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El Salón de las Músicas Perdidas

The times they are NOT changin

The times they are NOT changin

Y que me perdone Bob Dylan por distorsionar su canción.

Ayer tenía pensado escribir un comentario político. O semi-político. Había visto un documental sobre Gaza, sobre la situación en esa zona hace dos años. Esa zona de la que ahora se habla tanto en televisión.

Iba a escribir sobre asentamientos judios, sobre campos de refugiados palestinos, sobre niños palestinos engañados para llevar chalecos bomba e inmolarse, sobre Rachel Corrie, sobre soldados israelies de gatillo fácil, sobre túneles para el paso de explosivos, sobre terroristas sin respeto ni por la vida de sus propios vecinos, sobre páginas de extrema derecha NRA americana que justifican muertes de civiles, sobre páginas propalestinas que justifican el terrorismo, sobre esperanzas truncadas, sobre vidas rotas, sobre gente que surgió de los mismos grupos étnicos y la religión separó para siempre, sobre Jerusalem, ciudad maldita, sobre religión, sobre guerra...

Pero no lo voy a hacer. Hoy al menos. Tal vez nunca. Porque buscando toda la información posible ayer, entrando en páginas de celotes de derechas, de celotes de izquierdas, de celotes palestinos y de celotes judios, me di cuenta de un par de cosas:

1)Nadie tiene la verdad absoluta.
2)Nunca nos pondremos de acuerdo.

Y esto puedo extrapolarlo a temas más cercanos, a relaciones personales. El modo de hacer las cosas nunca es totalmente igual para dos personas. El modo de conocer gente, de relacionarse con gente. El modo de vivir esas relaciones. No hay normas perfectas de comportamiento, no hay manuales infalibles de ligueo seducción. Para una persona funcionará una cosa que para otra no, una persona sabrá desenvolverse de una manera que otra encontrará imposible, a uno le seducirán con unos actos que a otro le dejarán frío.

Y es díficil ponerse de acuerdo. Porque todo tenemos nuestra experiencia, nuestros conocimientos. Hemos desarrollado nuestras opiniones en base a lo vivido, oido, leido. Hay cosas en las que no pensamos mucho y en esas suelen ser en las que nos dejamos convencer, ante otra persona que si haya reflexionado sobre ello. Hay cosas sobre las que tenemos una opinión leve, no demasiado meditada o reflexionada y esas son en las que mejor aceptamos la posibilidad de pensar de otra manera, de dejarnos convencer o de desarrollar un nuevo punto de vista. Pero en las cosas importantes, tenemos muy claro lo que pensamos, o al menos eso creemos. Nuevos experiencias pueden hacernos cambiar de opinión, pero es un proceso duro. Es duro admitir que uno se equivoca, que lo que pensaba hasta ahora no era verdad en parte o en total, que hasta ese momento su vida ha estado dirigida en un sentido equivocado en ese aspecto. Es duro porque es admitir que somos falibles, que podemos fracasar. Y hay gente que prefiere cerrarse en sus posturas contra viento y marea pase lo que pase, le presenten las pruebas que le presenten, vea lo que vea. Por educación, por habérselo metido con calzador y haberle obligado a quedárselo, porque es lo socialmente correcto en su entorno...hay opiniones extremas. Extremas para los demás, no para él y ese círculo de gente que opina como él. A esa persona le parecerán extremas las opiniones contrarias a la suya. Y se tapará los oidos en plan niño con perreta "noquierooirtenoquierooirte".

Y así ha sido siempre y será siempre. Porque no escuchamos, no intentamos por lo general ponernos en el sitio del otro. Tenemos nuestra opinión y es tan tan difícil pensar como piensa el otro... es mejor no intentarlo y no arriesgarnos a cambiar, a admitir la posibilida de que estemos equivocados, en llegar a un punto medio y probablemente real.

No estamos equivocados en todo. Pero tampoco acertamos en todo.

Bocas que se devoran

Bocas que se devoran

El otro día hice un experimento. En un buscador porno puse la palabra "kiss" (beso en inglés). Y como me suponía, los resultados que aparecieron, casi en exclusiva, remitían a páginas lésbicas, salvo una o dos de gays y una de una pareja heterosexual.
Parece ser que en el mundo del porno por internet, sólo se consideran sensuales los besos que dos mujeres se dan...

Creo que es una fantasía muy extendida entre los hombres el excitarse contemplando dos chicas besándose. Normalmente se supone que luego el "semental" se une a ellas y el sabroso trio está asegurado. En mi caso, el sólo hecho de verlas besarse, sin necesidad de imaginar la cama redonda, ya me excita. ¿Y por qué me sucede eso? Porque estoy fascinado por los besos. Me gustan los besos. Me encantaba darlos y recibirlos, adoraba soñar con ellos y esperarlos con expectación.

Y hace demasiado que no beso. Ya hasta se me ha olvidado el sabor de una boca ajena acariciando la mía. Demasiados años sin besar, sin sentir que desean mis besos, sin notarlos en los labios y la lengua. Estoy un poco desesperado, porque añoro muchísimo el besar.

Me gustaba el juego de lenguas sinuosas rozándose, el cosquilleo que se quedaba en la piel de los labios cuando eran rozados por otros labios, el abrir la boca contra la boca abierta y beber el aliento del otro mientras me fundía en un fuerte abrazo y las respiraciones se hacían profundas y algún gemido semiahogado por las bocas se escapaba. Me gustaba el sonido húmedo cuando los labios se separaban al fin y las miradas se cruzaban y se sumergían en la del otro antes de otro beso. O perder el aliento en besos largos sin fin que no calmaban el hambre que sentía por la otra boca. O los besos cortos y suaves como caricias en las comisuras de los labios, como mil mariposas aleteando sobre la piel del otro.

Considero los besos terriblemente excitantes. Algo tan sencillo me encanta. Y hace tanto tanto tanto que no puedo saborearlos...

"Por una mirada un mundo,
por una sonrisa un cielo,
por un beso...
!yo no sé que te diera por un beso¡"


(Gustavo Adolfo Becquer)

Evolucionando?

Evolucionando?

Estoy confuso.

He perdido el camino. Al menos me he parado. Iba avanzando bien, poco a poco o a veces a zancadas y lo notaba. Pero ahora no sé como me siento.

Bueno sí, siento que he torcido el rumbo, que es hora de pararme a ver donde estoy, por qué llegué aquí a enmedio de ninguna parte junto a un acantilado al final de un callejón sin salida.

Simplemente supongo que consideré que mi camino era otro, una persona. No estando esa persona, el camino se pierde. Y no es así, el camino está aunque no haya fronteras físicas. Pero lo he perdido y tengo que volver a él, auqnue sea volver a como estaba hace mucho tiempo, a un kilómetro previo ya recorrido muy atrás de a donde llegué.
Pero volver a él, joder. Porque sino me va a costar cada vez más encontrarlo.

