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El Salón de las Músicas Perdidas

Evolucionando

De Estable Estresado a Inestable Insatisfecho

De Estable Estresado a Inestable Insatisfecho

Nunca estoy contento. Eso es una constante en mi vida. Al principio creí que era sólo con mis dibujos, que nunca me parecían terminados, o bien hechos... pero no es sólo eso... es todo.

 

Como en esta semana.

 

Mi contrato terminaba el 25. El viernes antes el jefe me dijo "estás renovado, no sé por cuanto tiempo, pero el martes ven"...

Y yo le dije, porque estaba muy quemado esos días, porque ese "no sé cuanto tiempo" (en principio eran sólo un par de semanas más, creo que tenía planeado...) que no. Que en Enero quería reapuntarme a la academia de las oposiciones y ponerme en serio y duramente a ello. Que trabajando ahí no podía hacerlo y que había rumores que las oposiciones podían ser en Marzo, o Abril... (también hay rumores de que pueden ser en Junio, pero eso no lo dije...) Así que en principio quedamos en que sólo estaría hasta el 29, una semana más, y luego pues nada, que si alguna vez necesitaba algo podía pasar por ahí a ver si había suerte...

Ese día salí del curro tranquilo... pero la noche no llegó tranquila. Porque me arrepentí. Porque en el fondo soy muy pesimista con las oposiciones, porque sé lo que me cuesta estudiar bien las cosas, que además no sólo hay que aprobar, hay que sacar mejor nota que muchos cientos de otros que aprobarán... castillos en el aire, posibles de alcanzar, pero muy lejanos, al fin y al cabo. Y aunque despotricaba mucho del trabajo, de la gente, de lo cansado que estaba, de los días malos... tras cinco meses me había adaptado más o menos, aguantaba mejor los malos momentos, sabía torear mejor a la gente (aprendido a las malas, pero sabía), tenía mis largos momentos de disimular que hacía algo mientras hacía cosas para mí o simplemente me rascaba la barriga, ya conocía bien muchos procedimientos de la tienda... y cobraba, para alegría mía, de mi madre que así dejaba de tener que pagarme cosas y se ahorraba un dinero que le viene bien. Me sentía útil, no para la tienda, me sentía útil para mi mismo, me sentía Estable, me sentía que al fin hacía algo más que tener demasiado tiempo para deprimirme y pensar... No es que antes no hiciera cosas útiles, o no me entretuviera... pero no sé, me calaría mucho eso de "ser útil para la sociedad", como si no se pudiera ser también útil de otras maneras que no sea trabajando, pero en fin...

Estuve horas en la cama arrepintiendome de mi decisión y para cuando al fin me dormí, ya había sentado las bases para la decisión que tomé al día siguiente: decirle al jefe que me había equivocado y que si necesitaba que estuviera más tiempo, fuera el que fuera, lo estaría.

Así se lo dije el martes, tras las fiestas. Y dijo que lo pensaría. Así estuve nervioso toda la semana hasta que ayer, último día de la prórroga de contrato que me habían hecho, me dijo que no podía ser, porque se habían equivocado, porque no me habían hecho la notificación de preaviso de quince días, que si me contrataba ahora tendría que hacerme fijo y eso no podía hacerlo (lo entiendo, tres administrativos en esa empresa, con los no tan boyantes beneficios que tienen, es un gasto innecesario), de hecho si denunciaba la situación tendrían que hacerme fijo... pero eso me parece pasarse mucho con alguien que no me ha tratado tan mal y que me ha dado mi primer trabajo, que saben bien todos los que buscan ahora su primer trabajo, es MUY difícil, sobre todo aquí en Asturias. Además me dijo que a finales de enero me pase por la tienda, y que si las cosas van bien, lo que quiere es contratarme a media jornada por las mañanas durante cuatro meses, lo que me vendría bien para ganar algo de dinero y pagarme algunas cosas, entre ellas la academia y poder seguir estudiando.

Así está la cosa. Ayer volví a ser un parado más. Y me pone un poco triste pensar en ello, pero tampoco me deprime tanto como creía.

Ahora a disfrutar de la estancia de los amigos lejanos, estudiar bien y con fuerza en Enero... y a finales de Enero ya se verá, dependiendo de la situación.

Supongo que no cuento nada nuevo. Supongo que todos los que tuvisteis un primer trabajo en el que tampoco es que os llevarais a matar con la gente , os dio palo dejarlo cuando terminó y volver a las búsquedas de empleo, al demasiado tiempo libre, al administrar muy bien el poco dinero que se tiene...

No ha estado mal el final de año. Ya sé lo que es trabajar y adaptarse. Ganar dinero propio. Subir un poco la autoestima. Algo es algo.

 

Ahora sólo me falta algo que me llene el corazón, más que algo... alguien.

Hoy

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Hoy iba a ponerme a leer los blog que me gusta leer y he parado. No lo he hecho.

Puede sonar raro, desapegado, egoista... pero hoy quiero pensar que todos estais bien, que todos pasais un día medianamente bueno. Si así es, lo que quiero imaginar será real. Si no lo es, tal vez la fuerza con que os lo deseo cambie las cosas mágicamente, si es que la magia existe. Tal vez sólo quiero engañarme y pensar que todo va bien a la gente que me importa. El caso es que eso he hecho (o más bien no he hecho) hoy.

 

Y aunque cada vez sea menos religioso tal vez es porque me sigue afectando lo que rodea al día de hoy, la actitud de la gente, las treguas de navidad...

 

Hoy, todo los días, pero hoy quiero decirlo una vez más, os deseo que todos los segundos valgan la pena. Que todos los recuerdos sean buenos. Hoy os deseo que no haya un momento triste sin sentido, que no haya un esfuerzo sin recompensa. Que no haya una lágrima que al menos caliente la piel del rostro.

 

Hoy... gracias y suerte. A todos los que me leen y a muchos que no lo hacen :)

Ruido

Ruido

Si, ya sé que hay una canción de Sabina con ese título, o algo así, pero no es eso de lo que va el tema... :)

 

Y no, no he dejado esto, lo que me he dejado muchos días son las ganas y las energías en el trabajo, lo que ha hecho que escriba mucho menos, pero no hay problema, el 16 de Enero me acaba el contrato y volveré a ser parado, con algo más de dinero, estudiando las oposiciones... y con más oportunidad de escribir cuando la inspiración lo dicte :)

 

Ruido.

 

Hasta que me compré el mp3 no era más que vagamente consciente... Tal vez al pasar junto a una obra, un camión en cuesta o un picar las aceras cual si de caries asfáltica se tratara... Pero ahora lo noto más que ante. Ahora siento todo el ruido de la ciudad.

 

Ruido.

 

Ruido los coches. La gente con y sin móviles. Los cláxones. Las obras. La lluvia (aunque este ruido, a veces, mola) La puñetera emisora que me ponen en el trabajo mucha veces es también ruido, no música, ruido del malo...

Sobre todo los coches. Llevo el mp3 con cascos a un volumen que en la santidad del hogar ya es incluso un poco alto para alguien que no está acostumbrado a llevar cascos toda la vida (no como alguno de mis hermanos... que así están, con el cerebro convertido en serrín :) ).

Pero salgo a la calle y es pasar un coche, incluso a poca velocidad, y ya no oir nada. Y no digo nada cuando se abre un semáforo y todos pierden el culo por correr para ahorrar medio segundo de tiempo. Todos vamos con prisas, pero esto es absurdo. Y la decisión es difícil: ¿subir la música para oir lo que te gusta a riesgo de perder el tímpano, porque para poder oirla hay que subirla MUCHO? ¿O bien dejar de oir la música que te gusta y tener que andar por la calle con las orejas desconectadas para no sobrecargarse de polución sonora? Porque también entra en juego un pensamiento que la verdad me asusta. Si los coches hacen tanto ruido que no puedo oir con cascos una música que ya va un poco alta... ¿cuántos años llevan dañándome el tímpano el estruendo del tráfico sin que me haya dado cuenta?

A veces me parece verdad eso que dicen del campo y la tranquilidad y el silencio... porque yo soy de silencios, de compartirlos y componerlos, de soñarlos. De pensar que es mejor un silencio elocuente que mil palabras sólo por llenar el vacío (y eso que pueden dar fe los que me conocen bien que puedo ser un papagayo si me siento cómodo y a gusto... :) ) Y aquí no hay manera de encontrar silencios, o meras calmas, de encontrar tranquilidades.

Vivimos golpeados, asaltados, vapuleados por un billón de ondas sonoras al día. Me gustaría poder elegir cuales dejo que me penetren, me recorran, me hagan vibrar... pero no puedo, soy asaltado sin defensa posible, a veces incluso sin darme cuenta, como si fueran carteristas del sonido. Otras simplemente son violadores que me aturden a traición.

Tal vez por eso nos cueste tanto escuchar... nos hacemos sordos como defensa a este asalto diario y continuo.

 

Y a mi me gustaría escuchar más. Hay muchas cosas bonitas, música, palabras, risas... que oir por ahí. Me gustaría no perderme nada por culpa de que alguien no tiene paciencia al volante...

Las típicas quejas.

Las típicas quejas.

Los que hayan trabajado ya o estén trabajando que lean esto pensaran que no soy original, que todos pasamos por esas cosas antes o después y toda la vida laboral.

 

Pero recuerden que es mi primer trabajo. Con lo cual son también mis primeras cosas.

 

Ayer tuve una bronca con la jefa de contabilidad. Mi superiora directa, vemos. Y no es más que la continua evolución de no mejoría de mis relaciones con mis compañeras de trabajo (que manda güevos, que con lo que me gustan las mujeres, estas dos del trabajo me tengan el asco que me tienen... y yo se lo tengo ahora a ellas). Porque las cosas no mejoran de su inicio. Ni las entiendo ni me entienden. Ni se saben explicar ni quieren saber explicarse. Ni me tratan como una persona válida ni demuestro serlo con los nervios que me entran de tratar con ellas. Cada vez que me mandan algo ya tengo miedo de hacerlo mal y aguantar sus bufidos, gruñidos, malas caras, exclamaciones de impaciencia...

Y ayer bronca. Por mirar antes de tiempo mi nómina y encontrar un error. Porque ella me hizo firmar mi primera nómina antes de que pudiera comprobar que efectivamente se había ingresado en mi cuenta y una vez que pasa eso, si hay algún error, el trabajador tiene todas las de perder. Y para evitar eso, como me habían advertido en el curso de nóminas y contabilidad que hice hace unos meses, decidí empezar a mirar mis nóminas cuando llegaban. Que por lo visto es ilegal, pero nadie me ha informado de ello... En fin, que al hacerle notar el error en mi nómina (que resultaba ser un descenso de 111 euros en lo que tengo que cobrar... casi nada, vamos) le recordé ese detalle de la hora de firmar las nóminas y se mosqueó y además de llamarme chulo me hizo una excelente demostración de lo que es la chulería que me dejó seco en el sitio... y eso es lo que mas me jode. Que a la hora de la verdad no sé reaccionar, no sé argumentar, no se defender aquello en lo que creo que tengo razón, o al menos suavizar las cosas, porque coñe, habiendo hecho un curso de nóminas poco meses antes, siendo mis primeras nóminas, es normal que tenga curiosidad en verlas y ver si están bien. Sigue estando mal, pero creo que es disculpable. Pero claro, eso cuando uno quiere disculpar a alguien, cosa que ni ella ni la otra de recepción quieren hacer conmigo.

Así que quedé jodido para toda la tarde e incluso hice la tontería de querer disculparme. Por haber mirado las nóminas cuando se supone que no puedo hacerlo. Y en otra brillante demostración de "haz lo que digo no lo que hago", la autoconvencida de su supuesta divinidad señora (que diferencia hay entre las que portan ese nombre que empieza por C. que conozco... una genial, la otra vanal y vulgar...) dijo que no quería hablar conmigo hasta que le diera la real gana... ¿Hay algo más bajo que al reconocer la victoria moral sobre otra persona ni siquiera dejarla disculparse? Si habrá cosas más bajas, pero eso es de una bajeza que me asusta.. que me asusta porque me queda un mes y medio de trabajar con ese par de educada y carismáticas damas... Aunque estuve toda la tarde dándole vueltas a la idea de dimitir en ese mismo día. Renunciar a los 15 días y largarme pitando.

