Blogia
El Salón de las Músicas Perdidas

Evolucionando

Blanca y radiante va la novia...

Blanca y radiante va la novia... ... y lacrimosa :) Cosa curiosa tras dos años de vida en común, será verdad eso de que la ceremonia impone, aunque también puede ser que ella sea religiosa (nunca se lo he preguntado) y para ella ese día fuera el sentirse que al fin estaban unidos de verdad al estarlo para la Iglesia...

En todo caso guapa estaba (como para no, decía ella, con la de pintura que me han echado en la cara...)

Y él nervioso, pero ya sabemos los amigos que siempre ha gustado de ir de hombre de mundo que se sabe comportar en cualquier situación y tiene más boca que tablas :)

Mi primera boda (no cuento una de unos primos a la que fuí cuando tenía 8 años porque no me acuerdo de casi nada...) y al fin y al cabo si sólo miramos la ceremonia y banquete y juerga subsiguiente, es como salir un fin de semana. Lo importante es lo que significa lo que está pasando, claro. Eso le da otro sentido.

Aunque en fin, desde fuera es fácil, pero no entiendo el nerviosismo. Se conocen desde hace tres años. Viven juntos desde hace dos. Para la Iglesia y para la ley de herencias ahora será todo distinto.

Pero Mariana y Jose son los mismos que eran el día antes. Se aman lo mismo.

Votos en voz alta, trajes elegantes, banquetes opíparos y corte de tarta es escenario. La base la tenían desde el momento en que decidieron que querían compartir sus vidas.

Pero bueno... los padres encantados, los amigos, conocidos y familiares comimos y bebimos como epicureos y fué una buena excusa para un sarao y reunión social, así que bien está, no hace daño a nadie y nos divertimos. Que más se puede pedir... :)

Pero por partes...

Iglesia pequeña, equipo de sonido en mal estado (hubo un segundo que se coló la radio y en un murmullo oíamos el resumen de la jornada...) y gente que no ha ido, dejó de ir y nunca volverá a ir (salvo más ceremonias concretas como esta) a la iglesia en respetuoso silencio (salvo al que le sonó el móvil...). Yo y unos cuantos más éramos de los que esperábamos lo del "si, quiero" y lo de "si alguien conoce algún motivo por el que no deban contraer matrimonio...", influencia del cine y las series, porque por lo visto ese es el rito protestante y aquí lo que se estila es el catolicismo :)

Algo de lluvia (chispeo asturiano, no lo bastante como para ser molesto) y pétalos en vez de arroz, que me parece más bonito y que se jodan las puñeteras palomas y se queden sin picoteo.

Desconocimiento del 95% de la gente que va. La mayoría de los invitados reales (esos que invitan el novio y la novia, todos los demás, que suelen ser la mayoría, los invitan los padres de los contrayentes) eran antiguos compañeros de clase de él, así que en ese sentido, los colegas habituales, estábamos un poco desplazados, salvo dos que también habían pertenecido a su clase y tenían con quién compartir recuerdos de años locos.

Y luego al Reconquista, primera vez que me paso por el augusto hotel. Algo recargado, aunque me gusta lo de los muchos patios con balconada en segundo piso. La pobre novia posando para mil fotos (a él algunas menos) con suma paciencia.

Al llegar al salón de banquetes se confirman las sospechas de los amigos... Aunque ellos hicieron la distribución de las mesas, luego cogieron esa distribución los padre y hermanas de él y la cambiaron entera. Con lo cual los amigos estamos en la mesa 17, junto a la puerta de salida y lo más alejados posible de la mesa principal. Como sabemos que no es culpa suya, tampoco nos mosqueamos, qué se le va a hacer...

Uno de nosotros insiste en provocar peticiones cada 5 minutos de vivas y besos, pero la escasa colaboración por nuestra parte lo reduce a cuatro o cinco veces. Porque además había poco apoyo del resto de mesas, gente muy fina (estirada) y que nos miraban como bichos raros cada vez que lo hacíamos.

Ese día me dije que iba a beber de todo y así fué. Y he llegado a una conclusión, me encanta el vino blanco :)

Y para partir la tarta nuestro regalo de amigos, una reproducción de un gladius. Aunque los nervios y el corte de estar delante de los padres hicieron que el novio no pudiera apreciar el regalo como a él le hubiera gustado. A la hora del banquete ella estaba ya algo más relajada que él.

Y a la hora de los bailes recuerdo con añoranza, viendo a las pocas parejas que osaron lanzarse, cuando yo conocía los pasos de salsas y mambos, tangos y chachacha y hubiera podido bailarlos de tener pareja con quien hacerlo. Y se han formado los corros, en ninguno de los cuales tenemos sitio los habituales de los sabados que no hubiéramos ido a su clase del colegio, así que somos un pequeño grupito de cuatro que esperan que pase el tiempo charlando como hacemos siempre.

Aunque el Carlos III que he pedido por probar (las opciones iniciales eran chupito de manzana, chupito de melocotón o el Carlos III y los chupitos ya los había probado antaño) no se me sube tanto como esperaba. Aunque tampoco me entusiasma como bebida. Me sigo quedando con el sake y la leche rizada como licores de sobremesa. El puro me lo guardo para un regalo cuando tenga que hacerlo, ya que en mi casa ya ni mi padre fuma, lo dejó hace tiempo.

Y luego para el bar de costumbre, a bailar, beber y hacer lo de los fines de semana pero con más motivo y más gente conocida por ellos. Pero ahí ya tengo que poner freno al momento, son dos días que he estado durmiendo mal (dos días antes me desperté por una pesadilla y no pude volver a dormirme y el día antes tampoco me llegó el sueño a la hora correcta y terminé durmiendo poco tiempo) y recojo velas. No sé hasta que hora se estarían los demás (aunque dos más de los habituales ya habían tenido que irse también) pero no me quedé sin despedirme de ellos y desearles buen viaje de novios a Punta Cana.

Porque para desearles felicidad en sus vidas, puedo hacer algo mejor, ser su amigo y ayudarles en lo que pueda siempre que nos veamos.

Felicidades Mariana y Jose :)

Granos de arena que caen y se pierden en el viento

Image Hosted by ImageShack.us

Llevo unos días sin escribir mucho. Leo, sí, leo a otros y sonrio con ellos y me apeno con ellos. Pero de mí tengo poco que contar. Es una espera pero sin desespero, sé que para mí el inicio de la academia de las oposiciones va a ser todo un cambio, espero que importante. Importante porque al obligarme a ciertas cosas (levantarme pronto aunque no quiera, estudiar un rato cada día, acudir a la academia, conocer un poco a al grupo que compartirá clase conmigo...) puedo traspasarlo a mi vida para recuperar un poco de la autodisciplina y rutina útil que he estado perdiendo últimamente. Es muy típico,por ejemplo, que las mejores cosas para escribir o los mejores dibujo, los haga cuando tengo poco tiempo, cuando tengo que arañar tiempo a un deber para hacer un placer. Y luego cuando tengo montones de tiempo libre, como ahora, ni lo hago tan bien, ni lo hago tan a menudo :)
Es un fallo de mi autodisciplina, lo sé.

Por eso el tictac, la gota en la clepsidra, el grano de arena, la sombra moviéndose tan lentamente sobre el círculo de piedra que tienes que dejar de mirar un rato para percatarte de su avance... no me molestan tanto últimamente. Ni me disgustan ni me apasionan. Pero eso está bien, ya me gustaría saber tomarme algunas cosas en gris, sin tener que tender al blanco o al negro, sabiendo mantener la distancia y la objetividad...

Tic tac

Los Siete Magníficos- Envidia

Image Hosted by ImageShack.us

Envidia.
(Del lat. invidĭa).
1. f. Tristeza o pesar del bien ajeno.
2. f. Emulación, deseo de algo que no se posee.
"comerse alguien de ~".
1. fr. coloq. Estar enteramente poseído de ella.

Extracto de este ensayo sobre la película "Seven":

"En la representación de la envidia, El Bosco se valió de un complejo conjunto de personajes: una pareja, cercana a dos perros, que envidian el ave que otro hombre lleva sobre su mano. La figura de otro hombre que envidia a la joven que se encuentra dentro de la casa, junto a la pareja. La compleja escena parece sugerir que en ella todos los personajes son afectados por alguna forma de envidia, al desear lo que algún otro de ellos tiene. Lo interesante de esto es que en la película, podrían establecerse este mismo tipo de relaciones entre los personajes y que además, la joven pareja posee varias mascotas que son justamente perros, a lo que se suma que el objeto de la envidia es, de manera destacada, una muchacha, como en la obra del Bosco."

Considero que la envidia entronca muy directamente con los deseos inherentes a todo ser humano. Todos tenemos deseos, deseos de seguridad, bienestar, éxito, satisfación, felicidad... Todos establecemos un baremo, unas perspectiva a nuestros deseos, es decir, solemos ser conscientes sólamente de nuestro deseo de algo que no está lejano, un deseo posible y que podemos llegar a alcanzar: una casa un poco más grande, un sueldo un poco más elevado, un poco más de tiempo con nuestra pareja...
Pero dentro de nosotros late el deseo de mucho más, en esta época de información descontrolada, podemos ser conscientes del estilo de vida de otros, de los logros de otros, de las cosas que podríamos llegar a tener. Y de ahí surge la envidia, cuando el deseo se hace fuerte en algo que no es fácil de conseguir ni puede ser alcanzado en nuestra actual situación salvo que se dé una circunstancia excepcional. Por ejemplo y poniéndome materialista, es difícil que yo pueda comprarme un yate salvo que acierte la lotería.

