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El Salón de las Músicas Perdidas

Evolucionando

Sueños y razón

Sueños y razón No ando fino estos días.

Pero no sólo es que esté triste o preocupado. Si sólo fuera eso lo que haría normalmente sería callar, "regodearme" en lo mal que me encuentro y esperar noticias.

Lo peor es que aún tengo los santos güevos de opinar erroneamente. Es decir, opinar sin pensar. A veces eso es bueno, a veces manda la intuición y lo que dices sin reflexionar resulta ser un blanco en la diana. Pero para eso hay que estar en un estado especial de ánimo que yo no tengo actualmente. Necesitas tener tu interior sin preocupación, sin ir de repelente niño vicente sabiondo o de tio que ha vivido mucho y se las sabe todas.
Y obviamente, cuando digo cosas que no debería, me lo dicen. Y me jode, claro. Al menos al principio y luego me pongo a pensar y me doy cuenta de que se me ha ido la mano y la puta lengua.

SObre todo es muy triste darte cuenta que realmente no has hecho nada en tu puñetera vida. Que todo es fantasía (o puede serlo, lo cual es casi igual de malo, porque nunca podré averiguar que era real y que no lo era).

Bien, ¿donde me deja esta reflexión? Pues en que soy un criajo mental en cuerpo que va camino de la decrepitud que no ha tenido una puñetera experiencia normal en su vida y que ha construido lo que es a base de pajas mentales virtuales. Un botarate que va de sabio y experimentado cuando en la realidad no he experimentado mucho.

Como dice una andaluza blogera, lo que necesitamos aquí es follar más. Pero hasta en eso encuentro bastante patético mi recorrido. Porque no entraré en las folladas mentales-virtuales, no, hablo de las experiencias reales. ¿Y cuales son mis experiencias reales? Inutilidad para comprometerme, para lanzarme, inutilidad social para conocer gente nueva, para el juego del ligue y el coqueteo, demasiados escrúpulos y comerme la cabeza con lo que podría pasar mañana en vez de disfrutar el momento y hacerlo disfrutar, estar con chicas con las que sabía que no iba a tener más que esos roces pero dejándolas pensar que podía haber más para calmar mis picores adolescentes, demasiado rápido en el asiento de atrás de un coche gracias al botellón ingerido, cortar a mitad porque ella se daba cuenta de repente que "no puedo, no puedo, no dejo de pensar en él", desear con locura a una chica a la que acaricias la piel durante horas pero que no se pasa de ahí aún no sé por qué puñetas no... Un cuadro muy triste.

Y cuando me centro, evoluciono, avanzo, y encuentro a alquien que quiere estar conmigo, yo con ella, que vamos a construir realidad juntos, a vivir una vida... desaparece. Y yo me muero de preocupación y de querer desgarrar la cara de dios y del destino porque estoy harto harto harto harto de que parezca que siempre que me meto en algo, en cuanto tengo esperanzas, en cuanto me permito soñar, se joda y quede más y más jodido cada vez, porque las cosas se superan si, pero al menos a mí, me dejan lastre. Y el lastre se acumula.

Y entonces es cuando trato de refugiarme mirando lo de otros y siendo pedante, sabiondillo y muy gilipollas.

Porque mi dolor, el sueño de mi razón y mis esperanzas, produce los monstruos de mi pensamiento y mi lengua.

Dando pasos hacia atrás

Dando pasos hacia atrás A las tres o cuatro de la mañana oigo a mi hermano vomitando. Ha venido de una barbacoa en el campo con los amigos con el estómago revuelto, no sabe si por comer demasiado, porque le sentó mal la sidra...

Le oigo vomitar y envidio no poder vomitar yo toda la acidez que tengo dentro. Le oigo vomitar porque una noche más me cuesta dormir.

Vuelvo a tener miedo a las noches, al momento de acostarse y encontrarme sólo con mis pensamientos y la oscuridad.

Vuelvo a hablar sólo. Me descubro haciéndolo hace unos minutos.

Vuelvo a sentir que no vale la pena levantarse porque nada me espera interesante en el día que empieza.

¿Conoceis la historia de Rip Van Winkle? Es un relato de Washington Irving, sobre un hombre que encuentra un misterioso lugar entre las montañas mientras va a cazar. Allí unos hombres silenciosos juegan a los bolos en silencio, junto a unas botellas de vino. Rip bebe del vino y cae dormido. Cuando despierta está sólo y han pasado veinte años. Para él sólo ha pasado una noche.
Eso quiero hacer yo ahora. Pero no 20 años. Como Fry en Futurama me gustaría dormir mil años y despertar donde nada se parezca a como era antes, donde nadie me conozca y no conozca a nadie, donde me vea obligado a vivir una nueva vida dejando atrás todo lo que era antes. O como Endimión, amado por Selene, dormir eternamente, inconsciente a todo, incluso a los besos regados de lágrimas que Selene deposita cada noche en su boca.

Y sé que esos pensamientos son la tristeza. La angustia. La soledad. El vacío.

Porque me siento vacío. No voy a desvalorar el apoyo de mi dragón, de mi amigo Jesu, de Su... sé que si no tuviera esos apoyos, ese cariño, esa preocupación, estaría mucho peor.

Pero no estoy bien y sería mentir negarlo.

Tengo un lugar vacío dentro. Antes Iris llenaba ese lugar. Con su forma de decirme "te quiero" a través del teléfono, esa suavidad, esa convicción. Lo siento dragón. Nadie me lo ha dicho nunca así. No creo que sea irreal, o un montaje. Sé que lo de la chica de Barcelona fue una mentira. No sé si lo fue lo de Charlotte, creo que no. Y sé que Iris es real, que era real. Y digo "era" porque he perdido la esperanza de que esté bien. No hay noticias nuevas, sólo la pena avanzando por mi interior como una ola de calor frío.
Tengo ese hueco dentro, ayer estuve leyendo nuestra última conversación en el messenger, las tengo grabadas, y tuve que parar. Porque estaba a punto de gritar, uno de esos gritos casi sin sonido en que la boca se te abre y expulsas no un gemido, sino algo como un viento que anidas dentro, un viento frío, sucio, cargado, maloliente, todo lo que engendra la desesperación.
No tenía sueño así que me puse a ver la televisión, los dibujos animados, hasta casi las dos de la mañana. No quería pensar. No quiero pensar. En cuanto piense mucho van a reventarme los ojos en lágrimas. Porque aún no he llorado, quiero saber más para darme permiso para llorar. O que pase el tiempo y en un mes me golpee todo como un puñetazo de granito y llorar, llorar, llorar, gemir, gritar, culpas a Dios y a Mejico, a Iris y a mí, al destino y a la suerte.

Aún no. Tengo el nudo en la garganta, me duele contenerlo pero lo contengo. En mi casa no saben nada, me dicen que estoy raro y les digo que estoy durmiendo mal y me creen. No lo estoy pasando sólo. Sé que es poco para agradeceroslo, pero dragón, gracias, su, gracias, Jesu, gracias (aunque no leas este blog porque no sabes que existe) y a los que por un segundo habeis sentido un poco de pena al leerme, gracias también.

Y a pesar de daros las gracias, me siento sólo. No sólo totalmente, sólo en el amor. No sé si será norma en los humanos, pero siento dentro que hasta que no ame, hasta que no me correspondan, no estaré vivo de verdad, no sabrá lo que es vivir, no sabré ver el mundo. Iris iba a ser mi amada, ya la quería, sólo esperaba a verla para amarla con toda mi sangre y toda mi esencia, para liberarme de las cadenas del pasado y saltar al viento, volar, ascender, caminar, vivir.

Y ahora, una vez más, estoy con el corazón solitario.

El lenguaje de las flores

El lenguaje de las flores "En el lenguaje de las flores, el Iris azul significa Noticias placenteras y el Iris blanco significa Esperanza"

Mi niña es un viento más fuerte que el de cualquier huracán. Lo ha enfrentado, se ha reido y ya viene.