¿Eso es trabajar? ¿Siempre renunciar a la propia personalidad para obedecer punto en boca y culo en pompa a todos los malos humos y miserias personales de quienes son tus superiores? ¿Es tener que aguantar a gente a la que no elegirias ni en broma para pasar los valiosos días de nuestras no eternas vidas y encima tener que ponerles buena cara a todas las tonterías y pijadas que te hacen? ¿Es tener que soportar malas caras cuando la propia y natural inexperiencia y la falta de enseñanza por parte de gente a la que le importas un pijo hacen que te equivoques?

Debería saber pasar ya de ellas. Debería saber escupirlas un silencio que las hiciera sentir tan miserables como me hacen sentir a mí. Pero soy imbécil a veces y termino siempre volviendo a hablar con las personas. Lo hago en casa y lo hago fuera.

 

Aunque ahora estoy dolido. Mucho. Espero aguantar en ese silencio durante el mes y medio que me queda, porque incluso si me ofrecen renovación, voy a rechazarlo. Porque así no se puede trabajar. Ni ellas ni yo. Y dejaré muy claro por qué lo voy a rechazar ante el jefe y que él deduzca. Aunque no creo que deduzca nada, él las necesita para el curro y a mi no, así de simple. Razón de más para no estar ahí. Ni me siento valorado, ni necesitado ni que esté haciendo algo importante o de valor. Ni siquiera divertido.

 

Así que ahí seguiré. Jodido, callando todo lo que tengo ganas de soltarles. Porque me queda mes y medio de pasarlas canutas. Pero al menos cobraré ese mes y medio.

¿Quién es más tonto, el tonto que hace las cosas mal en el trabajo o las imbéciles que le contratan y le mantienen trabajando en ese sitio?

Yo tengo la respuesta a eso. Y soy un tonto un poco satisfecho cuando pienso en esa respuesta.

 

 

Ya sé que no cuento nada nuevo a la gente que ha trabajado a cuenta ajena en su vida. Pero es lo que me ha pasado estos días. O sea que para mí si es nuevo e importante.

Cosas que vale la pena contar

Cosas que vale la pena contar

 

A pesar de la ausencia de tiempo y de oportunidad, hay cosas que hubiera querido contar con detalle. Los momentos que tuve para hacerlo surgieron otras inquietudes: Una canción que traía demasiados malos recuerdos y quería exorcizar, unos anuncios que me llamaron la atención...

Pero hay cosas que hay que mencionar, que prefiero contar aunque sea en breves líneas que dejar que se desvanezcan en el olvido y la distancia.

¿Alguien recuerda la cancioncilla esa de la colonia “Chispas” que amenizó nuestra infancia? Pues tengo mi propia versión: “Mi primera nómina, mi pri-mera canción, mi primer bicho en la oreja... chis-pas”...

Porque en efecto, cobré los puñeteramente míseros 74 euros de mi primera nómina (cosas de que sólo te entren 5 días de media jornada en el primer mes...) y encima con un mes de retraso, pero esa es la media de cobro, aún estoy esperando por la más normal nómina del mes pasado... y lo que me quedará por esperar, me temo.

Y a los dos días de cobrar, saliendo de casa me asalta un punzante dolor en el oído izquierdo, como si me pincharan el tímpano con un alfiler. Por dos veces en mi vida ya me había pasado que me salía un grano dentro del oído izquierdo, que al reventar me provocaba unos dolores parecidos, aunque más breves. Pensando que era eso de nuevo, aguanté como un cretino toda la mañana con ellos. Los dolores iban y venía, sobre todo aumentaban cuando me sonaba la nariz. Y además me parecía oír un zumbido intermitente y notar como movimiento. Siendo un aprensivo como muchas veces soy, se me pasó por la cabeza que se me podía haber metido algo en el oído, pero lo descarté para evitar posibles comentarios hirientes sobre si soy un exagerado por parte de mi familia y de la gente del trabajo.

Y una vez más hice el gilipollas por el qué dirán, ya que me dolía horrores. Tanto que al llegar a casa a la hora de comer ya tenía el firme convencimiento de ir al ambulatorio a ver qué me decían. Y lo que me dijo el médico es que fuera de urgencias al hospital, porque había una sombra de algo, o era un bicho o una lesión (lo que me hizo rogar, las vueltas que da la vida, que fuera un bicho, porque lo otro es más jodido de curar).

Como suele ser habitual, mi suerte me hizo un favorcillo y resulta que era el primer día de la huelga de médicos, así que me tire hora y cuarenta minutos en la sala de espera de urgencias hasta que me cogieron. Y si, era un bichillo, con forma de lágrima invertida y varias patas y antenitas, al menos así me lo dibujó el otorrino, porque al aspirarlo de dentro de mi oído fue partido en trocitos y no lo pude ver entero, sólo que tenía un color como amarillo sucio.

Lo que no me pase...

En el trabajo las cosas siguen su curso normal y cada vez me gusta menos. No creo contar nada que no le pase a la mayoría de los trabajadores. En mi caso además es que he tenido que aprender a distanciarme de la gente. Ya me lo había advertido la profesora del curso “cuando trabajéis recordad que son compañeros de trabajo, no amigos”.

Mi naturaleza habitualmente servil para conseguir la aprobación ajena me hizo ofrecerme para cosas que no me pedían, ofrecer mi ayuda siempre, intentar aliviar de trabajo a la gente... y no funciona. No funciona porque pocas veces me siento más tonto que cuando estoy en el trabajo. No entiendo la mitad de las cosas que me dicen y cuando vuelvo a preguntar por ellas normalmente me topo con bufidos molestos o gritos o quejas sobre que si no escucho, sobre todo de la chica de recepción, a la cual cada vez trago menos. El problema es que es un círculo vicioso y no de los buenos: cuanto más se impacientan más nervioso me pongo y peor lo hago. Nunca he presumido de ser alguien que aprenda al instante y con una sola explicación, creo que mi vida es muestra de ello. Para aprender necesito tiempo, tranquilidad y paciencia, cosas todas ellas que faltan en la tienda. Me fastidia que piensen que soy tonto (o que estoy ido) pero me molesta mas el que les estoy dando motivos para que lo piensen.

Al principio me sentía cómodo. No sé que pasó, tal vez si me afectó más de lo que pensaba el que sea mi primer trabajo y todo eso y estoy demasiado nervioso y me acelero o yo que sé. Pero creo que lo hago peor ahora que cuando empecé. En mi caso la experiencia no es un grado.

Con lo que estoy aprendiendo a no hacer nada que no me digan. Intentar poner toda mi atención en lo que me dicen para no tener que volver a preguntar. No intentar ser amigo de ninguno de ello. Hablar poco y pasar lo más desapercibido posible.

En resumen, ser un currito sin ilusión por las cosas. Un tipo de traje gris más.

Un mundano.

Pero es difícil sentirse mundano cuando sabbat me brinda con el placer de su compañía. Y así sucedió hace una semana, cuando sucedió un encuentro demasiado tiempo demorado.

Intentar contar con palabras unas horas de compañía de sabbat es inútil, hay que vivirla para saber lo que se siente :)

Si en la tienda me hacen sentir tonto, sabbat consigue siempre que me sienta cómodo, interesante, con cosas que contar y escuchar. Y el tiempo pasa siempre en un suspiro.

Sonrisas, abrazos, anécdotas, conversación, pasados bonitos y vergonzosos, esperanzas y personas esperanzadoras, unas pompas de jabón volando por el aire, unas botas de cuero hasta medio muslo (no se si se daría cuenta que era mi primera entrada en la vida en un sex shop :) ) y la sensación cuando se va de que con toda seguridad puedo decir que le día ha valido la pena...

Así es ella. Alguien a quien vale la pena conocer.

Y para finalizar una queja más del trabajo... en la oficina donde estoy semirecluido (digo semi porque las paredes son ventanas que dan directamente a la tienda así que tampoco es que pueda bailar en calzoncillos encima de la mesa sin que se den cuenta... J ) tengo el altavoz encima de la cabeza y tienen una extraña y para mi incomprensible afición por Cadena Dial, una emisora que para mi es la peor que he escuchado en mi vida por esa puñetera insistencia de poner sólo música en español (apartando de un plumazo así tres cuartas partes de la música que se puede escuchar en esta vida) en un alarde de cerrazón mental tontonacionalista, ya que la música, el sonido, las notas, no tienen idiomas, son universales. Además menudas músicas... mira que hay canciones maravillosas en español... pues no, en Cadena Dial se pasan el día poniendo basura, tres de cada cuatro canciones son para tirarlas por el retrete (todas estas opiniones son personales y lo sé, pero así es como lo siento) y sólo suenan porque las cantan en español, no porque valgan la pena. Así funcionan algunas emisoras (otras siempre pondrán la música en inglés por encima de la española, y eso tampoco es así, que cosas buenas y malas hay en todas partes).

Bien, pensareis que es una queja tonta, que como digo todo es cuestión de gustos... el problema es que tengo el altavoz encima de la cabeza... todo el día. Y escucho las canciones que no me gustan... TODO EL DIA. Si pensáis que no es para tanto haced la prueba. Grabad canciones que no os gusten nada. Y ponéoslas en los cascos todo el día, sin parar. Porque desde luego de decirles que cambien la emisora o que apaguen la radio ni me atrevo a hacerlo, porque lo más probable y menos grave es que directamente me digan que vuelva al trabajo y cierre la boca. No quieren cambiarla ni apagarla y la prueba la tuve el otro día, cuando el jefe cambió la emisora y a mitad del día las dos chicas de administración la cambiaron otra vez a Cadena Dial... esa es la que quieren oír y mis quejas no van a servir de nada, admitámoslo.

Aunque cualquier día les preguntaré si hay alguna manera de desconectar el altavoz de mi cubículo... espero que si, porque sino voy a chiflar, además de perder el gusto musical.

 

Lo digo en serio. Es un suplicio.

Dos anuncios

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Hacía mucho que no comentaba anuncios...

 

Asaltan mi interior dos anuncios que veo últimamente en televisión. La compañía es lo de menos. Lo que venden es lo de menos.

Como siempre...

 

El primero lo están convirtiendo en banal a base de repetirlo hasta la saciedad, pero ahí sigue moviendo algo.

Una chica en una oficina desierta. Parece la hora de la comida y ella la becaria que se ha tenido que quedar a archivar chorradas. Se coloca en lo que parece el centro de la oficina y empieza a entonar la primera estrofa del "Amazing Grace":

"Maravillosa gracia, que dulce el sonido

que salvó a un pecador como yo...

Una vez estuve perdido, pero ahora he sido encontrado.

Una vez estuve ciego, pero ahora... veo."

No es la mejor o más emocionante interpretación de esta canción que he oido, pero canta bien. Y mientras canta aparece en diversos lugares cantando: el aparcamiento vacio de un supermercado, una zona de descarga de containers en un puerto, una calle de una ciudad, un desierto... Y menos en la calle y al fondo a lo lejos en el puerto, son lugares vacios de gente. Pero su voz los llena. Y al acabar baja la vista y sonrie mientras una voz dice "No dejes que tu voz se encierre entre cuatro paredes"

 

Y yo pienso en que ninguna voz quiere estar encerrada en una prisión... y muchas merecen ser escuchadas y no pueden serlo.

El anuncio me gusta en su sencillez, probablemente no pretendida.

 

En el otro anuncio, una chica despierta y su mano recorre las sábanas aún impregnadas de su calor. Y como redescubriendo su sentido del tacto, la chica sale a la calle y empieza a tocar cosas... un caballito mecánico de juguete, una barandilla, la superficie de un cuadro, una caricia tierna en el rostro de una anciana, la fría superficie de un lago, el vientre de una embarazada, el escudo de un antidisturbios, la caja del contrabajo de una banda callejera mientras están tocando...