La envidia como pecado surge de lo que poseén otros y nosotros no y deseamos alcanzar sin esfuerzo o sin merecerlo (en este caso de merecerlo o no, me refiero a premios, alabanzas, prestigio, atención...).

Sin embargo siempre he considerado la envidia un pecado un poco ambiguo. Ambición, meta, objetivo... ¿Es malo envidiar algo si nos vamos a esforzar para conseguirlo sin hacer daño a nadie? En este caso la envidia sería un impulso para dar lo mejor de nosotros y centrar nuestros esfuerzos en esa meta que tanto deseamos. Por eso normalmente a lo que se llama "envidia" es a la "envidia no sana" (en contraposición con la expresión "sana envidia" que hace referencia a eso que nos hace esforzarnos) que nos hace desear tanto algo que se convierte en una obsesión e incluso nos hace querer quitarlo por la fuerza.
Siempre me ha parecido curioso que el Mandamiento sea "no desearás a la mujer del vecino", como si lo único que puede desear uno hombre de otro fuera a su pareja. ¿Y su dinero, su fama, sus posesiones, su saber estar, su habilidad en un campo concreto, no es pecado envidiarlas? La interpretación general es que ese Mandamiento hace referencia a la envidia en genera, al ser imposible englobarlo todo se supone que debemos extenderlo a todo, a no envidiar nada de los demás. Pero envidiar me parece tan humano que creo que es imposible cumplir este Mandamiento. Porque por ejemplo, todos sabemos que para conseguir algo no basta con esforzarse, a veces todo nuestro esfuerzo, poner el corazón en algo, no basta. Existe el fracaso a pesar del esfuerzo. Y cuando se da esa situación, es normal envidiar algo que nunca llegaremos a tener.
El problema, como ya he dicho, es la envidia desctructora, el ansia que nos hace llevar a cabo actos perniciosos para otros o para nosotros mismos para conseguir eso que otros tienen.

Mi envidia: Soy un envidioso. Me gustaría tener un montón de cosas que no tengo y ser un montón de cosas que no soy. Hay algunas de ellas que puedo conseguir con esfuerzo, creo, como dibujar y escribir mejor, tener una vida sexual, reducir las salidas de tono emocionales, conseguir un trabajo...
Pero hay otras que no. A lo largo de mi vida he desado el éxito que consiguen otros, el dinero que ganan otros, las mujeres con las que estaban otros... Aunque creo recordar que nunca he llegado a tramar maquiavélicos planes o ejercer acción brutal y directa para satisfacer esos deseos. Lo que si he hecho es dejar salir la lengua bífida y lanzar invectivas, indirectas o sutiles desprecios. No estoy orgulloso de ello, no pienso que hacer "sólo" eso sea para alabarme nada, sólo lo constato. No debería ni de hacer "sólo eso".

¿Que envidio en estos momentos? A las personas felices. A las personas con pareja. A los que tienen un trabajo. A los ricos. A Luis Royo (y demás excepcionales dibujantes e ilustradores) y a Colleen McCullough (y demás excepcionales escritores).

¿Hago algo para acabar con esa envidia? No, me conformo con no dejar que me corroa.

Sin botón de "reset"

Image Hosted by ImageShack.us

Hay un anuncio que lleva un tiempo rondando la televisión en el cual una hermana pequeña busca en su hermana mayor "ese punto que cuando lo aprietas se va todo lo malo, porque mi hermana lleva unos días triste pendiente del teléfono y sin querer comer". La niña cree encontrarlo cuando al apretarle la mejilla con el dedo su hermana mayor le sonríe y la abraza. La pobre no sabe que ese "punto mágico" es ella misma, con su cariño, su inocencia y su fantasía. Eso es lo que devuelve la sonrisa a su hermana.

Estos días me he acordado del anuncio mientras hacíamos limpieza en el ordenador, durante unos días ha habido que vaciar, hacer copias de seguridad y reinstalar todo el sistema operativo porque empezaba a dar problemas de acumulación de pequeños errores, como los humanos cuando acumulamos demasiada mala sangre y lágrimas retenidas durante una temporada y tenemos de dejarlas salir o quitarles su picor agrio de alguna manera.
Y estaba pensando en qué útil sería tener en los humanos un botón de "reset" como en los ordenadores, apretarlo y borrar trozos de nuestro pasado, de lo vivido. Aunque mucha gente sabia me comente que es necesario sufrir, que no todo puede ser alegría y cosas buenas, que equivocándonos aprendemos, que sufriendo valoramos más lo bueno...
Y tienen razón, pero en mi interior me suelo revelar contra esa idea. Sé que es nuestra naturaleza apreciar lo bueno mucho más cuando lo perdemos, o en los momentos malos, pero deberíamos aprender a valorar lo bonito y lo bueno simplemente cuando sucede, sin tener que comparar las diferencias con lo malo. Tarea imposible, lo sé. Sin puntos de apoyo y comparación y valoración, se pierde la perspectiva.

Y no sé, tal vez pienso que me gustaría borrar un par de meses recientes de mi interior con ese botón mágico, pero tal vez llegue a valorar las experiencias con un poco más de lejanía en el tiempo. Quién sabe...

Se ha producido un fenómeno curioso desde mi último vaivén emocional. Es la razón por la que escribo tan poco últimamente en este blog. He perdido bastante interés en hablar de mi pasado, de mis malas experiencias, de los daños sufridos. Siguen estando ahí, es ley de vida y recuerdo, pero siento como si quisiera dejarlos atrás, un poco de hastío de habalr de lo que pasó hace tanto tiempo y un deseo evidente de empezar a experimentar cosas nuevas, experiencias buenas, sentimientos y emociones mejores, más plenas. Ganas de vivir, en resumen.

Si, tengo ganas de vivir, de ver cosas nuevas, de seguir buscando mis posibilidades. Curiosamente me apetece la perspectiva de empezar la academia de oposiciones en dos semanas para conocer chicas (ya que según mi hermano mayor, profesor en dicha academia, el que voy a tener de profesor ya le ha comentado que somos tres chicos y diez chicas apuntados, por ahora) y también de romper la rutina inmovilista en la que estoy metido últimamente.

Y en dos semanas se casa un amigo también, y será la primera boda a la que acuda. Me temo que será un poco aburrido, pero bueno, es una experiencia nueva y por lo menos un día de ver contento a mi amigo y reirnos los colegas un poco de él, que siempre es sano.

También se da un fenómeno curioso últimamente. Yo lo achaco a ese tocar fondo que sentí y a las ganas de remontar que tengo ahora. Últimamente me excito con facilidad, como si fuera un adolescente. El chispear del vientre, el calor del abdomen, la sensación placentera en el sexo... se dan con facilidad. Tampoco digo que vaya todo el día como un semental caballuno disfrutando de su trabajo, pero si que voy cálido. No me disgusta, aunque de vez en cuando me descubro soñando con compartir eso con alguien, compartir abrazos desnudos con los brazos y piernas entrelazados, compartir besos suaves en el rostro mientras las manos recorren caminos placenteros en la piel, saborear con el tacto la elasticidad de las zonas erógenas del cuerpo... en fin, ya me entendeis.
Tal vez todo está relacionado con esa frase que me comentó Sabbat (lo siento, dragón, se me olvidó el nombre del escritor que la dijo) sobre que lo que los condenados a muerte más quieren hacer es follar (o algo así). Tal vez en mí se está manifestando un fenómeno parecido.

Y escojo ese cuadro de Caspar David Frederich, "Viajero sobre un mar de niebla", porque me gusta mientras camino, girar la cabeza hacia un lado y disfrutar del amor que está sintiendo y le están profesando a una persona que quiero mucho, porque aunque no sea yo el que vive esa historia, como ella misma me dijo una vez "mola entrar para ver amor ajeno", porque es bonito y porque deseo profundamente que le salga tan bien como merece y dure y dure y dure... (besito, dragón).

Pues eso. Eres mar, y me hace sonreir verte embravecida y acariciada por la espuma y la brisa. A sonreir y a sentir y a emocionarte y a follar y a hacer el amor, que yo me alegro por tí. De corazón.

De como afrontamos las cosas y del largo resumen de los días.

De como afrontamos las cosas y del largo resumen de los días. Tal vez no es el modo correcto, pero decido prescindir del psicólogo por ahora e intentar afrontar el problema de otra manera. En el fondo confío en que si no lo consigo, tendré tiempo más tarde de acudir a los profesionales. También debo reconocer que tengo un poco de miedo de caer en esa espiral, tengo una amiga que desde su niñez estuvo acudiendo a psicólogo tras psicólogo sin que le sirviera de mucho, la química recetada le ayudaba cada vez menos. Años así y su cura llegó por mano del amor, por cursi que suene. Tuvo que aparecer en su vida un chico para recibir el amor que tenía para dar y devolvérselo en igual medida para calmar sus crisis, para hacerla libre de la química y de los psicólogos. Ahora está bien y es feliz. Y me alegro muchísimo por ella.