Ya viene, ya casi está aquí... :)

Huracán

Huracán "¿QUÉ ES UN HURACÁN?
-a manera de introducción-

§ El huracán es el más severo de los fenómenos meteorológicos conocidos como ciclones tropicales. Estos son sistemas de baja presión con actividad lluviosa y eléctrica cuyos vientos rotan antihorariamente en el hemisferio Norte. Un ciclón tropical con vientos menores o iguales a 62 km/h es llamado depresión tropical. Cuando los vientos alcanzan velocidades de 63 a 117 km/h se llama tormenta tropical y, al exceder los 118 km/h, la tormenta tropical se convierte en huracán.

Etapas de un ciclón tropical:

Ø DEPRESIÓN TROPICAL): ciclón tropical en el que el viento medio máximo a nivel de la superficie del mar (velocidad promedio en un minuto) es de 62 km/h o inferior.

Ø TORMENTA TROPICAL: ciclón tropical bien organizado de núcleo caliente en el que el viento promedio máximo a nivel de la superficie del mar (velocidad promedio en un minuto) es de 63 a 117 km/h.

Ø HURACÁN: ciclón tropical de núcleo caliente en el que el viento máximo promedio a nivel del mar (velocidad promedio en un minuto) es de 118 km/h o superior.

§ La escala Saffir-Simpson define y clasifica la categoría de un huracán en función de la velocidad de los vientos del mismo. La categoría 1 es la menos intensa (vientos de 119 a 153 km/h); la categoría 5 es la más intensa (vientos mayores que 250 km/h). La categoría de un huracán no está relacionada necesariamente con los daños que ocasiona. Los huracanes categorías 1 ó 2 pueden causar efectos severos dependiendo de los fenómenos atmosféricos que interactúen con ellos, el tipo de región afectada y la velocidad de desplazamiento del huracán. Los huracanes de categoría 3,4, o 5 son considerados como severos.

La escala de Saffir/Simpson clasifica los huracanes en función de la velocidad del viento generada por éstos. La tabla 2 muestra las cinco categoría de huracanes que existen según esta clasificación:

Categoría


Rango de velocidad de los vientos
(kilómetros por hora)

1


119-153

2


154-177

3


178-209

4


210-250

5


mayor que 250

§ La palabra ¨huracán¨ deriva del vocablo Maya ¨hurakan¨, nombre de un Dios creador, quien, según los mayas, esparció su aliento a través de las caóticas aguas del inicio, creando, por tal motivo, la tierra.

§ Los huracanes que se forman en la Cuenca del Atlántico y, en particular, sobre el Mar Caribe afectan generalmente, en Costa Rica, la vertiente del Pacífico (provincias de Guanacaste, Puntarenas y San José).

§ El huracán produce dos tipos de efectos desde el punto de vista técnico: el efecto directo es cuando una región específica es afectada por vientos, lluvia y marejada generados por el huracán; el efecto indirecto, incluye únicamente uno o dos de los anteriores efectos. Figura 2.

§ La Temporada de Huracanes en la Cuenca del Atlántico comienza el 1 de junio y termina el 30 de noviembre (la Cuenca del Atlántico comprende el Mar Caribe, el Golfo de México y el Océano Atlántico."


Hasta aquí la información técnica a grandes rasgos...

Y ahora...

MALDITOS SEAN TODOS LOS ASQUEROSOS HURACANES DEL MUNDO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Como si no estuviera nervioso, otro retraso a que por fin Iris y yo estemos juntos :(

En fin, paciencia, serán un par de días como mucho...

PEro desde luego... que puntería la puñetera Madre Naturaleza...

Esperando con pocas palabras

Esperando con pocas palabras Sé que últimamente no escribo mucho aquí. Suelo leer los blogs de otras personas y comentar en ellos, eso sigo haciéndolo, con asiduidad.

Pero me cuesta escribir en el mio. Porque si tengo que hablar de como estoy, lo que pienso o lo que siento, es fácil de escribir... pero aburrido para vosotros los que me leeis, porque sería algo así:

"Lunes: Estoy nervioso. Esperando"
"Martes: Estoy mas nervioso. Quedan menos días y me pongo más nervioso. Sigo esperando"
"Miércoles: Los nervios crecen según quedan menos días para ver a Iris. Esperando esperando..."
"Jueves: Sin fumar espero a la mujer que yo quiero. Dentro de poco empezaré a morderme las uñas por primera vez en años. Que nervios..."
"Viernes: Nervios...espera..."

Y así sería. Porque mi mente podrá pensar en otras cosas, pero su parte principal está concentrada en una sóla y única cosa. El saber que se acerca el día en que Iris y yo nos reuniremos. Que estaremos juntos.
Todos los demás temas parecen menos importantes, todos se empapan de esos nervios. Todo lo demás que me pasa pierde importancia, que egoista, cuando lo enfrento a esos nervios, a esa espera.

Por eso me es más fácil leer lo de los demás, opinar sobre ello (aunque me da la impresión que me estoy poniendo demasiado vehemente en mis opiniones y creo que un dragón lo está notando y debe estar pensando si darme una patada en el culo o esperar a que esté mas tranquilo).

Por cierto, ¿os he dicho ya que estoy nervioso esperando?

Ya no es así.

Ya no es así. "su:
Ehhh, qué pasa ¿aquí ya no se actualiza o qué? :-)

¿Tobo bien? un beso Androgen
2005.07.09 13:09

Androgen a Su:
No.

No está bien. A ver si puedo contarlo...
2005.07.09 16:02"

Elegí la imagen porque pensaba que encajaba bien con como me sentía. Pero no sabía ni la mitad :)

Porque resulta que es muchísimo mejor de lo que había supuesto. Porque AHORA es cuando refleja como me siento.

Primero la sensación extraña. Hay cansancio por haber dormido poco, muy poco esta noche y poco las noches anteriores, será por el calor o será por los nervios o por los mosquitos, vecinos con dos infartos cerebrales seguidos y que ya no pueden articular y piden que les acompañen al baño a las tres de la mañana a puro grito ininteligible, por las bandadas de gaviotas asquerosas que han elegido de reposa alas la grua de al lado de mi casa... Por lo que sea.
Hay nervios, eso claro eso es cierto. Hay nervios y ansia y expectación y algo de miedo y querer que pase el tiempo rápido...
Hay algo raro en casa, con tanta gente en ella, mi hermana unos días aquí, uno de mis hermanos, el más pesado, de vacaciones y con demasiado tiempo libre, me siento desplazado y sin un sitio donde descansar, malos momentos políticos internos y discusiones acerca de ellos con mi madre...
Hay un mal ambiente en el mundo donde sientes golpear las cosas muy cerca, demasiado cerca y miras rostros heridos y gente quemada y gente llorando...

Y hay una conversación con dos personas, interesante, profunda, en mi caso más intuida que razonada (y que contenta estarás al leer esto Iris, al ver que por un día al menos no he sido razón sino sentir, intuir, escuchrme sin querer explicarme :) ) y en un momento dado me pregunto si amamos realmente, si tenemos que intentar explicar como vemos y percibimos el amor, lo que hemos aprendido de él, para convencernos a nosotros mismos de que lo hemos sentido, el verdadero AMOR, ese ideal que todos conocen pero que no saben definir o explicar.

Y entonces entras tú Iris y me alzo. Todo en mi y en mi interior se eleva. !Joder, creo que he flotado sobre la silla¡ :)

Te he sentido dentro, fuera y alrededor. He sentido tu esencia penetrandome.

Me he sentido como luz resplandeciendo. Todas las preocupaciones anteriores se han hecho espejismo, ya no hay nada sino tú. Solo estás tú y sólo estoy yo.

Y eso es TODO. ¿Qué más quiero buscar? Eres lo que necesito.

Así de simple y así de complejo.