No se me queda la frase que acompaña el anuncio, por cierto de la misma compañía que el anterior, pero da igual. Como ya he dicho, lo importante para mi no es el producto, un anuncio no me decide a comprar algo (de hecho muchas veces lo que consigue es que les coja manía a determinadas marcas por sus anuncios que pienso que nos tratan como retrasados mentales...) sino, como lo diría, el lirismo que las mentes de algunos desarrolladores de publicidad son capaces de meter en sus obras.

 

Y hay anuncios preciosos. Tal vez no efectivos, pero si hermosos.

Hasta los cataplines de la falomierdocracia

Hasta los cataplines de la falomierdocracia

(dícese del modo de gobierno en el cual los seres humanos más gilipollas dictan las normas por el mero hecho de tener pene)

 

Casi todos los días hay algo que me enerva, que me cabrea, que me pone malo, en mayor o menor medida. Política basura valga la redundancia, abusos a inocentes e indefensos, nacionalismos de opereta, terroristas descerebrados de todos los credos y religiones, deportistas que se creen tan importantes como para no aprender cuando cerrar la boca en vez de usarla de improvisado ano, vividores de mundo rosa, psicópatas que piensan que por tener la fuerza tienen la razón para ser dioses, mi hermano cuando se pone pesado (aunque en esto muchas veces soy muy injusto)… en fin, la lista es larga y cada vez más, porque cada vez noto que tengo menos paciencia, que disparo más deprisa de lo que debo antes de pensar un poco más. 

Pero hay cosas que son superiores a la paciencia de cualquier ser racional (y no digo “ser humano”, muchos humanos NO son racionales) y algunas en concreto me hacen tener ganas de morder la pared, dar puñetazos a una piedra y/o arrancarme el colgajo de carne que me distingue como de un género en concreto. 

Tras hablar de la mujer cuyo marido ha asesinado (61 en lo que va de año y sigue contando…) el telediario pasa a mostrar un reportaje perteneciente a una serie de ellos que están haciendo en Nepal, y en el reportaje de ese día hablan de la situación de las mujeres nepalíes que están sufriendo la menstruación… porque en ese país, a las mujeres que están teniendo la regla las obligan a encerrarse en el corral, con los animales, mientras les dura el sangrando. No pueden hablar con nadie, no pueden ser miradas por hombre ni mujer ni niño y no pueden salir del recinto oscuro, pequeño y mal ventilado hasta que les termine el periodo. 

Porque en ese país consideran la menstruación es impura, y por ende la mujer mientras la sufre.

 Y la mujer del reportaje mira a través de un agujero en la pared tratando de ver a su hijo de un año, de vislumbrarle un segundo, mordiéndose los labios por no poder llamarle, por no poder hablar, preocupada por su hijo, por si estará siendo bien cuidado (que lo es, por su abuela y su tía, la solidaridad femenina a veces es estremecedora). La mujer no debe tener más de veintiocho años, y le esperan años y años de pasar todos los meses por esa situación. A ella y a todas las mujeres nepalíes que viven en el campo (ignoro si existe la misma costumbre en las ciudades nepalíes, tal vez en ellas las encierran en la buhardilla en vez de en la cuadra…)

La mujer mira a la reportera que está hablando de su situación y a la cámara con una mezcla de alivio por ver a otro ser humano y vergüenza por que es lo que le han enseñado a sentir mientras sufre un proceso totalmente natural de su cuerpo, algo de lo que no debería avergonzarse en absoluto. 

Y al ver esa mirada me dan ganas de morder el periódico hasta destrozarlo en trozos…

En vez de eso vuelvo a leer en el magazine del fin de semana de ese periódico un artículo sobre una mujer, una anciana de 82 años que no aparenta, una mujer con aspecto de dulce abuelita que ejerce de médico en Etiopia. La australiana Catherine Hamlin llegó en 1959 a Etiopia junto con su marido, también médico y su hijo de seis años. Iban a trabajar durante tres años en ese país, ejerciendo de cirujanos. Y al llegar al hospital donde estaban asignados, el director les habló del gran problema que existe en Etiopia con las fístulas.

Una mujer etiope bien alimentada es esbelta y alta, más alta que una europea. Pero hay pocas mujeres etíopes bien alimentadas. Las más, sobre todo en las zonas rurales, sufren de desnutrición. Como no hacerlo en un país que pasa por una casi constante hambruna desde hace décadas, y en el cual además, a pesar de que su trabajo en el campo, la casa y el acarreo de agua es brutal y continuo casi sin descanso y desde una edad muy temprana, la tradición dicta que las mujeres y las niñas TIENEN QUE COMER LAS ULTIMAS, tras los hombres, los ancianos y los niños.

A resultas de todo esto, la mayor parte de las mujeres en Etiopia ven interrumpido su crecimiento. Tienen cuerpos de chicas de catorce años, o incluso más pequeñas. Y siendo aún niñas son casadas por sus padres. Siendo de edad unas niñas y de cuerpo más pequeñas aún, se las deja embarazadas. Lo usual es que cuando llega el momento del parto, el bebe sea demasiado grande para que ellas puedan darle a luz. Los hospitales están lejos, a dos días o más de camino andando, y una embarazada pocas veces puede ir a alumbrar a uno, sobre todo porque aunque esté en su noveno mes de embarazo, tendrá que seguir trabajando sin parar. Así que sin ninguna ayuda profesional, debe dar a luz, ayudada lo poco que pueden ayudarla por otras mujeres. Muchos partos duran días. Hasta quince días. Porque el bebe no puede salir. Y muchas veces el bebe no sale hasta que, habiendo muerto en el primer día, el cadáver se agosta lo bastante para ser expulsado. Para entonces hay un grave daño hecho. Al intentar salir, el bebe ha dañado tanto el tejido alrededor de la pelvis que muchas veces se produce un agujero en las paredes de la vagina y a su vez otro en las de la vejiga e incluso del final del intestino. Con lo cual las heces y la orina empiezan a salir por donde no debe. La mujer se orina y defeca encima. La situación es terrible y el marido las suele expulsar de casa por el olor y el desprecio que siente por ellas. A veces las acoge de nuevo su familia, a veces no. En todo caso serán unas apestadas para toda su vida, rechazadas por la sociedad, por los familiares, por todos. Vivirán en la mendicidad, o en la oscuridad de las habitaciones más aisladas de la casa, con problemas de salud, de higiene...

Sin nadie que las ayude.

 El problema de la fístula es una de las cosas que los médicos en Etiopia, foráneos o extranjeros, tratan de paliar. Y a eso se dedica la doctora Hamlin desde hace cuarenta y siete años. Hay un trozo en el artículo que me hace estremecer: "Muchas de las mujeres que llegan al hospital salen de una larga e insoportable marginación, y aquí, por vez primera, alguien se ocupa de ellas, les habla, les sonríe, las toca."

 Una operación para solucionar la fístula cuesta 300 dólares y se cura en una semana. Hay mujeres que llevan decenas de años sufriendo porque nadie las llevó al médico, porque a quien debía quererlas no les importaba lo que les pasara, sólo que obedeciera.

 

 Mierda de tradiciones. Mierda de sociedades. Mierda de mundo. Mierda de todo.

 Mierda de toda religión que subordina a un papel de obediente y callada, de ser inferior, a una parte de las personas. Normalmente las mujeres. !Qué pocas religiones ha creado una mujer, si es que hay alguna... cómo se nota quienes fueron los profetas de todas: hombres¡ Las tradiciones han tenido su momento y su contexto de creación. Que se meta quien quiera con la civilización, con el avance científico, que reivindiquen las virtudes de la vida sencilla y rural, pero muchas tradiciones de mierda, denigrantes, insultantes, estúpidas, han sido barridas como merecían por el progreso. Aún quedan muchas, y algunas cosas buenas también habrán sido barridas, pero en ese aspecto el balance es positivo para el progreso.

  Y mierda de hombres. Mierda de machitos. Mierda de violentos creídos malnacidos hedonistas descerebrados que siguen pensando que mayor masa muscular y poder mear de pie les da derecho a destrozar la vida de las mujeres y encima les hacen creer que han de ser felices así porque así es como tiene que ser... Estúpidos ignorantes que no quieren darse cuenta que lo único seguro en tu vida es quién es tu madre; cuántas mujeres en la historia, cuando imperaba esa regla contra toda lógica biológica de que el linaje era tan importante trazarlo por los varones, se habrán reido en sus últimos momentos al pensar que el hijo que ese hombre asqueroso pensó era su sucesor, su sangre, su descendiente, en realidad es de otro y que sus genes, su sangre, su linaje, acabarán con ese hijo que aunque lleve su apellido no será su hijo genético... Triste y pequeña venganza que no compensa muchas vidas de sufrimiento.

 

Y cuando más asco me da pertenecer a este género canalla, embrutecido, infraanimal, sigo leyendo. Y la dulce cirujana Hamlin dice que pronto podrá descansar junto a su marido. “Estará bien” reflexiona con un cierto deje de cansancio. Porque el doctor Reg Hamlin murió en 1993, tras 34 años empleados en la misma tarea que su mujer. 34 años operando, curando a esas mujeres desamparadas. Iban a quedarse tres años, pero estoy seguro que lo hablaron, reflexionaron y decidieron JUNTOS quedarse para siempre en aquel lugar realizando una tarea que sabían valía la pena, que había que hacer, que aunque haya habido muchos sinsabores, seguro les ha dado también muchas alegrías. Puedo imaginar a las mujeres etíopes mirando asustadas a ese hombre tal vez de ceño adusto, tal vez de boca amable, que las miraba, las atendía, las tranquilizaba y finalmente hacía magia con sus manos a través de bisturí y anestesia y les devolvía la vida. Y seguro que esas mujeres vivieron pensando que tal vez no todos los hombres son malos, que hay más hombres en el mundo como ese doctor que les sonreía. El doctor Hamlin está enterrado en Etiopia, en la misma tierra en la que decidió que estaban su deber y su vida. El y su mujer se respetaban, se querían, se amaban y se tenían por IGUALES. No superiores uno al otro, como machistas y feministas se empeñan en ser, sino dos almas igual de brillantes y magníficas. Un hombre que dedicó su vida a curar a las mujeres.

 

Y también sale en televisión el más reciente Premio Nóbel de la Paz, un hombre de Bangladesh de sonrisa contagiosa y cabellos grises, Mohammed Yunus, un hombre que presta dinero sin intereses a grupos, mayoritariamente femeninos, porque afirma que las mujeres saben administrar y emplear mejor el dinero cuando hay poco, y ellas demuestran que tiene razón con un 97% de devoluciones, créditos sin límite de tiempo en la devolución y sin actuar contra quien termina por no poder devolverlo. ¿Y sabeis qué dijo cuando se enteró del premio?

“Es un premio para todas las mujeres”.

No para sí mismo. No se considera el artífice del éxito del banco de microcréditos, no considera que haga nada digno de ser alabado. Solamente confía en la voluntad de las mujeres, las considera sus iguales. Las trata como personas.

 

Y ya no me arrepiento de ser hombre. Porque hombres como el doctor Hamlin y el señor Yunus hay muchos, aunque siempre hagan más ruido los que son repugnantes. Tener pene o vagina no determina la calidad interior, no nos empuja a comportarnos de una manera justa o injusta. En nuestra voluntad está el enfrentarnos a lo que vemos que está mal, a lo que sentimos que es incorrecto, aunque nos digan religiosos, tradicionalistas o simples matones que sí que está bien.

Por eso quiero seguir siendo hombre. Porque hay mujeres maravillosas en el mundo. Por eso quiero que ninguna mujer se arrepienta de serlo. Porque hay hombres maravillosos en el mundo. Hay personas fantásticas por ahí fuera. Y yo me sentiría tremendamente orgulloso de poder hacer aunque fuera una mínima parte de lo que han hecho por la igualdad el doctor Hamlin y la doctora Hamlin y el señor Yunus y tantos otros, famosos o anónimos, día tras día.

 

Y luchar siempre, con lo menos con mi actuación personal en mi ámbito, por la IGUALDAD. Porque entre iguales las cosas van de otra manera, muchas veces mejor.

 

Y eso me ayudó a entenderlo mejor una mujer, una dragona.