Sé que no es determinante, a ella le valió eso y a otras personas la ayuda de profesionales será imprescindible. Pero no sé, quiero quemar todos los cartuchos que pueda antes de entrar en un camino del que siento que puede no tenga salida en años.
En eso estoy bastante de acuerdo con el comentario de Salva, "También es cierto que incluso en dolencias somáticas, no todo depende de los médicos, la voluntad de uno mismo para sanar es un factor importante"

(Y por cierto, gracias de verdad a todos por vuestros comentarios, gracias Sabbat, Mar de Calma, Latiku y Salva, porque he sentido vuestra preocupación y ganas de ayudar y no tengo palabras bastantes para agradecerlo, sobre todo porque cuando uno se comporta como un tontaina, es de esperar que los demás no quieran entrar en ciertas dinámicas y se mantengan alejados, pero no lo habeís hecho.)

Así que estoy esforzándome. He vuelto al juego de marras (aunque ya sé que ese no es el verdadero problema) y he perdido de nuevo y no he tenido una reacción extrema (a nadie le gusta perder, pero no he golpeado nada, ni me he machacado por ello ni nada de eso, no ha pasado de un ligerísimo disgusto).
Me he enfrentado a la grieta por la que salió lo acumulado y considero que he superado ese punto. Ahora puedo bucear más profundo.

Estoy teniendo cuidado estos días. Cuidado intentando discriminar lo que es importante de lo que no, aquello que merece la pena que provoque emociones y aquello que no. Intento no saltar instanteamente y tomarme las cosas con calma y cuidado. No dejarme llevar por el rojo.
Por ahora voy bien. Llevo unos días bien, no feliz pero tampoco airado ni deprimido ni tenso.

Menos mal, porque de verdad que he tenido mucho miedo, a mis reacciones, a lo que bullía dentro de mí. Yo creí que había superado sin gran daño el varapalo emocional, pero como dice Sabbat probablemente me estaba engañando pensando que había salido indemne.

Indemne no, pero he salido con más precaución y con los objetivos más claros, me parece. Algo bueno sale de casi todo y en mi caso algo bueno me ha quedado de estos meses pasados. Ahora sólo me queda arreglar el desorden que lo malo ha dejado y continuar.

Estos días me sentí mal en algún momento, por ejemplo cuando hablaba de cumplir años y esperaba las felicitaciones, sabiendo que una amiga está pasando un momento tremendamente malo. Me sentía un poco egoista, un poco insensible.
Un abrazo muy fuerte Su. Todo mi cariño.

Realmente soy un poco tonto. Lo que está pasando Su debería haberme recordado cuando murió mi abuela en Diciembre. Ese momento en que me daba perfecta cuenta de lo que es realmente importante y de lo que no. De las cosas por las que vale la pena llorar y por las que no. De las cosas que pueden superarse y de las que son irremediables.

Pero qué breve es mi memoria emocional... cuantos fallos cometo... Lo olvidé y ahora sufro de más.

Y estos días fueron perfectos para que no me pasara eso. JD huyendo (por breve tiempo por desgracia) de su "encierro" inglés y casi todos mis amigos aquí, celebrando cumpleaños y reuniones, pasándo las horas entre bienestar en vez de soledad, unos momentos para dejar de lado todo lo vivido y sentirme vivo y vivir. Y así me sentía hasta que de repente un día, PAF (literal y metafórico) y ya les he dejado preocupados durante otra temporada. JD de hecho está muy preocupado y si no es sólo por mí, por lo menos podría pensar en el efecto que mis tonterías hacen en las personas que me aprecian.
Es un recurso para los de baja autoestima: si no quieres estar bien por tí mismo, porque crees no merecerlo, al menos intenta estar bien por los que te rodean y te tienen cariño, porque ellos no merecen que uno les esté todo el día preocupando.

Ahora vuelta a la rutina, tras la cenas, las reuniones, las risas y en medio mes el inicio de un nuevo periodo de estudios y oposiciones. Tal vez un poco de orden y rutina me ayuden a centrarme.

Y una amiga huye de los pantanosos terrenos de lentitud y dificultad de conexión de blogia y yo sonrío con un poco de pena, sonrío porque tiene un buen refugio y un lugar iluminado por la luz que ahora siente, y con pena porque a veces me da miedo que al final se vea obligada a estar siempre en movimiento incluso cuando quiera quedarse en un lugar. Escucho su música de Nessun Dorma y me gusta.

Y ahora, buscando el nombre de la música, la leo hablar de gatos y recuerdo que hace dos días yo estaba acariciando a un gato con leucemia. La madre de JD pertenece a una asociación de recogida, cuidado y adopciones de gatos abandonados y en su casa, entre otros morrongos, estaba ese pobrecito de pelaje negro y ojos muy abiertos y brillantes, aquejado de esa grave enfermedad. Y acariciarlo era notar todos y cada uno de sus huesos y vertebras en su espalda, porque el tratamiento químico le deja el estómago hinchado pero el resto del cuerpo casi sin carne y aceptaba mis caricias con un estremecer de sus débiles músculos y esa mirada de ojos tan grandes siempre atenta a cualquier dolor externo que se uniera al interno que padecía. O ese perrito que tienen también de mandíbula rota y soldada mal que hace que su lengua se salga sola de la boca cada poco pero es un terremoto de actividad y cuando se tira en el suelo para ponerse boca arriba y que le rasques la barriga hace unas volteretas rarísimas y luego se te pone de pie apoyado en las piernas pidiendo mas mimos. O las otras dos gatas, sanas y tranquilas que aceptan tus caricias con esa actitud gatuna de "me acaricias porque lo merezco" que ni ronronean pero entrecierran los ojos y entonces sabes que les está gustando lo que haces.

Pobres bichos, enfermos y sanos. Y pobres humanos, enfermos y sanos. A mi también me gustaría que me rascaran la nuca ahora mismo, y abrazar un cuerpo cálido y suspirar de felicidad.

A veces tal vez sea bueno sentir miedo de lo que hacemos o podemos hacer. El miedo evita que nos metamos de cabeza en veredas peligrosas y caminos que conducen a barrancos. Por supuesto, podemos terminar igual en ellos a pesar de las advertencias, pero son más las veces que nos hacen pararnos.

Y en ese sentido, está bien que haya tenido miedo.

Un año mas viejo y feo

Un año mas viejo y feo Hoy es mi cumpleaños. 28 años ya, acercándome peligrósamente a la crisis de los treinta...

Claro que las "crisis" las tengo desde que cumplí 18, desde entonces no sé exáctamente por qué, no me gusta nada cumplir años.
Además normalmente este día era un motivo para ponerme a recordar el pasado (el mal pasado) y reconcomerme en la tristeza y pensar en los fracasos y las oportunidades perdidas. Junto con año nuevo son mis dos fechas a temer por dispararse los recuerdos.

Este año no quiero que sea así. Tengo a muchos amigos aquí y ayer estuvimos celebrando el cumpleaños de uno de ellos (como los cumple un día antes que yo solemos hacer fiesta conjunta) y hoy otra vez les veré. Este año no quiero dejar espacio para deprimirme, ya llevo una temporada demasiado metido en rememorar malos recuerdos y me gustaría que eso cambiara.

Y creo que que lo voy a conseguir.

Un abrazo muy fuerte.

Los Siete Magnificos- Ira

Los Siete Magnificos- Ira Image Hosted by ImageShack.us

Ira.
(Del lat. ira).
1. f. Pasión del alma, que causa indignación y enojo.
2. f. Apetito o deseo de venganza.
3. f. Furia o violencia de los elementos.
4. f. pl. Repetición de actos de saña, encono o venganza.

Acudiendo de nuevo al ensayo sobre la película "Seven":

"En la representación de la ira y de la envidia podemos localizar algunos otros elementos de relación con las representaciones que de ambos pecados hiciera El Bosco: la ira es representada mediante la relación que se da entre tres personajes, dos hombres y una mujer. Uno de los hombres está a punto de cortar la cabeza de la mujer, mientras que el otro se acerca con gesto violento y un banco sobre su cabeza a agredir al primer agresor."

En este otro estudio sobre el cuadro:

"Esta escena muestra una pelea desarrollándose en un terreno herboso enfrente de una taberna. A la derecha del espectador, un hombre llevando lo que parece un tocado pagano ha dejado de lado su túnica, sacado su cuchillo y a pesar de la mano refrenadora de la mujer (tal vez la propietaria de la taberna o la mujer por la que empezó la discusión) se está preparando para cargar contra su oponente.
Preparado para recibirle hay un hombre de complexion pesada sosteniendo un cuchillo considerable y llevando una mesa triangular como casco. A la izquierda del todo, una volcada mesa marca el principio de la pelea y un pichel en la mano de uno de los combatientes muestra una tarde de bebida que parece haber contribuido a la violencia.
Finalmente, en el suelo hay un par de finos zapatos que tal vez parecen otra causa que ha contribuido a la controversia, aunque su verdadero significado es incierto."


La ira, la furia, el enfado, la venganza. Tanto el sentimiento repentino que nubla el juicio como el que rompe las barreras de la educación social, la contención o la prevención para dejar salir lo que ya ardía contenido dentro. Es tanto la emoción que arrasa como una ola durante unos o muchos instantes como la lenta cocción de rencores, ofensas reales o supuestas e impresiones que van ganando terreno.