Aunque ahora sólo pueda encaminar mis pasos hacia el sendero correcto, porque hasta que olvide, me resigne, sepa o suponga o encuentre otra cosa, no podré volver del todo a como estaba antes. Debo encontrar el valor o el modo de desprenderme del lastre, descubrir también cuál es el lastre (porque hay pesos que se pueden llevar y ayudan a ejercitar los músculos y hay otros que sólo son molestia para el camino), en fin varias cosas. Pero debo empezar a ir haciendo lo que puedo hacer.

Por ejemplo respirar profundamente. Inspiración...retención...expiración.

Un primer paso, como fué otro en su momento y que llevó a otro paso y luego a otro. Y vuelta a empezar.

Ni de Marte ni de Venus

Ni de Marte ni de Venus

En el libro que estoy leyendo aparecen estas palabras:

"¿Acaso el amor es algo que se deja en un rincón para recuperarlo cuando tengas tiempo? Por mi parte, no deseo posición en este mundo, ni honores, ni lujo. Lo que una mujer pide es un hombre que la quiera, sencillamente. Un hombre que sienta verdadera necesidad de ella. Un hombre del que sea, si no el único deseo, el principal al menos."

Durante toda mi vida he oido lo de que hombres y mujeres somos, pensamos y sentimos distinto. A veces estoy de acuerdo, es difícil evitar que te arrollen la marabunta de publicidad, educación y comportamiento social que te impide evitar sentirte totalmente distinto, no jugar con bebés-muñecos, preferir el color azul al rosa, responder con un golpe al dolor en vez de con lágrimas, aparentar ser siempre una roca sin buscar cariño protector...

Quisiera decir que conmigo fracasó esa educación que pretendía ponerme en mi lugar de "macho ibérico" rudo, zafio, que desprecia los sentimientos con un gesto de la mano, violento, que no cree necesario demostrar cariño. Pero no ha fracasado del todo, porque hombre soy y hombre seguiré siendo. Y aún ahora siento esa presión de "no lamentes, actúa, no llores, golpea y arrasa, eso no es de hombres".

Pero no puedo evitar sentir. Una vez me dijeron que mi signo zodiacal (Virgo) me hace proclive a experimentar ciertos sentimientos de manera más femenina que masculina, a tener un sentir diferente del hombre medio. A veces pienso que si fuera mujer y fuera de comportamiento igual que el que tengo ahora, se me disculparían/aceptarían mis sueños, fantasías, credulidaes, esperanzas, ilusiones, lágrimas y sufrimientos. Si en vez de calva tuviera largos rizos castaños, si en vez de barba y pene tuviera un cuidado monte de venus, tal vez me sentiría mejor con mi dolor y mis sufrimientos.
Pero tengo el cuerpo que tengo. Y me gustan las mujeres pero no soy una. ¿Qué hago entonces con mi sentir? ¿Trató de arrancármelo de dentro o de modelarlo a palos para reaccionar como se supone que reacciona un hombre?
¿No sería eso como molerme a palos a mí mismo, convertirme en algo que no soy, obligarme a interpretar un papel en una obra sin guión en la que la vida es el escenario?

¿No tiene derecho un hombre a querer simplemente a alguien que le abrace, que le mime, que calme su dolor? ¿No tiene derecho a desear una mujer de la que sea, sino el único deseo, al menos el más importante?

Oh, si, ojalá...

Oh, si, ojalá...

Si que hay ojalás para pedir...

Ojalá que se cure pronto la rodilla de Su.
Ojalá imaginate encuentre lo que busca.
Ojalá Polen nunca cambie.
Ojalá Mar de Calma siga encontrando la belleza en las cosas.
Ojalá La Dama Oscura vuelva a sonreir pronto.
Ojalá mi hermano mayor pueda vivir sólo sin problemas.
Ojalá mi hermano mediano sea feliz con su novia siempre.
Ojalá mi hermana se pueda ir de Madrid.
Ojalá mi otro hermano encuentre la forma de recuperar la felicidad.
Ojalá Juan Diego y su novia puedan volver a España.
Ojalá Jose Luis sea feliz en su pronto matrimonio.
Ojalá Shu encuentre trabajo.
Ojalá Jose siga siendo como es.
Ojalá Diego pueda por fin hacer sus películas.
Ojalá a Oscar le dure su nuevo trabajo.
Ojalá Rufino consiga lo que quiere.
Ojalá no vuelva a ver a Toni.
Ojalá Begoña sea feliz con su novio porque se lo merece.
Ojalá Isabel encuentre trabajo y se acaben sus problemas.
Ojalá mis padres dejaran de discutir y se vivieran tranquilos.
Ojalá aparezca Iris, engaño o realidad.
Ojalá los hermanos Sánchez sepan vivir una vida feliz.
Ojalá Chuso siga teniendo un termostato interno tan curioso.
Ojalá se mueran pronto todos los terroristas de sífilis.
Ojalá dejaramos de joder a nuestros vecinos simplemente porque están ahí y no son como nosotros.
Ojalá no mueran más niños de hambre.
Ojalá el matrimonio no fuera a veces excusa de maltratos y rencores.
Ojalá machistas y feministas dejaran de creerse superiores.
Ojalá se pudiera vivir de soñar.
Ojalá hubiera más canciones que valieran la pena y más poemas cantados.
Ojalá existiera un mando a distancia para reducir el ruido que retumba a diario.

Ojalá tuviera valor. Ojalá tuviera discernimiento. Ojalá no fuera crédulo. Ojalá no me volviera loco por cosas que aún no sé si son reales. Ojalá supiera que es lo que quiero y que es lo que busco realmente.

Ojalá encuentre la manera de que las sonrisas sean más abundantes que mis lágrimas.

"Ojalá que llueva café en el campo
que caiga un aguacero de yuca y té
del cielo una jarina de queso blanco
y al sur una montaña de berro y miel
oh, oh, oh-oh-oh, ojalá que llueva café.

Ojalá que llueva café en el campo
peinar un alto cerro de trigo y mapuey
bajar por la colina de arroz graneado
y continuar el arado con tu querer
oh, oh, oh-oh-oh...

Ojalá el otoño en vez de hojas secas
vista mi cosecha de pitisalé
sembrar una llanura de batata y fresas
ojalá que llueva café.

Pa que en el conuco no se sufra tanto, ay ombe
ojalá que llueva café en el campo
pa que en Villa Vásquez oigan este canto
ojalá que llueva café en el campo
ojalá que llueva, ojalá que llueva, ay ombe
Ojalá que llueva café en el campo
ojalá que llueva café.

Ojalá que llueva café en el campo
sembrar un alto cerro de trigo y mapuey
bajar por la colina de arroz graneado
y continuar el arado con tu querer
oh, oh, oh-oh-oh...

Ojalá el otoño en vez de hojas secas
vista mi cosecha é pitisalé
sembrar una llanura de batata y fresas
ojalá que llueva café.

Pa que en el conuco no se sufra tanto, oye
ojalá que llueva café en el campo
pa que en Los Montones oigan este canto
ojalá que llueva café en el campo
ojalá que llueva, ojalá que llueva, ay ombe
ojalá que llueva café en el campo
ojalá que llueva café.

