque la ira, la furia y la tristeza nos ofrecieron una racionalidad hueca y con pies de barro, que al pasar el momento dejaba de apoyarnos. Pero cómo reconocer que nos habíamos equivocado luego... eso sería admitir nuestros errores, ¿verdad?. Aceptar nuestra falibilidad. Alejarnos de la perfección. O incluso temer que ceder una vez ante otro sería darle pie para avasallarnos siempre pensando que podría volver a hacernos reconocer un error (real o no) con un poco de presión.

Pues ahora voy a hablar de errores. De mis errores. Pero no como dice el título del comentario, porque siempre he tenido la sensación de que en el catolicismo te enseñan que reconocer el error es para sufrirlo, arrepentirse con dolor, golpearse el pecho entonando el "mea culpa". Y eso no. No más mortificarse por lo hecho, sino aprender de ello, sin más dolor del necesario. Darte cuenta del error ya duele. Revolcarte en él hiere aún más. Y si la letra con sangre entra y con dolor es como más se aprende, la sangre también ciega y nos puede hacer volver al mismo error o a errores nuevos que no podemos evitar por tener la vista fija en el error que fustiga.

Asimilar, aprender y no hacer de los recuerdos una tortura. Ese sería el ideal.

Voy a hablar entonces de algunos errores que he cometido, esperando aprender de ellos y con calma.

Me acuso de haber adorado demasiado rápido. De haberme entregado demasiado pronto, conociendo poco, cediendo al ansia de amar sin saber si la persona quería ser amada. Me acuso de haberme sentido inferior y por tanto sólo digno de adorar no de ser adorado. De no haber vivido en igualdad con la persona. Si a mi no me gusta que me consideren inferior (aunque a veces me lo he sentido), ¿por qué tengo que pensar que a otros les gusta ser adorados? Puede que sí, puede que no. Pero debería haber conocido primero, no haber elevado a altares con demasiada prisa.

Me acuso de haberme sentido menos, ya que hablamos de ello. Pero me acuso de ello por haberme sentido inferior en cosas que no debería. Porque aunque sé que tengo errores, sé que no he tenido éxito en muchas cosas, sé que hay gente mas lista, culta, dispuesta, valiente, etc que yo, yo también tengo cosas buenas y me las he negado y podía haberlas matado al negarlas. Y si pienso que tengo pocas virtudes y las mato, peor lo pongo.

Me acuso de no saber leer entre lineas, al menos de haberme equivocado casi siempre que lo hacía. A veces supuse y deduje y no era como yo creía. Y tampoco pensé que pudiera ser de otra manera. Esto estoy corrigiéndolo de la manera más simple, siendo siempre directo. Puede que esté un poco preparando el camino, pero al final siempre hago preguntas directas y trato de no presuponer. Porque no tengo la bastante experiencia o habilidad (o combinación de ambas) como para saber que lo que deduzco de las palabras y giros del lenguaje, de las metáforas, es lo cierto. Puedo equivocarme y de hecho me equivoco mucho. Pero durante un tiempo creí entender y no entendía.

Me acuso de haber hecho daño. Pocas veces a propósito (porque es curioso, si quiero hacer daño a propósito no me suele salir bien, pero he podido hacer daño cuando no lo pretendía con más facilidad de la esperada) pero ha sucedido. He hecho daño desconfiando de Begoña cuando me dijo que ofrecía libremente. He hecho daño a Isabel intentando saciar apetitos que con ella no podían ser saciados. Fui egoista con Charlotte llorando y pataleando queriendo obligar. Fui egoista con Roma por volcar en ella un amor adolescente y por ende egoista e inexperto, que cuando dice amar no era verdad porque no aceptaba ni entendía. He podido hacer daño a mis amigos llorando de más, uniendo al dolor real la exigencia de atención y hacerme notar hasta el punto de desesperarlos a veces.

Me acuso de no quererme. Y uno puede quererse o no en el sentido de decir "puedo ser mejor y no puedo amarme plenamente hasta que sea esa persona que quiero ser". Pero yo no me he querido por hinchar errores y fracasos, por pensar que sólo volcándome en otros y descuidándome podía ser feliz. Y ahora que pienso en mí, que me mimo un poco por dentro, que trato de ayudarme, descubro que se puede alcanzar la paz por dentro antes, durante o después de convivir con otros.