En la antiguedad, entre los vikingos, existía un tipo de guerrero denominado berserker. Según la definición, "Nombre que recibía una antigua casta de guerreros vikingos. Los berserkers se caracterizaban por entrar en combate bajo los efectos de una furia asesina extrema. Se dice que llegaban a morder los bordes de sus escudos, desgarrarse las ropas e incluso atacaban indistintamente a amigos y enemigos, tal era su paroxismo. En este estado los berserkers eran casi indeferentes a las heridas recibidas, aunque las leyendas afirman que eran hombres a los que el hierro no podía dañar."
Eran hombres dedicados única y exclusivamente a la guerra y la destrucción indiscriminada, se suponía que ese estado era inducido por los dioses de la guerra que se deleitaban en la fuerza y la matanza. Lo que hacían era hacer crecer con tanta fuerza su ira en el interior que abarcaba a todo y todos los que les rodeaban, entrando en un trance en que como dicen los escritores y poetas, una neblina nublaba sus sentidos y todo lo que veían era rojo como la sangre, sin distingo de detalles. Todo era susceptible de ser destruido.
Actualmente las idas de olla se dan a diario, pero ya no se considera algo sagrado, sino disfunciones químicas cerebrales, locura homicida.

En Estados Unidos creo que obligan a la gente que demuestra comportamiento violento a acudir a clases sobre el control de la ira.

En esta página el autor analiza la adicción a la ira, como mecanismo de superación del sentimiento de inferioridad.

No considero la ira como algo a evitar. Mientras uno no se deje dominar por ella. Te dan un golpe, te enfadas y descargas la emoción que te llena en ese momento en gritos, insultos o golpes en alguna parte (que levanten la mano los que no han golpeado una almohada u otro objeto en un momento de tensión). Aunque devolver el golpe es un riesgo, no sólo por la posibilidad de ser vapuleado (siempre hay alguien más fuerte que nosotros físicamente) sino porque es entrar en un camino sin fin de "doy golpe, devuelves golpe". Jesucristo decía que había que poner la otra mejilla a los golpes, pero eso tiene un riesgo. Cierto que el golpeador puede perder interés al no encontrarse con confrontación por nuestra parte, pero también existe el riesgo de que por la inactividad ante una fuerza superior nos dejemos dominar físicamente ante toda amenaza.
Dicen que llegar a los puños es reconocer el fracaso del raciocionio humano.

No considero malo sentir ira, morder y dar puñetazos a la almohada y sentir que hemos descargado. Lo malo es dejarse acumular dentro o perder el control de tal manera que la ira no se descargue y en vez de eso nos domine, dirigiendo nuestra violencia a algo o alguien querido.

Mi ira: En ese sentido la Ira es mi pecado. No sé controlarme. Han sido miles los actos o palabras que he cometido dominado o acicateado por la ira, por la furia del momento, por el ardor de la impresión. La ira es negarme a pausarme y reflexionar sobre lo que me han dicho o he visto, ponderando la correción del asunto o descartándolo como algo que considere una tontería y no vale la pena mosquearse por ello.

No sé si alguna vez tuve control sobre mi ira. Y si todavía mis actos de ira me llenasen o aliviasen el carcomer que siento por dentro, estaría para que me encerrasen en una jaula para no hacer daño a nadie, pero al menos serviría de algo. Pero en mi caso cuando me dejo llevar por la ira, me suelo arrepentir luego. Con lo cual a mi me parece una señal clarísima que lo que hago mientras estoy furioso es una negación de mis impulsos normales y algo de lo que debo avergonzarme y esforzarme en corregir.

No suelo empezar peleas físicas. Me parece que en el colegio lo hice un par de veces. Y tampoco ponía la otra mejilla si alguien quería pelea.
Mis peleas, mis conflictos, suelen ser verbales, o posturales. Puyas, indirectas, ganas de ver como el otro se cabrea y sonreirle con aire de suficiencia.

Tambien soy sujeto de ira madurada. Tengo la mala costumbre de recordar mejor los malos momentos que los buenos, lo que me hace guardar dentro antiguas pendencias y recuerdos de enfrentamientos de los que me cuesta liberarme. Soy rencoroso, me temo.

Me gustaría acudir a una de esas clases de control de la ira, o a una clase de "tómatelo como quien oye llover" para que mi ira no se alimentara tan frecuentemente. Primero porque dificulta la relación con el resto de las personas. Y segundo porque es algo innecesario que tengo dentro y que me da problemas, es algo de lo que quiero librarme.

¿Algún consejo sobre como descargar la ira acumulada? Por probar no pierdo nada... Es decir, me refiero, ¿como descargais vosotros vuestra ira?

Ni reir ni llorar.

Ni reir ni llorar. Ahora, al fin, me siento libre.

No dependo de nadie, mis errores los debo corregir yo.

Joder, claro que mola tener amigos que te den una colleja cuando deben, que te apoyen. Y mola tener dragones. Y mola soñar con un amor de fábula.

Pero no somos otras personas. Somos nosotros, para bien o para mal. Otros pueden darnos pistas de qué es lo que falla dentro, ayudarnos con nuestros errores. Eso está bien, pero no hay que depender de amistades o amores.

Me siento bien. Me sentiría feliz si no fuera por un poco de pena, pero no es la bastante como para que me haga agachar la cabeza.

Soy libre. Porque las cadenas me las estaba poniendo yo, no los demás. Y sabiendo eso esta vez he entendido por donde había que romperlas.

Al fin. Que dure.

Un abrazo para todo el que me lea.

Los Siete Magníficos-Soberbia

Image Hosted by ImageShack.us

Vanidad, soberbia, chulería, pedantería... hay muchos nombres. En el fondo la intención es clara: creerse mejor que otros, pensar que uno debe ser admirado o respetado aunque diga absurdidades, considerar que las opiniones propias son piedra angular irrebatible de la sabiduría universal.

Extracto de esta página, interesante estudio sobre la película "Se7en" (o "Seven") y los Siete Pecados Capitales:

"El pecado más terrible fue considerado, en la antigüedad, el pecado de la soberbia, pues era el pecado de Luzbel y había sido también identificado con el pecado original, ya que, de acuerdo a las antiguas tradiciones, lo que el demonio le había ofrecido a Eva, a cambio de comer el fruto prohibido, era "ser como Dios", "conocer el bien y el mal". La soberbia no sólo implicaba vanidad, estaba acompañada por orgullo y por la tendencia a menospreciar a los demás, considerándolos como inferiores. En el siglo XVI, Thomas More había expresado: "El Diablo, el espíritu orgulloso, no puede esperar para mofarse."

Sin embargo, el pecado de la soberbia se transformó con el tiempo en un pecado casi exclusivo de los intelectuales, era el mejor argumento para reprimir al que deseara saber más de lo que la Iglesia consideraba prudente que un hombre supiera, se le acusaba del pecado de soberbia intelectual. Identificado exclusivamente con el orgullo que causaba la belleza física, el pecado de la soberbia se redujo al pecado de la vanidad.

Como la lujuria, el pecado de la vanidad fue identificado en la Edad Media con las figuras femeninas, ejemplos de esta representación tradicional encontramos abundantemente en las artes plásticas. Llama la atención sin embargo, que la figura femenina que representa a la vanidad en el filme tenga la cabeza cubierta por vendajes, porque en la obra de El Bosco podemos observar que el personaje femenino que representa a la vanidad tiene también la cabeza cubierta (por una pantalla de una lámpara).

Dentro de las representaciones tradicionales, un elemento constante que acompañaba a las alegorías de la vanidad era el espejo. En la película, el espejo ha sido sustituido por el retrato colgado en la cabecera de la cama de la víctima, lo cual destaca que la "belleza" es sólo una imagen, más que un reflejo."


Bueno, debo decir que hasta ahora los mayores ejemplos de soberbia con los que me he encontrado han sido masculinos... Supongo que en la Edad Media, donde el macho era dueño y señor de la creación, aparte de no gustarles mirar sus propios defectos, consideraban cualquier intento femenino de mejorar sus condiciones o igualar su estado y posibilidades a los masculinos como un querer abandonar su lugar establecido en la sociedad al creerse mejor que siglos de tradición y "buenas" costumbres.
Leí hace tiempo que la mayor parte de las mujeres quemadas como brujas en Alemania, Francia, Italia, España e Inglaterra, eran acusadas de brujería porque vivían de manera distinta a las demás mujeres "decentes". Eran curanderas, vagabundas, mujeres solteras en su mayoría que buscaban vivir su vida sin estar subordinadas ni supeditadas a un hombre o a unas leyes. En el caso de curanderas acusadas de brujas, esto era más relevante por ser poseedoras de un poder (la sabiduría de conocer las enfermedades y el modo de tratarlas y aliviarlas) que podía llegar a hacer que los hombres se encontraran en una posición inferior respecto a ellas. El libro opinaba que la caza de brujas que duró siglos se debió al miedo de las autoridades (masculinas) a ceder su poder para llegar a una igualdad con las mujeres.
Pensaban que el sitio del hombre era estar por encima de la mujer. Pecado de Soberbia.

Supongo que luego la Soberbia se hizo tan habitual que decidieron modificar el pecado para convertirlo en la Vanidad. Al fin y al cabo era más fácil de disimular, se puede ser soberbio de pensamiento, pero no mostrarlo abiertamente. Sin embargo la vanidad es una pose, además de un estado mental, un presumir de puertas afuera, no vale sólo que te consideres mejor, sino que tienes que demostrarlo porque es lo natural que otros reconozcan tu superioridad.