Pa que to los niños canten en el campo
ojalá que llueva café en el campo
pa que en La Romana oigan este canto
ojalá que llueva café en el campo
ay, ojalá que llueva, ojalá que llueva, ay ombe
ojalá que llueva café en el campo
ojalá que llueva café."


("Ojalá que llueva café" Juan Luis Guerra)

Ojalá...

Ojalá...

"(ojalá.
(Del ár. hisp. law šá lláh, si Dios quiere).
1. interj. Denota vivo deseo de que suceda algo.)"


"Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan
para que no las puedas convertir en cristal,
ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo,
ojala que la luna pueda salir sin tí,
ojala que la tierra no te bese los pasos.

Ojalá se te acabe la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta,
ojalá pase algo que te borre de pronto,
una luz cegadora, un disparo de nieve,
ojalá por lo menos, que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones.
Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones.

Ojalá que la aurora no de gritos que caigan en mi espalda,
ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz,
ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado,
ojalá que el deseo se vaya tras de tí,
a tu viejo gobierno de difuntos y flores.

Ojalá se te acabe la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta,
ojalá pase algo que te borre de pronto,
una luz cegadora, un disparo de nieve,
ojalá por lo menos, que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones.
Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones."

("Ojalá" Silvio Rodriguez)

Ya no sé ni por qué pedir "ojalá..."

Y no creo que pueda decir más...

Breve historia de una reunión

Erase una vez un chico de Oviedo al que muchas veces le da pánico conocer gente en persona porque se considera poco interesante, al que le cuesta empezar o seguir una conversacion y en persona se piensa mucho menos fascinante que por internet, donde escribir le es más fácil y donde puede dar una imagen de ser centrado y reflexivo (todo mentira podrida).
Y ese chico fue invitado a compartir la tarde de dos amigas que había conocido por internet, en el mundo de los blogs. A una de ellas ya la conocía en persona, lo que hacía que sus nervios fueran un poco menores. Y una vez ese chico en su blog habia reconocido ser una persona de regalar flores, aunque al conocer a la amiga por primera vez le había llevado una bolsita de patatas y otras de pipas en un alarde de originalidad. Aunque sus nervios por ser tan "original" se esfumaron ante la risa encantada de su amiga. Asi que decidió tambien esta vez llevar un regalo a sus dos amigas, unas flores, unas rosas.
Y una vez mas se sintió encantado de conseguir que la flor provocara la sonrisa de su amiga. Pero no podía evitar seguir un poco nervioso mientras esperaban en el portal de la otra amiga, pensando si le gustaria la flor, si seguiría resultandole interesante y si no metería la pata como era costumbre en el.

Y aquí está el chico con las rosas.

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La flor le gustó a la otra amiga. Aunque como podeis ver por sus manos cruzadas el chico sigue estando hecho un flanecillo...

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No, el chico no trata de esconderse, solo ha metido la pata al poner la camara en la mesa de al lado de la cafetería donde se tomaron algo y el ángulo resulto ser el adecuado para que el avieso servilletero pareciera querer ser el protagonista de la foto.

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En esa cafetería empezo la conversación a profundizar, a tratar sobre los temas que los tres habían compartido a veces en sus blogs, cosas que habían quedado en el tintero, teorías sobre los sentimientos y las emociones, respuestas y elucubraciones a la misteriosa historia que el chico había pasado y aun pasaba por motivo de alguien a quien había conocido por internet.
Y el chico dejaba de estar nervioso, las dos personas que tenía enfrente eran reales y sus sonrisas sinceras y contagiosas. Y él también se descubrió sonriendo, y creedme, es raro verle sonreir así de tranquilo y relajado.

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Y luego de la cafetería fueron a comer a un restaurante de raciones abundantes (con tres platos comieron los tres y aun sobró algo), luego compraron un helado cada uno y subieron a una colina donde la amiga de Gijón iba normalmente a tomar el sol, para comerse los helados tranquilamente y seguir charlando de todo lo humano y lo divino. Y el chico por lo menos se reía porque le encantaba que su amiga se revolcara por el suelo para sacar fotos con el encuadre que ella deseaba y se riera mientras giraba sobre la hierba y pareciera que más que acercarse a los cuarenta podía ser una niña de diez años que encuentra la felicidad en las pequeñas cosas y hace lo que le sienta bien pese a quien le pese. Y aunque el chico muchas veces es pudoroso y vergonzoso, no se sintió avergonzado sino encantado de tener de amigas a esas dos mujeres que reían y charlaban junto a él. Se sentía una persona maravillosamente normal.

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A veces se quedaba pensativo, atento a lo que contaban las dos, tratando de entenderlas plenamente, asimilar lo que decían, analizarlo desde su propia experiencia y razón. Así le brillaba la calva de pensar y ni siquiera le dijeron las dos amigas que aún tenía chocolate en el labio superior del helado que se había terminado antes. Hacía viento pero era bueno, porque así no hacía mucho calor y podían estar comodos a la sombra del gran árbol.

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Y luego a la terraza del bar que había sobre la colina, donde las dos amigas conspiraban para intentar sacar de su atontamiento al chico y que empezara a arriesgarse a vivir la vida real, la vida de sonrisas con más gente, de ligues, de encuentros sexuales, de flirteos, de amistad, de grupos de amigos... Que ellas son sus amigas, no objetivos de su escasa capacidad para ligar (dicho con cariño por parte de ellas y no haciendo más que confirmar algo que el chico ya sabía :) ), picándole diciendo que era más probable que ligaran entre ellas que con él y "demostrándolo" con cariñosas miradas y abrazos largos que el chico no tuvo ningun inconveniente en observar desde el otro lado de la mesa...

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No, el chico no se aburre, le habían preguntado la hora :)

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Y ellas seguían queriendo hacerse fotos como si fueran amantes a punto de abalanzase la una sobre la otra y poniendo nervioso al chico :)

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Luego a bajar de la colina ayudando a la amiga de Gijón, que la pobre anda mal de una rodilla desde hace un tiempo. Y para que negarlo, el chico esta encantado de ser útil y caballeroso al mismo tiempo ofreciendo su brazo, aunque eran ambos los que ayudaban a la amiga "lisiada" a bajar la traicionera pendiente, solo que el çangulo de la foto no permite ver a la otra chica :)

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Tras dejar a la cansada y dolorida amiga en su portal, el chico y la otra amiga se fueron de paseo, de compras para ella (una experiencia nueva para el chico, que pensó que así practicaría para si alguna vez tenía pareja y le descubrió el gustillo a acompañar a una mujer a comprar ropa).
Aún estuvieron un par de horas charlando, comentando la jornada, lo que veían, haciendo fotos... Y esta foto resume muy bien la jornada. El chico está algo cansado de tanto andar, pero absolutamente encantado, relajado y feliz de que ese día haya sucedido, de haber conocido en persona a la Barbie asturiana y haber vuelto a ver a imaginate y de que por un día al menos, no haya habido tristeza en su vida.
Esos ojos pocas veces muestran esa mirada en el chico.