Me acuso de querer más de lo que se me ofrece. Esto no es tan grave, porque creo plenamente que debemos superarnos para llegar a más, venciendo barreras. Pero no intentar forzar lo que no puede ser, como quiso ser con la Estrella, que me ofreció su total amistad y quise su amor y su deseo.

Y habrá más errores, errores más concretos con nombres y lugares, pero por ahora está bien. Estos puedo asimilarlos y luchar por cambiarlos. Y cuando tenga más fuerzas, otros pocos. Y así sucesivamente.

Estos días no están mal. En algunos toco algo cercano a la tranquilidad. Sé que puede ser sólo un estado de ánimo temporal, pero a aprovecharlo mientras dure. Que no sólo os voy a decir siempre que me rompo por dentro, ¿no?

El ocaso de una estrella

caidaestrella.jpeg"¿y al final que sucedió con tu estrella?" me preguntan...

No hay un final abrupto par alas cosas. Normalmente los finales se van gestando poco a poco sin una fecha o momento fijos de nacimiento o defunción, aunque esto último es posible, es decir, poder pensar "ahí fue donde terminó todo".
Luego a veces hay un problema: no sabes que algo se ha acabado. No hay manera de saberlo. Lo primero que te das cuenta es que han pasado años y lo que esperabas no llega, ni llegará nunca.

Eso me ha pasado (corrección, me está pasando) con la Estrella.

Hubo tiranteces, siempre las hay. Ya hablaré otro día del momento de "creo que es mejor para tí que nos veamos en una temporada". Temporada que duró un mes y luego seguimos viéndonos.

Supongo que todo empezó a terminar el día que me contó lo de su nuevo amante. Lo conoció en lycos, como conocí a la mayor parte de ellos, salvo "su Dios" que conoció ejerciendo una seducción secreta mientras salía de bares con su novio. Siempre me pareció curioso que chicos tan parecidos en comportamiento y forma de ser a mí pudieran seducirla y yo nunca pudiera. Terminaba encontrando un amor más profundo o reciente para sustituirlos, yo permanecía. Pero no me deseaba. Al menos así me lo dijo, aunque hay un momento en que creo que sí me deseó y no se atrevió aún no sé por qué a hacer algo que ambos deseábamos.
Pero me estoy yendo por las ramas, eso es materia de otras reflexiones.

Bien, el nuevo chico. Pero este tenía algo distinto. Ambos estaban convencidos de que se había conocido en una vida anterior. No sólo en una, en varias. Que el origen de su relación estaba en el principio de los tiempos, que habían sido dos partes de una misma cosa, una estrella que se había separado por una maldición (que irónico que yo la llamara "mi estrella" mucho antes de que me contara eso). Ella había soñado con su voz y al oirla recordó. El recordaba su nombre, el nombre que ella usaba ahora de nick en el msn y en lycos. Así que la había buscado cuando en un viaje en la selva entró en contacto con su pasado, tuvo una comunión espiritual, vamos. Así que se habían reencontrado.