Mi soberbia: Si que me he considerado mejor que otros. A ver, a veces creo que todos tenemos idas de olla, y durante unos segundos pensamos cosas de las que luego nos horrorizamos cuando pasa el calentón(desear la muerte de otro, disfrutar con las desgracias ajenas...). Bueno, obviamente no puedo decir si a otros les pasa. A mí me pasa. Durante unos instantes surge la emoción o el sentimiento con fuerza, como si la parte bestial en mí gritara exigiendo el control, sin poder ser evitada la idea se insinua pero en cuanto soy consciente de ella la aparto más o menos horrorizado, porque esa es una de las funciones de la razón, no dejarnos llevar por cualquier impulso que nos domine durante un momento si es algo que rechazamos de corazón y mente. El Divino Marqués de Sade opinaba que no debíamos negarnos ni esos impulsos y debíamos satisfacerlos si surgían. El problema es que soy consciente de las consecuencias, de la existencia de la conciencia, es decir, un acto no finaliza cuando se comete, sino que luego queda dentro. Y habrá gente que pueda apartar ese recuerdo con un agitar despectivo de la mano, o incluso que puedan disfrutar del recuerdo de atrocidades cometidas. Yo no y así es como soy. Si algo estoy convencido de hacerlo mal, me carcomerá por dentro si lo hago.
Volviendo al tema. Se me ha insinuado a veces la idea de ser mejor que otros. Incluso a veces la idea se me ha quedado dentro y sigo pensando ser mejor que pederastas, asesinos y dictadores. Joder, si a veces veo en la tele noticias sobre un hombre asesinando a su pareja y pienso "y yo que tengo tanto amor para dar, aquí estoy, sólo, mientras bestias avasalladoras como esa tenían alguien que estaba con ellos aunque les pegaran". Un poco patético por mi parte pensar así. Eso es fácil, si uno se compara con los extremos, siempre tendrá algo mejor que ellos. Eso es muy fácil. Lo que me preocupa es considerarme a veces mejor que personas que no pertenecen a esos extremos, personas normales, tan normales como yo.
Eso sí es soberbia.

Otra forma de soberbia que cometo, es considerar que mis opiniones son las únicas válidas, por haber "visto la luz" sobre un tema (intuición y azar) o haberlo investigado hasta llegar a una conclusión (dedicación e información). En ambos casos nunca debería pensar que mis opiniones son inamovibles. Sin son fuertes, si son reflexionadas, si son lógicas y no se ha llegado a ellas por impulso, ya sabré defenderlas delante de quien sea, pero jamás deberíamos cerrarnos nadie a que otro nos pueda enseñar algo de valor para nuestras vidas.
De esta forma de soberbia es de donde nacen los racismos (raciales y políticos). Pero claro, la naturaleza humana hace difícil reconocer los errores, admitir las equivocaciones, temer el esfuerzo de tener que volver a investigar sobre el tema bajo otro punto de vista. Nos gusta pensar (y a mí el primero) que de lo que creemos estar seguros es la única verdad. Y puede ser así, o puede no serlo.
De antes era menos soberbio en este aspecto. De hecho es que normalmente me dejaba avasallar por una opinión fuerte y admitirla como válida. Resumiendo, que no tenía criterio, dejándome dominar por el que más vehementemente hablara (o gritara). Un día me dije que no podía seguir así y que en algo debía plantarme, algo en lo que creyera sinceramente. Plantarme y defenderlo. Supongo que ese fué el mejor momeneto, porque el problema es que luego la cosa fué degenerando hasta el punto que me empecinaba en opiniones de las que no estaba tan seguro. Pasé de dialogar las cosas a discutirlas (diferencio ambos términos en el sentido de que el diálogo considero que es una charla razonada, analítica y la discusión es ese punto en que dos personas gritan (aunque no sea alzando la voz) sus opiniones sin estar dispuestos a ceder ni un ápice y queriendo imponer la suya a la del otro).
Hace poco estaba volviendo a un equilibrio, aceptando la posibilidad de que no tuviera siempre razón pero dispuesto a dialogar las opiniones que creía veraces. Y en estos momentos vuelvo a la cerrazón. Veremos como me quito ese estado de encima.

Y me resta hablar de mi soberbia/vanidad, ese estado en que demando la atención de los demás porque, claro, me la merezco (esto lo digo con ironía :) ).
Siempre me ha gustado que la gente esté por mí. Me acostumbré a ser el chiquitín de una familia numerosa, el que llegó con más diferencia de edad y del que mi madre se pudo ocupar con más exclusividad, el que se librabra de broncas y regañinas en ocasiones porque "déjalo, es el pequeño", aquel al que sus hermanos se veían obligado a pasar las tonterías porque eran los mayorones y fíjate, abusando de un pobre hermano pequeño.
No soy un líder, eso lo sé, pero me gusta la atención. Me gusta que si alguien me ve de bajón, triste o preocupado, se fije y se acerque a confortarme, consolarme, apoyarme y ayudarme. Me gusta que se rían de mis chistes, que consideren agudos mis comentarios. Y si me ignoran durante un tiempo, me mosqueo, pongo mala cara, me enfurruño, hago comentarios que intentan ser hirientes...

Tampoco quiero decir que SIEMPRE esté así. Estoy recalcando lo que siento cuando me sucede. Si estuviera siempre así, realmente sería un verdadero incordio y un gilipollas. Tampoco voy a decir ahora que yo sea el mal absoluto encarnado.

Sobre la vanidad física, de esa creo que me libro. Y es que no me gusto físicamente a mí mismo. Perder el pelo fue una tragedia para mí, me gustaba mi pelo. Y actualmente ando preocupado por el michelín estilo flotador pero sin patito que me está surgiendo en la zona de la cadera. Pero nunca me he considerado guapo, ni atrayente físicamente. Creo que no tengo unos ojos feos y me gustan mis manos. Y para de contar. Lo demás tampoco pienso que sea Quasimodo, pero creo que no destaco físicamente en nada como para atraer a las personas por mi aspecto. Mi definición suele ser "normalucho", con ese "-ucho" ligeramente despectivo.

----------------------------------------------------------------

¿Por qué hago esto? ¿Por qué disgregar sobre mis pecados capitales?
bien, no basta decidir que uno quiere volver a alzar la cabeza y retomar el camino correcto que llevaba antes. Hay que actuar. Y haciéndome escribir sobre estos fallos, los analizo de una manera más profunda que un pensamiento casual. No basta analizarlos, hay que actuar sobre ellos. Debo empezar a disminuir mi soberbia (además, como si hasta ahora se hubiera demostrado muchas veces que tenía razón en muchas cosas...) pero no en plan aspirar al Paraiso y la santidad, sino porque me dejen de reconcomer tantas cosas por dentro, porque en la mayor parte de las cosas soy mi peor enemigo y el mayor daño me lo estoy haciendo yo. Mejor me iría sin tantas autopuñaladas.
Tengo que ordenar cosas dentro de mí y hoy es un buen día para empezar, ya que hoy, me siento bien.

Los Siete Magnificos-Prefacio

Image Hosted by ImageShack.us

De la página del Museo del Prado:

HIERONYMUS VAN AEKEN BOSCH,
"EL BOSCO"(1450-1516)
Tabla (120x150 cm)
Escuela Flamenca. Gótico
Siglo XV
Sala 56a

Esta mesa perteneció a Felipe II y, como todas las obras de El Bosco que le gustó coleccionar, estuvo siempre en el Escorial. Desde allí se trajo al Museo del Prado durante la Guerra Civil, junto con otras pinturas por cuya seguridad se temía dada la dureza de la contienda en la sierra madrileña. Después se quedó ya en El Prado. La conforman cuatro círculos menores que rodean uno mayor compartimentado en escenas. En los ángulos El Bosco representó las cuatro Postrimerías: Muerte, Juicio, Infierno y Gloria. El círculo central tiene forma de un gran ojo en cuyo centro aparece la figura de Cristo resucitado y la inscripción latina "Cave, cave, dominus videt" (cuidado, cuidado, que Dios te ve). Alrededor de ese círculo pequeño -que sería la pupila del ojo- se presentan escenas alusivas a los siete pecados capitales: Ira, Soberbia, Lujuria, Pereza, Gula, Avaricia y Envidia. Cada una ofrece un escena de la vida cotidiana de los Países Bajos en aquél momento. Ciertamente El Bosco, gran observador y crítico moralizador, estaba especialmente dotado para representar esa vida cotidiana.

Soberbia

Soberbia Del diccionario de la Real Academia de la Lengua:

"soberbia.
(Del lat. superbĭa).
1. f. Altivez y apetito desordenado de ser preferido a otros.
2. f. Satisfacción y envanecimiento por la contemplación de las propias prendas con menosprecio de los demás.
3. f. Especialmente hablando de los edificios, exceso en la magnificencia, suntuosidad o pompa.
4. f. Cólera e ira expresadas con acciones descompuestas o palabras altivas e injuriosas.
5. f. ant. Palabra o acción injuriosa."



Escrito en otro blog, pero aunque nunca lo hago, creo que debo ponerlo también aquí:

"Androgen:
Lo fácil y lo cobarde sería callarme y dejarlo pasar.
Pero hay partes que tienes razón y partes que no, a mi entender.

Dolor: Si alguien me escribe "me duele que no hagas esto", si sólo leo lo escrito me lo creo. Vale, es mi problema, lo sé. Y me fastidia causar dolor a otra persona por algo que considero correcto. Me hace sentir un poco bicho raro, y pensar si me estoy equivocando, aunque esto está bien, porque así reconsidero el asunto y si llego a la misma conclusión es que bien tomada estaba la decisión y si no, era una decisión endeble.
Ayer me dolió el dolor escrito. Ahora no me duele porque no es dolor al leerte lo que me has escrito.