Dos semanas. O tres, importa pero no importa, porque te espero. Estaba difuminado sintiéndome que o no entendía nada del mundo o que lo entendía todo y que todo me traspasaba. Ahora estoy difuminado y vas a entrar por todas partes, ya no tengo lineas ni fronteras.

Ya no tengo que decirte que te quiero, (aunque seguiré diciéndotelo porque me encanta decirlo :) ) porque ya lo sabes y lo sientes.

¿Veis la luz dentro de la figura difuminada en la imagen? Ahroa tal vez entendais porque digo que es la mejor imagen que he podido elegir hoy.

La espera se reduce...pero no el ansia.

La espera se reduce...pero no el ansia. Mi niña viaja hoy. El penúltimo viaje. El último la traerá a mis brazos. El último pre-Fernando (p.F. como en la cuenta del tiempo, nuestro tiempo particular)

Tierras cálidas, desiertos secos, pero buena compañía, compañía de gente querida y haciendo algo que le gusta. Va a estar bien y estoy tranquilo por ella.

Yo comeré la carne de mis dedos tras las uñas y mis yemas serán huesos que asomen en la punta. Al menos en mi interior me siento así.

Está cerca.

Ansío tenerla cerca.

Atravesado por la flecha

Atravesado por la flecha "Atravesado por la flecha" es un comic de Luis Durán.

Bernard fue llevado por su padre a una abadía cuando era niño. Allí aprendió a leer y escribir, pero sobre todo a dibujar. Aunque al abad le hubiera gustado que Bernard dedicara su arte a pías imágenes, al niño le aturdían las imágenes de mártires y crucificados. Así que dibujaba sus sueños.Los paisajes que veía, las figuras que los poblaban. Y sobre todo la figura de un hombre embozado, montado a caballo, recorriendo los caminos.
Cuando su padre murió de fiebres, Bernard tuvo que dejar el convento. Y dejó de recordar sus sueños, así que no dibujó más en el libro. Siguió los pasos de su padre y se hizo herrero.

Después llegaron las guerras.

Ha pasado el tiempo. Bernard es ahora un bravo guerrero al servicio del duque de Borgoña. Su valor y arrojo en batalla es reconocido y admirado por todos.
Durante el asedio de una ciudad, Bernard se encuentra ante un grave problema. Una flecha se ha clavado en su pecho. Gracias a su armadura, no le ha matado al instante. Pero la punta de la flecha es ganchuda, una artimaña habitual en el "noble" arte de la guerra, para que el extraerla cause gran dolor e incapacitación en aquel en la que se clava, incluso la muerte por desangramiento.
Y esa es la situación de Bernard. La flecha no puede ser extraida, destrozaría las venas. Y si es dejada dentro, la infección le matará en unos días.

Bernard se enfrenta a la muerte. Aunque aún hay una leve esperanza. Junto con sus amigos el veterano Donatus y el joven e impetuoso Émile, Bernard deserta. Van en busca de un lugar que Donatus les ha narrado muchas veces, cuando siendo niño y acompañando a su padre encontraron un valle maravilloso oculto en la costa al norte, donde no son conocidas las guerras ni las enfermedades, donde las ballenas van a morir a sus playas y donde hay plantas curativas milagrosas que tal vez puedan curar la herida de Bernard.

Su deserción causa ira en el duque de Borgoña, Bernard ha sido un vasallo fiel y es admirado por las tropas, muchos podrían seguir sus pasos si incluso alguien tan fiel se da cuenta de que el asedio costará demasiadas vidas. Así que envía al caballero Langedoc, superior y amigo de Bernard en su busca, juntos con varios soldados, para que traiga la cabeza del desertor.

Los tres compañeros siguen su marcha y a pesar de que las guerras han acabado para ellos, ayudan a unos zíngaros asaltados por soldados saqueadores errantes. El zíngaro y su hija Hoja, admirado de que alguien se preocupe por ellos, seres despreciados por la sociedad y tildados de brujos y nigromantes, deciden seguirles, aconsejados también por las tabas que usan para echar la buenaventura. Son expertos en hierbas curativas al haber tenido siempre que arreglarselas por su cuenta, tratan como pueden la herida de Bernard, esa flecha saliendo de su pecho, pero confirman el primer diagnóstico. Sacar la flecha es extremadamente peligroso y dejarla donde está mortal con el tiempo. También identifican la figura del libro de sueños de Bernard. Es Manoch Paním, protagonista de una leyenda zíngara. Manoch Paním era un campesino que vivía con su hijo en un pueblo, que fué arrasado por una tropa de saqueadores. Mataron a todos y desde entonces el alma de Manoch Paním recorre el mundo de los sueños y la oscuridad en busca del alma de su hijo, guiando a los niños que se encuentra por el camino para salir del reino de las pesadillas.
Al sueño de la comitiva de encontrar ese valle maravilloso donde no hay guerras ni penas se une un bufón que lidera una troupe de titiriteros, así como más y más gente, admirada por el milagro de un hombre con el pecho atravesado por una flecha que sigue entre los vivos y la esperanza de ese lugar soñado. Más y más gente, hasta formar una multitud.

Langedoc y sus hombres, en su camino, se encuentran con mil historias de esa comitiva fantástica que se está formando y que empieza a ser elevada por los campesinos de la comarca al rango de leyenda. Langedoc piensa que además de terminar con una guerra ajena, Bernard ha empezado una propia, una guerra contra el mundo.

Bernard cae de la montura. La fiebre hace arder su cuerpo. Durante esa noche la comitiva descansa en el lugar. A Bernard, entre las brumas de la fiebre, le parece ver un jinete vigilando a la comitiva desde una colina. La gente empieza a creer que es un iluminado, que su herida es mágica. Empieza a pedirle permiso para tocar el ástil que surge de su pecho como si fuera una reliquia.
Durante la noche Émile se acerca a un pueblo cercano. Bebe, juega a los dados, se deja mimar por las prostitutas. Al perder el dinero a los dados no se puede quedar tanto como las prostitutas y él querrían.
Nunca vuelve a la comitiva. Es asesinado por dos cazadores de recompensas que buscan a los desertores del ejército del duque de Borgoña. Le cortan las manos como prueba de su fechoría y huyen, pensando que ya no tendrán ocasión de cazar a Bernard, ahora que la muerte de su amigo le avisará de que está siendo vigilado. Langedoc encuentra el cadáver de Émile y sabe que está cerca de su objetivo.

Bernard empieza a tener dudas. Han recorrido muchas leguas, muchas jornadas. Pregunta a Donatus si está aún lejos el valle soñado. Viendo vacilaciones en su amigo, le presiona y descubre la amarga verdad.
La historia del valle, es sólo un sueño, una fantasía de un niño. Una historia hermosa en la que Donatus querría creer pero que no es real. Bernard se enfada. Decide decirles a los que les siguen la verdad.

Pero ve sus ojos. Los ojos del zíngaro y su hija Hoja. Los ojos del bufón y los titiriteros. Los ojos de los campesinos que se han unido progresivamente a su marcha. Ojos ancianos, jóvenes, de mujeres, de hombres... ojos llenos de sueños y esperanzas.

Y Bernard no puede matar esa esperanza. Recuerda lo que es tener sueños, ilusión, esperanza. Así que lo que dice, en vez de la verdad, es que pararán en ese lugar junto al bosque esa noche. Luego se interna en el bosque, se recuesta contra un árbol...

...y se arranca la flecha del pecho.

Con un río carmesí brotando de la herida, sus piernas le fallan, cae sentado contra el árbol. A través de sus párpados que se cierran ve acercarse un jinete. Un jinete embozado que descabalga a su lado. Manoch Paním.

"Vengo a ayudarte" dice la misteriosa figura.
"¿Ayudarme...a...a qué?" jadea Bernard.
"A despertar"

A lo lejos baten las olas y las hojas caen.