 

Sumisión a tiempo completo

Sumisión a tiempo completo

 Bueno, por fin, tras tres días intentando escribir... preferiría que dejaran blogia como está, su simpleza era una virtud, sobre todo cuando al hacer "arreglos" son capaces de tenerlo estropeado durante un mes... pero bueno, ahora puedo escribir.

 

  El lunes empiezo a tiempo completo en la tienda.  Lo cual está muy bien, aunque tendré que dejar la academia de las oposiciones, ya que aunque sé que otros son capaces de ellos, no me veo capaz de trabajar toda la semana y luego estar cuatro horas por la mañana de los sábados en la academia para la clase de recuperación y luego además estudiar durante el tiempo necesario.

 Por ahora el contrato será de tres meses. Luego el jefe me dijo que casi seguro me aseguraba otro de otros tres meses... y luego ya se vería en función de lo que necesitaran y de mi capacidad de trabajo.

 Lo que pasa es que ahora ha entrado en juego otro factor... Mi ex-supervisora vuelve al trabajo el lunes. Es normal, no está la situación como para dejar de golpe un trabajo, supongo que sobre todo lo hace mientras busca otra cosa y luego saldrá corriendo... aunque S. y uno de los técnicos del taller dan casi por seguro que con el tiempo volverán a salir juntos ella y el jefe... lo cual reduciría drásticamente mis posibilidades de quedarme en la empresa mucho más tiempo.

 Poer por ahra tengo que concentrarme en el presente: tengo trabajo (aunque todavía no tengo contrato ni me han pagado lo que me toca del mes anterior, tema sobre el cual tengo un mosqueo adicional ya que la asesoría me ha metido en la nómina como que yo sólo trabajaba cuatro horas diarias... !y hacía cinco¡ Chanchullos del trabajo, en todas partes cuecen habas, pero como el contrato lo miré de "strangis" como se suele decir, hasta uqe me lo den en mano no puedo decir nada... y como van a cambiármelo a lo mejor ni me lo dan...). No es que vaya a poder comprarme un piso en breve e independizarme pero por algo se empieza. Y yo ya he empezado. Así que las cadenas están, pero no son tan pesadas. 

 

 Elegimos muchos caminos a lo largo de la vida. Algunos vienen medio impuestos, porque sin dinero no se vive, por mucho que actualmente idealistas de opereta (y les llamo así porque es muy curioso que siempre sean los que tienen dinero los que más protestan porque otros no lo tengan... Ejercer de activista es muy caro, viajes para protestar, móviles caros para convocarse, comida y tiendas para instalarse en las protestas... nada de eso esgratis, creedme) pretendan que las cosas sean de otra manera... Y bien lo sabe por ejemplo el último Premio Nobel de la Paz... un hombre que sabe que para acabar con la pobreza está muy bien tener buenas intenciones... pero hace falta dinero. Así que él lo da.  Demuestra que con lo que vale un móvil de última generación que aquí se usa para el "pásalo" y para el "reunión de ministros en X ciudad, vamos a darles caña" se puede levantar poco a poco un país...

 Así que aquí empieza mi rueda a girar, aunque no me guste, aunque preferiría ganar dinero haciendo algo que me apasiona... por algo se empieza. 

Las nubes de tormenta ya están aquí...

Las nubes de tormenta ya están aquí...

Es curioso como a veceshemos acertado al principio, hace tanto tiempo que ya se nos ha olvidado, y cuando pasa lo que nos temíamos recordamos haberlo pensado antes... y habernos olvidado.

 

Recuerdo cuando hablaba de las broncas monumentales que durante las dos primeras semanas de practicas veía entre el jefe y mi supervisora... Con el regreso de las vacaciones de la chica de recepción (que hace mucho más que eso, también ayuda en la contabilidad y el manejo de las cuentas de bancos, por ejemplo) la cosa pareció suavizarse y pensé que todo había sido simplemente una mala racha, unos días de mucho trabajo y estrés...

 

Las broncas cobraron un poco más de sentido cuando me enteré que en cierto modo, el jefe y la supervisora eran pareja. Ya se sabe lo que dice el dicho, ¿verdad? Sobre donde tengas la olla... Y eso de que no se puede trabajar a las órdenes de un familiar o de tu pareja, que puede traer problemas.

 

Pues ya los ha traido. Ayer me dijo la chica que la supervisora va a dejar el trabajo tras una gran bronca con el jefe que se dió durante el fin de semana.

 

Y estoy algo acojonado... ¿Por qué? Varios motivos.

El primero es que el trabajo iba a resultar cómodo y asequible. Ayudar en lo que pudiera y me fueran enseñando, aprendiendo poco a poco las formas y maneras de la empresa.

Eso se acabó. Ahora tengo que aprender muchas cosas a marchas forza

 

 

 

****************

 

 A la mierda. Es la tercera vez que intento que blogia me acepte este artículo y tres veces que me lo ha borrado o perdido. Me he cansado ya, escribir tantas veces lo mismo ha hecho que perdiera sentido... Así que así queda, así lo dejo... mas o menos cuenta como estoy, creo. Aún así volveré a escribir sobre estas cosas, pero sinceramente, ahora, con tantos cortes, no puedo hacerlo. 

 Ya surgirá. Mis disculpas. 

Una alta y una baja

Una alta y una baja

Hoy firme los papeles de la seguridad social para que la asesoría de la empresa me dé de alta. Así que parece que si es verdad, que me contratan. En dos o tres días tendrán el contrato para que lo firme...

Es curioso como no parezco acusar el golpe del cambio, o emocionarme o pensar mucho sobre ello como suelo hacer con las cosas y llegar a conclusiones curiosas o disparatadas o agobiarme...

 

No. Casi no hay transición. Hago lo mismo que hacía ayer, cuando no estaba contratado. Sólo que ahora cobraré. Sólo que ahora, en el fondo, si que es verdad que me siento un poquito mejor, por el alivio para mis padres, por sentirme (aunque odie trabajr y quien no lo odia...) algo útil, que tengo algo que hacer, que al fin alguien considera apetecibles mis servicios y quiere tenerme en su empresa aunque sea sólo seis meses...

 

Y en demostración de puntería, como el oculista (con el que tengo cita en una semana) me mande algún medicamente para los ojos, podré estrenar mi alta en la seguridad social teniendo que pagar el importe entero de la medicina... :)

 

Para redondear el día hubiera sido perfecto haberla visto a Ella, como habíamos quedado, pero al final tuvo que posponerlo para el jueves... bueno, más tiempo para pensar en ella... el placer de la antelación, que le llaman.

 

Un alta, la mía, a la vez que una baja...

 

Patricio era ecuatoriano. Llevaba tres años en España, situación legal y trabajando. En su país le esperaban mujer e hijo de cinco años. Puntual, educado, buen trabajador, buena persona, según quienes le conocían. Trabajaba en España porque le era más fácil ahorrar dinero aquí para cumplir una de sus grandes ilusiones en la vida: poder darles algunos caprichos a su familia y sus amigos, poder hacerles catar esas cosas buenas que si se compran con dinero, esas cosas que no es que sean la base de vivir pero si que si endulzan la vida: viajes, balnearios, cenas, algún lujo, diversión...

Se reservo seis semanas de vacaciones cuando ahorró bastante dinero y se fué a su país a cumplir su sueño. Para empezar alquiló un autobús para llevar a su familia y algunos amigos a un balneario para un fin de semana de relax y diversión y grata compañía.

 

A la vuelta el autobús volcó en una curva de montaña. 47 muertos. Amigos. Familiares. Y el mismo Patricio y su mujer y su hijo.

 

No todas las historias terminan bien. No todas tienen final feliz. Hay algunas de las que no se puede sacar ni siquiera una conclusión moralizante, de las que no se puede sacar nada bueno.

Esta es una de ellas. El mundo es bonito cuando hay personas sencillas con sueños sencillos como Patricio. Buenas personas. Y hoy hay una menos de esas personas en el mundo.

 

Por desgracia la seguridad social no puede ya ayudar en nada a Patricio. Hoy me doy de alta yo en ella. Espero cubrir ese puesto vacío que él ha dejado dignamente. Hacerlo de otra manera sería un golpe bajo a su memoria.

 

"Esta es la vida, del emigrante, del vagabundo del sueño errante. Coge tu vida en un pañuelo, con tu tristeza tira pa´lante"

(Celtas Cortos)

¿Cuánto es demasiado?

¿Cuánto es demasiado?

El otro día leí en un gran blog a una amiga comentar sobre el daño que podía hacer pensar en exceso las cosas...

 

Hace poco mi hermano me dijo pesaroso que se le estaban olvidando cosas básicas, refiriéndose a como a veces dudaba con la "b" y la "v" o la "g" y la "j" y nunca le había pasado, que siempre había sido bueno en ortografía en esos exámenes que nos hacían en el colegio... Y yo le comenté que desde que hago psicotécnicos para las oposiciones, también dudo en cosas como hacer sumas, dividir, raices cuadradas, ejercicios de análisis... cosas en las que nunca había tenido problemas.

Cuanto más practico las cosas más dudas me surgen.

 

Tal vez algo parecido nos pase cuando pensamos las cosas mucho. No dudo que haya gente que llegó a conclusiones importantes en su vida pensando mucho, analizando, desgranando, intentando entender lo profundo de las cosas... El ser humano siempre ha tratado de entender el mundo que le rodeaba, ya fuera para quitarse el miedo a los desconocido, como previsión a los desastres que pudieran amenazarle a él y a los suyos, por el afán de aventura y el mero placer de descubrir... filósofos, navegantes, científicos... no han querido quedarse en el "las cosas parecen así" sino que quieren llegar al "son así"...

Pero hay algo que muchos no se diero cuenta, y es que hay muchas cosas que no pueden ser explicadas, desgranadas, analizadas. Que hay lugares donde entrar a explorar conduce a más preguntas, a más dudas, al momento en que el miedo asciende porque sientes que nunca serás capaz de disipar las brumas y te sientes muy muy pequeño rodeado de lo que no comprendes, o te corroe por dentro lo que no puedes explicar ni entender.

 

Como me pasa muchas veces con las emociones, los sentimientos ,los impulsos, los pensamientos. He intentado analizar y desentrañar con la esperanza de poder cambiar las cosas que me surgen y me afectan. He querido encontrar un camino, un modo, y muchas veces no lo he encontrado. ¿Podemos descubrirnos plenamente a nosotros mismos, entender todas nuestras acciones y reacciones, tomar decisiones que surjan del total y profundo conocimiento persona interno o estamos abocados a siempre ensayo y error, a sufrir con cada paso, a intentar mil caminos equivocados sin garantías de encontrar uno correcto?

 

Yo ahroa vuelvo la vista atrás y pienso en las tonterías que he hecho, dicho y pensado en mi vida. En los momentos en que estoy seguro que reaccioné equivocadamente, en los momentos en que creo que acerté... y siemrpe soy mejor pensando después que actuando en el instante. Soy genial a toro pasado, siempre encuentor una buena réplica, un buen razonamiento, una broma totalmente adecuada, una frase estupenda... pero la vida es un tren que pasa y que no admite esperas. ¿De conocerme mejor, de ser posible razonarme y analizarme profundamente sería capaz de incrementar mi tiempo de reacción ante la vida?

 

Tal vez, tal vez no. Por ahora es inevitable mirarme a mi mismo a veces y muchas de esas veces sorprenderme porque... porque me he vivido tanto a mi mismo que me entiendo cada vez menos.

Sorpresas... agradables, desagradables y ambiguas

Sorpresas... agradables, desagradables y ambiguas

La primera sorpresa es que blogia restauró el sistema por el cual avisan cuando alguien te escribe un comentario... me pregunto cuántos comentarios habrán quedado sin respuesta en todo este tiempo que dejaron de hacerlo... porque no suelo repasar mis artículos, alguna vez he vuelto a leer alguno, pero pocas veces... Es curioso cómo escribir sobre el pasado me ha servido para dejarlo atrás muchas veces...