"¿qué tiene que ver la aceptación con que algo que haga el otro nos parezca absurdo?" Ya sé que no me la gano con mis habituales idas de olla, pero tiene que ver la confianza en que el otro ha pensado mucho en lo que hace y toma una decisión con coherencia interior.
Y tienes razón en que tú no te pones hecha una fiera cuando no te entiendo. Sí, es una sobrereacción, pero la tuve. Ahora trataré de analizar por qué la tuve, pero ahí estuvo y en el momento lo que escribí era lo que sentía y como lo sentía. Siendo mi blog lo que és, consideré que tenía que aparecer tal y como surgía. Lo releo ahora y sí, es exagerado.
Nada de ciberfamilia. Amigos. Te conozco en persona y no puedo decir eso de "pero si no será real como cuenta en su blog, seguro que en persona es distinta etc etc". No. Eres como eres, aquí y en el mundo exterior. Me gustas como persona aunque no esté de acuerdo en cosas. Yo te considero mi amiga. Nada de cibermadre.

Lo de fumar maría lo puse porque he tenido curiosidad de hacerlo. Y antes de que empezaras a hacerlo. Ya conocí a gente que la había fumado hace años y la verdad es que curiosidad tengo por saber lo que se siente, pero también algo de miedo, pero ese es otro tema. Resumiendo, que no lo escribí pensando que tenga que hacer todo lo que tú haces, también pude haber puesto que me gustaría enfrentarme a mi vértigo haciendo puenting que a veces me ha entrado una curiosidad terrible. Lo puse para decir que hay cosas que no puedo ser como vosotros, como por ejemplo que un libro me marque tanto que durante el resto de mis días sea una referencia con la que ayudarme a examinar el mundo. Releyendo, parece que estoy diciéndolo con retintín, como diciendo "yo no soy tan guay". Fallo mío al escribir por no explicarlo bien. Entiendo que hayas pensado eso.

Sobre los regalos dados con el corazón, ahora hablaré de ello en otro comentario.

No son celos. Si lo dices por la pregunta sobre si pensabas que no se colgaría, lo decía por tu marido, me pareció entender que era con él con el que sacabas el jaguar.

No me gusta Klaus. Pero es por otro tema que no es el que te haya follado. Ahora hablaré de ello.

Sobre lo de que "ya andaba jodido" el tema de Iris me refería a que el mal ya estaba hecho, ella ya me estaba engañando, aunque yo creyera que era sincero. Aceptar o no el amuleto o que fuera para mí un amuleto o no, no creo que hubiera cambiado el hecho de que ella ya me estaba mintiendo y yo me lo estaba creyendo.

Con todo lo demás que me dices, estoy de acuerdo.

Un abrazo
2005.08.29 12:47

Androgen a Klaus:
Kalus, en estos momentos tengo ganas de meter el libro por un orto sí. El tuyo. Ya sé que eres más grande y fuerte que yo, es una introducción metafórica.
Y te voy a decir sinceramente por qué.

No me gustas. No me gusta lo que dices ni como lo dices ni como razonas. Vale, es mi problema. Pero el problema es tuyo y mio cuando me das algo que no deberías darme. Algo que me está causando más molestias que otra cosa. Si me das un trozo de cadáver humano de corazón, me seguirá pareciendo una mierda aunque a tí te parezca que era lo que tenías que darme. Tú no tenías que darme nada, no estaba allí por tí, estaba por Sabbat, a tí no te conocía ni quería conocerte, llevar mi antifaz fué idea mía porque no quería conocerte. Mira que cosas, lo que tenía que haber hecho con iris desde el principio lo hice contigo y no es justo que lo hiciera con uno y con el otro no.
Bukowsky no me gusta. Mi hermano tiene "Hollywood" y siempre me pareció que no me sólo no me decía nada, sino que era bastante malo. Malo para mí, que para otros será un genio, cuestiones de literatura.
Pienso sinceramente que el libro no es un amuleto Klaus. Que para tí, el verdadero amuleto fué que esa mujer se acercara a alguien que no conocía al que veía sufrir y le regalara algo. Que se preocupara por algo que no tenía obligación de preocuparse.
Yo considero que habiéndolo dado tan a la ligera ese libro tan importante para tí a alguien que no lo necesita, ha sido un error. Asúmelo. Porque joder, no sólo yo me equivoco, también tú puedes equivocarte, y Sabbat, y Su y el "infalible papa".
No me gusta el libro. No me transmite nada. No me ayuda en nada. Lo he recibod de alguien con quien no creo tener tanta confianza ni relación como para que me haga un regalo de corazón (y aquí siento que me estoy equivocando, por que si que puedes habérmelo dado de corazón, aunque yo piense que no es posible)
La primera reacción cuando ví que me tendías el libro era decir que no. Me hubiera ahorrado todo esto.

Esto que he escrito puede cabrearte. Y a Sabbat. Es un riesgo, porque no quiero cabrearos a ninguno. Pero creo que debía decírtelo.

Un saludo.
2005.08.29 13:00 "

Si. Soy soberbio a veces. Menuda incongruencia para alguien que dice que sabe que no tiene la verdad universal y que acepta y entiende los puntos de vista ajenos... Pues no sé por qué será. ¿Seré un hipócrita y en el fondo me pensaré mejor que los demás? ¿O pensaré que de vez en cuando tengo que plantarme firmemente en mi opinión y considerar que en esa cosas o cosas tengo toda la razón para no ceder y sentirme débil cambiando de parecer? ¿O simplemente un inmaduro que aún busca su forma de ser?
Por eso la imagen que pongo. Iba a poner la carta del tarot del Loco (la Templanza la dejaré para cuando sienta que la alcanzo, Sabbat) pero ya la había puesto antes, así que viene bien esta imagen también. Y quería poner el Loco no por su sentido profundo, que es el de la inocencia, el que está dispuesto a aprender, sino por su sentido de EL TONTO, que es como me siento al releer lo que escribí ayer.

Crash boom bang...

Crash boom bang... Ya desde hacía un par de días, no sé por qué, quería llamar, por una esperanza vana, yo que sé por qué...

Hay señal, el corazón me da un vuelco. Me lo cogen. Una voz masculina. Pregunto por Iris.
"De parte de quién"
"Fernando"
(ligera pausa)"no, no está"
"pero es el móvil de Iris, ¿no?"
"si"
"¿y por qué o quiere hablar conmigo?"
"¿que por qué no quiere hablar? no sé, yo soy su marido y me ha pasado el móvil" (creo que eso lo que me dice, porque me suena dentro un sonido después de la palabra "marido" que me hace difícil entender lo demás.
"oh..." (o algo así)
"¿quería dejarle algún mensaje?"
"si, que hacía tiempo que no hablabámos y que me hubiera gustado saber de ella"
"vale, ¿algo mas?" (no es tono retador, es un tono muy educado y tranquilo)
"no nada más, gracias, adiós"
"adiós"

CRAHS BOOM BANG, porque ya pondré otro día la traducción de la canción de Roxette y lo entendereis.

Imaginate dice que me lo busco. Tal vez es verdad, porque busco un ideal.

Pero joder...duele.

The times they are NOT changin

The times they are NOT changin Y que me perdone Bob Dylan por distorsionar su canción.

Ayer tenía pensado escribir un comentario político. O semi-político. Había visto un documental sobre Gaza, sobre la situación en esa zona hace dos años. Esa zona de la que ahora se habla tanto en televisión.

Iba a escribir sobre asentamientos judios, sobre campos de refugiados palestinos, sobre niños palestinos engañados para llevar chalecos bomba e inmolarse, sobre Rachel Corrie, sobre soldados israelies de gatillo fácil, sobre túneles para el paso de explosivos, sobre terroristas sin respeto ni por la vida de sus propios vecinos, sobre páginas de extrema derecha NRA americana que justifican muertes de civiles, sobre páginas propalestinas que justifican el terrorismo, sobre esperanzas truncadas, sobre vidas rotas, sobre gente que surgió de los mismos grupos étnicos y la religión separó para siempre, sobre Jerusalem, ciudad maldita, sobre religión, sobre guerra...

Pero no lo voy a hacer. Hoy al menos. Tal vez nunca. Porque buscando toda la información posible ayer, entrando en páginas de celotes de derechas, de celotes de izquierdas, de celotes palestinos y de celotes judios, me di cuenta de un par de cosas:

1)Nadie tiene la verdad absoluta.
2)Nunca nos pondremos de acuerdo.

Y esto puedo extrapolarlo a temas más cercanos, a relaciones personales. El modo de hacer las cosas nunca es totalmente igual para dos personas. El modo de conocer gente, de relacionarse con gente. El modo de vivir esas relaciones. No hay normas perfectas de comportamiento, no hay manuales infalibles de ligueo seducción. Para una persona funcionará una cosa que para otra no, una persona sabrá desenvolverse de una manera que otra encontrará imposible, a uno le seducirán con unos actos que a otro le dejarán frío.