No supe si llorar o reir o alegrarme por ella. Reir por lo absurdo que quedaba cuando lo cuentas en voz alta. Llorar porque deseaba que me pasara algo así, y más concretamente que me pasara con ella. Alegrarme por ella porque la veía feliz. O preocuparme porque despertar de sueños de misticismo, magia y reencarnaciones es muy duro.
La tarde que me lo contó me sentía humano y me alegré por ella. Que importaba un poco más de tristeza dentro de mí. Me alegré sinceramente por ella.
Pero como siempre, pasan los días. Y pasaron muchos días, porque de repente, de vernos cada dos domingos más o menos para charlar, comer juntos o pasarnos por su casa a compartir el tiempo, sólo hubo silencio. Por su novio, por sus horarios, por muchas cosas yo sabía que debía esperar su llamada. Y ya me había acostumbrado a que no me contestara los sms, aunque ella se sorprendía si yo no respondía a alguno, aunque fuera nimio.
Y al cabo de unos meses me llamo. Nos vimos. Que no había querido ver a nadie, que había estado pensando que hacer con su vida, si dejar a su novio e irse con su reencarnado o seguir con quien estaba y esperar otra reencarnación. Había decidido seguir con su novio, porque aunque no le amara si le quería y no quería hacerle mal. Y que me había llamado porque el reencarnado, antes de irse de viaje cuatro días, le había dicho que hablara con sus amigos que estarían preocupados por ella (como así era en mi caso y supongo que en el de los demás).
Por unos segundos herví de pura, roja y temblorosa ira. Me veía porque EL le había dicho que lo hiciera, no por que ella quisiera verme como quería antes de EL. Dijo que no había visto a nadie durante su periodo de reflexión, pero con EL si había estado viéndose.
Sólo duró unos segundos la ira pero me ha quedado dentro. Una huella más dolorosa como el que siempre se olvidara de mi cumpleaños y dijera "el año que viene seguro que me acuerdo, voy a apuntarlo" y nunca hubiera llamada ni sms suyo siquiera.
La ira pasó pero no quise evitar volcar todo lo que sentía en mis palabras. Conteniendo la ira para que no cambiara lo que quería decir, sino que sólo saliera lo que había en mi corazón. Le hablé de la soledad, de la preocupación, del deseo, del amor... Ahí fue cuando dijo que no me había deseado nunca, que no provocaba ni un poco de eso en ella (para variar, no sé hacerme desear por quien quiero que me desee. Sólo lo conseguí una vez y tampoco estoy seguro que fuera yo o la soledad y tristeza de una reciente ruptura de esa otra chica con su novio).
Pero hablamos, nos abrimos el corazón y partimos bien, sin rencores, sin motivos para separarnos, al menos por mi parte pensando que todo podría seguir como siempre. Ni más ni menos, sólo lo que ya había.

Y pasaron los meses. Y cuando murió mi abuela la llamé rogándola verla, algo que jamás había hecho, porque siempre pensaba que ella me vería cuando quisiera y pudiera. Pero ahí le rogué que buscara unos minutos para mí. No le dije la razón, no creo que fuera algo que tenía que decirle por teléfono. Quería tener a mi amiga cerca, delante, que me consolara un poco, que me apoyara un poco, que disminuyera un poco el dolor. Me dijo que lo haría.

Y pasaron dos meses.

Llegó un sms suyo diciendo que llevaba una temporada muy liada y que qué tal estaba yo. La rabia volvió y le respondí con un sms envenenado dejando claro que pensaba que seguro que tenía tiempo para otros (concretamente para EL y no para mí, ni unos minutos. Respondió enfadada diciendo que algún día me arrepentiría de lo dicho y dejando ver que no habría mas mensajes ni llamada ni mucho menos volver a vernos. Entonces le dije que vale, pero que le iba a decir por qué estaba furioso. Y le dije lo de mi abuela. Mientras lo decía disminuyo mi ira y se quedó en hastío. Que ridículo enfadarme, sufrir, mosquearme cuando mi abuela estaba muerta, cuando no podría darme nunca más un beso ni abrazarme, cuando no podría volver a verla.
La Estrella me dijo que lo sentía y que tenía que habérselo dicho. Y yo sé que no. Porque en ese momento me dí cuenta que támpoco habría tenido tiempo para mí ni siquiera ante un momento tan duro. Habría habido trabajo, padres, novio o amantes que ver. O sueño que dormir. Y entonces si la habría odiado de todo corazón, porque siemrpe nos dijimos que como buenos amigos, siempre tendríamos unos minutos para cuando el otro estuviera mal. Y yo siempre había estado, había cumplido lo dicho, aunque no me dijera por qué. La primera vez que le pedí que estuviera y no estuvo. Así de simple.

Aún guardo su último sms qu eme llegó un par de días después:
"Se k necesitas verme y hablar pero la verdad fer n stoy para dar cnsejos a nadie stoy bien feliz tngo poco tiempo.te llamare cuando pueda"

Han pasado tres meses desde entonces. Llevo sin verla siete meses.