Langedoc y sus soldados alcanzan la comitiva. Ante sus preguntas le señalan una tumba reciente, donde la espada de Bernard sirve de lápida. La flecha que atravesó su pecho durante días la lleva Hoja ahora como un colgante sobre su jubón. A la pregunta sobre el paradero de Donatus, Hoja responde que murió días antes, demasiado viejo para tal viaje. Langedoc guarda silencio. Y ante la temblorosa expectación de un Donatus escondido en uno de los carros, Langedoc habla.

"Decidle que continue así."
"¿Como señor?" pregunta Hoja.
"Muerto"

Hoja le echa las tabas a Langedoc y le augura una victoria militar en breve plazo de tiempo. Langedoc se rie y se despide. Pero Hoja no le ha contado todo. Las tabas también predecían la muerte de Langedoc durante esa victoria.

"¿Entonces por qué le has hablado de victorias?" pregunta el padre de Hoja.
"No lo sé. Quizás porque a su manera el también busca...una costa mágica" responde la muchacha.

Hay unos niños junto a una costa que lamen las olas y recorren algunos cangrejos. Saludan la llegada de un niño nuevo, mientras un jinete junto a ellos espera para guiarles. Antes de emprender la marcha se numeran para asegurarse de que están todos.
"Uno...dos...tres...cuatro...cinco...seis..."

"Siete" dice el espíritu de Bernard, convertido otra vez en niño.

Y las olas baten la costa.

Levantando el pie del acelerador

Levantando el pie del acelerador "STOP LOOK LISTEN"

Creo que es la portada de un disco. No sé de quien.

Pero define lo que quiero en estos momentos.

Algo va muy rápido. Bien, hasta ahora no había problema en eso. Pero ahora siento que es el momento de no acelerarse. No quiero dejar de caminar, de Evolucionar, de volar. Pero no quiero saltar antes de tiempo, correr sin ver lo que me rodea, convertirme en algo no perfilado.

Una pausa. Sentir que cuando pasen las cosas era el momento adecuado para que pasaran, como ha sido hasta ahora. No por correr mucho alcanzaré las cosas antes. Físicamente sí. En mi interior no.

Así que me paro a respirar, como un corredor tras un esfuerzo y antes de otro. Regulo la respiración, jadeo, pongo el corazón a tu ritmo normal.

Vuelvo a caminar, ni demasiado rápido ni demasiado despacio. Al ritmo que siento en mi interior que debe ser.

Hoy oigo gritar otra vez a mi padre y sé que nos espera, a toda la familia, un día de caras largas, gritos a la mínima. Un día de tensión para mi madre y mis hermanos. Oh, y para mí, claro. Pero yo estoy preparado. Hoy no tengo muchas ganas de responderle. Podría pensar que se avecina un mal día, pero hace sol y no me siento con ganas de nublar nada.

Tengo "Brida" recién sacado de la biblioteca, junto con uno de los comics más fascinantes que he leido en mucho tiempo "Atravesado por la flecha", que espero resumiros pronto.
Hoy espero volver a hablar con mi luz, mis colores, mi Iris y volver a los no-sobresaltos y a contar los días hasta su venida, ansioso, dulcemente ansiosos.

Así que trago aire ahora, cuando aún es dulce. Para si es necesario contener el aliento luego y no respirar aire malsano, viciado y subsistir lo que pueda del aire que sólo llena los pulmones, no también el corazón de rabia y el órgano de la ira.

Despertando

Despertando Salgo de un resaca de dos días. Como cuando te barre una ola y te dejas flotar en su fuerza, sin tmer, sin ahogarte, pero formando parte de algo más grande.

Salgo del cuento de otra persona, y en parte también ya es mío, por mi papel mínimo en él.

Me siento confuso, como al despertar tras beber demasiado y las cosas parecen distintas, se van asentando poco a poco.

Mi luz, mis colores, está malita. Pronto se recuperará, pero decirme que no me preocupe es baladí. Me voy a preocupar por ella siempre, siempre que esté lejos.

La vida discurre de nuevo y sigo mi romance con mi nuevo tarot, de figuras sensuales, pelucas blancas, desnudez sublime.

Saco una carta al azar. Siete de Oros. Un hombre lame entre las piernas de una mujer con los labios entreabiertos por un gemido y sus manos aferrando las sabanas.

El sol se asoma poco estos días. Incluso ha llovido. Hay un dolor repentino en mi boca. La música de "La Dama se Esconde" con su canción "La Tierra de los Sueños" me ronronea en la mente desde hace un tiempo.

"Si yo pudiera estar esta noche contigo una hora más
Si yo pudiera soñar y decirte al oído un deseo secreto

Encuéntrame esta noche en la tierra de los sueños

Si yo pudiera estar esta noche contigo y verte al despertar
Si yo pudiera gritar y mirarte sin miedo al sentirte tan cerca"


Y tras varios días, vuelvo a tener mi espíritu presente en mí.

Ha aprendido. Y veo que eso es bueno.

...Después

...Después Soy un ser de sombra, que lleva de la mano a un dragón por un corto pasillo.

Creo que es en el teatro tradicional japones Noh (que significa "vacio"). Normalmente son tres actores. No hablan, la historia se desarrolla sólo con gestos, expresiones, musica sin palabras. Y les acompañan figuras vestidas enteramente de negro, que mueven decorado, que pasean por el escenario.

Eso soy yo.

Primero en la estación "Girls just wanna have fun" de Cindy Lauper. Llegada, abrazo, sonrisa, charla, paseo bajo un sol abrasador y un viento cálido. Conversación en una terraza de bar, al fin veo y siento hablar a Iris con ella, al fin las dos se comunican de palabra hablada. Sonrisas, risas, gesto atento, me siento bien. Son dos personas importantes en mi vida.

Y luego el parque, las fotos en las ruinas de la puerta del convento, la conversación, descubro cosas, entreveo cosas, está serena, me lo dice siempre que se lo pregunto.

Cinco minutos antes de la hora prevista, al fin frente al hotel, me dice que recuerde que por primera vez siente algo de nervios.
Ahora soy parte de lo que se está creando. No sólo soy Guía, soy el Guardian de las Llaves, siente que soy el que abre las puertas.

Confía en mí. Yo confío en ella.

Dentro del hotel un número, un nombre. Ya no hay vuelta atrás. En el hilo musical suena "Rosas" de La Oreja de Van Gogh y la veo sonreir al reconocerla.

En el ascensor se calza su antifaz cegador, pero sólo ciega la vista, no el resto de sentidos. Y yo me coloco el antifaz, ya soy al Guía de nuevo.

En la película Eyes Wide Shut, durante la ceremonia mística que dará por inagurada (¿o era finalizada?) la gran orgía, las mujeres desnudas escogen a sus acompañantes, a esos hombres de capa negra y máscaras veneciandas y les guían por el pasillo. Así me siento, pero ni ella está desnuda ni es la guía. Guío yo y el que nos espera no va de negro.

Mis nudillos en la puerta. Se abre. Miro el rostro pero no lo fijo en mi mente. Entrego al dragón y recibo el libro negro. Un regalo inesperado. Sonrío. La entrada no es tan mágica como soñarse podría. No hay el apretón de manos que esperábamos, hay un lio con la bolsa de ella. Entra y la puerta se cierra. No espero no un segundo, me encamino de nuevo al ascensor.
Y al cerrarse las puertas me doy cuenta que no le he dado el abrazo que Su me dijo que le diera, ni el que quería darle yo, antes de todo.

Vuelvo al parque, llamo a Iris para poder hablar lejos de los oidos censuradores familiares. Camino has un banco con el libro amuleto regalo y el antifaz en la misma mano. Me da igual lo que piensen los que me ven.

Hago la perdida y espero la llamada de Iris. Y mientras leo la dedicatoria del regalo.

Yo no soy valiente Kalus. Yo no soy el que entra en esa habitación. Pero gracias, leeré el libro :)

Media hora de conversación con Iris, sueños, planes y los dos temblando como colegiales expectantes.