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Hay mas fotos, si, pero me las guardo para sonreir dulcemente cuando las mire.
Ya lo dije antes, pero lo vuelvo a repetir, pasé un día fantástico con vosotras, Barbie e Imaginate. Gracias de todo corazón, sois geniales :)

la Tregua de Navidad. Una canción y una historia.

la Tregua de Navidad. Una canción y una historia.

En Diciembre de 1914 la Primera Guerra Mundial alcanza su quinto mes de duración. Una guerra que cuando comenzó nadie pensó que fuera a ser "Mundial" y mucho menos que durara tanto, no hablemos ya de los cuatro años que terminó durando.
Unos 250.000 soldados aliados y alemanes habían resultado muertos o heridos aquel otoño en la Batalla de Ypres, que duró un mes. Tras ello la guerra se estancó y empezó el terrible fenómeno de la llamada "guerra de trincheras", una guerra estancada, con esporádicos asaltos a las posiciones contrarias bien defendidas que resultaban con la muerte de cientos y cientos de jóvenes sin conseguir ningún avance. Y el resto de los días pesados bombardeos (al final de la guerra se descubrió el llamado "síndrome de las trincheras" provocado por el continuo retumbar de los bombardeos dias y noche, que provocaba desarreglos nerviosos traducidos en terribles espasmos musculares continuos que asaltaban al enfermo) y disparar al pobre infeliz que se despistara y asomara el casco por encima de los sacos terreros (para quien no la haya visto, que vea la película "Sin novedad en el frente" para hacerse una idea del horror).

Es la noche del 24 de Diciembre. Los altos mandos ingleses han repartido octavillas entre sus soldados advirtiéndoles que los pérfidos alemanes podrían emplear esa noche especial para lanzar un ataque sorpresa, se conmina a los soldados a no bajar la guardia, a ignorar que es un día de fiesta religiosa.
Por eso, al ver algunas luces en las trincheras alemanas, algún centinela dispara. Pero el fuego no les es devuelto, cosa extraña. Las luces son luces de arbolitos de navidad, que el alto mando alemán ha repartido entre las tropas para subir su moral (costumbre alemana que terminó extendiéndose muchísimo con el paso de los años, como podemos ver, antaño no era habitual ver muchos árboles de navidad fuera de centroeuropa o lugares con emigrantes centroeuropeos).
Ante el sorprendete suceso de que no se les devuelva el fuego, los ingleses dejan de disparar y el silencio (un lujo extraño en aquellos tiempos entre las trincheras) se extiende por la Tierra de Nadie.
La Tierra de nadie es el trozo de terreno entre trincheras, sembrado de minas, alambre de espino, hoyos donde explotaron obuses, agua estancada, cadáveres pudriéndose (era muy arriesgado salir a por heridos y cadáveres a la Tierra de Nadie, te exponías a un disparo de un centinela enemigo, a veces por la noche, algún grupo de soldados se arriesgaba a arrastrarse al amparo de las sombras para recuperar heridos y muertos, con los riesgos que ya he expuesto) y restos de todo tipo.
En un sector del frente, al rato los ingleses oyen algo muy extraño. Un villancico. Los alemanes están cantando "Noche de Paz". A los ingleses, a pesar de que el idioma es distinto, les recuerda a sus hogares, tan lejanos desde esa trinchera. Así que aplauden al villancico. Y a su vez se ponen a cantar un villancico. Los alemanes aplauden y piden más. Durante un rato se turnan para cantar.
En otro sector del frente un centinela ve a un aleman que sale de la trinchera portando una luz. Dudando si disparar el inglés se fija que el aleman porta uno de esos arbolitos de navidad. Nadie en su sano juicio sostendría una luz en la noche cerca de él, demasiado riesgo de ser disparado por los centinelas enemigos. Por eso la situación es sorprendete. Al ver que no hay disparos, unos cuantos soldados alemanes más salen de la trinchera, las manos en los bolsillos para mostrar que no portan los fusiles y siguen al que porta el árbol de navidad. Este llega cerca de la trinchera inglesa y grita en inglés chapurreante "feliz navidad".
En otro sector se oye el grito "nosotros no disparar, vosotros no disparar". Los ingleses aceptan la oferta y grupos de soldados salen de las trincheras para aprovechar la improvisada tregua para recoger a los muertos de la Tierra de Nadie. Alemanes ayudan a los ingleses a recoger a sus muertos. Ingleses ayudan a los alemanes a recoger a sus muertos. Un capellán inglés oficia los enterramientos compartidos en dos fosas una junto a la otra donde cada ejército entierra a sus muertos.
El suceso se extiende por las trincheras. Un soldado alemán que se ha acercado a un soldado inglés en la Tierra de Nadie le dice: "Yo soy sajón, y tú eres anglosajón. ¿Por qué peleamos?". Al recordar muchos años después aquel maravilloso momento, el soldado inglés reconoce: "Aún ignoro la respuesta".

Una generación de jóvenes europeos llena las tumbas de Francia y muchos de ellos no sabían por qué luchaban. Habían confiado en que sus políticos y dirigentes sabían lo que hacían al pedirles embarcarse en aquella guerra horrorosa. Ningún político de los que declaró la guerra pasó frío y hambre en las trincheras, ninguno vió morir a sus amigos, ninguno resultó mutilado o sus pulmones quedaron desmenuzados por los gases. Fueron la juventud de cada nación la que dejó su sangre en las trincheras. Les habían dicho que la guerra terminaría antes de navidad. Y ahí estaban, en navidad, en las trincheras. Y sin visos de que la cosa fuera a terminar en breve.

Así que por un día, los soldados de las trincheras de Ypres se atrevieron a soñar. Llevaban meses fuera de sus casas, rodeados de muerte. Agradecieron el respiro. Y además se dieron cuenta de una cosa. El tipo de la trinchera de enfrente, era un joven de su misma edad, un campesino, un estudiante, un hombre de ojos amigables, un ser humano que comía, dormía, sangraba y lloraba como ellos. No era el monstruo inhumano que sus líderes les habían pintado. Era un hombre que temía morir, que sufría dolor, que le costaba conciliar el sueño entre las bombas, como ellos.
Aquel día, lo vieron.

Los altos mandos oyeron rumores de lo que estaba sucediendo. !Inadmisible¡ ¿Soldados que no estaban cumpliendo la patriótica y noble tarea de destripar al enemigo y derramar su sangre en defensa de su patria? !Oficiales, pongan coto a estos lamentables sucesos¡ En algunos lugares, los oficiales, gente que comparte la vida de los soldados en las trincheras, acaban con la tregua. Algunos avisan a sus contrarios para que les de tiempo a volver a las trincheras a retomar la monótona y horrible tarea de morir y matar en las trincheras. Otros disparan directamente con fusil o artillería para acabar con aquello.
Pero en muchos otros lugares los oficiales están hartos. Escriben informes diciendo que no han podido evitarlo pero que se las han arreglado para que la cosa sea un simple momento de limpiar la Tierra de Nadie sin confraternización con el enemigo.
Pero la realidad es que si hay confraternización. A cientos, los soldados salen de las trincheras y se acercan a sus enemigos. Se desean felices navidades en francés, inglés, alemán, belga. Se estrechan manos. Se hacen fotos juntos. Se intercambian botones de casaca como si fueran preciosos regalos. Se comparten botellas de vino, raciones, canciones. Se juega al fútbol con pelotas improvisadas.