Mi respuesta a ese sms fue:
"Sea. Es bueno q seas feliz.No qria consejos, sino un poco dl cariño q mi amiga me daba antaño.Esperare q tngas tiempo y stoy aqi si necesits algo.Cuidate"

Y no sé si volveré a saber de ella. No entro en su página de lycos (para qué, para ver como EL le deja firmas en el libro dignas de una película porno de arte y ensayo, para que sepa que me he pasado porque queda registrado, para que sepa que sigo llorando... no, no me pasaré para eso). Espero su llamada que es posible que nunca llegue pero sé que si me llama ahí estaré aunque ya nada podrá ser como antes, he perdido parte del cariño, parte del deseo, parte del amor. Y lo peor de todo es que he perdido mucho de la confianza que tenía en ella.

A veces no sé si quiero volver a verla o intentar quemar puentes y seguir adelante. Sobre todo porque sea para bien o para mal, yo jamás olvido. Sobre todo a alguien que me hizo feliz, que me ayudó a ser persona, que me hizo sonreir.

Y eso es lo que sucedió con la estrella.

03/04/2005 15:58 Enlace permanente. Tema: Las músicas perdidas No hay comentarios. Comentar.

Love en lycos

global_logo.gifSiempre he tenido un sólo perfil, pero con varias descripciones. Es normal, todos cambiamos y en cada momento de la vida nos describimos de una manera parecida, pero distinta.
Este es el perfil actual:

Tenia pensado cambiar el perfil para año nuevo. Pero para que esperar. Por que hacer distinto el uno de enero, si tambien hay solo un 18 de junio o un 2 de septiembre en el calendario. Los humanos no hemos hecho mas que intentar matar el tiempo fraccionandolo en pequeñas heridas concretas para esquivar el miedo que nos da la muerte (esto lo escribi el 28 o 29 de Diciembre, creo recordar).

Estoy perdido y no me importa reconocerlo. Tampoco cuando creo saber donde estoy las cosas me van como espero, asi que sentirse perdido puede ser un cambio o una monotonia con nuevo escenario. Estoy perdido porque ya no se a donde tengo que ir ni que hacer para encontrar lo que busco.
Y no me importa reconocer que me vendria bien una ayuda, en forma de cariño, de amor, de pasion, de lujuria, de necesidad de compañia. No me importa reconocer que busco todo eso y mas, quiero todo lo que puedan darme. Pero yo no puedo arrebatarselo a otros o intentar robarlo o ganarlo con artimañas. Quiero que se me de libremente, como yo lo doy, para disfrutarlo mil veces entre ambos.

Quiero que me den pie a descargar el torrente de sentimientos que no tengo a quien expresar. Puede ser un peticion rara en este mundo en que se nos obliga a todos a ser seguros de si mismos y decididos, independientes y egoistas. Pero yo no soy nada de eso. Yo necesito a la gente, yo necesito consejos y ayuda en el primer paso.

Quiero vivir esta vida. Y nadie puede vivirla plenamente solo. Tampoco hay que obligarse a que la primera persona con la que estes sea toda tu vida. Se puede ir construyendo la felicidad a base de ir descubriendo gente, en base a muchas buenas relaciones.

Vivamos pues.



Esto me hace subir la temperatura:
1.hacer bailar mis dedos en una piel
(esto surgió después de la Estrella)
2.la seduccion
3.un buen libro
4.el viento
5.la musica

Esto me deja frío:
1.la soledad
2.no ser sincero
3.malos recuerdos
4.sentirme abandonado
(esto también surgió después de la Estrella)
5.los que se creen

Lycos es un sitio extraño. Hay bastante gente que no sé aún porque están inscritos, ya que es demasiado esfuerzo para hacer el tonto y demasiado poco efectivo para ligues temporales (demasiada diversidad de lugares y difícil discernimiento de qué te están contando de cierto y que no).

Aunque de hecho cuando me inscribí por primera vez fue para eso, conocer gente, ligar sobre todo. Siempre se me ha dado mal descubrir personas en situaciones normales. No trabajo, luego no conozco gente del trabajo. En la escuela siempre fui uno de los raros y casi no conservo ninguna amistad (casi ni me saludan si nos cruzamos en la calle y eso es todo si se da el caso) y en la facultad no conseguí hacer amigos duraderos, acababa el curso y cada uno iba por su lado, un lado que nunca era el mio. Jamás he conseguido desenvolverme en la jungla nocturna. No sé como hablar, de qué hablar, como estar, como acercarme ni como comportarme. No bebo (casi nada) con lo que tampoco me suelta las inhibiciones el alcohol, de hecho normalmente me pongo más nervioso y retraido cuando bebo.
A través de internet parecía ser el único lugar donde no sólo sabía como comportarme, sino que a ratos era brillante. Más o menos como me gustaría ser en persona.
Algo he mejorado desde entonces, pero sigo sin saber desenvolverme cara a cara sin un conocimiento previo.