Como siempre, me deja con una sonrisa en los labios y el corazón.

Y al volver a casa está Kundera sobre mi cama. Mi tía ha venido al fin desde Santander y "La Insoportable Levedad del Ser" me saluda con sus bordes negros y tapa de dibujos de tonos azules.

No sé cual de los dos leeré antes.

Pero ahora es cuando me siento un poco perdido, un poco triste, un poco inquieto.

Antes...

Antes... Hoy el champú huele a manzana.

Tengo un cometido que cumplir hoy. No soy maestro de ceremonias. Soy Guía. No propicio, no organizo. Sólo haré más fácil algo que iba a suceder de igual manera sin mi ayuda.
Pero como he dicho en otro lugar, me siento como el niño al que dan su primera responsabilidad importante. "Ahora eres mayor y podemos confiarte esto."
El mismo orgullo por la confianza depositada en mí y las mismas ganas de hacerlo bien.

Y expectación también. Estoy nervioso por ver el brillo en los ojos de los que esperan, de los que han planeado y van a hacer real una fantasía. Estoy expectante porque sé que en un tiempo yo estaré en esa misma situación, expectante, anhelante. Que cuando reciba un mensaje que diga "Soy yo. Estoy en tu ciudad. En este hotel. ¿Vienes?"....iré. Con esa misma ilusión y pasión.

Todos los que paseamos por sus salas y la queremos estaremos expectantes hoy. Aguzaremos el oido esperando oir su risa. Escucharemos con el corazón queriendo sentir aunque sea de refilón las mareas que se entrelazarán hoy.

Anoche su risa repicando en el teléfono. Y cuando ríe no piensas "que vergüenza, nos deben estar mirando todos" sino que sonries tú también con maravilla, porque es una risa que invita a compartir el reir líbremente al viento.

Ayer recogí el título de la carrera. Hay un cierto orgullo, pero el orgullo por haber terminado ese suplicio de seis años ya lo agoté hace cuatro, cuando aprobé el último examen. Desde entonces alguna vez he soñado que había contado mal y me llamaban diciendo que me quedaban una o dos asignaturas para terminar la carrera y tenía que volver a estudiar.

Hoy he recibido el Tarot Casanova y sentía más expectación al abrir el paquete que ayer al recoger el papel que me decía que ya era un diplomado en Ciencas Empresariales.

Hoy dos cartas que me hacen sonreir con dulzura, pícara y juguetonamente: Es Reina de Bastos de máscara sobre los ojos y pose desnuda y ansiosa. La Sacerdotisa, mirada frontal a través de la máscara en sus ojos y a punto de revelar lo que oculta la sábana.

En el medievo y el renacimiento, un criado guiaba al amante a sus encuentros, portando una vela o una lámpara. No era un criado cualquiera, sino el de mayor confianza, el que más que criado era amigo. Y a veces su papel lo desempeñaba un amigo del alma del amante.

Hoy soy el Ermitaño, guiando con su lámpara por el camino del encuentro a la Reina de Bastos con el Rey de Bastos.

Hoy me siento como un hermanito. :)

Ays...

Ays... Comentario del artículo: "Mirando mis manos"

"Susana:
En fin, no se qu decir de todo lo leido aqui. No se pq se enfada tanto el chico, ni se de que ciudad habla, pq desde luego no es Madrid.
Gracias a todos por leer mis novelas.
Susana"


Comentario del artículo: "Sergio tampoco miraba tus manos. Sólo tú te las miraste."

"Susana:
¿Y el del articulo pq coño se enfada? Digo yo q todos queremos ser amados, pienso, creo. Ella claro q necesitaba amar y EL CABRON del tio lo notó y la ENAMORÓ. De eso va esta novela, creo yo. Te veo enfadado y no se pq, la verdad :)))
Besos y de nuevo gracias. Susana o la creadora de LA MONSTRUOSA CORINA :)"


A ver, llevo un par de días dándole vueltas a como enfocar este artículo, que desde el mismo momento que ví los comentarios de la autora de la novela en mi blog, sabía que iba a tener que escribir algo sobre ellos, y no me parecía bastante poner un breve comentario respondiendo a los suyos.

Por partes. Lo primero es que no quiero hacerme más mala sangre (con motivos o sin ellos, exagerada o meditada) sobre esto. Me han dicho que tengo que dejar de tomarme tan a pecho cosas que no me tocan, y en parte tienen razón.

A ver, sobre el primer artículo, lamentar no haberme dado cuenta de que la autora, al no ser lectora habitual de este blog, no se ha percatado que mi ciudad, la ciudad donde vivo, es Oviedo. No Madrid. Y a menos que me haya equivocado mucho, cuando Corina en la novela le habla en términos terribles de la ciudad donde vive a Sergio, yo pienso que está hablando de Oviedo (por lo del arzobispado y otros puntos de interés...), con lo cual me siento directamente aludido.
Y yo creo que no se puede poner en boca de un personaje de novela tanto odio destilado hacia un lugar a menos que el propio autor tenga dentro parte importante de ese desprecio. Yo si escribo mal de Madrid no diré que "es lo que piensa el personaje", diré "sí, es como piensa el personaje, pero es que yo odio Madrid".

Al hablar así de una ciudad y las personas que la habitan, no puedo evitar sentirme aludido. Eso ya me agrió parte del libro y estuve un rato leyéndolo mosqueado.

Y sobre el segundo comentario... la sensación general que me dejó el libro es que ella piensa que "amaré ahora aunque él se esté aprovechando de mí (porque ella se da cuenta casi desde el principio de como son las cosas) porque al menos me quedará el haber amado".
Bien. Lo que me molesta en principio es esa actitud martir. Lo segundo es que cuando me han pasado cosas así, la mala sensación de sentirme usado, manipulado, haber amado más de lo que me amaban, no me dejaba precisamente buenas sensaciones. Por mucho que yo amara, al no ser correspondido, el sentimiento se desvirtuó, porque sin recibir, el amor puede dar, sí. Pero termina acabando, ahogado por miles de horas de espera, tensión, lágrimas, odios, celos, furia y sobre todo la horrible soledad.
Así que me molesta cuando Corina defiende a Sergio delante de sus amigos, cuando defiende el sentimiento, porque lo que creo que está haciendo es defender SU sentimiento. Un sentimiento solitario, algo que para mí no es el amor, ni de lejos. Al menos como yo he querido vivirlo y la idea que yo tengo del amor.

El libro trata de amores virtuales que se vuelven reales. De gente que ansía amar. De una persona que ama a quien no le ama.

Por estos motivos me toca directamente, me hurga el alma, los recuerdos y mis creencias. Supongo que para la autora debería ser motivo de un cierto orgullo que su novela sea capaz de mover emociones, todo tipo de emociones, emociones soñadores, esperanzadas, airadas... Eso quiere decir que ha escrito algo que no deja indiferente, que mueve conciencias y sentires. Y eso es lo que ha conseguido conmigo.

A ese respecto, chapeau, Susana Pérez-Alonso. Es una novelaza.

Pero por eso mismo me enfada, porque el enfado también es un mecanismo de defensa cuando uno recuerda soledades, tristezas, dolores. Y eso me recordó la novela. Mis propios demonios, las esperanzas y anhelos que tuve y perdí a hostias (con perdón por la expresión).

Simplemente eso.

Y gracias por haber pasado a escribir. Sobre todo, me ha gustado el montón de sonrisas que ha tenido a bien de depositar aquí.

Espero merecerlas.

Un saludo

Amanece por dentro

Amanece por dentro Uy, que mal lo hice ayer, tres artículos tan dispares y debeis estar alucinados los que me leeis...

Hoy ha empezado el día de una manera sublime.

Poco antes del chirriante sonido de mi despertador, sonó música. Mi móvil. Me despertó (y me sé de alguien que se va a sentir fatal por haberme despertado... : ) y oí otro tipo de música al auricular, la música de una voz.