El ruido continuo de la guerra lleva meses espantando a los pájaros que casi ni se atreven a volar por la zona. El silencio de las armas hace que algunos osen volar y posarse entre los soldados, que les dan de comer migas de pan.

No se puede decir que no muriera nadie esa noche en Ypres. En algunos lugares del frente no se produjo esa tregua espontanea y murieron soldados, como todos los días desde que había empezado la guerra. Pero en los lugares donde los soldados se atrevieron a decir "aunque sólo sea por esta noche no quiero que haya muertos", así fue.

La cosa, por desgracia no podía durar más allá del 25. Los altos mandos enviaron oficiales "capaces" a los lugares donde los oficiales del terreno no habían podido o querido detener la tregua. Se amenazó con juicios marciales, fusilamientos. Se ordenó a la lejana artillería abrir fuego para forzar a los soldados a volver cada uno a sus trincheras. O se llegó a la conclusión de que aquello no podía durar más sin fuertes represalias por parte de los mandos y tras estrechar manos cada soldado volvió a su lugar. Aunque en algunos lugares la tregua duró hasta Año Nuevo.

Al día siguiente, 26 de Diciembre, en casi todos los sectores del frente, volvieron a morir soldados, los centinelas volvieron a disparar a los enemigos con los que el día antes habían compartido canciones, risas y comida.

Sin novedad en el frente oeste.

"Estas montañas cubiertas de nieblas
son ahora mi hogar.
Pero mi casa están en las tierras bajas,
y siempre lo estará.
Algún día volvereis
a vuestros valles y vuestras granjas,
y no os consumiereis más
por ser hermanos de armas.

A través de estos campos de destrucción
y bautismos de fuego
he sido testigo de todo vuestro sufrimiento
mientras las batallas rugían.
Y aunque me hirieron gravemente
por el miedo y la alarma
no me abandonasteis, mis hermanos de armas.

Hay tantos mundos distintos,
tantos soles distintos...
Y nosotros solo tenemos un mundo,
pero vivimos en en mundos distintos.

Ahora el sol se ha ido al infierno
y la luna se ha alzado.
dejadme deciros hasta siempre,
todo hombre debe morir.
Pero está escrito en luz de las estrellas
y cada linea de tu mano:
SOMOS TONTOS POR HACERLE LA GUERRA
A NUESTROS HERMANOS DE ARMAS"

("Brothers in arms" Dire Straits)

Esta es la canción de la que hablábamos imaginate y yo el otro día, Su.

Hay un video de Paul McCartney de la canción "Pipes of Peace" (Pipas de la Paz) que muestra la Tregua de Navidad de 1914.

Vagancia

Vagancia

Hace días que me invade la vagancia. Podría hacer muchas cosas (leer más, dibujar, escribir aquí o continuar los relatos ya empezados...) pero no es falta de tiempo ni de ocasión sino de ganas. Estoy como de vacaciones, ya sé que estando en paro se está de vacaciones todo el tiempo, pero durante estos días somos sólo tres en casa, y sí, digo "sólo" porque en mi casa eso es un milagro, cada uno en una habitación y todos tan panchos. El lunes ya llega otro hermano y en una semana mi madre y el otro hermano y ya estaremos todos otra vez como sardinas en lata. Tal vez por eso quiero disfrutar estos días con acceso mucho más frecuente a internet, sin disputas (casi) por el mando o sin tener que cruzar tensiones con nadie.
Quiero disfrutar del placer de no hacer nada, sé que hay gente que necesita estar ocupada, yo soy de los que puede disfrutar haciendo algo que le gusta pero también rascándose industriosamente la barriga viendo pasar el tiempo y sabiendo que los segundos pueden ser como pipas e irlos disfrutando uno a uno o en conjunto sin otra misión que dejarlos pasar como una caricia por encima mio.
Tal vez en un futuro eche en falta este tiempo. Pero por ahora lo estoy saboreando y eso también es útil....creo.

Pongo la imagen del gato porque reconozcámoslo, nadie vaguea como vaguea un minino... :)

Mientras espero fotos para ilustrar el día...

Mientras espero fotos para ilustrar el día...

Ayer pensé que yo llevaba rosas, pero las dos rosas me esperaban en Gijón :)

Y que rosas... pedazo de maravillas asturianas.

Aún arrastro el cansancion, porque cuando el autobús arrancó pagué el precio físico de ocho horas de caminar, risas, conversación y sentirme fenomenal y me duelen las piernas, me quemé el brazo derecho y los ojos aún me duelen de llevar tanto tiempo las lentillas puestas.

Pero no cambiaría el día de ayer por nada...

Sois un encanto, Imaginate y Su :)

Pequeñas victorias y derrotas cotidianas

Pequeñas victorias y derrotas cotidianas

Hoy me he puesto a pensar en la cantidad de dinero que he gastado en jugar a la primitiva en mi vida...

A ver, recapitulemos, llevo jugando desde los catorce años la modalidad de jueves y sabados, lo que son dos euros por semana... cada mes cuatro semanas, ocho euros... cada años doce meses, 86 euros... durante trece años... 1118 euros, mas o menos.
A eso habría que sustrerle algún reintegro ocasional y cuatro o cinco veces que mi hermano mayor y yo (la hago con él para hacer así dos columnas y aumentar las probabilidades) hemos acertado tres, porque de ahí no hemos pasado.
Bueno, es una buena cantidad, digamos que son 1075 euros, que son unas 1780000 pesetas...

jolín

Y sigo jugando a pesar de que los números que pongo son altamente improbables que salgan alguna vez (pongo todos múltiplos de 7, que pasa, me gusta el siete :) ). Pero ahí estoy, guardando una leve esperanza que ya es más costumbre que otra cosa. Seguro que cuando empecé durante bastante tiempo todas las semanas me abalanzaba sobre el periódico y repasa los números que tocaban... ahora dejo que lo haga mi hermano, es más comodo.

Esa es una pequeña derrota semanal. Hay muchas victorias y derrotas diarias, algunas ni siquiera las percibimos de tan acostumbrados que estamos a ellas. Por ejemplo hoy quería levantarme a las diez y media tras varios días de dormir irregularmente. Y no pude, estaba tan cansado que me terminé levantando a la vergonzosa hora de las once y cuarto. Una pequeña derrota.
También hay pequeñas victorias, como cuando ayer pasé la aspiradora y el trapo de polvos y quedé satisfecho del resultado, me decidí a hacer un esfuerzo y terminar rápido y bien el asunto y así fué. Una pequeña victoria.