A través de lycos conocí a gente que ha valido la pena (Begoña, la Estrella, esa absoluta delicia de mujer que es Gemma) pero como puede ver quien visite el perfil, 38 mensajes en varios años es bastante poco.

Sigo todos los jueves y domingos revisando lycos, ya casi por rutina más que por esperanza.
Parámetros de búsqueda:
Edad mínima: 20 a 45 (antes era 18 a 45 pero empiezo a subir la edad, no quiero crías, busco mujeres con cabeza)
Población: Primero busco en "Oviedo", luego en "Gijón" y luego "Todos" aunque sólo leo los perfiles de "Oviedo", "Gijón", "Asturias", "Otros pueblos", "Otras ciudades", quiero conocer gente en persona, ya no me vale sólo a través de internet, por eso busco algo cercano.
Intereses: Los que sea, dejo esas secciones libres, salvo "Busco", en donde elijo por turno: "Un amante", "Una noche confortable", "Chicos", "Hombres", "Una invitación a una cena", "Una cita en la vida real". Y a veces, "un flirteo".
Online desde: "Hace tres días", esto es fijo, no quiero esperar por alguien que a lo peor ya ni entra en lycos.
Hombre/Mujer: "Mujer". Siempre
Imagen: "Da igual", respeto la decisión de no poner foto, yo no la tengo, de hecho. La tuve un tiempo y en vista que me dejaron de llegar hasta firmas en el libro, decidí que un poco de misterio tampoco viene mal.

He dejado muchas firmas, algunas contestadas, otras merecieron un mensaje de su poseedora. Yo siempre suelo poner un comentario en las firmas que me dejan, lo considero un mínimo de eduación. Nunca he tenido que borrar ninguna firma, en eso he tenido suerte porque siempre han sido de personas que por lo menos respetaban.

¿Ha cambiado mi vida por estar en lycos? Si. Me sirvió para conocer a algunas personas que me han dejado huella, para bien o para mal.
¿Y por qué sigo ahí? No lo sé. Supongo que en el fondo, sigo conservando poco de lo único que Pandora consiguió retener, la esperanza vana.

Entre los brazos

abrazo.jpgHace poco me recordaron lo personal que es un abrazo. Un abrazo de verdad, de los que son más que sujetar a alguien entre tus brazos, es algo que no puedes hacer con cualquiera.
Cierto es que hay tipos de abrazos. Está el abrazo de consuelo, cuando alguien está sufriendo y quieres decirle que sufres por él, que quieres que durante unos segundos al menos se sienta mejor por ese abrazo de corazón que le das. Está el abrazo de deseo, que todos hemos experimentado alguna vez. Y está el abrazo de totalidad. El abrazo en el que hay deseo, comprensión, ganas de unir tu cuerpo y tal vez tu alma con la de la otra persona, un ansia de totalidad. Ese abrazo no tiene motivo lógico, no es la cabeza la que te sugiere abrazar así. Estás con alguien y simplemente deseas abrazarle así, sea hombre o mujer, pero siempre alguien muy cercano, al menos, que tu sientas muy cercano.

Yo soy cariñoso. Me gusta abrazar. Aunque últimamente me siento bastante falto de un abrazo. Es curioso que me he puesto a pensar que la Estrella nunca aceptaba a gusto mis abrazos. Supongo que notaba lo que yo sentía y ella no y no quería darme esperanzas. Aunque nunca vocalizó ese rechazo. Roma si aceptó los poquitos abrazos que pude darle. Así como Begoña. Pero Isabel tampoco quería que la abrazara, no quería cariño, sólo quería que la usaran y sabía que yo no iba a hacer eso. Le dije muchas veces que no era eso lo que quería, sólo que no quería que yo la abrazara. Cuando encontró a alguien que la trataba como una persona y no un objeto y que, al contrario que a mí, si deseó, aceptó sus abrazos y todo de el. Ahora es feliz y me alegro por ella, aunque me gustaría poder significar tanto para alguien, que mis abrazos realmente marcaran la diferencia.
Tampoco he sentido nunca que alguien quisiera entregar tanto cuando me abrazó como cuando yo abrazé algunas veces.