Era ella. Era Iris.

Que los maravillosos capullos de telefonica (me niego a otorgarles la primera letra en mayúscula y a poner el acento, ya que ellos tampoco lo ponen a esa manada de mangantes (los cargos medios y altos, los currantes ya sé que son currantes y hay que ganarse el pan y ellos no tienen la culpa de las órdenes que les llegan de arriba) le han cortado internet, porque tenía dos líneas contratadas en dos lugares, pidió que le dieran de baja una y los puñeteros le han dado de baja las DOS líneas.
Que maravilla de efectividad, que encanto de trato a los clientes...
Porque encima tiene que contratarlo de nuevo, pueden tardarle dos o tres semanas en ponerlo... en fin un lío. Y mientras me cuenta que bueno, espera poder arreglarlo en un día porque le han dado una opción para reconectarlo en 24 horas en su casa... yo sonrío. Sonrío como un crío, como un tonto, como un naúfrago que ve el barco que se acerca, como un ser que ve amanecer tras una noche de lágrimas... sonrío enamorado, porque ella no está al teléfono, está conmigo, entre mis sábanas, compartiendo mi modorra... la siento tan tan cerca que me abrazo el cuerpo como si pudiera apretarla contra mí.

Y se lo digo, la digo coo la siento y la siento estremecerse a través de su voz, de su silencio tembloros, porque ella también está sintiendo que está conmigo, está sintiendo mis brazos, mi voz en un susurro en su oido...

Esto sólo va a poder ser superado cuando abra los ojos al despertar y me encuentre con su mirada medio dormida.

Eso no será un amanecer, sino que será un orto ("Salida o aparición del Sol o de otro astro por el horizonte.") en el espacio, donde ni nubes ni polución ni nada pueda disminuir ni un poquito toda la luz y la belleza.

Hoy es como si me hubiera despertado con un beso profundo, con un beso de puro amor.

Cuento los días sin querer contarlos. Sueño y deseo qe corra el tiempo.

No siempre os voy a contar cosas malas, ¿no?. También me gusta que compartais los momentos en que me siento FELIZ :)

Sergio tampoco miraba tus manos. Sólo tú te las miraste.

Sergio tampoco miraba tus manos. Sólo tú te las miraste. Revistas o autores especializados podrán realizar una crítica más objetiva, probablemente.

La mía no lo será, porque es sobre lo que yo he pensado y sentido al terminar de leer la novela "Nunca miras mis manos". Mis opiniones son subjetivas, porque son mías.

Eso no es amor Corina. Al menos como yo entiendo el amor. ¿Dar sin recibir? Estamos dispuestos a dar sin recibir al enamorarnos. Pero sigo pensando que el verdadero amor es el que camina en dos sentidos. Te amo aunque no me des nada, pero me das todo porque me amas y no esperas que yo te dé nada.
Y eso no es lo que pasa en la novela.

Dejemos aparte opiniones políticas y religiosas. No es eso de lo que estoy hablando. Ahí ya no me meto.
Hablo de amor, de amar y de confundir amor.

Corina no busca amor. Busca amar. Y sí, hay una diferencia. Amará aunque Sergio no la ame. Aunque Sergio no esté dispuesto a renunciar a nada por ella. Aunque no la crea y prefiera creer en las historias que ha inventado de ella. Aunque no sólo no la entienda, sino que no quiera entenderla.
Aunque al final la trate como una amante de usar y tirar y dominar y tener disponible y obligar a abortar (tomar las decisiones por ella, sin dialogar, sin preocuparse de lo que ella piense) y mil cosas más.

Corina quería tener una pasión en su vida, quería sentirse amada y amar, entregarse, sacrificarse por alguien. No sólo polvos rápidos, sino desear con cuerpo y alma.

Pero lo deseaba ELLA. Se hubiera enamorado de una piedra, si esta andara. O de una de sus puñeteras plantas si la acariciara con sus hojas.
Quería amar. Y se enamoró. Claro que se enamoró. Era lo que iba a hacer, contra viento y marea. Se iba a obligar a ello. A amar y seguir amando aunque ya no hubiera amor.

Y eso no es Corina, eso no es.

El amor no dura un fin de semana. O sí que puede durar. Pero para mí eso no es el AMOR.

Sigue encerrada en que amaste a Sergio. Amaste al amor. Sergio era un cuerpo. Tú, Corina, te enamoras de tí misma.

Allá tú. Ya estás impresa. Nadie te puede rebatir tus palabras porque ya están escritas. Tu historia ya está terminada.

Pero lo más profundo de tu historia fueron las partes que no contaron. El primer ente virtual que se alejó poco a poco. Los dos, tres años en que fuiste esclava y sirviente del amor que tenías que obligarte a sentir aunque ya no lo sintieras, porque pataleabas que sin el morirías.
Jaime te tenía calada. Jaime te trató como una persona, con sus defectos reales y virtudes reales. Te daba caña cuando la merecías. Te escuchaba.
Pero claro, tú eras la protagonista. ¿Como ibas a estar equivocada?

Superratones de literatura. Me parece tan odiosos como el de dibujos...

Quedate con tu magia Corina. A mí no me hechizas con ella.

Mirando mis manos

Mirando mis manos He escrito diez, cine, mil veces este artículo. Cuando me acosté para dormirme a las cuatro de la mañana. Cuando me despertó (no a propósito) mi hermano yéndose a las seis y media de la mañana a trabajar. En el duermevela posterior cuando intentaba dormirme. He soñado con las palabras que escribiría. Me he pasado la mañana musitándolas, intentando fijar brillantes parlamentos en mi cabeza loca.

Veremos que tal me queda.

Ayer intenté terminar un libro que había empezado a leer esa misma tarde. Me pasa a veces. Bueno, a veces... muy habitualmente. Devoro libros. Si, imaginaos esa escena, como un monstruo deforme de cuadro de Goya tragándose el brazo de un niño decapitado, pero en este caso con ojos en vez de boca y libro en vez de niño.
Ayer quise terminar el libro antes de dormirme. "Nunca miras mis manos" de Susana Pérez-Alonso (por ahora tienes razón Imaginate, tenía que leerlo :) ). Llegaron las dos de la mañana, mi hora habitual de acostarme, y aún estaba en la página 211 de un total de 333. Así que seguí, el creciente sueño desbordado por el ansia, un ansia casi enfermiza de saber, de leer, de comprender.

Hasta que llegué a estas frases: "Pablo, lo conozco desde hace meses. Pensáis que unas cartas o una pantalla no transmiten sentimientos. Os equivocáis. He conocido a gente enganchada a un ordenador hora tras hora. Daban pena. Pero no por estar ahí, sentados mirando una pantalla. Daban pena porque estaban, y están, solos. Si tuviesen un mínimo de cariño en su vida no harían eso."

Cerré el libro de golpe. ¿Habeis sentido alguna vez que llueve dentro de vosotros? Un chaparrón repentino, que te inunda. Eso sentí mientras cerraba el libro. Dejé el libro junto al ordenador, me puse el pijama, me acosté y apagué la luz.

No quería pensar pero pensé. Por suerte (o por la hora tardía) fué poco tiempo. O eso creía, porque soñar conque escribes un artículo en tu blog y soñar que cuelgas cinco artículos seguidos y soñar lo que escribes en ellos con detalle, no es dejar de pensar.
Pero no quería pensar en ese momento antes de acostarme, porque sabía que me iba a invadir la sorda ira.

En su momento pasé por las páginas sin dejar que me afectara el vómito en que la autora convierte la ciudad donde habito. Una ciudad donde según ella sólo tienes dos opciones: vivir asqueado de uno mismo por saber que está rodeado de mierda y apariencias, o dejarse llevar por el juego y ser mierda y aparente.
Muchas gracias, milady Pérez-Alonso, me pregunto donde me dejan esas dos opciones. Cabrones los hay en todos los lugares, pueblos y ciudades, entre los mineros y los administrativos, entre políticos y campesinos. El gilipollismo no es exclusivo de un lugar o una clase o profesión.