 

Y otras veces el pasado le persigue a uno, como ayer, cuando más o menos un año después de no saber nada de ella, Roma me mandó un mail... Aun tengo hasta el luner (porque me escribr desde el trabajo) para pensar en como poner en otras palabras lo que ya le escribí una vez, en esa cuenta de correo a la que ya no puede acceder (así que no ha leido el mail), ese mensaje en el cual...bueno, simplemente me despedía de ella. Sin rabia, sin odio, sólo con un poco de tristeza y si muchos deseos, porque pensaba que no quería saber nada más de mí, que el tiempo y la distancia nos había separado para siempre.. y tal vez así ha sido... Tampoco quiero pensar en ello ahora, en si ese mail del lunes será otra despedida, un reencuentro... o un seguir con la vida.

 

Hoy ya hemos vuelto a lo cotidiano y por fin después de dos meses volveré a quedar con los colegas... ya tengo ganas, aunque me he sorprendido gratamente descubrir lo bien que he sobrevivido sin esas reuniones periódicas que una vez fueron todo lo que me aportaba interés en la vida... Todos crecemos.

 

Y en parte "gracias" (o desgracias) al trabajo... gracias a él pasé un verano demasiado entretenido...y cansado. Gracias a él no tuve tiempo ni de molestarme cuando hubo una par de personas que se olvidaron de mi cumpleaños... (ninguno de mis lectores, tranquilos :) ) , personas que no esperaba que lo hicieran pero lo hicieron... Y aún me queda trabajo para un tiempo, ya que me han dicho que es my probable que me contraten por seis meses para ir por las mañanas a seguir ayudándoles con la contabilidad...

Mi primer trabajo, que cosas, quién me lo iba a decir hace cuatro meses cuando empezé el curso.

 

Y mi hermano mayor se casa y la sorpresa es su actitud sobre lo que piensa de que "le han echado de casa"... Las cosas que he oido por ahí me hacen pensar que no tiene ni idea de lo que es que "te echen de casa". Desde luego no es que te dejen estarte cinco meses rascándote la barriga en casa sin llevara nada a tu nuevo piso y sin instalarte en él cuando ya está habitable... Pero bueno, todos somos a veces ciegos a lo que les hacemos a otros y muy sensibles a lo que nos hacen...

 

Y las sorpresas siguen, porque la vida es siempre algo por descubir...

Pensando

Pensando

Pensando uno llega a curiosos caminos...

 

Ayer hablé con Ella para comentarle las ofertas de trabajo que habían salido en el periódico (me pidió que si podía avisarla cuando hubiera alguna a la que ella pudiera aspirar) y durante la conversación surgió el hecho de mi cumpleaños en dos días y de que si me dejaba invitarla ese día a tomar algo por ahí, simplemente eso, ya que es un día de diario y yo tengo trabajo por la mañana y clase por la tarde y al día siguiente también así que no podría invitarla a una juerga ni aunque pudiera que no puede ahora que está de ama de casa mientras su madre se recupera... y ella me preguntó que si no iba a avisar a nadie más del curso. Y no creo que lo dijera por temer estar a solas conmigo ya que como digo no es ni una cita, simplemente le parecía natural.. .pero yo no lo había pensado y realmente si que me interesa ver un rato a un par de personas más del curso, a la profesora y a Ch. con quien tan bien me llevaba, pero en el momento sólo había pensado en Ella...

 

Y pensando llego a la conclusión de que aún pienso en ella mucho. Tal vez demasiado. Que puede que haya aceptado el "no" pero que no he perdido la esperanza de que algún día... O incluso simplemente de que algún día compartamos una explosión de gratificante y desenfrenada pasión. Y no creo que la cosa vaya a cambiar en una temporada, ya que el contacto lo mantenemos con muchos sms y alguna llamada... aunque no sé lo que piensa ella y tal vez termine haciendo lo que me han hecho tantas veces, eso de "pienso que es mejor para tí que..." y dejar de verme, pero por ahora nos vemos...

 

Y así están las cosas y no me siento obsesionado, sino simplemente igual de atraido por ella que antes, pero sin obsesiones, perdidas de sueño u obligarme a mi mismo a sentirme hundido si no la tengo cerca...

Luces, sombras... y lugares.

Luces, sombras... y lugares.

No quiero seguir así. Las ganas de escribir surgen, a ramalazos, a momentos… pero nunca parece ser un buen momento para ponerme a ello. Siempre hay una excusa, una sensación. Cierto es que me siento estos días como exprimido, como una esponja apretada una y otra vez. Y los que trabajan y llevan trabajando durante años ocho horas al día sacudirán la cabeza tildándome de quejita, porque al fin y al cabo son menos horas las que hago yo. Cinco todas las mañanas y además desde que cesaron las broncas diarias mucho más relajado. Sólo hay una cosa que me da preocupación ahora y no es que se haya estropeado el programa informático de contabilidad con el que estaba trabajando, ya que soy consciente de que no es culpa mía, sino del ordenador que no anda bien. No, lo que me preocupa es saber si el 5 de Septiembre, cuando acaba el periodo de prácticas, el jefe renovará lo que me comentó aquel día de contratarme, porque tal y como están las cosas no tengo derecho a decir que no, sino que debo, siento que debo, intentarlo. Por mí mismo, por mi familia y por tantas cosas, al menos intentarlo. Aunque eso suponga las jornadas de ocho horas todos los días y tener que ir los sábados cuatro horas por la mañana al curso de las oposiciones a la clase intensiva con todo lo que eso conllevará para mi estress porque entonces si que será una situación de drenarme hasta el espíritu, pero hay que intentarlo, porque las oposiciones de Febrero son un montón de plazas y llevo demasiados meses yendo a clase y cogiendo cabreos por lo que aprendo como para dejarlo sin intentarlo, aunque ya esté trabajando en otra cosa.

Así que cinco horas por la mañana y dos por las tardes los tres primeros días de la semana tampoco parece tanto. Pero a mi me han secado. Sobre todo las dos horas por las tardes, que cogimos para recuperar clases perdidas durante el puente del 15 (¿fue el 15? Creo que si) que me han sentado como una losa, partiéndome la tarde y dejándome sin ganas de otra cosa que al llegar a casa tumbarme en mala postura en el sofá a ver la tele y abusar del ordenador como vía de desahogo… Si, uso el ordenador muchísimo pero escribo muy poco, es una curiosa y vergonzante paradoja…

Así que aquí estoy, en el curro, escribiendo en el word lo que tengo intención de pasar en cuanto termine al blog. No hay problema, no tengo supervisión y en cuanto me mandan una tarea dejo lo que hago para pasar el rato hasta que venga la supervisora de sus vacaciones para arreglar el fallo del programa, y me pongo a hacer lo que me mandan de la manera más efectiva posible. Y luego a vegetar otro rato. Pues hoy pienso aprovechar las vegetaciones para escribir. Porque quiero escribir.

Sobre cosas buenas. Sobre cosas malas. Sobre las cosas que me han pasado…

El sábado se casó JD, mi mejor amigo. El viernes me crucé a las nerviosa pareja junto con otro amigo enseñándoles la ciudad a la familia de ella. Y ellos me dijeron que si estaba mal, porque me vieron al volver del trabajo el viernes, y a pesar de haber salido media hora antes (el día antes había salido media hora más tarde por petición del jefe que me dijo que al día siguiente podía salir antes para compensar…) y de no tener clase esa tarde, toda la semana pesaba sobre mi en ese momento. La semana y todo lo demás, porque tuve problemas estomacales seguidos de un catarro de garganta que aún me duraba y del cual hoy aún tengo tos y carraspera. Y lo que no saben es el otro problema, el de los ojos, porque desde que estaba en las últimas semanas del curso del paro (y ya ha pasado tiempo…) tengo problemas en la vista. Yo siempre he sido una persona cuyos ojos humedecían perfectamente. Siendo muy llorón a veces, incluso diría que humedecían demasiado. Muchas veces estando tumbado se escapaba una lágrima porque mi lacrimal funcionaba con demasiada precisión, simplemente segregaba más de lo que debía y a veces me resbalaban lágrimas sin motivos internos que las justificaran. Pero eso se terminó hace unos meses. Al principio lo achaqué a las lentillas, tienen ya muchos años y debería haberlas cambiado hace tiempo, pero como las usaba tan poco, creí que no habría problema, que no habría tanto desgaste. Y como había vuelto a ponerlas regularmente para ir a clase (en gran parte porque me gusta más mi imagen con lentillas y Ella estaba ahí…) pues pensé que era por eso. También desde que tengo el ordenador familiar en la habitación lo uso mucho más, para leer, para jugar… supongo que eso ayuda. He ido al oculista y me recetó unas gotas y una pomada para los ojos, pero no me dijo lo que tenía. Tras seguir el tratamiento los diez días estipulados, la cosa no mejora. Veo continuamente como polvo en los ojos, partículas flotando en ellos, es muy molesto, porque el parpadear no me limpia el ojo, sino que sólo remueve las partículas… y encima cuando hay luz las cosas se ponen peor, lo noto más y estos días han sido bastantes los que hizo sol. Así que además de esas partículas en la visión, noto los ojos secos y doloridos en la parte del nervio, detrás. Algún dolor de cabeza estoy aguantando por todo eso. Y ya tengo hora otra vez para el oculista… pero yo sé como podría mejorar un poco la cosa, ver menos la tele y usar menos el ordenador. Pero no lo hago, porque soy un débil y estoy medio enganchado a un juego y al ordenador y me cuesta dejarlo y enfrentarme al tedio y al buscar otra forma de entretenerme, aprender a usar mi mente de nuevo para distraerme, enfrentarme a la rutina y las pocas ganas de hacer nada y buscarme una vida. A todo eso tengo miedo.

Hay cosas que nunca cambian.

Resumiendo, que ahí estaba yo con mi catarro, mi cansancio, mis ojos estropeados y dándome cuenta que al fin eso que me llevaban avisando durante meses, la boda, era al día siguiente.

Hubo una vez que estuve celoso de ella, de la novia. No por sentimientos, sino por tontos celos de que ella “me quitaba la atención” de mi amigo… Errores de juventud. Aprendí que todo es compatible. Que ella no me quita nada a mí, sino que le da mucho a él. Que los dos son el uno para el otro. Y no sería realmente su amigo si quisiera quitarle eso, que dejara eso, sólo por tener más atención yo.

Aprendí a ser más amigo aprendiendo a aceptar lo que era mejor para él. Así que estoy encantado de que estén juntos. Simplemente las bodas me parecen nada más que un trámite legal, adecuado por los problemas económicos y jurídicos que puede haber de no casarse, pero sólo eso, un trámite. Para mí, ellos levan casados muchos años. Su vida la han construido juntos. Esa es la mejor ceremonia.

Pero ese día es importante para ellos. Así que me visto elegante y acudo, y acudo esperando verles felices y en eso no salgo decepcionado. Lo que me decepciona es comprobar que hay pocas diferencias entre la ceremonia civil y la religiosa. En ambas no pueden evitar los que la ofician soltar su verborrea política, intentar convencernos de que su modo es el mejor. La oficia un mandamás de IU amigo de la familia y aprieto los puños al comprobar que izquierda o derecha todo es la misma mierda, todos creen llevar la razón y ser los únicos valedores de la verdad cuando toda corriente política actual esta repleta de graves fallos que sus seguidores prefieren no ver, más concentrados en ver los fallos ajenos. Pero me callo. Porque es su día y no quiero estropear nada, porque yo mismo puede equivocarme y tal vez no soy depositario de la verdad que creo tener. Me callo y al fin y al cabo, como ya he dicho, es como la otra ceremonia que viví en Noviembre, la del otro amigo que se casó. Un trámite.

Pero… ¿por qué en ambas ceremonias se olvidan siempre de lo más importante?: que el alma no tiene orientaciones políticas, y que el amor puede superar toda barrera ideológica, racial, física… que lo que se crea entre dos personas puede dirigirse con rancias ideologías, pero en su base, en su fondo, es perfecto, porque se crea espontáneamente en un parte que no controlamos, que solo Es. En nuestro más hondo núcleo. En la parte que Somos, esa parte que no intenta engañar para ser otra cosa, sino que es en sí misma.

Eso es el amor. Y ningún oficiante habla de ello en las bodas.