Estoy falto de un abrazo. De todos los tipos.

Descubrir la belleza escondida

La mujer de la mirada triste.jpgNunca sabemos donde nos puede asaltar algo de tal belleza que se nos quede en el corazón. El chico de la película "American Beauty" hallaba maravillas en la vida que sentía que tenía que registrar para siempre en su cámara de video. Y decía
"A veces hay tanta belleza en el mundo que siento que no lo aguanto y que mi corazón se está derrumbando."

Los humanos nos movemos en un intento de equilibrio, temiendo ser demasiado optimistas y pensar que todo en la vida es bueno; o entre el oscuro pesimismo y ceder ante la presión del pensamiento de que todo es oscuro (y no una oscuridad bella, que las hay), que todo va a ir a peor y que el mundo es un valle de lágrimas. Nuestros propios estados de animo en el día (o incluso en el instante) nos empujan a inclinarnos en una direccion u otra. A veces a caer en ella para no volver a alzarnos.

Aun a riesgo de ser tachado de tibio, me gustaría encontrar un punto medio. Poder disfrutar de la belleza cuando se presenta sin drogarme con ella, poder capear la tristeza sin hundirme. La evolución sigue y por supuesto aún no lo he conseguido, me queda mucho por vivir para llegar al buen camino que crearé para saltarme la encrucijada.

Y mientras busco belleza en las cosas, para compensar la fealdad que a veces encuentro en mí o a veces me olbigo a pintarme dentro. La belleza es subjetiva y cada persona la encuentra en lugares distintos, aunque siendo tantos en el mundo y con tantas maneras de pensar, algunas veces alguien coincide con nosotros.

Yo encuentro belleza en lugares extraños que a muchos les parecerán ridículos. Por ejemplo tengo grabado en mi ordenador este fragmento de audio de un videojuego. Una voz femenina suave y tranquila recita estas palabras:

"Me siento en mi cubículo, aquí, en el mundo material.
Cuando muera, pondrán mi cuerpo en una caja y dispondrán de él en el frío suelo.
Y en todo el millón de edades por venir, no volveré a respirar,
ni a reir, ni a estremecerme de nuevo.
Así que, ¿quieres venir y jugar conmigo entre la tímida masa de la humanidad?
El Universo nos ha concedido este momento."


Es como lo dice, es la suavidad de la voz, es lo que late en el fondo (somos perecederos, disfrutemos de lo que tenemos mientras lo tenemos y vivamos plenamente)...
Siempre que oigo esos segundos de audio me estremezco.

Espero algún día poder decir que cumplí con esas palabras.

(El cuadro es "La mujer de la mirada triste" de Lucía Romero. Aunque no lo parezca al principio, tiene todo que ver con este artículo, porque buscando una imagen para ilustrarlo, buscando algo bello para ornarlo, encontré este cuadro y me pareció tan hermosamente triste que pensé que era perfecto para ilustrar mi pequeño monólogo sobre la belleza.)
19/03/2005 15:44 Enlace permanente. Tema: Las músicas perdidas No hay comentarios. Comentar.

Mitos antiguos, pieles actuales.

20070212154919-la-triada.jpgLa mitología griega adoraba el número tres. Consideraba que el equilibrio, la explicación de todas las cosas, sólo podía concebirse como conjunción de tres fuerzas: la que arrastrara en un sentido, la que arrastrara en el sentido contrario y la que establecía el equilibrio.
Así nacieron las triadas, evolucionadas de las egipcias, heredadas por romanos y cristianos.

Yo también he tenido mi tríada. De las mujeres que han pasado por mi vida, tres son las que más me han influido. Al igual que la antigua triada femenina lunar (la diosa de tres aspectos, las tres Parcas, los tres aspectos que los griegos definían en la vida de una mujer) yo también puedo identificarlas en igual manera.