Y puf, podría ponerme a listar mil cosas. Que los libros me encajen en las estanterías, acordarme de grabar algo que me han pedido, ganar a un juego de ordenador con buena puntuación, dibujar y que me salga el dibujo mas o menos como tenía ideado en mente, que no se me trastoque la colcha mientras duermo y tenga la cama totalmente desecha por las mañanas para que no sea más cansado rehacerla, encontrar un pastelito para el desayuno que aún no se hayan zampado las cabras sin fondo que tengo por hermanos... En fin, mil pequeñas victorias.
Y en las derrotas cotidianas lo mismo. Tener que volver tres veces a la habitación desde el otro extremo de la casa porque se me ha olvidado coger una cosa, acordarme en mitad de la calle que me he dejado el móvil en casa, levantarme y ver que mi padre acaba de coger el periódico y que me queda media hora de espera hasta que pueda cogerlo, descubrir que se me ha roto una camiseta, pensar "voy a hacer tal cosa hoy" y a la noche decirme "mierda, si había dicho que haría tal cosa y no la he hecho", no conseguir encontrar las palabras para crear un comentario que me guste para colgar en el blog, cuando el dibujo que estoy haciendo no me sale como espero, cuando me avisan que el sabado no tendré reunión con los colegas y tendré que esperar a la semana que viene para verlos, cuando he pasado la aspiradora y después de guardarla vuelvo a la habitación y en ese mismo momento se escurre una gran pelusa por cualquier grieta y se pone a rodar por el suelo como diciendo "eh tontobaba aquí estoy, todo tu trabajo no ha servido para nada", pisar algo que no debes en la calle, etc etc.

Son mil cosas. Todo es como nos lo tomemos. Hay días que esos pequeños detalles bastan para hacerte llorar por acumulación de cosas, importantes o no y eso se convierte en detonante. O para que al irte a acostarte pienses "ha sido un buen día" y no porque te haya pasado algo que guardarás en el recuerdo porque ha sido precioso o maravilloso, sino porque esas pequeñas cosas ese día han encajado y parece que el mundo te ha dado una tregua.

Y muchas veces ni nos damos cuenta de ellas, es normal, ir pensando "mira que bien he llegado al paso de cebra y cambia el semáforo justo al verde cuando llego para que pueda yo pasar" suena ya a pasarse de optimismo y caer en la ñoñería, pero a veces lo hacemos, como a veces también pensamos que la mala suerte se ha conjugado ese día contra nosotros y nos pasa todo lo malo y toda la gente nos cae borde.

Dicen que a veces lo importante está en los detalles.

BASTA

BASTA

Acabo de oir esta frase en una serie:
"Dicen que basta un segundo para saber si alguien es especial.
Una hora para apreciarle.
Un día para enamorarse.
Y una vida para olvidarle."

Los hoteles son celosos de la privacidad, no sueltan prenda.

Y yo digo BASTA.

Se acabó. No quiero hablar más de este tema. Tampoco quiero hacer algo de lo que me arrepienta después, así que me limitaré a vivir sin planear nada.

Yo sigo vivo. Estoy vivo. Tengo opciones y caminos por recorrer.

Elijo vivir.

Pase lo que pase

Pase lo que pase

Mañana voy a un hotel a hacer una pregunta. Y ya lo había decidido ayer.

"Tengo el ansia de la juventud
tengo miedo lo mismo que tú
Y cada amanecer me derrumbo al ver
La puta realidad
No hay en el mundo, no
Nadie más frágil que yo

Pelo acrílico, cuero y tacón
Maquillaje hasta en el corazón
Y al anochecer vuelve a florecer
Lúbrica la ciudad
No hay en el mundo, no
Nadie más dura que yo

Ah!, ah!, ah!
Debo sobrevivir, mintiéndome

Taciturna me hundí en aquel bar
Donde un ángel me dijo al entrar:
"Ven y elévate como el humo azul
No sufras más amor"
Y desgarrándome
Algo en mi vida cambió

Sobreviviré
Buscaré un hogar
Entre los escombros de mi soledad
Paraiso extraño
Donde no estás tú
Y aunque duela quiero libertad
Aunque me haga daño"


("Sobreviviré" Monica Naranjo)

Cachorrito asustado

Cachorrito asustado

La pregunta es...¿quiero saberlo?

Bien, me paro a pensar. Hay dos, si me forzais, tres posibilidades.

Que como me dicen varias personas, todo fuera una tomadura de pelo, un juego cruel, un engaño. Que ella no existiera y ahora haya decidido buscar otra presa.
La segunda posibilidad es una evolución de la primera: Que si existiera pero en el último momento se arrepintiera y decidiera huir o esconderse o lo que sea.

Y me temo que los que me leeis pensais que lo más probable es que sea una de estas dos posibilidades lo que ha pasado. Pensais que una vez más me he dejado llevar, me han engañado.

Ahora bien, os pido un pequeño esfuerzo, un pequeño favor. Por unos momentos olvidad lo que pensais, sólo unos momentos. Y ahora pensad lo siguiente: pensad por unos instantes que realmente exista, sea real, que viajara a Méjico y a la vuelta le haya pasado algo grave. Pensadlo unos segundos.

Duele.

Estoy rompiéndome. No es la primera vez que me engañan y me paso el día repasando las conversaciones grabadas, mirandos sus fotos, recordando sus llamadas telefónicas, los momentos pasados, el sonido de su voz... Intento buscar una pista que me diga si es real o no es real lo que me está pasando. No encuentro nada definitivo ni en un sentido ni en el otro. Pero por dentro sigo con la sensación de que sí es real. Por varias cosas, por lo del fin de semana que pasó en un pueblo con los amigos y me llamó para decir que les estaban evacuando por un fuego que se había declarado ANTES de que saliera en las noticias y luego comprobé que sí era el lugar y la hora correctas, por el tono de su voz cuando me decía ciertas cosas por el teléfono, por impresiones de las conversaciones, de lo que hablamos y nos contamos...

Yo sigo creyendo que es real. Y sé que puedo equivocarme (estoy oyendo los suspiros hastiados de unos cuantos mientras digo esto, pensando algo así como "este chaval es masoca, se engaña, tiene que aprender...") pero ahora no puedo sustraerme de esa sensación.

Y no me hundo porque no pienso en ello. No llego a una decisión sobre si es real o no. Porque si Klaus, porque no voy a salir indemne, pero no saldré indemne SEA REAL O NO LO SEA.

Si no es real otra vez he sido engañado cuando yo fuí sincero, cuando creía, cuando no mentí, cuando quise tener ilusiones y esperanzas. Eso DUELE. Duele muchísimo, te hace desconfiar, perder la esperanza, las ilusiones.
Y si es real... dios si es real el dolor va a ser inmenso. INMENSO. Porque era alguien maravilloso, alguien que me quería y a quien yo podía querer con toda mi alma y me ha sido arrebatada.

NO SALDRE INDEMNE. Pero por ahora no quiero llegar a una conclusión. Tal vez dentro de poco me ponga manos a la obra e intente confirmar por mi cuenta la historia (hoteles, aviones, identidades...) o tal vez lo deje pasar y un día descubra que el dolor ya está instalado y no vale la pena ponerme a buscar o dejar de buscar nada.