Y es díficil ponerse de acuerdo. Porque todo tenemos nuestra experiencia, nuestros conocimientos. Hemos desarrollado nuestras opiniones en base a lo vivido, oido, leido. Hay cosas en las que no pensamos mucho y en esas suelen ser en las que nos dejamos convencer, ante otra persona que si haya reflexionado sobre ello. Hay cosas sobre las que tenemos una opinión leve, no demasiado meditada o reflexionada y esas son en las que mejor aceptamos la posibilidad de pensar de otra manera, de dejarnos convencer o de desarrollar un nuevo punto de vista. Pero en las cosas importantes, tenemos muy claro lo que pensamos, o al menos eso creemos. Nuevos experiencias pueden hacernos cambiar de opinión, pero es un proceso duro. Es duro admitir que uno se equivoca, que lo que pensaba hasta ahora no era verdad en parte o en total, que hasta ese momento su vida ha estado dirigida en un sentido equivocado en ese aspecto. Es duro porque es admitir que somos falibles, que podemos fracasar. Y hay gente que prefiere cerrarse en sus posturas contra viento y marea pase lo que pase, le presenten las pruebas que le presenten, vea lo que vea. Por educación, por habérselo metido con calzador y haberle obligado a quedárselo, porque es lo socialmente correcto en su entorno...hay opiniones extremas. Extremas para los demás, no para él y ese círculo de gente que opina como él. A esa persona le parecerán extremas las opiniones contrarias a la suya. Y se tapará los oidos en plan niño con perreta "noquierooirtenoquierooirte".

Y así ha sido siempre y será siempre. Porque no escuchamos, no intentamos por lo general ponernos en el sitio del otro. Tenemos nuestra opinión y es tan tan difícil pensar como piensa el otro... es mejor no intentarlo y no arriesgarnos a cambiar, a admitir la posibilida de que estemos equivocados, en llegar a un punto medio y probablemente real.

No estamos equivocados en todo. Pero tampoco acertamos en todo.

Evolucionando?

Evolucionando? Estoy confuso.

He perdido el camino. Al menos me he parado. Iba avanzando bien, poco a poco o a veces a zancadas y lo notaba. Pero ahora no sé como me siento.

Bueno sí, siento que he torcido el rumbo, que es hora de pararme a ver donde estoy, por qué llegué aquí a enmedio de ninguna parte junto a un acantilado al final de un callejón sin salida.

Simplemente supongo que consideré que mi camino era otro, una persona. No estando esa persona, el camino se pierde. Y no es así, el camino está aunque no haya fronteras físicas. Pero lo he perdido y tengo que volver a él, auqnue sea volver a como estaba hace mucho tiempo, a un kilómetro previo ya recorrido muy atrás de a donde llegué.
Pero volver a él, joder. Porque sino me va a costar cada vez más encontrarlo.

Aunque ahora sólo pueda encaminar mis pasos hacia el sendero correcto, porque hasta que olvide, me resigne, sepa o suponga o encuentre otra cosa, no podré volver del todo a como estaba antes. Debo encontrar el valor o el modo de desprenderme del lastre, descubrir también cuál es el lastre (porque hay pesos que se pueden llevar y ayudan a ejercitar los músculos y hay otros que sólo son molestia para el camino), en fin varias cosas. Pero debo empezar a ir haciendo lo que puedo hacer.

Por ejemplo respirar profundamente. Inspiración...retención...expiración.

Un primer paso, como fué otro en su momento y que llevó a otro paso y luego a otro. Y vuelta a empezar.

Ni de Marte ni de Venus

Ni de Marte ni de Venus En el libro que estoy leyendo aparecen estas palabras:

"¿Acaso el amor es algo que se deja en un rincón para recuperarlo cuando tengas tiempo? Por mi parte, no deseo posición en este mundo, ni honores, ni lujo. Lo que una mujer pide es un hombre que la quiera, sencillamente. Un hombre que sienta verdadera necesidad de ella. Un hombre del que sea, si no el único deseo, el principal al menos."

Durante toda mi vida he oido lo de que hombres y mujeres somos, pensamos y sentimos distinto. A veces estoy de acuerdo, es difícil evitar que te arrollen la marabunta de publicidad, educación y comportamiento social que te impide evitar sentirte totalmente distinto, no jugar con bebés-muñecos, preferir el color azul al rosa, responder con un golpe al dolor en vez de con lágrimas, aparentar ser siempre una roca sin buscar cariño protector...

Quisiera decir que conmigo fracasó esa educación que pretendía ponerme en mi lugar de "macho ibérico" rudo, zafio, que desprecia los sentimientos con un gesto de la mano, violento, que no cree necesario demostrar cariño. Pero no ha fracasado del todo, porque hombre soy y hombre seguiré siendo. Y aún ahora siento esa presión de "no lamentes, actúa, no llores, golpea y arrasa, eso no es de hombres".

Pero no puedo evitar sentir. Una vez me dijeron que mi signo zodiacal (Virgo) me hace proclive a experimentar ciertos sentimientos de manera más femenina que masculina, a tener un sentir diferente del hombre medio. A veces pienso que si fuera mujer y fuera de comportamiento igual que el que tengo ahora, se me disculparían/aceptarían mis sueños, fantasías, credulidaes, esperanzas, ilusiones, lágrimas y sufrimientos. Si en vez de calva tuviera largos rizos castaños, si en vez de barba y pene tuviera un cuidado monte de venus, tal vez me sentiría mejor con mi dolor y mis sufrimientos.
Pero tengo el cuerpo que tengo. Y me gustan las mujeres pero no soy una. ¿Qué hago entonces con mi sentir? ¿Trató de arrancármelo de dentro o de modelarlo a palos para reaccionar como se supone que reacciona un hombre?
¿No sería eso como molerme a palos a mí mismo, convertirme en algo que no soy, obligarme a interpretar un papel en una obra sin guión en la que la vida es el escenario?

¿No tiene derecho un hombre a querer simplemente a alguien que le abrace, que le mime, que calme su dolor? ¿No tiene derecho a desear una mujer de la que sea, sino el único deseo, al menos el más importante?

Breve historia de una reunión

Erase una vez un chico de Oviedo al que muchas veces le da pánico conocer gente en persona porque se considera poco interesante, al que le cuesta empezar o seguir una conversacion y en persona se piensa mucho menos fascinante que por internet, donde escribir le es más fácil y donde puede dar una imagen de ser centrado y reflexivo (todo mentira podrida).
Y ese chico fue invitado a compartir la tarde de dos amigas que había conocido por internet, en el mundo de los blogs. A una de ellas ya la conocía en persona, lo que hacía que sus nervios fueran un poco menores. Y una vez ese chico en su blog habia reconocido ser una persona de regalar flores, aunque al conocer a la amiga por primera vez le había llevado una bolsita de patatas y otras de pipas en un alarde de originalidad. Aunque sus nervios por ser tan "original" se esfumaron ante la risa encantada de su amiga. Asi que decidió tambien esta vez llevar un regalo a sus dos amigas, unas flores, unas rosas.
Y una vez mas se sintió encantado de conseguir que la flor provocara la sonrisa de su amiga. Pero no podía evitar seguir un poco nervioso mientras esperaban en el portal de la otra amiga, pensando si le gustaria la flor, si seguiría resultandole interesante y si no metería la pata como era costumbre en el.

Y aquí está el chico con las rosas.

Image Hosted by ImageShack.us


La flor le gustó a la otra amiga. Aunque como podeis ver por sus manos cruzadas el chico sigue estando hecho un flanecillo...

Image Hosted by ImageShack.us


No, el chico no trata de esconderse, solo ha metido la pata al poner la camara en la mesa de al lado de la cafetería donde se tomaron algo y el ángulo resulto ser el adecuado para que el avieso servilletero pareciera querer ser el protagonista de la foto.

Image Hosted by ImageShack.us


En esa cafetería empezo la conversación a profundizar, a tratar sobre los temas que los tres habían compartido a veces en sus blogs, cosas que habían quedado en el tintero, teorías sobre los sentimientos y las emociones, respuestas y elucubraciones a la misteriosa historia que el chico había pasado y aun pasaba por motivo de alguien a quien había conocido por internet.
Y el chico dejaba de estar nervioso, las dos personas que tenía enfrente eran reales y sus sonrisas sinceras y contagiosas. Y él también se descubrió sonriendo, y creedme, es raro verle sonreir así de tranquilo y relajado.

Image Hosted by ImageShack.us


Y luego de la cafetería fueron a comer a un restaurante de raciones abundantes (con tres platos comieron los tres y aun sobró algo), luego compraron un helado cada uno y subieron a una colina donde la amiga de Gijón iba normalmente a tomar el sol, para comerse los helados tranquilamente y seguir charlando de todo lo humano y lo divino. Y el chico por lo menos se reía porque le encantaba que su amiga se revolcara por el suelo para sacar fotos con el encuadre que ella deseaba y se riera mientras giraba sobre la hierba y pareciera que más que acercarse a los cuarenta podía ser una niña de diez años que encuentra la felicidad en las pequeñas cosas y hace lo que le sienta bien pese a quien le pese. Y aunque el chico muchas veces es pudoroso y vergonzoso, no se sintió avergonzado sino encantado de tener de amigas a esas dos mujeres que reían y charlaban junto a él. Se sentía una persona maravillosamente normal.

Image Hosted by ImageShack.us


A veces se quedaba pensativo, atento a lo que contaban las dos, tratando de entenderlas plenamente, asimilar lo que decían, analizarlo desde su propia experiencia y razón. Así le brillaba la calva de pensar y ni siquiera le dijeron las dos amigas que aún tenía chocolate en el labio superior del helado que se había terminado antes. Hacía viento pero era bueno, porque así no hacía mucho calor y podían estar comodos a la sombra del gran árbol.