Primero estuvo Roma, la Doncella, el Amanecer, la Luna nueva. Ella me abrió el mundo al amor verdadero, me hizo descubrir lo que es amar y sufrir verdaderamente por primera vez. Por ella, como buen adolescente, sentí que se me hundía y alzaba el mundo sucesivamente. A ella envié un día este fragmento de la novela "La hija del caníbal" de Rosa Montero, porque este fragmento definió nuestra relación:
"Procedíamos de galaxias distintas, como dos cometas que se cruzan efimeramente en el espacio. El venía de la niñez y no había tenido nunca una pareja estable; quería vivirme hasta agotarme, que montáramos una casa juntos, que soñáramos un futuro, que nos llenáramos de compromisos de eternidad hasta las orejas. Yo provenía de la fatigosa travesía de la edad madura y sabía que la eternidad siempre se acaba, y cuanto más eterna, más temprano. Así es que le escatimé, le negué, le aparté de mí. Cuanto más me exigía él, más me asfixiaba yo; y cuanto más le cicateaba yo, más ansiosamente quería él atraparme. Ahora bien, si él se retiraba, yo avanzaba, y entonces le perseguía y le exigía: porque el amor es un juego perverso de vasos comunicantes.
Adrián empezó a tener celos, a mostrarse alternativamente violento o sentimental. Enloquecíamos los dos, si entendemos por locura el total descontrol de tus acciones, la turbulencia de tus emociones, la incomprensión de tus propias palabras, el descubrirte de pie cuando creías estar sentada, o viceversa. Llorábamos mucho, a veces el uno contra el otro, en ocasiones juntos: acabamos haciéndonos daño mutuamente, aunque creo que ninguno de los dos deseó herir. Convertimos nuestra vida en un melodrama, y en medio de ese tango sacamos a pasear nuestros fantasmas."


Un buen resumen, sí. Salvo que nunca tuvimos el contacto físico que me haya hecho recordarla como una relación plena, completa ,que empezó y que va finalizando día tras días, año tras año a pesar de las promesas que me hice de eternidad.

Charlotte fue la Madre, la Madurez, la Luna creciente y menguante, la Doncella Cazadora Artemisa. Me abrió los ojos al mundo, me hizo despojarme de los restos de mi hipócrita herencia educativa cristiana y moral cerrada. Me enseñó como es el mundo, me hizo desear vivirlo, vivirla a ella. Me dió fuerzas para empezar la evolución, me mató con su ausencia, me dañó con sus narraciones descarnadas de lo que otros tenían con ella y yo no podía tener. Me succionó en la distancia y creo que me deseó, no tanto como yo la deseé a ella. Me abrió las puertas a su Parada de los Monstruos sin Alma, sus amigas, familiares, los cuchillos con los que mi alma se desbrozó y con que hicieron jirones mi vida inocente y adolescente.

La hecho de menos cada día de mi vida.

Y finalmente La Estrella. La Anciana, la Vejez, La Luna Nueva, Atropos cortando el hilo de la vida. Quise vivirla y no me dejó. Quise amarla y no me dejó. La amé y no me correspondió. Y finalmente levantó muros hasta a la amistad, al contacto, a la contemplación. Durante año y medio fue mi amiga, mi confesora, mi sostén y mi apoyo. Me dejó hacer bailar mis dedos en su piel durante horas, pero no desperté en ella el deseo o la pasión. Como me ha pasado muy a menudo. No consigo hacerme desear por quien quiero que me desee. Así ha sido siempre y así sigue siendo. Menos con Charlotte, pero eso tampoco puedo saberlo, ya que creo que si me hubiera deseado me hubiera tenido. Y nunca hizo nada por acercarse, mientras que yo si lo intentaba. Ahora nunca lo sabré.
Con La Estrella me estoy sintiendo viejo de repente, como si el reloj corriera deprisa. Como si siempre terminara perdiendo a las amigas y posibles amantes, como si yo fuera una diversión momentanea que pierde gas al poco y hay que dejar cuando molesta. Como si mi entrega y feroz lealtad fueran repugnantes o molestas.


Yo no se ser más que como soy. Y podría cambiar, pero entonces sería algo que no quiero ni en lo que creo y por eso creo que no termino de mutar. Yo mismo, inconscientemente, estoy impidiéndomelo. Pero hace daño estar siempre solo, siempre quedar a medias, nunca llegar a nada.