En su momento pasé por las páginas sin dejar que me afectara la glorificación bucólico pastoril del carbón y las hierbas, de la vida rural y ese concepto que me ha resultado absurdo de que "me alegro de estar aquí y no en esa ciudad donde no nos dieron ninguna oportunidad"... Estimada autora, ¿ha sido usted alguna vez homosexual en una pueblo? Supongo que no, si quiere saber lo que es ser crucificado día tras días años tras año por las apariencias que usted adjudica sólo a la vida en ciudad (concretamente a UNA ciudad) pregunte a un homosexual que haya crecido en un pueblo. Mis progenitores y gran parte de mis ancestros cercanos vivieron en pueblos. Sé de lo que me hablo.

Y supongo que le dará igual. Todos defienden donde viven. Usted sus casas rurales. Yo mi ciudad. Un madrileño Madrid.

No quería dejarme llevar por todo eso, eso llegó luego. Quería leer, soñar, vivir esa historia de Corina Jacoby. Y así lo hice. Hasta llegar a ese párrafo. Luego seguiré leyendo, pienso terminar esa historia, ansio llegar al final.
Quiero seguir emocionándome porque muchas de las cosas que dice Corina me las dice Iris. Quiero temer ser Sergio y no osar romper cadenas y pagar precios. Quiero seguir descubriendo entre lágrimas que no brotan que perdí la capacidad de amar como ama Corina y como aman las mujeres (a esto tendreis que decirme las que me leais si todas amais así).

Echo de menos que se hable más de esa primera relación virtual que sostuvo con su poeta musulmán y no salió. Esas son las que más he vivido, me deja un vacío que se fulmine en dos páginas y un resumen de un verano rural las sensaciones que te deja el despertar a la realidad. Claro que aún no he acabado el libro.

Quiero leerle este libro a Iris. Quiero que lloremos juntos mientras se lo leo. Quiero que al leerlo juntos recordemos lo tonto que fuí.

Quiero dejar de agriarme la lectura con detalles políticos y sociales y asimilar lo que de verdad ansío, el sentimiento, el corazón, el amar, el vivir ese amor.

Yo sí miro mis manos. Estyo enfocando poco a poco la mirada en ellas.

Breve historia de una ida y una vuelta.

Breve historia de una ida y una vuelta. Llego y escribo.

Hay gente que te sonrie de corazón al verte.
Hay gente que sabe hacerte brotar una sonrisa.
Hay gente que consigue que pienses que has salido bien en una foto.
Hay gente que hace que te des cuenta mucho más tarde de lo mucho que te están picando los ojos por las lentillas.
Hay gente de la que te cuesta despedirte porque el tiempo ha pasado volando y quieres más.
Hay gente que no sólo es tu amiga, sino también tu dragón y tu aliado.
Hay gente con voz de niña.
Hay gente que te mira a los ojos y te parece natural mirar los suyos.
Hay gente que te abraza fuerte con los dos brazos.
Hay gente que se ríe contigo.
Hay gente intensa.
Hay gente que te cuenta una historia de cada carta del tarot.
Hay gente que te habla sincero y con la que sientes que ser sincero no es un peligro.
Hay gente que saluda a los peces y les pide que te miren.
Hay gente a la que te encanta hacer reir.
Hay gente que desea que seas feliz.
Hya gente que te hace ver viejas historias de nuevas maneras.
Hay gente con la que puedes hablar de tus errores y de sus errores y aceptarlos.

Hoy he estado con una de esas personas :)

PD: Tengo guardadas las patatas.

Frío entrando por la ventana

Frío entrando por la ventana Mientras pongo la mesa robo un trozo de bonito de la ensaladera, de entre las hojas de lechuga. Voy a comerla en unos minutos, pero ese trozo sustraido tiene algo de especial. Como un niño que no quiere esperar, aunque yo sé esperar, así que no es eso. Pero lo saboreo, el fuerte sabor del aceite, el regusto que deja en mi paladar.

Mi madre hace una broma a costa de mi padre y me mira cuando me río sin disimulo y se une a mi risa mientras mi padre bufa. No me importa que bufe, ha refunfuñado mientras pasaba la aspiradora, ha refunfuñado cuando mi madre ha comentado que quería acompañarme el largo camino a la facultad a recoger el título (iba a ir hoy, pero no he podido) haciendo una de sus ingeniosas (sólo él lo cree que lo sean) comparaciones con una gallina clueca, cuando lo que mi madre quiere es andar, dice que anda poco, no me extraña con tanta variz y los pies tan torcidos por los juanetes, pero sabe que tiene sobrepeso y aunque ha renunciado a bajarlo, quiere al menos mantenerlo y que no aumente.
Así que me río sin disimulo de la broma. Antes cuando mi padre gruñía con el acompañamiento de la aspiradora he hablado suave, sabiendo que mantener la calma le molestaría. Mis palabras eran suaves puñaladas a su mala leche. Y me gusta que lo sean, sobre todo cuando se pone cavernícola. Es como un adolescente de setenta años (casi, casi, sólo tres años para eso), ese comportarse adolescente donde uno siempre tiene razón, sus opiniones son certeza universal y además se cree gracioso. Los dos extremos de la vida. Tras la infancia viene la adolescencia. Antes de la vejez, viene la adolescencia madura. Ambas igual de insoportables.

Hoy siento algo raro al respirar. El aire me huele espeso. Y frío. Ha enfriado y a ratos noto la amenaza del catarro. Tanto cambio de tiempo es malo, malo para el cuerpo y malo para el ánimo, aunque no estoy desanimado.

Durante un rato siento que lo que más deseo en este día es escribir. Beber agua y luego escribir. Hacer el amor con Iris y luego escribir. Quedarme en silencio unos segundos y luego escribir. Respirar y luego escribir. Escribir escribir, hoy todo me parece fantástico si soy capaz de escribirlo, todo lo que hago está siendo escrito en mi mente, le doy forma de párrafo en el blog. Y sé que antes de poder escribirlo se me olvidará la mayoría. Pero no importa, si lo escribo en mi mente algo quedará.

Hoy quiero tener los ojos brillante, enamorar locamente por un día al aire, a la luz y a todas las mujeres del mundo. Tener una sonrisa que desmonte esquemas. Dibujar el sentido de palabras que hagan sonreir, pensar, llorar, soñar...

Me miro mis manos. Hoy querría hacerme fotos de mis manos barajando el tarot, entrelazándose, tecleando, acariciándose la una a la otra. Hoy me gustan mucho mis manos. Su tacto, sus dedos bailando en el teclado, su vello en el dorso, las uñas...

Hoy me siento como si estuviera respirando pensamientos perdidos, músicas perdidas, sueños perdidos, besos perdidos... perdidos u ofrecidos al viento para disfrute del que los quiera recibir.

Gracias a quienes los hayan mandado al azar.

Escribo antes de buscar foto para encabezar el post, no suelo hacerlo así. Y también suelo responder antes a los comentarios de post anteriores, y hoy también cambio la rutina y los respondo después.

Día raro, el viento se cuela por la ventana abierta y me araña la espalda. La cierro pero sé que la abriré en breve a pesar del frío, el ordenador da demasiado calor en mi pequeño habitáculo. Y cogeré ese catarro que me acecha.

Tiempo extraño, tiempo raro. Aunque no me gusten Las Niñas debo coincidir con ellas.

Veo veo...reinas dragón.