Pero dan igual mis impresiones. Ellos son felices. Eso es lo que cuenta.

Lo bueno de la ceremonia civil es que dura poco, eso es una ventaja respecto a la ceremonia religiosa. Pero el poema de Benedetti (espero haberlo escrito bien) que lee el oficiante al final (y que encerronamente hace traducir semi-simultaneamente a mi amigo en uno de los momentos que nos hace sonreír a todos) me disgusta… me disgusta por ese “nosotros sabemos amar y vosotros no”… porque me disgusta ese pluralizar, ese fijarse en como aman otros y compararlo con como ama uno… Lo que hay que hacer es intentar hacerlo lo mejor posible uno, no suponer que un grupo de personas tiene la llave de la perfección amatoria. Simplemente vivir, amar, sentir y seguir así día a día. No es “nosotros y ellos” señor Benedetti, es “yo y tu”. El amor es cosa de dos personas en el fondo, no de dos grupos.

Pero es sólo un poema escrito. El mejor poema son sus sonrisas. Y esa poema es inmejorable.

A la tarde noche una espicha en Tiñana, en un lugar que talmente parece un antiguo establo convertido es sala de banquetes. Me gusta el sitio. Y pasa la comida, la llegada de los novios, el reencuentro con los colegas tras las vacaciones (vacaciones para ellos, a mi se me ha hecho un mes largísimo), un sms a Ella porque me da en un momento dado en pensar en ella, en como me gustaría tenerla conmigo al ver a tantas parejas de amigos de los novios juntas, esos roces de manos casi casuales, esas miradas, esos besos, esos abrazos, esa complicidad en los ojos… El sms no tiene respuesta, aunque es bastante inocente centrándome más en la fiesta que en lo que quiero realmente decirle, porque la respuesta a lo que quiero decirle ya me la ha dado, dos veces. Así que ya la sé. Pero no sé, aunque sabía que podía no responder, siempre anda escasa de saldo en el móvil, me hubiera gustado tanto leer algo suyo aquella noche…

El reencuentro con lo colegas es agradable. Aunque la mayoría tengamos tan poco que contar, las viejas conversaciones que siempre surgen entre los que se conocen tanto se me han como agua de mayo, me alivian, me tranquilizan, me hacen sentir bien. Y uno de ellos nos cuenta sobre la tercera pareja que tiene en varios meses. Hace poco descubrió el conocer gente por internet y le va bien, al menos en el sentido de conocer y poder descubrir si se gustan o no, que es la mitad del asunto. Aunque pienso que a pesar de ser el primero del grupo que lo hizo, no lo supe hacer bien. La veteranía, los años de estar metido en internet, no me hicieron aprender a hacerlo bien. El que se casó en Noviembre, a las pocas semanas de empezar a chatear, conoció a la que hoy es su mujer. Este chico ya va por la tercera chica con la que sale. Otro nos cuenta sobre una chica que también ha conocido en internet… y yo de las relaciones por internet, concluí con dos amigas maravillosas, Bego y sabbat; un grupo de buena gente blogera como Su, Un_Mar_de_Calma, Polen, La Dama Oscura y mucha más gente que lee y escribe a veces o no escribe pero lee, dos dolores profundos, la Estrella y Char; grandes altibajos que se están desvaneciendo en el tiempo y la distancia, como Ra; una buena amiga pero que también se aleja en la distancia, Paz; un grave problema de desequilibrio mental que tal vez me cause (espero que no, que ya haya acabado) grandes problemas en el futuro como es Falsa-Iris y un montón de esperanzas truncadas y sueños rotos e ilusiones auto infligidas cuyos nombres ya hasta se difuminan. Y aún así hay dos páginas que sigo mirando todas las semanas, dos restos de esas búsquedas… que ya no me revelan nada nuevo y mirarlas es pura inercia.

Lo más triste es que tal vez tenga que volver a buscar, pero buscar bien, de esa manera, porque está visto que de otra manera tampoco se me da bien y además conozco a poca gente. Veremos lo que hago. Todo dependerá de lo que me bulla dentro.

Finalmente llegan los regalos, casi al final. Y junto con el libro y le dinero que yo les doy, hay una nota, una en la que hablo del hogar…

En inglés, el término “home” no sólo hace referencia a “casa” y “hogar” como esos lugares donde uno ordena y manda y pasa su vida, no sólo como los edificios, las habitaciones, los muebles, el conjunto de personas y cosas donde respiramos, dormimos, comemos, nos refugiamos… hace referencia también a un estado del alma y de las cosas. En español hay una expresión parecida a este sentido figurado y es “sentirse como en casa”. Pero en realidad, en inglés, es aún más profundo. Lo descubrí traduciendo canciones. “Home” es también esa sensación de que te encuientras en el lugar correcto, en el sitio adecuado para ser feliz, para que la vida sea una corriente que fluye a tu alrededor sin dañarte, un lugar donde los choques resbalan en tus lugares redondeados y lo más que hacen es empujarte en la dirección correcta, nunca hacerte daño, es ese lugar donde todo parece estar en paz y donde puedes mirarte a ti mismo y hacerte tu mejor amigo, tu mejor amante y ser mejor persona y amar como nunca has amado, pensar como nunca has pensado, sentir como nunca has sentido. Personalmente, me parece un concepto precioso, no sé si alcanzable o no, pero sí algo por lo vale la pena rezar porque exista y por poder alcanzarlo algún día.

Y en cuanto llegue a casa y encuentre el borrador de lo que les escribo (unas pocas líneas, que llevaba días pensando y aún así tuve que escribir a última hora porque no tengo voluntad ni perdón de los dioses y soy de lo que no hay… : ) ) lo pondré aquí. Pero es resumen, es haberme dado cuenta, inconscientemente, de que el hogar de él es ella. Y el de ella, él. Y decirles que sigan creando ese hogar siempre.

Por que sí, no lloro, pero estoy emocionado. Es sólo un trámite, pero estoy emocionado. Porque es mi mejor amigo. Y le quiero muchísimo.

Siempre hay sombras. Pasa la noche y como siempre me siento fuera de lugar, sin capacidad de acercarme a la gente nueva y conocerles, sin capacidad para destacar en anda, sintiendo el paso de cada segundo con la amenaza del tedio… viendo bailar a la gente y sintiéndome torpe. Pero no dura mucho, el lugar cierra a las dos y no me apunto a la sesión de borrachera que planean los conocidos por su cuenta, porque ellos se van de viaje de novios al día siguiente y estar con ellos un rato más sería la única posibilidad de que me dieran ganas de apuntarme a la juerga etílica. Pero como ese no es el caso, lo que quiero en ese momento es retirarme ya. Y eso hago y al llegar a casa me entero de las grandes sombras, de la bronca que flota en mi casa y que empieza a precipitarse inexorablemente…

Hace unos meses mi hermano 1, el mayor de todos, compró un piso. Meses después de que se lo dieran fue a dormir a él por primera vez. Y porque mis padres terminaron presionando un poco para ello, que si llega a ser por él a lo peor ni lo estrena. En casa seguimos precarios de dinero, sobre todos después de que hermano 1 y hermano 3 dejaran de aportar dinero para pagar los pisos que han comprado sobre plano. Sólo mi hermano 4 sigue poniendo dinero. Y todos siguen comiendo en casa, usando el agua de casa, creando gasto. En el caso de 3 es normal, el piso no se termina de construir hasta dentro de nueve o diez meses. Pero 1 sigue viniendo a comer casi todos los días. Alguna vez a la semana viene incluso a dormir, trastocando los horarios y el nuevo ritmo de vida de 3, ya que ambos compartían habitación durante años y es donde duermen 1 cuando viene a casa. 3 está harto. Muy harto. Porque dice que casi preferiría que 1 viniera siempre a dormir, más que no saber si hoy viene o no viene, porque tiene entonces que recoger la habitación (es pequeña para dos personas, es lo que me pasaba a mi cuando compartía habitación con 4, ya somos todos muy mayores), cambiar el horario de irse a dormir o levantarse, porque le despierta… y porque aunque lleva un mes de vacaciones, 1 no se ha llevado nada a su nueva casa, nada de la ropa, libros, cosas que aún guarda en la habitación. Y 3 quiere, necesita ese espacio para ordenar un poco sus cosas, para no tener todo por ahí.

El caso es que todo esto pasa en vacaciones, pero dentro de poco puede ser peor. Porque 1 trabaja al lado de nuestra casa, así que es probable que siga viniendo a comer todos los días, que muchos días más se quede a dormir para evitarse los 25 minutos de viaje de ida y 25 minutos de viaje de vuelta entre su casa y nuestra calle (usaría más el coche, pero por un fallo de diseño de su edificio, las plazas de garaje son más pequeñas de lo que deben y el coche familiar no le cabe, con lo cual sigue viniendo a dejarlo a nuestro garaje porque además mi padre no quiere que lo deje en su calle por las noches “por si lo roban”, y además usa el coche mucho porque su novia es de Lugones y todos hemos pasado por una primera relación seria (bueno, no todos) y quiere llevarla y traerla todas partes como buen caballero y esa es la excusa que ha usado muchas veces para dormir en nuestra casa, “he venido a dejar el coche después de salir por ahí, son las dos de la mañana y no me apetece ir ahora andando hasta casa”)… y todo ello sin poner un duro. Casi gasta lo mismo que cuando estaba viviendo en casa y ahora no aporta dinero.

Y mis padres no dicen nada. Mi madre ya ha dicho que le da pena porque no quiere que sienta que le estamos echando de casa. Mi padre no sabe que hacer. Y mi hermana y mi hermano 3 empiezan a estar hasta las narices… y mi hermano 4 también, porque se siente como un estúpido aportando dinero en casa cuando podría echarle tanto morro como otros y ahorrarlo para poder comprar antes una casa e irse, porque se ha cansado de aguantar esa sensación y que mis padres no le digan nada a 1 que el otro día le comentó mi hermana por teléfono que podría pensarse aportar dinero en casa si va a seguir comiendo en ella y él dijo que cuando terminará de pagar los muebles “SE LO PENSARIA” (¡y eso es en Febrero!) y por lo visto ese día de la boda mi hermano 4 explotó y tuvo bronca monumental con mis padres a todo este respecto.

Mi hermano 4 últimamente está como histérico. Todo le enerva, todo le cabrea. Se ha vuelto totalmente extremista en sus opiniones y las palabras “muerte” y “matar” se cuela continuamente en sus frases como posible y segura solución a todas las cosas. Se está volviendo mucho como mi padre, muy mala leche, muy amargado.

Aunque en parte tiene razón. Mi hermano 1 se está pasando. Yo sé en carne propia que es difícil romper el lazo hogareño, y supongo que aún más a sus 38 años, pero al menos él tiene una persona que endulza sus horas malas, alguien con quien se siente en ese hogar del que hablaba antes. Y además se ha comprado un piso, ha tenido que trabajar y ahorrar y sacrificar para poder comprarlo… y lo está desperdiciando. Se deja llevar por la comodidad, por la vagancia, por la caradurería y espera que la vida no cambie y sigan las cosas por el camino más suave para él.

Y yo le entiendo porque es probable que yo fuera como él en su situación. Pero yo también espero que alguien me pusiera las peras al cuarto si llego hasta esos extremos de pensar sólo en mí mismo y de una patada en el culo me pusiera mirando en el camino más correcto. Y tal vez espero demasiado, porque no siempre podemos confiar en que haya alguien que se moleste en decirnos las cosas adecuadas, que nos sepa hacer ver lo que no vemos o lo que esquivamos ver, no siempre hay alguien que nos ayude a ser mejores. Pero el caso es me da miedo que habiendo reunido parte del valor necesario para cambiar la vida, para romper un poco los lazos que atan a los que siempre ha sido y evitan cambiar a mejor, no haya ese empujón, ese “dolor hoy pero mejor para mañana y para todos los mañanas después”. Me preocupa que mis padres sean tan… ¿débiles podría decir?. Y me preocupa también que mi hermano 1 esté tan metido en su mundo que no se de cuenta de las cosas. Y me preocupa la tensión que siento crecer en mi hermano 3. Y me preocupa las cosas que me cuentan de mi hermana (que es la hermana 2, por si se pudiera pensar que me olvido de un hermano en mi familia... : ) ) y de su creciente estress y malestar, y me preocupa mucho la ira de mi hermano 4 que parece siempre estar creciente y temo que reviente por cualquier lado… y mis padres están mayores. Muy mayores. Están cansados, están agobiados. Supongo que ya pensaban a estas alturas, a estas edades, poder descansar, tener menos gente en casa, tener a los hijos con el futuro más o menos asegurado… y aún les queda tiempo para eso y las cosas empiezan a pesarles como una losa.