Por ahora intento no pensar en ello. Porque sea lo que sea me voy a romper. Y voy a sobrevivir y tener que seguir tirando para adelante.

Ahora mismo soy un cachorro asustado, que quiere saber pero no quiere saber. Porque teme tanto descubrir como quedarse en la ignorancia, porque el dolor no va a ser menor en ninguno de los dos casos.

Sueños y razón

Sueños y razón

No ando fino estos días.

Pero no sólo es que esté triste o preocupado. Si sólo fuera eso lo que haría normalmente sería callar, "regodearme" en lo mal que me encuentro y esperar noticias.

Lo peor es que aún tengo los santos güevos de opinar erroneamente. Es decir, opinar sin pensar. A veces eso es bueno, a veces manda la intuición y lo que dices sin reflexionar resulta ser un blanco en la diana. Pero para eso hay que estar en un estado especial de ánimo que yo no tengo actualmente. Necesitas tener tu interior sin preocupación, sin ir de repelente niño vicente sabiondo o de tio que ha vivido mucho y se las sabe todas.
Y obviamente, cuando digo cosas que no debería, me lo dicen. Y me jode, claro. Al menos al principio y luego me pongo a pensar y me doy cuenta de que se me ha ido la mano y la puta lengua.

SObre todo es muy triste darte cuenta que realmente no has hecho nada en tu puñetera vida. Que todo es fantasía (o puede serlo, lo cual es casi igual de malo, porque nunca podré averiguar que era real y que no lo era).

Bien, ¿donde me deja esta reflexión? Pues en que soy un criajo mental en cuerpo que va camino de la decrepitud que no ha tenido una puñetera experiencia normal en su vida y que ha construido lo que es a base de pajas mentales virtuales. Un botarate que va de sabio y experimentado cuando en la realidad no he experimentado mucho.

Como dice una andaluza blogera, lo que necesitamos aquí es follar más. Pero hasta en eso encuentro bastante patético mi recorrido. Porque no entraré en las folladas mentales-virtuales, no, hablo de las experiencias reales. ¿Y cuales son mis experiencias reales? Inutilidad para comprometerme, para lanzarme, inutilidad social para conocer gente nueva, para el juego del ligue y el coqueteo, demasiados escrúpulos y comerme la cabeza con lo que podría pasar mañana en vez de disfrutar el momento y hacerlo disfrutar, estar con chicas con las que sabía que no iba a tener más que esos roces pero dejándolas pensar que podía haber más para calmar mis picores adolescentes, demasiado rápido en el asiento de atrás de un coche gracias al botellón ingerido, cortar a mitad porque ella se daba cuenta de repente que "no puedo, no puedo, no dejo de pensar en él", desear con locura a una chica a la que acaricias la piel durante horas pero que no se pasa de ahí aún no sé por qué puñetas no... Un cuadro muy triste.

Y cuando me centro, evoluciono, avanzo, y encuentro a alquien que quiere estar conmigo, yo con ella, que vamos a construir realidad juntos, a vivir una vida... desaparece. Y yo me muero de preocupación y de querer desgarrar la cara de dios y del destino porque estoy harto harto harto harto de que parezca que siempre que me meto en algo, en cuanto tengo esperanzas, en cuanto me permito soñar, se joda y quede más y más jodido cada vez, porque las cosas se superan si, pero al menos a mí, me dejan lastre. Y el lastre se acumula.

Y entonces es cuando trato de refugiarme mirando lo de otros y siendo pedante, sabiondillo y muy gilipollas.

Porque mi dolor, el sueño de mi razón y mis esperanzas, produce los monstruos de mi pensamiento y mi lengua.

Dando pasos hacia atrás

Dando pasos hacia atrás

A las tres o cuatro de la mañana oigo a mi hermano vomitando. Ha venido de una barbacoa en el campo con los amigos con el estómago revuelto, no sabe si por comer demasiado, porque le sentó mal la sidra...

Le oigo vomitar y envidio no poder vomitar yo toda la acidez que tengo dentro. Le oigo vomitar porque una noche más me cuesta dormir.

Vuelvo a tener miedo a las noches, al momento de acostarse y encontrarme sólo con mis pensamientos y la oscuridad.

Vuelvo a hablar sólo. Me descubro haciéndolo hace unos minutos.

Vuelvo a sentir que no vale la pena levantarse porque nada me espera interesante en el día que empieza.

¿Conoceis la historia de Rip Van Winkle? Es un relato de Washington Irving, sobre un hombre que encuentra un misterioso lugar entre las montañas mientras va a cazar. Allí unos hombres silenciosos juegan a los bolos en silencio, junto a unas botellas de vino. Rip bebe del vino y cae dormido. Cuando despierta está sólo y han pasado veinte años. Para él sólo ha pasado una noche.
Eso quiero hacer yo ahora. Pero no 20 años. Como Fry en Futurama me gustaría dormir mil años y despertar donde nada se parezca a como era antes, donde nadie me conozca y no conozca a nadie, donde me vea obligado a vivir una nueva vida dejando atrás todo lo que era antes. O como Endimión, amado por Selene, dormir eternamente, inconsciente a todo, incluso a los besos regados de lágrimas que Selene deposita cada noche en su boca.

Y sé que esos pensamientos son la tristeza. La angustia. La soledad. El vacío.

Porque me siento vacío. No voy a desvalorar el apoyo de mi dragón, de mi amigo Jesu, de Su... sé que si no tuviera esos apoyos, ese cariño, esa preocupación, estaría mucho peor.

Pero no estoy bien y sería mentir negarlo.

Tengo un lugar vacío dentro. Antes Iris llenaba ese lugar. Con su forma de decirme "te quiero" a través del teléfono, esa suavidad, esa convicción. Lo siento dragón. Nadie me lo ha dicho nunca así. No creo que sea irreal, o un montaje. Sé que lo de la chica de Barcelona fue una mentira. No sé si lo fue lo de Charlotte, creo que no. Y sé que Iris es real, que era real. Y digo "era" porque he perdido la esperanza de que esté bien. No hay noticias nuevas, sólo la pena avanzando por mi interior como una ola de calor frío.
Tengo ese hueco dentro, ayer estuve leyendo nuestra última conversación en el messenger, las tengo grabadas, y tuve que parar. Porque estaba a punto de gritar, uno de esos gritos casi sin sonido en que la boca se te abre y expulsas no un gemido, sino algo como un viento que anidas dentro, un viento frío, sucio, cargado, maloliente, todo lo que engendra la desesperación.
No tenía sueño así que me puse a ver la televisión, los dibujos animados, hasta casi las dos de la mañana. No quería pensar. No quiero pensar. En cuanto piense mucho van a reventarme los ojos en lágrimas. Porque aún no he llorado, quiero saber más para darme permiso para llorar. O que pase el tiempo y en un mes me golpee todo como un puñetazo de granito y llorar, llorar, llorar, gemir, gritar, culpas a Dios y a Mejico, a Iris y a mí, al destino y a la suerte.