Image Hosted by ImageShack.us


Y luego a la terraza del bar que había sobre la colina, donde las dos amigas conspiraban para intentar sacar de su atontamiento al chico y que empezara a arriesgarse a vivir la vida real, la vida de sonrisas con más gente, de ligues, de encuentros sexuales, de flirteos, de amistad, de grupos de amigos... Que ellas son sus amigas, no objetivos de su escasa capacidad para ligar (dicho con cariño por parte de ellas y no haciendo más que confirmar algo que el chico ya sabía :) ), picándole diciendo que era más probable que ligaran entre ellas que con él y "demostrándolo" con cariñosas miradas y abrazos largos que el chico no tuvo ningun inconveniente en observar desde el otro lado de la mesa...

Image Hosted by ImageShack.us


No, el chico no se aburre, le habían preguntado la hora :)

Image Hosted by ImageShack.us


Y ellas seguían queriendo hacerse fotos como si fueran amantes a punto de abalanzase la una sobre la otra y poniendo nervioso al chico :)

Image Hosted by ImageShack.us


Luego a bajar de la colina ayudando a la amiga de Gijón, que la pobre anda mal de una rodilla desde hace un tiempo. Y para que negarlo, el chico esta encantado de ser útil y caballeroso al mismo tiempo ofreciendo su brazo, aunque eran ambos los que ayudaban a la amiga "lisiada" a bajar la traicionera pendiente, solo que el çangulo de la foto no permite ver a la otra chica :)

Image Hosted by ImageShack.us


Tras dejar a la cansada y dolorida amiga en su portal, el chico y la otra amiga se fueron de paseo, de compras para ella (una experiencia nueva para el chico, que pensó que así practicaría para si alguna vez tenía pareja y le descubrió el gustillo a acompañar a una mujer a comprar ropa).
Aún estuvieron un par de horas charlando, comentando la jornada, lo que veían, haciendo fotos... Y esta foto resume muy bien la jornada. El chico está algo cansado de tanto andar, pero absolutamente encantado, relajado y feliz de que ese día haya sucedido, de haber conocido en persona a la Barbie asturiana y haber vuelto a ver a imaginate y de que por un día al menos, no haya habido tristeza en su vida.
Esos ojos pocas veces muestran esa mirada en el chico.

Image Hosted by ImageShack.us


Hay mas fotos, si, pero me las guardo para sonreir dulcemente cuando las mire.
Ya lo dije antes, pero lo vuelvo a repetir, pasé un día fantástico con vosotras, Barbie e Imaginate. Gracias de todo corazón, sois geniales :)

Vagancia

Vagancia Hace días que me invade la vagancia. Podría hacer muchas cosas (leer más, dibujar, escribir aquí o continuar los relatos ya empezados...) pero no es falta de tiempo ni de ocasión sino de ganas. Estoy como de vacaciones, ya sé que estando en paro se está de vacaciones todo el tiempo, pero durante estos días somos sólo tres en casa, y sí, digo "sólo" porque en mi casa eso es un milagro, cada uno en una habitación y todos tan panchos. El lunes ya llega otro hermano y en una semana mi madre y el otro hermano y ya estaremos todos otra vez como sardinas en lata. Tal vez por eso quiero disfrutar estos días con acceso mucho más frecuente a internet, sin disputas (casi) por el mando o sin tener que cruzar tensiones con nadie.
Quiero disfrutar del placer de no hacer nada, sé que hay gente que necesita estar ocupada, yo soy de los que puede disfrutar haciendo algo que le gusta pero también rascándose industriosamente la barriga viendo pasar el tiempo y sabiendo que los segundos pueden ser como pipas e irlos disfrutando uno a uno o en conjunto sin otra misión que dejarlos pasar como una caricia por encima mio.
Tal vez en un futuro eche en falta este tiempo. Pero por ahora lo estoy saboreando y eso también es útil....creo.

Pongo la imagen del gato porque reconozcámoslo, nadie vaguea como vaguea un minino... :)

Mientras espero fotos para ilustrar el día...

Mientras espero fotos para ilustrar el día... Ayer pensé que yo llevaba rosas, pero las dos rosas me esperaban en Gijón :)

Y que rosas... pedazo de maravillas asturianas.

Aún arrastro el cansancion, porque cuando el autobús arrancó pagué el precio físico de ocho horas de caminar, risas, conversación y sentirme fenomenal y me duelen las piernas, me quemé el brazo derecho y los ojos aún me duelen de llevar tanto tiempo las lentillas puestas.

Pero no cambiaría el día de ayer por nada...

Sois un encanto, Imaginate y Su :)

Pequeñas victorias y derrotas cotidianas

Pequeñas victorias y derrotas cotidianas Hoy me he puesto a pensar en la cantidad de dinero que he gastado en jugar a la primitiva en mi vida...

A ver, recapitulemos, llevo jugando desde los catorce años la modalidad de jueves y sabados, lo que son dos euros por semana... cada mes cuatro semanas, ocho euros... cada años doce meses, 86 euros... durante trece años... 1118 euros, mas o menos.
A eso habría que sustrerle algún reintegro ocasional y cuatro o cinco veces que mi hermano mayor y yo (la hago con él para hacer así dos columnas y aumentar las probabilidades) hemos acertado tres, porque de ahí no hemos pasado.
Bueno, es una buena cantidad, digamos que son 1075 euros, que son unas 1780000 pesetas...

jolín

Y sigo jugando a pesar de que los números que pongo son altamente improbables que salgan alguna vez (pongo todos múltiplos de 7, que pasa, me gusta el siete :) ). Pero ahí estoy, guardando una leve esperanza que ya es más costumbre que otra cosa. Seguro que cuando empecé durante bastante tiempo todas las semanas me abalanzaba sobre el periódico y repasa los números que tocaban... ahora dejo que lo haga mi hermano, es más comodo.

Esa es una pequeña derrota semanal. Hay muchas victorias y derrotas diarias, algunas ni siquiera las percibimos de tan acostumbrados que estamos a ellas. Por ejemplo hoy quería levantarme a las diez y media tras varios días de dormir irregularmente. Y no pude, estaba tan cansado que me terminé levantando a la vergonzosa hora de las once y cuarto. Una pequeña derrota.
También hay pequeñas victorias, como cuando ayer pasé la aspiradora y el trapo de polvos y quedé satisfecho del resultado, me decidí a hacer un esfuerzo y terminar rápido y bien el asunto y así fué. Una pequeña victoria.

Y puf, podría ponerme a listar mil cosas. Que los libros me encajen en las estanterías, acordarme de grabar algo que me han pedido, ganar a un juego de ordenador con buena puntuación, dibujar y que me salga el dibujo mas o menos como tenía ideado en mente, que no se me trastoque la colcha mientras duermo y tenga la cama totalmente desecha por las mañanas para que no sea más cansado rehacerla, encontrar un pastelito para el desayuno que aún no se hayan zampado las cabras sin fondo que tengo por hermanos... En fin, mil pequeñas victorias.
Y en las derrotas cotidianas lo mismo. Tener que volver tres veces a la habitación desde el otro extremo de la casa porque se me ha olvidado coger una cosa, acordarme en mitad de la calle que me he dejado el móvil en casa, levantarme y ver que mi padre acaba de coger el periódico y que me queda media hora de espera hasta que pueda cogerlo, descubrir que se me ha roto una camiseta, pensar "voy a hacer tal cosa hoy" y a la noche decirme "mierda, si había dicho que haría tal cosa y no la he hecho", no conseguir encontrar las palabras para crear un comentario que me guste para colgar en el blog, cuando el dibujo que estoy haciendo no me sale como espero, cuando me avisan que el sabado no tendré reunión con los colegas y tendré que esperar a la semana que viene para verlos, cuando he pasado la aspiradora y después de guardarla vuelvo a la habitación y en ese mismo momento se escurre una gran pelusa por cualquier grieta y se pone a rodar por el suelo como diciendo "eh tontobaba aquí estoy, todo tu trabajo no ha servido para nada", pisar algo que no debes en la calle, etc etc.

Son mil cosas. Todo es como nos lo tomemos. Hay días que esos pequeños detalles bastan para hacerte llorar por acumulación de cosas, importantes o no y eso se convierte en detonante. O para que al irte a acostarte pienses "ha sido un buen día" y no porque te haya pasado algo que guardarás en el recuerdo porque ha sido precioso o maravilloso, sino porque esas pequeñas cosas ese día han encajado y parece que el mundo te ha dado una tregua.

Y muchas veces ni nos damos cuenta de ellas, es normal, ir pensando "mira que bien he llegado al paso de cebra y cambia el semáforo justo al verde cuando llego para que pueda yo pasar" suena ya a pasarse de optimismo y caer en la ñoñería, pero a veces lo hacemos, como a veces también pensamos que la mala suerte se ha conjugado ese día contra nosotros y nos pasa todo lo malo y toda la gente nos cae borde.

Dicen que a veces lo importante está en los detalles.

BASTA

BASTA Acabo de oir esta frase en una serie:
"Dicen que basta un segundo para saber si alguien es especial.
Una hora para apreciarle.
Un día para enamorarse.
Y una vida para olvidarle."

Los hoteles son celosos de la privacidad, no sueltan prenda.

Y yo digo BASTA.

Se acabó. No quiero hablar más de este tema. Tampoco quiero hacer algo de lo que me arrepienta después, así que me limitaré a vivir sin planear nada.

Yo sigo vivo. Estoy vivo. Tengo opciones y caminos por recorrer.

Elijo vivir.