Y yo no sé que puedo hacer. Intentar darles los menos problemas posibles, si. Pero no sé como intentar aliviar los problemas que se están acumulando como nubes de tormenta en casa, ni siquiera sé si puedo hacer algo.

Tengo algo de miedo por lo que viene. Miedo por mi, miedo por todos ellos. Porque temo una explosión y toda explosión hace daños, materiales o personales. Y sea yo o no culpable de las explosiones, siempre duele ver a quien quieres sufriendo.

Ahora son las once menos veinte. Llevo hora y media escribiendo y me siento mejor. Me siento menos cansado, algo aliviado. Con las cosas un poco más claras aunque siga sin encontrar soluciones.

Y me quedan cosas de las que hablar, cosas que creo que merecen sus propios trozos en este blog, cosas como que estoy preocupado por Su, por su sufrimiento. Cosas como la voz de sabbat y lo que cuenta y lo que me hace pensar. Cosas como pequeñas banalidades como ese artículo sobre las proezas sexuales ajenas que llevo un tiempo dando vueltas y a este paso con tanta expectación que me estoy creando terminará decepcionándome cuando lo escriba… : )

Quedan tantas cosas…

(y al llegar a casa pondré alguna imagen, por ahora, desde el trabajo, sólo el texto, que no es poco…)

Inspiración

Inspiración

Mi habitación aún huele a ella. Sé que por mucho que tenga la ventana y la puerta cerrada, el olor terminará yéndose... pero al menos esta noche dormiré con un rescoldo del aroma de su perfume entrando en mis sueños...

 

No es nada, no fue nada... aunque con Ella hasta la nada es Algo...

 

Me pidió que la ayudara a rediseñar su currículum de nuevo, y que hiciera una versión con foto... no niego que siempre que me reuno con ella el previo me produce el anhelo de mucho más, así que no negaré que tenía preparadas las llaves del lugar especial y tranquilo y otros materiales... aunque no pensaba que fuera a pasar nada, aunque no pensara que fuera a incitarla a nada, no hacía ningún mal estar preparado. Pero no era ese mi objetivo este día... sino simplemente pasar un rato agradable con ella.

 

Objetivo cumplido :)

 

La lluvia en su coche, porque duda, porque tengo que convencerla que supere el corte que le da subir a mi casa, donde tengo a mano ordenador, escaner, cámara de fotos (porque ella no traía foto y me pidió si podía hacerle una para ponerla en el currículum, que a veces los piden con foto reciente...) e impresora... Quería ir a un ciber en alguna parte, pero le convencí (porque además es verdad) que en mi casa habría todas las cosas que necesitábamos y que no se toparía con nadie que aumentara su vergüenza. Si mi madre estuviera temería lo enrrollada que es, lo cual a veces es una pequeña tortura, adorable, pero tortura :) Pero ya había dicho en casa que venía "alguien" a hacerse el currículum y que no molestaran mucho y como casi todos en casa hemos hecho cosas así por los amigos pues no había problema.

Y tenerla en mi habitación, aunque no haya pasado nada sensual (es decir, más de la sensualidad que me provoca su cercanía) es... puf, no sé ni qué palabra usar... :)

Trabajo hecho y luego nos vamos a tomar algo por ahí, que luego tiene que hacer la compra porque está de ama de casa ahora que su madre está convaleciente.

 

Y una vez más siento qu eme eleva, que me llena, porque es tan fácil hablar con ella... porque la conversacíón es un río que fluye, un todo, un par de ondas que suben y bajan y se cruzan, se acarician, se complementan... y una mirada que le descubro en cierto momento me licúa entero, hace arder mi Centro y me deja sin aliento un segundo, y sé que tal vez yo creo que es una mirada Especial... pero creerlo y sentirlo es todo lo que necesito para derretirme y eso hago.

Hablamos de todo, de la vida, de la evolución, de la madurez, del futuro profesional y personal, del presente, del pasado...

 

Claro que me cuesta bajarme del coche a pesar de la hora... ¿Cómo no me va a costar separarme de ella? ¿Cómo no me va a costar dar por terminado el encuentro? Aunque no haya los besos y caricias que tanto anhelo... eso es un detalle, importante, pero detalle, porque lo principal es Ella y Yo. Y eso es lo que ha sido. Y tengo la resaca, dulce dulce resaca, para regocijarme en ella ahora. Y tengo su perfume, que cada vez que salgo de mi habitación y vuelvo a entrar (y lo he hecho un par de veces porque sé que sucede eso...) vuelvo a notar que inunda mi nariz y me hace saltar un resorte tan adentro y tan afuera...

 

Ella está Dentro de mí. Es así de simple.

 

Y me gusta que esté ahí.

 

Un día COJONUDO :)

Qué podría decir...

Qué podría decir...

Y aquí estoy enfrentado al papel en blanco (pantalla en blanco más bien...) una vez más, tras más de una semana sin escribir...

 

¿Qué me sucede? Antes sacaba tiempo de debajo de las piedras, aunque fueran trozitos de cinco minutos cada vez hasta ir componiendo en etapas los artículos, las entradas en este blog, si quería contar algo lo contaba como fuera, aunque tardara todo el día, aunque prescindiera de tiempo para otras cosas que me apetecían...

Y ahora... ahora no siento que tenga que romperme los horarios o los ocios por escribir algo... tal vez eso es bueno, ¿no? Tal vez es que ya no me suceden urgencias, o lios en mi cabeza que intento desenmarañar tejiendo letras que los expliquen... reflexionando sobre las cosas, dando forma a los pensamientos hasta alcanzar un punto de comprensión.

Nada grave, por suerte, sucede últimamente. Así que esos artículos descartados...

Con el pasado tengo un punto de entendimiento, un empezar a entender qué cosas debo dejar atrás y cuales debo recordar sin ira ni látigos autofustigantes. no quiero revolcarme en desdichas pasadas como un cerdito frustrado hundiéndome en el fango de viejas inmundicias, y lo que tengo que analizar de mis actuaciones pasadas (muy pasadas, el presente no es sólo lo que nos pasa ahora, sino también lo que nos pasó "hace poco" y lo vivimos como si fuera ahora) está analizado, al menos lo importante. Lo banal, las cosas pequeñitas-pequeñitas (en oposición a las "pequeñitas-grandes") pueden esperar un minuto o un año... así que tampoco siento necesidad de escribir eso.

 

Y el día a día...bueno siempre hay cosas por contar, aunque parezcan anodinas y aburridas y cotidianas y rutinarias, pero sintiéndolas así es cuando menos ganas tengo de dejar de tener los doloridos ojos cerrados en el descanso de después de comer antes de ir a la academia (sino me duermo en clase, os prometo que alguna vez se me ha resbalado ya la cabeza sobre el pecho de cansancio... así que ese descanso se hace necesario, al menos 20 minutos, 10...) o el posar ese libro que estoy leyendo o ese juego de ordenador al que estoy jugando... Es cuando menos siento que deba robar tiempo a mi tiempo para escribir cosas que hoy poy hoy, ahora, siento tan banales...

 

Creo que es una etapa. Una etapa de estar poco acostumbrado a la actividad continuada mañana y tarde y cuando realmente empiezo a apreciar de nuevo (desde el colegio y en un poco menor medida la universidad) el tiempo libre que me dejan las obligaciones.

 

Y claro que habría cosas que puede que con otro estado de ánimo y energías considerara que valgan la pena contar. Desde luego valdría la pena contar las sensaciones la reunión con la luminosa sabbat hace ya una semana, aunque lo principal en esos encuentros siempre es la sensación que me queda, que casi no tengo que explicar porque todos entendeis lo que es sentirse BIEN con alguien GENIAL y atesoro cada sensación que me queda de esas reuniones en el corazón y poco tengo que escribir ahí aunque siempre hay algo que uno quiere compartir con los demás, los que la conocen y la leen y los que no, porque realmente Vale la Pena...

Y podría hablar de que siempre se me ocurren los mejores chistes o frases o temas para escribir cuando estoy a punto de dormirme y luego cuando quiero rehacerlos al día siguiente las cosas han perdido frescura y he olvidado la métrica de las ideas y las palabras...

 

O podría escribir ese puñetero artículo que llevo ideado hace un par de semanas sobre los que adornan la realidad sexual hasta hacerla fantasía...

O podría escribir que el otro día mi jefe de prácticas me dijo que se estaba pensando ofrecerme un contrato al final de las mismas pero conociéndole es una cosa uqe probablemente se le ha olvidado al día siguiente y además me da mucho reparo y un poco de miedo el asunto porque aunque el miedo lo produce la responsabilidad que empezaría a tener, es algo que hay que superar para Evolucionar y Madurar y puedo afrontarlo, el hecho de oir las broncas que se pegan él y la supervisora casi a diario no me hace muy atractivo el ambiente de trabajo... sobre todo porque trabajaría con y junto a ellos todo el día y cualquier día me salpican a mí las cosas...

O...

 

En fin, muchas cosas.

Pero voy a espera un tiempo a que tenga los biorritmos o lo que narices sea con menos picos y un poco mas suaves y puedo escribir con ganas y deseo de hacerlo y sintiéndome contento.

Porque no creo que haya llegado el momento de cerrar este lugar, porque creo que aún tengo muchas canciones que compartir y muchas cosas que explicarme y explicaros y muchas cosas que quiero contar y aún tiene Utilidad este Salón de las Músicas Perdidas...

Química

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Mi hermano llega agobiado para decirme que la vecina está sentada en el pasillo frente al ascensor, descalza. Mi padre está avisando a través de la terraza a la buena de nuestra vecina (esa señorina cuyo marido me despertaba por las noches, desde que falleció, una de sus hijas vive con ella) porque va a salir y quiere que alguien más salga, no vaya a ser que haya algún problema...

 

Mi padre es único para cubrirse las espaldas, pero es cierto que tampoco es algo tan raro o malo. No sabemos como puede reaccionar esta chica.

 

Lo que me aturde es el miedo que demuestran mi padre y mi hermano. Sobre todo cuando la señorina de al lado sale antes y empieza a hablar ocn la chica, y en su voz hay prudencia, si, pero no miedo. Lo que hay es ternura y lástima por ver a alguien en ese estado. Y mi aprecio por la señora aumenta a la vez que me desespera un poco ver el estado de ansiedad al que se autosometen mi padre y mi hermano... porque... joder, son mayores, han vivido más que yo... ¿realmente nunca se han visto en situaciones como esta? ¿No han conocido a nadie que estuviera mal, no les ha tocado de cerca el desarreglo mental? ¿Realmente han tenido tanta suerte de no tenerlo cerca nunca o es que lo han esquivado como si les fuer ala vida en ello, dando la espalda a las cosas, huyendo siempre? No puedo creer que con 28 años yo esté preocupado y algo nervioso pero en absoluto asustado y ellos estén como estén...

Me prohiben siquiera acercarme a la puerta, siguen temiendo que ella me haya cogido como "objetivo" de lo que sea. Así que entre mi padre y la señorina y la hija de la señorina intentan averiguar que le pasa a la chica, intentan que les de el número de teléfono de la madre aunque sea... pero es inútil. Ella dice no acordarse, dice que no puede explicar lo que le pasa, que siente que ese no es su sitio, que no tienen casa, que no debería estar ahí, que quiere ir a otra parte...que no la dejen sola.