Veo veo...reinas dragón. "La reina de bastos encarna la fuerza femenina del elemento Fuego. Simboliza por tanto la confianza en uno mismo, una flexibilidad felina que es expresión de su inteligencia y no tanto de su capacidad de adaptación. La Reina de Bastos es decidida, de voluntad firme y emprendedora. Su orgullo le da su enorme fuerza y poder interiores, pero por otra parte le hace ser sensible a la crítica y a la negación del reconocimiento y la admiración. Representa un grado tan alto de alegría de vivir y afirmación de la vida, que puede degenerar en delirante libertinaje y desmedida disipación. Su talento histriónico y su hambriento sentido de las pasiones la convierten en reina del drama, clarísimanente ilustrado en la imagen de Carmen (la de la ópera)"
(Del Libro "Aprender a consultar el Tarot. Método práctico con la baraja Rider" de H.Banzhaf)

Consulto el tarot desde hace años. Mi tarot, mi precioso tarot Rider de caja de esquinas gastadas pero cartas en perfecto estado por el mimo con que las trato. Lo he consultado en épocas de calma y de nervios, y no porque crea poder adivinar mi futuro. Sino porque tuve la suerte de que el libro que acompañó a esa mi primera baraja (luego han venido dos tarots más, el Black Tarot de Luis Royo y el Tarot de los Angeles, pero el Rider es mi favorito) no pretendía hacerte pensar que podías adivinar el futuro de "902 consultaselo a la bruja". El método que he adoptado no adivina, aconseja. Las cartas te dicen como ha sido el pasado de la situación hasta ahora, donde estás en el presente...y aconseja lo que deberías hacer para salir de esa situación que te preocupa. Sólo aconseja, no alecciona o sentencia. Y eso me gusta.

Y ahora he caido enamorado de otro Tarot. El Tarot Casanova, de máscaras blancas, y cuerpos entrelazados, de erotismo y trazo limpio y precioso en sus dibujos. Sé que es el próximo al que echaré mano y me deleitaré en desplegar el abanico de cartas en mi mano y recrearme en sus imágenes...
Pero seguiré usando el Rider, son su simbología de imagen y color, con su terriblemente bello palo de espadas, mis espadas, mi palo predilecto, tan temible, tan oscuro, tan hermoso...

Iba a hacerme una foto con la cámara digital de mi hermano con las cuatro reinas desplegadas sobre mi rostro, dejándo ver sólo un ojo... pero no he encontrado la puñetera cámara. Una decepción más. Y me da reparo pedirsela directamente a mi hermano, puede preguntarme para qué la quiero y hoy no me apetecen mentiras blancas, que son las únicas que me permito a veces y que no me pesan dentro...la mayor parte de las veces.

Y hablando del "veo-veo"

¿Reina de Bastos? ¿El palo del fuego? Sé que los manuales se equivocan o dan su versión, que hay muchas versiones.
Pero en otro lugar te oí decir que eras agua. Copas. La reina de Copas de la que hablas. La descripción de la carta habla de misterio, de reina maga, de hechicera, hada buena, la Oscura y la Misteiosa...
Aunque también me prendo de la reina de espadas, cortando sus cadenas y alzándose donde otros no llegan...

Es difícil de decir... ahora que lo pienso la mirada de la reina de bastos del art noveau puede no ser triste...sino pensativa...como las miradas en tu espejo...siempre a otro lado...

"veo veo... ¿y tú que ves?" fué la pregunta.

La respuesta es "aún no lo bastante".

Ni siquiera sé que no sé nada

Ni siquiera sé que no sé nada Y si me pongo a pensarlo, es la verdad.

No sé nada de tener una pareja, de las relaciones de pareja. No he vivido nada de eso.

Al menos no siento que lo sepa. Oh, claro que podría pensar que simplemente por lo que he visto, oido, pensando y me han contado otros sobre lo que es tener pareja, algo podría saber. De hecho durante un tiempo llegué a pensar que sabía mucho simplemente por lo que me contaban y veía. Incluso tuve la osadía de aconsejar.

Pero qué es lo que realmente sé.

Nunca he tenido una pareja. Una pareja estable, fija, de la que puedas decir "es mi amante" "es mi novia" "es mi prometida". Sólo conocí unas breves aventuras, unos rollos como dicen ahora, algo que sabía que no duraba más que las dos horas de tonteos y besos nocturnos. Una vez me pidieron salir. Dije que no, no sentía en mi interior eso que suponía que tenía que sentir para implicarme con esperanzas duraderas y serias con esa persona. Es decir, me gustaba su cariño, me gustaban sus besos y sus caricias y las que yo le daba, pero no podía decir con sinceridad "si, quiero verte todos los días, compartir las horas de aventuras y de rutina, quiero conocer a tus padres, quiero salir todos los fines de semana contigo, llamarte todos los días, ir al cine juntos..." Haberlo dicho hubiera sido mentir. Desde hace años prefiero decir la verdad aunque duela (a mí o a la otra persona o personas) que mentir para que termine doliendo más al descubrirse la mentira.

Así que no sé nada. No sé lo que es vivir día tras días evitando la rutina, compartir la enfermedad (porque uno la sufra y el otro sufra por él), decidir juntos el color de las paredes, la cantidad de hijos que tendremos, no sé como comportarme cuando tu pareja está furiosa, triste, alegre, deprimida, dolorida, aburrida... No sé lo que es ver día a día la misma cara somnolienta y legañosa al despertarte y besar esos labios de aliento dormido, no sé lo que es rellenar juntos la declaración, no sé lo que es recibir un sms que diga "al volver trae leche que se nos ha acabado", no sé lo que es intercambiar anecdotas del trabajo y poner a parir juntos en apoyo mutuo a los jefes.
No sé lo que es que el Amor haga que cada día se conviertan en soportable o incluso interesantes las cosas que si te las cuenta o hace otra persona encontrarías insufrible. No sé lo que es abandonar una posición inquebrantable para aceptar llegar a un punto de acuerdo con alguien con quien convives y evitar así que la convivencia no levante columnas de espinos. No sé lo que es leer en los ojos de otra persona una chispa de deseo que pide ser satisfecho y sentir arder en los tuyos la misma sensación, sonreir mientras se besa y llenar de placer el suelo del salón, el sofa, el espacio encima de la lavadora o la cama grande donde retozar a gusto. No sé lo que es comer mirando a los ojos a otra persona día tras días sin que se note el peso del tiempo. No sé lo que es que te abrazen por detras y por sorpresa y sientas que tu estomago segrega calor líquido por todas tus tripas y huesos. No sé lo que es que te hagan regalos sorpresa con ojos relucientes mientras ven tu sonrisa al abrirlos. No sé lo que es recibir un sms de alto voltaje erótico enmedio de la calle y acelerar el paso al encuentro de las chispas. No sé lo que es llorar de felicidad por sentir y dar más amor del que cualquier imaginación puede llegar a esperar.

Y tampoco sé lo que es querer hacer daño con amargas palabras a quien sientes que quieres como a nadie has querido en el mundo. No sé lo que es darte cuenta de que ha llegado el invierno de nuestro hastío y su comida ya no sabe bien, su piel ya no te parece tan suave, su sexo ya no es embriagador y atrayente, su voz ya no te parece que hace de las palabras música, su conversación es aburrida, sus ojos ya no son espejos donde quieres mirarte porque devuelven tu imagen como rodeada de luz. No sé lo que es llorar por sentir que pierdes a alguien, pasar largas noches en pleno verano helándote del frío que te llena por dentro esperando una llamada, una palabra, una caricia. No sé lo que es morir por la distancia anhelando un día marcado en el calendario y en tu corazón que será el del reencuentro. No sé lo que es llorar ante un gesto despectivo. No sé...

Y no sé nada de esto, porque da igual que yo haya podido experimentar algunas de estas cosas con amigos o amigas, con chicas a las que sentí amar. Si no ha sido recíproco, si no he dado pero también recibido, sino se ha establecido una corriente de dos caminos entre mi corazón y el de otra persona... nunca he sabido lo que era el verdadero AMOR.

Dentro de poco sabré que se siente. Al menos así lo espero y deseo. Quiero saber.

Pero mientras tanto, en el fondo, en realidad... no sé NADA.