Aún no. Tengo el nudo en la garganta, me duele contenerlo pero lo contengo. En mi casa no saben nada, me dicen que estoy raro y les digo que estoy durmiendo mal y me creen. No lo estoy pasando sólo. Sé que es poco para agradeceroslo, pero dragón, gracias, su, gracias, Jesu, gracias (aunque no leas este blog porque no sabes que existe) y a los que por un segundo habeis sentido un poco de pena al leerme, gracias también.

Y a pesar de daros las gracias, me siento sólo. No sólo totalmente, sólo en el amor. No sé si será norma en los humanos, pero siento dentro que hasta que no ame, hasta que no me correspondan, no estaré vivo de verdad, no sabrá lo que es vivir, no sabré ver el mundo. Iris iba a ser mi amada, ya la quería, sólo esperaba a verla para amarla con toda mi sangre y toda mi esencia, para liberarme de las cadenas del pasado y saltar al viento, volar, ascender, caminar, vivir.

Y ahora, una vez más, estoy con el corazón solitario.

Angustia

Angustia

Hace mas de 36 horas que no sé nada de Iris.

Si antes, estos días, creía que estaba nervioso, ahora sé lo que es estar angustiado.

¿Qué ha pasado? ¿Te ha pasado algo malo Iris?

Estoy preocupado, Mejico no es un lugar seguro, viajar es algo peligroso, no tengo mucho con quien contactar para tratar de averiguar algo, ya he dejado un mensaje a la única dirección de sus amigos que conozco a ver si ellos contactan con su padre y él sabe más.

Estoy mal, estoy preocupado... ¿qué está pasando?

Ayer iba a ser el día más feliz de mi vida...esto es una pesadilla.

El lenguaje de las flores

El lenguaje de las flores

"En el lenguaje de las flores, el Iris azul significa Noticias placenteras y el Iris blanco significa Esperanza"

Mi niña es un viento más fuerte que el de cualquier huracán. Lo ha enfrentado, se ha reido y ya viene.

Ya viene, ya casi está aquí... :)

Huracán

Huracán

"¿QUÉ ES UN HURACÁN?
-a manera de introducción-

§ El huracán es el más severo de los fenómenos meteorológicos conocidos como ciclones tropicales. Estos son sistemas de baja presión con actividad lluviosa y eléctrica cuyos vientos rotan antihorariamente en el hemisferio Norte. Un ciclón tropical con vientos menores o iguales a 62 km/h es llamado depresión tropical. Cuando los vientos alcanzan velocidades de 63 a 117 km/h se llama tormenta tropical y, al exceder los 118 km/h, la tormenta tropical se convierte en huracán.

Etapas de un ciclón tropical:

Ø DEPRESIÓN TROPICAL): ciclón tropical en el que el viento medio máximo a nivel de la superficie del mar (velocidad promedio en un minuto) es de 62 km/h o inferior.

Ø TORMENTA TROPICAL: ciclón tropical bien organizado de núcleo caliente en el que el viento promedio máximo a nivel de la superficie del mar (velocidad promedio en un minuto) es de 63 a 117 km/h.

Ø HURACÁN: ciclón tropical de núcleo caliente en el que el viento máximo promedio a nivel del mar (velocidad promedio en un minuto) es de 118 km/h o superior.

§ La escala Saffir-Simpson define y clasifica la categoría de un huracán en función de la velocidad de los vientos del mismo. La categoría 1 es la menos intensa (vientos de 119 a 153 km/h); la categoría 5 es la más intensa (vientos mayores que 250 km/h). La categoría de un huracán no está relacionada necesariamente con los daños que ocasiona. Los huracanes categorías 1 ó 2 pueden causar efectos severos dependiendo de los fenómenos atmosféricos que interactúen con ellos, el tipo de región afectada y la velocidad de desplazamiento del huracán. Los huracanes de categoría 3,4, o 5 son considerados como severos.

La escala de Saffir/Simpson clasifica los huracanes en función de la velocidad del viento generada por éstos. La tabla 2 muestra las cinco categoría de huracanes que existen según esta clasificación:

Categoría


Rango de velocidad de los vientos
(kilómetros por hora)

1


119-153

2


154-177

3


178-209

4


210-250

5


mayor que 250

§ La palabra ¨huracán¨ deriva del vocablo Maya ¨hurakan¨, nombre de un Dios creador, quien, según los mayas, esparció su aliento a través de las caóticas aguas del inicio, creando, por tal motivo, la tierra.

§ Los huracanes que se forman en la Cuenca del Atlántico y, en particular, sobre el Mar Caribe afectan generalmente, en Costa Rica, la vertiente del Pacífico (provincias de Guanacaste, Puntarenas y San José).

§ El huracán produce dos tipos de efectos desde el punto de vista técnico: el efecto directo es cuando una región específica es afectada por vientos, lluvia y marejada generados por el huracán; el efecto indirecto, incluye únicamente uno o dos de los anteriores efectos. Figura 2.

§ La Temporada de Huracanes en la Cuenca del Atlántico comienza el 1 de junio y termina el 30 de noviembre (la Cuenca del Atlántico comprende el Mar Caribe, el Golfo de México y el Océano Atlántico."


Hasta aquí la información técnica a grandes rasgos...

Y ahora...

MALDITOS SEAN TODOS LOS ASQUEROSOS HURACANES DEL MUNDO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Como si no estuviera nervioso, otro retraso a que por fin Iris y yo estemos juntos :(

En fin, paciencia, serán un par de días como mucho...

PEro desde luego... que puntería la puñetera Madre Naturaleza...

Esperando con pocas palabras

Esperando con pocas palabras

Sé que últimamente no escribo mucho aquí. Suelo leer los blogs de otras personas y comentar en ellos, eso sigo haciéndolo, con asiduidad.

Pero me cuesta escribir en el mio. Porque si tengo que hablar de como estoy, lo que pienso o lo que siento, es fácil de escribir... pero aburrido para vosotros los que me leeis, porque sería algo así:

"Lunes: Estoy nervioso. Esperando"
"Martes: Estoy mas nervioso. Quedan menos días y me pongo más nervioso. Sigo esperando"
"Miércoles: Los nervios crecen según quedan menos días para ver a Iris. Esperando esperando..."
"Jueves: Sin fumar espero a la mujer que yo quiero. Dentro de poco empezaré a morderme las uñas por primera vez en años. Que nervios..."
"Viernes: Nervios...espera..."

Y así sería. Porque mi mente podrá pensar en otras cosas, pero su parte principal está concentrada en una sóla y única cosa. El saber que se acerca el día en que Iris y yo nos reuniremos. Que estaremos juntos.
Todos los demás temas parecen menos importantes, todos se empapan de esos nervios. Todo lo demás que me pasa pierde importancia, que egoista, cuando lo enfrento a esos nervios, a esa espera.

Por eso me es más fácil leer lo de los demás, opinar sobre ello (aunque me da la impresión que me estoy poniendo demasiado vehemente en mis opiniones y creo que un dragón lo está notando y debe estar pensando si darme una patada en el culo o esperar a que esté mas tranquilo).

Por cierto, ¿os he dicho ya que estoy nervioso esperando?