Y más que dolorido, estoy cansado de recibir heridas.

El corazón que cambió de piel

corazonpiedra.gifNo debería hacerlo tan a menudo, pero vuelvo la vista atrás muchas veces. No es malo aceptar tu pasado, lo malo es hundirte en él o justificar los miedos e inseguridades actuales diciendote que puede volver a suceder como te sucedió antaño. Tengo que controlar más las veces que mi mente se vuelve sobre sí misma y observa el camino recorrido.

El abrir el Salón me hace volver a la época en que fue creado, hace nueve años. Para mí han sido como nueve siglos. Puedo recordar bien lo que era poder definirme a mí mismo como un romántico incurable. Estaba seguro que la primera vez que me enamorara sería para siempre. Que sería siempre fiel, que no antepondría el placer al corazón, que si entregaba mi corazón sería a una persona y sólo a esa persona por los siglos de los siglos. Entonces estaba seguro que mis sueños románticos, mis esperanzas, el futuro que había imaginado, se harían realidad. Optimismo, fe y confianza. Eso me llenaba.

Ahora hay cosas que aun conservo, pero ya no les pongo fronteras definidas. La vida es como es, no como la imaginamos. HAy sorpresas, hay cambios, hay cosas que no salen como se esperan. Cosas que se nos dan y cosas que se nos quitan.

Pero ya no puedo ser romántico, ya no. Al menos romántico en su estado más puro. Sigo creyendo en el amor, en entregarme de corazón, en ser dulce y cariñoso. Pero ya no creo en sacrificar todo lo que soy por otra persona. Ya no creo que las cosas tengan que salir bien obligatoriamente. Ahora sé que el sexo puede ser pasión y no sólo entrega total, que puede darse y recibirse libremente a quien se desee y quiera, no sólo a quien se ame.

Y sobre todo ahora sé que el amor duele, no es perfecto y aunque nos de muchas ternuras, puede también tener espinas.

Mi corazón tal vez no es tan blando como fue antaño, ni tan inocente. Pero también sé que aun queda mucho para que se haga de piedra y que no dejaré que se ahorque en el pasado.

En un pasado...

partitura.jpgTenía 18 años. Uno de mis amigos administraba un MOO. Para quien no lo sepa, un MOO se parece a un chat, pero tiene un entorno ficticio, las salas de chat tienen una descripción, así como los participantes. Entrar en un MOO supone algo más que buscar una breve charla casual. Tienes que crear ese personaje que te representa, que puede tener tu aspecto o el que desees. Así que para entrar creé un personaje. En aquella época no me bastaba ser quien yo era (sobre si ahora me basta hablaré en otro momento), así que acudí a algo que había escrito recientemente, una historia que formaba parte de un mundo más amplio y en la que aparecía un ser fantástico de creación propia. Seres sin sexo físico, hermosos, misteriosos, capaces de crear o reproducir cualquier tono musical o vocal que oyeran o imaginaran. Uno de ellos se había perdido en el mundo de los hombres, y su aspecto físico, mezcla de los dos géneros, había hecho que los hombres le llamaran Androgen. En aquel tiempo creía saber algo de griego antiguo y pensaba que Androgen significaba "género masculino", mas o menos. Así que le puse ese nombre (en la historia no lo tenía) para usarlo siempre como nick de entrada en cualquier chat que acudiera y como nombre de mi personaje del MOO.
Había que crear también un lugar donde habitara ese personaje, así que a su hogar lo llamé "El Salón de las Músicas Perdidas". Imagine una estancia mágica donde todo aquel que entrara oyera en su mente, como un susurro, la música que hubiera tenido un significado importante en su vida. En aquella estancia Androgen había conservado todas las canciones que una vez se cantaron y quedaron olvidadas, todas aquellas músicas entreoidas al borde de la consciencia de la gente.

Y hoy he vuelto a aquel momento. Hoy vuelvo al principio, pero sin ser el que era. Hoy abro de nuevo el Salón para todo aquel que quiera compartir su música conmigo a la vez que oye la música que surge de mi alma.

Estoy preparado.




El Salón de las Músicas Perdidas

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