 

En algún momento dado todos pensamos que podemos hacer una cosa, un acto, mejor de lo que lo están haciendo otros. Lo pensamos a veces o muy a menudo. Yo tengo la sensación de que podría haber hecho algo más que ellos por calmarla, por averiguar el teléfono. Lo pienso por experiencias pasadas, lo siento en las entrañas. Pero obedezco a lo que me han ordenado y espero. Tal vez ha sido un poco cobarde por mi parte, pero no tenía ninguna gana de que mi padre se pusiera a gritar/gritarme si lo intentaba.

Finalmente, han llamado a la policía. Poruqe nosotros no teníamos manera de averiguar donde y quienes son sus padres, porque mi padre se acercó al ambulatorio en mi calle pero allí le dijeron que ellos no podían hacer nada a menos uqe la policía lo pidiera o hubiera denuncia o la persona fuera voluntariamente. Y los policias tienen sus tablas, además que se tomaron su tiempo en venir, así que poco a poco han ido sacándole nombres, números... Y les ha costado, porque ella no quería ni entrar en su casa ni dejar que nadie entrara, les pedía con voz nerviosa uqe salieran por favor... tenía miedo de su casa, no quería estar en ella, ni que nadie estuviera. ¿Qué vería? ¿Qué le hizo soltar un grito y sacudirse algo que nadie veía de los brazos en cierto momento dado?

Y es todo química. La maldita y bendita química cerebral que nos permite recordar, sentir, manejar los impulsos voluntarios e involuntarios de nuestro cuerpo. Química y electricidad, eso somos, eso es nuestra cordura, nuestas sensaciones. A eso se reduce todo. Nuestra psique es química. ¿Nuestra voluntad también lo es? ¿Somos como somos porque alguien tiene una pizca mejor niveladas las dosis de sabediosque que rigen las conexiones en el interior de nuestro cerebro?

 

Ahora creo que han llegado sus padres. Sinceramente, espero que sea lo que sea, sea compensable. QUe haya algo que equilibre sus procesos. Porque a mi también me da una tremenda ver a algien consciente de que su cerebro no funciona como ella quiere, que los procesos normales, de vivir, sentir, amar, desear, llorar, anhelar, pensar, soñar... están todos enturbiados y formando espirales que no tienen sentido...

El ojo vigilante

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(es el título de esta acuarela de Domingo delPino)

 

Hace unos días nuestra vecina llamó a la puerta. Es una mujer que roza los cuarenta. Lleva varios años en el edificio y es de tendencia reclusiva. Tardó mucho en empezar siquiera a saludar a la gente con la que se cruzaba. Sale poco de casa.

Tiempo después mis padres averiguaron el motivo cuando su madre vino para llevársela unos meses a vivir con ella. Algún problema mental, que precisa una medicación que ella había dejado de tomar y estaba en periodo de crisis y su madre se la llevaba para cuidarla. Dijo que había pensado vender el piso, pero que su hija, mi vecina, había insistido que no y al cabo de unos meses volvió a habitarlo.

 

Y pasó el tiempo y el otro día vino porque estaba en plena crisis de ansiedad y necesitaba hablar con alguien. Mi hermano y yo le abrimos la puerta y accedimos a charlar con ella un rato. Al final charlé yo. Porque tengo una amiga que pasó por eso hace un tiempo, los mismos síntomas. Una persona muy maja que ahora está casi curada porque quiso curarse, porque encontró un amor que la ayuda a curarse. Así que entoné casi un soliloquio monólogo hasta que se le calmaron los temblores y luego dijo que iba a hacer una llamada, supuse que a su madre, y volvió a su casa.

Hasta ahí todo normal (si, "normal" es la palabra que he usado y así me lo parece :) )

Pero hace dos o tres días llamó a la puerta de nuevo, quería preguntar si iría con ella a tomar un café por ahí y charlar. Dije que si.

Y luego vino el mosqueo de mi padre, los miedos de mi padre y mi hermano. Y en cierto sentido tienen razón y yo tal vez podría hacer con ella lo que hice con mi amiga hace tiempo, escucharla cuando lo necesitaba, intentar ayudarla con mis palabras, mis razonamientos. Pero no sé como decirlo sin que suene mal, pero es que no quiero. I. es mi amiga. Mi vecina no la conozco. Yo no puedo estar para ella 24 horas al día que es lo que necesita si está pasando una mala temporada, saber que tiene alguien de quien puede depender sin reproches, sin precios y con confianza. Así que tenía pensado ir con ella a tomar ese café pero decirle con amabilidad y razonadamente todo esto, que yo no puedo ser esa persona a la que sujetarse ("su confesor" dijo mi padre). Pero quería decírselo por las buenas, porque lo que no creo que necesite es que la grite una persona con miedo, como pretende hacer mi padre.

Me vestí a la hroa convenida pero ella no apareció, dijo que me vendría a recoger pero no lo hizo. Bueno. Yo no iba a ir a su puerta a preguntar.

Y esta mañana mi padre dice que se ha estado asomando por la puerta cada vez que oía un ascensor subir hasta el piso, aunque cuando mi hermano y yo volvimos de nuestro paseo matutino no se asomó, curioso.

Mi padre y mi hermano están asustados. Sobre todo mi padre, que es una persona que no se arriesga nunca, que quiere que la vida sea siempre plana y gris, que piensa que si no hace nada, si se queda quieto, si no conoce a nadie, no le va a pasar nada malo.

Tal vez reduzcas las posibilidades de que te pase algo haciendo eso, pero también dejas pasar totalmente la vida a tu lado, te pierdes el vivir.

Han estado toda la mañana buscando el teléfono de la madre de la vecina y no lo han encontrado, en estos tiempos de móviles ya no es seguro que el número de contacto de alguien aparezca en la guía... y ya han hablado incluso de llamar a la policía.

Y yo que soy el principal afectado por esa supuesta vigilancia, soy el que menos preocupado está, es curioso. Tal vez porque ya viví algo parecido, tal vez porque no estoy siendo consciente del peligro si es que este existe, pero las cosas son como son y prefiero antes de acojonarme, ver lo que pasa, hablar con ella para decirle suavemente que yo no puedo ser lo que ella pretende si es que eso es lo que pretende, y ver su reacción, antes de pensar en lo peor o tener miedo o tomar precauciones.

Aunque bueno, reconozco que están tan nerviosos que me lo están pegando... y eso me da rabia. Porque yo no estaba preocupado y ahora si lo estoy algo.

 

Veremos.

Números para pensar

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Hoy conviven dos estadísticas muy distintas en el periódico...

 

En la primera me hecho a temblar...:

"MAS DE LA MITAD DE LAS MUJERES DE LA CASA DE ACOGIDA NI SIQUIERA DENUNCIAN A SU AGRESOR"

"Una de cada cuatro personas acogidas regresa con el maltratador al salir del centro municipal"

"Aumenta el número de ingresados un 45%, casi en todos los casos por agresiones de su pareja o ex pareja."

 

Una de cada cuatro vuelven... mas de la mitad ni denuncian... ¿Combinación de miedo, vergüenza y desesperación? ¿Miedo por si "se enfada más"? ¿Vergüenza por saberse tan tan tan indefensa que piensa que la culpa es de ella misma, que algo habrá hecho? ¿Desesperación...porque eso es volver con quien te muele a palos cada día a cambio de no estar sólo?

Toda mi vida he intentado no ser aquello que desprecio. He intentado evitar ser ese tipo de "machito" que no sabe perder, que por ser más duro que nadie nunca dirá nada bonito ni tratará bien, sino que a la mínima usará esas manos que la naturaleza nos dió para crear y acariciar para golpear, para destruir, para hundir... Leo estas cosas y me da rabia, rabia porque hay escoria que está con alguien que le ama porque supo mentir, porque supo engañar, no mostrarse como era en realidad, sino que aparentó ser alguien dulce y paciente y luego cuando se aseguró de tener el corazón ajeno enganchado por una cadenilla de oro, convirtió ese oro en fría y cortante piedra. O tiemblo de miedo por pensar que nunca se mostró ese cabrón de otra forma a como realmente era... y ella se enganchó voluntariamente al puño y la lengua afilada por propia voluntad... o por propia debilidad.

Yo estoy sólo. No me gusta estarlo.

Pero mejor sólo que de ciertas maneras. Y duele, si, claro que duele. Pero ante todo ser persona y vender la seguridad física, los valores personales, la dignidad, la autoestima... de esa manera, es caer en unas simas tan profundas de la desesperación que ya no es que den vertigo, es que dan Frío...

Y de eso que se llaman a si mismos hombres y maltratan... de esos no tengo ni que gastar una sílaba en semejante purulenta, putrefacta y asquerosa escoria. Porque una cosa es la rabia, que nos hace a veces ser unos verdaderos cabrones, pero adoptarlo por sistema, ser la reacción refleja, día si y día también, no sentir que el día ha tenido sentido hasta que humillas de esa manera a quien dices amar... eso ya no es caer en la oscuridad, sino Serlo.

 

 

 

La otra encuesta es mas pintoresca y menos dramática:

"El 53% de las chicas asturianas tiene contactos sexuales semanales, uno o varios, frente al 30% de los chicos"

"                                                                     CHICAS CHICOS

Primera experiencia antes de los 15:               4,7% Mas del 10%

La primera relación la mantuvo con su pareja: 83.2% 53%

No practica o no ha practicado

la masturbación                                             26.2% 1,6%

La afectividad es requisito para

mantener relaciones sexuales:                       66% 32,2% "

 

Y luego habla de conocimiento y frecuencia de uso de los métodos anticonceptivos... pero eso me interesa menos que algunos de los datos antes expuestos...

Si hay más chicas que chicos que tienen contactos sexuales cada semana... hay algunos capullos que se están poniendo las botas, ¿no? :)

Y empiezan a tener relaciones antes de los 15...demonios, yo a esa edad casi estaba empezando a aprender el ángulo adecuado de muñeca...

Y me parecen curiosísimo que parece ser muy alto el número de chicos que se han estrenado con su pareja... parece que se equilibra un poco lo de "salir a pillar" los fines de semana. Tal vez nos estamos volviendo más emotivos, más cariñosos.

Pobres chicas que no se masturban... con lo bonito que es aprender a conocerse a uno mismo de manera tan íntima.

Y una vez más me emociona, por la parte que me toca, descubrir que el "aquí te pillo aquí te mato y me da igual quien seas" parece ir dejándose atrás... que ya pertenezco a ese uno de cada tres para los que una parte muy importante del componente de excitación y deseo no es sólo lo que entra por los ojos...sino lo que ha entrado en la mente y el corazón a través del contacto de las palabras y las personalidades.

 

Si, soy consciente de que este artículo es como un clarooscuro, blanco y negro, tristeza y cachondeo. Pero la vida suele ser así y hoy me sentía muy vivo.

Incomodo...

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Llevo cuatro días en las prácticas... y sólo uno de ellos no ha habido una bronca entre mi supervisora y el jefe... La de hoy fué monumental, además.

No por mi causa, puf, eso no... al menos aún, porque es inevitable que siendo un pipiolo en prácticas cometa algún error... y como el jefe sea como el capullo que me tocó en las prácticas de la carrera (y en algo se parece...) me espera una buena.

No, la bronca no fué por mi causa, pero es muy incómodo estar ahí entre dos personas gritándose. Ya he estado en situaciones parecidas con los amigos y eso es más incómodo aún porque les tienes cariño... pero esto tampoco es una bicoca, sobre todo si con la regularidad que han mostrado hasta ahora todo parece indicar que me queda contemplar muchas discusiones-broncas más.

 

Y además, esta tarde he estado hablando con mi hermano y tiene razón en una cosa, en las prácticas me están enseñando bastante poco y parece que esperan que haga las cosas bien sin indicarme como hacerlas... veremos, porque tal vez es una impresión mía, pero en breve empezará mi sarta de preguntar y no sé si Supervisora va a estar con el estrés moderado necesario para responderme con la paciencia y calma que se necesitan para enseñar a quien no sabe...

En todo caso tampoco me agobio demasiado. Soy un tipo en prácticas. A menos que cometa algún delito yo no tengo responsabilidad y el título del curso me lo dan igual, pero bueno, lamento una oportunidad desaprovechada de haber aprendido algo... porque tal como veo las cosas, de currar ahí tampoco me hago ilusiones.